Luis Padrón (director general de Casa África). Mundo Negro 

Hace ya una década que los entonces reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, y el presidente de aquel momento en Senegal, Abdoulaye Wade, descubrieron la placa inaugural de Casa África en el patio de la sede de la institución. Era, como hoy, una casa antigua, grande, pintada de azul, con una moringa de Madagascar y una palmera canaria en el patio, que simbolizan la unión de Canarias y África. Comenzaba entonces una andadura única, que suponía para España dotarse de la primera y hasta ahora única institución pública que dedica todas sus horas de trabajo al continente africano. Especialmente a África subsahariana.

Casa África es hoy un consorcio conformado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC), el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Ejerce de instrumento de la política exterior española que, como parte de la Red de Casas, tiene la misión de acercar África a España a través de actividades de diplomacia pública, económica, cultural y digital, al igual que hacen sus hermanas, todas en territorio peninsular: Casa América, Casa Árabe, Casa Asia, Casa del Mediterráneo y Centro Sefarad-Israel. La Red de Casas es una estructura original y creativa para la práctica de la diplomacia pública que no existe en otros países y por la que nos preguntan a menudo como fórmula a replicar. En 2017 compartimos décimo aniversario con Casa Árabe. Casa América, la decana, cumple 25 años.

Me nombraron director general de esta institución hace ya tres años y medio, con la petición expresa de nuestros consorciados de dar un impulso a la diplomacia económica. En tiempos de crisis y en vista del potencial de los países africanos, las relaciones económicas con el continente africano necesitaban un empujón más, un nuevo apoyo al magnífico trabajo que se venía realizando desde las oficinas comerciales de embajadas o del ICEX.

Se ha avanzado mucho en este sentido. Hace una década, África era aún un mercado prometedor. Hoy, España ya exporta más al continente africano que al conjunto de América Latina, una región con la que nos unen lazos tradicionales de amistad e historia. Poco a poco, el empresariado español vence sus reticencias y se abre a la posibilidad de invertir en África.

Estamos siendo testigos, además, de unos años decisivos para África, un continente que pese a la crisis global ha demostrado su capacidad de crecimiento y dinamismo, la fuerza de su emprendeduría, el compromiso de sus Gobiernos y la fuerza de sus sociedades, especialmente entre jóvenes y mujeres. Estamos apenas a 14 kilómetros del continente y somos su frontera natural con Europa, situación privilegiada que conlleva más oportunidades que desventajas. Seguros del brillante futuro de las economías de los países africanos, nuestra obligación es colaborar con ellos para construir ese futuro y una vecindad de prosperidad, estabilidad y democracia.

Casa África, que abrió puertas el 12 de junio de 2007, surgió en un momento en el que el Gobierno español ampliaba su red diplomática en el continente y se volcaba en la cooperación con él. Se situó en Canarias como reconocimiento a la africanidad geográfica de las islas. En estos 10 años, Casa África ha apoyado y acompañado el proceso de consolidación de Canarias como hub (centro de conexión) estratégico decisivo hacia el continente africano. Un hub no solo logístico y de negocios y servicios, sino también humanitario (las sedes del Programa Mundial de Alimentos de la ONU y Cruz Roja Internacional para África se encuentran aquí) y de formación. Canarias es hoy puente entre Europa y África, con la vista puesta en el continente americano.

Nuestro lema es 'África y España, cada vez más cerca'. Desde su primer día de trabajo, esta institución supo que, para favorecer el encuentro y el trabajo en red de africanos y españoles, había que profundizar en el conocimiento mutuo, acercar más y mejor distintas realidades, familiarizar a los africanos con España y viceversa, romper estereotipos y clichés que imposibilitan la comunicación. Se ama lo que se conoce y nuestra labor es lograr que del conocimiento surjan y cristalicen proyectos y colaboraciones, se abran nuevos caminos. Nuestra obsesión, y este aniversario es un buen momento para recordarlo, es crear redes afro-españolas.

Hemos avanzado mucho. Hace una década, abríamos una mediateca que hoy es uno de los grandes tesoros de la institución que dirijo y que acumula más de 10.000 publicaciones impresas, cerca de un millar de CD de músicas africanas, 700 películas y recursos de todo tipo. Durante este tiempo, hemos editado más de 200 publicaciones que incluyen historia, política, ensayo, literatura, exposiciones y monográficos. Kuwamba, nuestra mediateca en ­línea, ofrece –en abierto– ­entrevistas, textos, vídeos, grabaciones de audio e imágenes. Casa África reúne en este momento una comunidad virtual de más de 70.000 seguidores a lo largo y ancho de las redes sociales y nuestra base de datos.

Hace una década, los clichés sobre África eran comunes en los medios de comunicación y Mundo Negro era una de las pocas cabeceras que trabajaba en la realidad compleja del continente, con solvencia y rigor, sin quedarse en el estereotipo. Preci­samente por eso, Mundo Negro recibirá un galardón en el acto institucional de celebración de los 10 años de Casa África, un premio con el que pretendemos reconocer su papel pionero y su adaptación al siglo XXI, con el abrazo de las nuevas tecnologías. Para nosotros es un honor agradecer su labor a aquellos que tanto camino han abierto antes que nosotros para explicar África y consideramos que esta revista y los Misioneros Combonianos merecen este y muchos reconocimientos más por seguir ahí, contra viento y marea.

Mi balance de los 10 años de existencia de Casa África es que queda mucho camino por delante, pero también que se ha avanzado bastante en este tiempo. La Casa que ahora celebra su aniversario no es la misma que abrió sus puertas en 2007. Tampoco España ni los países africanos son los mismos.

A corto plazo, nuestro objetivo es trabajar alrededor de conceptos como la mejora de datos y el fortalecimiento de la economía digital, la diplomacia preventiva, el crecimiento inclusivo, el trabajo con las organizaciones regionales, la comunicación y los medios y la buena gobernanza.

Creo que hay muchos motivos para el optimismo en este aniversario y muchas cosas que celebrar. Pero, sobre todo, queda muchísimo trabajo por hacer en los próximos años.

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