José María Peredo Pombo. Catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea de Madrid/La Razón

La sonda china Chang`e-4 ha aterrizado en la cara oculta de la Luna, donde no puso el pie el ser humano en 1969, cuando llegamos entonces por primera vez. Desde allí, los chinos piensan establecer una base si es que consiguen adaptarse a la compleja realidad de caminar por la Luna sin ver la Tierra. Poco antes Xi Jinping había conmemorado el 40 aniversario de la llamada Carta a los compatriotas de Taiwán con un discurso en el que volvía a reclamar la soberanía sobre la isla no comunista, pero en esta ocasión advirtiendo al mundo que la injerencia de cualquier potencia extranjera en aquel territorio podría desencadenar una intervención de su país. Y volviendo a hablar del conflicto como un asunto interno, aunque Taiwan sea en nuestros días una democracia que alberga a 23 millones de ciudadanos y fuera, en 1949, el destino de los nacionalistas chinos no comunistas, exiliados tras la guerra civil y el triunfo de la revolución de Mao que en 2019 cumple 70 años.

A la celebración por este aniversario que reúne los logros económicos del presente y recuerda los trágicos desaciertos del pasado, se suma la conmemoración del centenario del movimiento estudiantil de 1919, germen de la creación del Partido Comunista en 1921. Pero en 2019 se recordará igualmente, fuera y tal vez dentro de la República Popular China, que varios miles de estudiantes en 1989 salieron a la Plaza de Tiananmen para reclamar libertades y fueron represaliados por un inclemente régimen heredero todavía de los desmanes políticos de Mao.

30 años han pasado desde aquellos episodios que consiguieron mantener a los chinos continentales dentro de la idiosincrasia comunista, gracias al uso de la violencia contra la población civil, la cual Xi Jinping ha pretendido descartar cuando se ha referido a Taiwan como un mismo pueblo que el chino, contra el que nunca podrá utilizarse la fuerza militar. 30 años han pasado también desde que se estableciera la ley marcial en Lasha, la capital del Tíbet, para frenar las protestas por el recuerdo del exilio del Dalai Lama a la India que tuvo lugar en 1959.

En este año de conmemoraciones chinas la sonda norteamericana New Horizons ha contactado con el objeto más alejado jamás estudiado hasta la fecha por el ser humano, el asteroide Última Thule, a 6.500 millones de kilómetros de la Tierra. A un poco menos de la Luna, en cuyos bajos fondos acaban de aterrizar los chinos. 2019 es el año en el que descubriremos cuál es la cara verdadera de China. La que se pone a la cabeza del mundo asiático y del liberalismo social, o la cara oscura de una dictadura incapaz de aflojar los lazos que la retienen en un pasado cargado de represiones y errores.