Saida Boudaghia

Pie de foto: Mohamed bin Salman, príncipe heredero del trono en Arabia Saudí.

En Arabia Saudí soplan aires de cambio muy fuertes azotando muchos frentes empezando por la familia real gobernante. El pasado 21 de junio se anuncia la exención del príncipe Mohamed Bin Nayf como heredero de la corona, un acontecimiento inesperado, que dio señales de conflictos latentes a punto de estallar.

La versión oficial sobre el tema daba a entender que la decisión fue tomada por el mismo MBN una renuncia a favor de su primo Mohamed Bin Salman, hijo del actual rey Salman Bin Abdelaziz y aprobada por La Autoridad de Al-Bayah, un cuerpo que se ocupa de la selección del rey y el príncipe heredero sucesor, está compuesto por 34 miembros, todos ellos hijos y nietos del fundador el rey Abdulaziz Al Saud y fue establecida el 20 de octubre de 2006 por el rey Abdallah Bin Saud.

El canal saudí Alarabia ha emitido la noticia reforzada con imágenes, en las que aparecen los dos príncipes, MBN deseando lo mejor a su sucesor MBS, mientras este le besa la mano como gesto de agradecimiento según la tradición de Al Aaud. Sin embargo, la prensa regional y especialmente Aljazira que pertenece al gobierno Qatarí, planteaba la noticia desde varias perspectivas: una de ellas es que la exención repentina de MBN ha sido impuesta por el rey Salman para impulsar a su primogénito a tomar las riendas del reino. Aljazira también señalaba que el nuevo príncipe heredo MBS pretendía quitar del camino todos los rivales para llegar al trono.

Coincidiendo con el conflicto del asedio impuesto el 5 de junio por Arabia Saudí junto a otros países de la “alianza cuatripartita”, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, el potente canal Aljazira aumentó aún más sus especulaciones, que han ido tomando forma posteriormente cuando se supo que MBN,  aparte de su exención como primer heredero, también fue cesado como ministro del Interior, despojado de todas sus otras posiciones y se encuentra ausente totalmente de la esfera pública, tanto dentro como fuera del país, apuntando que la ambigua desaparición podría deberse a un arresto domiciliario.

Mohammed Bin Nayef tenía especial importancia en Occidente, sobre todo en Reino Unido y Estados Unidos donde se le consideraba como el interlocutor más fuerte entre Arabia Saudí y Washington debido al papel que desempeñaba en la lucha contra el terrorismo en Oriente Medio y por otras consideraciones, por ello la prensa internacional y en especial estas dos potencias se han hecho bastante eco de la noticia, con interrogaciones y poniendo de relieve que la familia real gobernante está en conflicto de ajustar cuentas y luchas por el poder. En la misma línea Human Rights Watch (HRW) lanzó acusaciones al gobierno saudí de no ser trasparente con el destino del ex heredero.

Pasados unos meses, justo el diez de septiembre, estalla otra noticia de gran calado en la unión pública nacional, regional e internacional, el arresto del clérigo Salman Aluda, conocido por predicar la Charia islámica a través de las redes sociales y con más de quince millones de seguidores en todo el mundo. A continuación, se extiende la campaña de arrestos y encarcelamientos a periodistas, profesores intelectuales, activistas y más clérigos, que llegaron a ser más de 100, entre las cuales también había mujeres.

Suma y sigue

 En la madrugada del 6 de noviembre se dio una cita sin precedentes en la historia del reino de Arabia. Exenciones y detenciones a personalidades de gran envergadura, cuatro ministros actuales y docenas de ex ministros, empresarios y hombres de negocios, entre los cuales se encuentran 11 príncipes a los que nadie se atrevía ni siquiera a señalar y de repente eran detenidos y acusados de corrupción, malversación de fondos públicos, comercio de armas, blanqueo de capitales, etc. Una gran operación bajo el argumento de lucha contra la corrupción.

Ha transcurrido todo con la máxima rapidez posible, de hecho, la noche anterior, el sábado 5 de noviembre y a base de decreto real, se formó el alto comité anticorrupción, nombrando al príncipe heredero presidente MBS, y la misma madrugada del 6 de noviembre comenzó la redada de arrestos.

Estos acontecimientos confirman que Arabia Saudí asiste a un cambio revolucionario a muchos niveles llevado a cabo por el nuevo príncipe heredero, el más joven de la histona del reino, MBS de 32 años, que no ha dejado de dar titulares desde que su padre el rey Salman Bin Abdulaziz heredó el trono de su hermano el rey Abdalah Bin Saud, fallecido en 2015. Una vez que Salman toma las riendas del reinado nombra a su primogénito MBS al frente al Ministerio de Defensa, se le consideró entonces como el ministro de Defensa más joven del mundo y aparte le otorgó varias funciones notorias. En abril del pasado año, y antes de ser segundo príncipe heredero presenta "Saudi visión 2030", un ambicioso proyecto que tiene entre otros fines, encauzar inversiones de calidad e impulsar innovación en la economía nacional más allá del petróleo. Para la ocasión, el canal Alarabia le realizó una entrevista en la que expresó su versión sobre muchos temas, entre otros, asignar el 5% de la compañía petrolera estatal Aramco en acciones, también dio a conocer detalladamente todo lo relacionado de "Saudi visión 2030” e incluso habló de la burocracia que enfrentará este gran proyecto, y antes de finalizar la entrevista, recalcó una promesa en forma de advertencia: "Que lo sepan, nadie escapará de la represalia en casos de corrupción, sea quien sea, incluso si es un príncipe o un ministro".

Hacia un cambio incierto 

 Parece ser que MBS está cumpliendo con la advertencia de manera rápida y en tiempo récord, acción que no estará exenta de riesgos, dadas las peculiaridades del estado de Arabia Saudí, un reino ejecutivo sin Constitución, sin partidos independientes y tampoco Parlamento, en cambio desde la creación del Reino por su fundador Abdelaziz Ben Saud en 1932, el país se asienta en tres pilares principales:

Primero: la armonía y el equilibrio entre la familia gobernante.

Segundo: el islam como identidad religiosa Wahhabi.

Tercero: el Estado establece el bienestar del ciudadano saudí, liberándole de pagar impuestos a cambio de obedecer y demostrar lealtad a los gobernantes.

Son pilares que la monarquía Al saud ha ido manteniendo durante años, pero la realidad actual, constata que los tres pilares se están tambaleando: la desagregación de la familia real saudí es más que evidente en las exenciones y encarcelamientos a príncipes con gran poder económico como Al Walid Bin Talal, políticos como el príncipe Meteab bin Abdullah, ministro de la Guardia Nacional, etc.

 El islam como entidad religiosa del Reino también está oscilando entre una ideología y otra, el salafismo extremista está arraigado en las sociedad, el islam radical wahabita hizo mucho daño a Arabia a nivel regional e internacional, consciente de ello el príncipe MBS presidio el Foro "Iniciativa de inversión futura" que tuvo lugar en Riadh, 24 y 25 de octubre pasado. Dijo que Arabia tiene que volver al islam moderado de hace treinta años, no nos perderemos otros 30, trabajaremos para deponer esta ideología extremista. La pregunta ¿Qué nivel de aceptación de este cambio tendrá la sociedad?

En relación con el bienestar de los ciudadanos, el pueblo saudí no está acostumbrado a vivir en austeridad, se trata de un pueblo habituado al consumo con ausencia total de la cultura del ahorro. Prueba de ello, es que cuando el rey Salman aprueba un decreto en septiembre del año pasado, dicta la cancelación de bonificaciones económicas que reciben los empleados públicos y militares del Reino, recompensas que constituyen el 20 al 30 por ciento de sus salarios. La orden causó el malestar de estos, teniendo en cuenta que el sector público abarca el 70% de empleos, sector que lanzó campañas en Twiter manifestando su desconcierto y que llevo a que rey Salman a ratificar el decreto, ordenando en el mes de abril de 2016 la devolución de todos los subsidios y beneficios económicos justificando que el país ya ha recuperado su economía.

Conclusiones

Es posible que el nuevo heredero está dando un golpe de efecto para crear una nueva visión política, económica, social y religiosa en su país sin medir las consecuencias; por otro lado, es valiente el acto de romper con un sistema tradicional arcaico que ha imperado décadas en el Reino, no será fácil, tampoco inevitable, pero el factor tiempo es crucial en un escenario en el que interactúan varios factores.