F. Javier Blasco. Coronel (r) 

Barrabás fue un famoso preso o un preso famoso del que hablan los cuatro evangelistas en sus relatos sobre la pasión de Jesucristo. Famoso, por ser el preso al que gracias a la presión popular, Poncio Pilatos ofreció liberar a cambio de la vida de Jesús en el extraño proceso que acabó con la crucifixión de este. 

Realmente, no se sabe a ciencia cierta quien fue dicho personaje; hay opiniones para todos los gustos tal y según se describe en el estudio de la referencia; pero, lo que sí se sabe es que su vida y destino cambiaron porque el pueblo casi amotinado, sin importarle mucho su mal pasado, se lanzó a las calles en solicitud de su liberalización permutándola por la condena a Jesús sin que los posibles y muy escasos “pecados” de este fuera ni tan graves ni comparables con los de aquel.

Valga este ejemplo bíblico para iluminar y servir de ilustracióndel relato sobre el tema que quiero traer a colación, dejando bien claro y por anticipación, que no está en mi intención ni pensamiento crear un comparativa o silogismo real entre ningún personaje implicado en aquel hecho y  los que intervienen en la situación y desenlace de  política actual ocurrida y discurriendo en España.

Aquellos que me conocen y siguen saben que soy uno de los más grandes defensores del Pensamiento Crítico; una ciencia o manera sui generis y muy eficiente de pensar y analizar la información que nos llega. Por ello, y siguiendo mi costumbre seguiré sus pasos para tratar de descifrar el verdadero mensaje y consecuencias de cada hecho según el personaje implicado en este vodevil que acabamos de vivir. 

Para empezar, nadie puede negar que se ha llegado a este proceso electoral tras una serie de situaciones, decisiones o imposiciones de mucha transcendencia -algunas de considerable anomalía, o por lo menos algo extrañas- acaecidas de forma sucesiva aunque, últimamente habían quedado bastante amontonadas. 

Algunas fueron superadas a su manera o simplemente soslayadas sin más con la indiferencia o el bochornoso silencio para ser quien eran el o los implicados en aquellas, escenas tan escabrosas que, en un país democrático estándar hubieran dejado la incógnita de si iban a ser un verdadero problema a la hora del momento de votar. Aquí en España, ni para valorar.

Bien es cierto, que han sido convenientemente adobadas, mezcladas, sazonadas y cocinadas para darles la vuelta y presentarlas como elementos o chascarrillos inútiles, banales, cuasi anecdóticos, fáciles de olvidar y poco dignos de ser guardados en el rincón más lejano o pequeño de la memoria pasando para ello por una campaña neutra y de puntillas en la que no se quería debatir ni hablar de los asuntos referidos a la honradez ni de los verdaderos problemas que atañen a los españoles a la economía, la enseñanza y al papel de España en la arena internacional.

Sin embargo y por el otro lado, ciertos hechos muy testimoniales o de aparente poca relevancia por solo haber sido motivo suficiente para levantar los adormilados ánimos de aquellos que dicen amar y querer a España, igualmente sazonados y cocinados -aunque de otra manera- se les ha dado la vuelta para mostrarlos a propios y extraños como las peores amenazas para nuestra existencia, algo así como el regreso a la España cainita, guerra civilista, la de Franco, la eternamente dividida entre rojos y azules e irreconciliable por muy lejos que quede aquella afrenta; en definitiva, las dos Españas de siempre.

Hay que facilitar por su buen saber hacer el oficio a los artífices, animadores, impulsores, esclavos y amanuenses de todas las amañadas campañas mediáticas, tertulias, la explotación en las redes y el boca a boca por sus actos y comentarios infestos y repletos de mentiras, falacias que estando bien urdidos, mascullados y magnificados han sido motivo para crear los grandes temores capaces de movilizar a los realmente desconectados de la marcha de la política y del futuro de España como nación, de su sociedad y economía. 

Les felicito por su buen trabajo, aunque no por los resultados y la manera de lograrlos, a todos aquellos que han luchado con empeño y denuedo para evitar que llegue la derechona fascista, dictatorial y totalmente controladora que “presuntamente” pretende recortar los derechos y libertades logrados durante largos años en razón del sexo, inclinación, tendencia, raza, modos, usos, condición social y salarial o pensamiento político.  Con todo ello, han conseguido movilizar a los suyos a base de usar el miedo escénico sobrecargado los gestos y actos aún a sabiendas de no ser ciertos; pero, siempre en busca de buenos resultados. 

Por el contrario, recrimino a todo el inmenso número de sordos y ciegos políticos y personas más o menos responsables, que tras o a pesar de los muchos y constantes avisos, campanadas y luces de alarma, han mantenido sus férreas posturas de críticas y guerra sucia casi cainita con los compañeros de “bando”, pensando que todo ello no era más que campañas de propaganda de los llamados perdedores o de la misma oposición porque ellos, y solo ellos, iban a alzarse con la victoria, la suya, a imagen y semejanza de la última e inútil tras las elecciones regionales de Cataluña; aquella de la que si recuerdan, realmente no sirvió de nada.

También deben entran en el mismo saco de los reproches todos aquellos que de forma irresponsable y a pesar de claros avisos de que su nueva apuesta era mala, siguieron a sus exaltados guías de mitin en mitin y de red en red auto convenciéndose de que su número era el mayor de toda la oposición y de que votar a su partido, era la mejor solución para vencer al perjuro. A pesar de los serios avisos y todas las alarmas bien claras, hicieron de su capa un sallo y ahora sabemos, que lo avisado era cierto y poco exagerado por lo que cientos de miles de aquellos votos, que por cierto, eran tan necesarios, no valieron para nada y fueron directos al cubo de la basura donde ser quemados.  

Los resultados mostrados no se logran por si solos desde afuera solo con mítines o discursos más o menos manidos y mal intencionados. No, precisan de una serie de movimientos sísmicos internos y/o cercanos calculados y provocados para que, cual terremotos de diverso grado, vayan limando voluntades y creencias para que finalmente se aúnen los esfuerzos y entre todos lleven al traste la idea de la fuerte cohesión de España así como el mantenimiento de las raíces, costumbres y sistemas educativos y de relación social y familiar que han servido de ejemplo y modus operandi de la mayor parte de los europeos durante varios siglos.

Los hay que alteran el resultado de las cosas a base provocar cierto malestar en forma de matraca continua gracias a exabruptos y propuestas muy atípicas en los partidos exaltados o de posiciones extrema tanto a izquierdas o derechas, con los que llenar las cabezas de falsas ideas o pájaros a aquellos que pretenden asaltar el poder fácilmente para instaurar sus ideas al precio que sea y sin vacilar. 

A los anteriores, hay que unir los ataques de aquellos otros partidos que llevan años cambiando de idea y bando pero soñando, esperando y desesperando por sobrepasar a sus inmediatos correligionarios; aunque, por falta de fuelle o escasa preparación personal, nunca llegan a fraguar un proyecto y campaña lo suficientemente capaz, por muchos ataques directos o golpes bajos y zancadillas que usen contra sus oficiales correligionarios.

En este mismo orden de cosas, pero en otros escenarios, nos encontramos con los movimientos separatistas e independentistas que nada más ver en peligro sus proyectos  alcanzados o la posibilidad de no poder seguir en la senda de ir culminando hitos progresivos alarman y ponen al pie de guerra frente a  las urnas -con su voto en ristre- a sus huestes que, normalmente, viven dispersas en su mundo de yupis y totalmente desconectados de la realidad nacional. 

Para ello, basta mencionarles la posibilidad de perder todo tipo de prebendas que normalmente les llegan de las numerosas concesiones políticas arrastradas durante años de manos de sucesivos gobiernos sin escrúpulos que -por lograr su tranquilidad personal- no dudaron en dejar su huella de cobardes y de mal pagano. Aunque en esta ocasión, a pesar de haberse empleado a fondo y celebrar sus “buenos” resultados, no han sido tantos como lo fueron antaño

Como suele ocurrir en la mayoría de países de la UE, siempre aparecen determinados  espurios intereses debidos a movimientos políticos y/o lobbies extranjeros que mantienen a España entre sus objetivos a alcanzar, lugares de donde sacar tajada o como el terreno donde sembrar la semilla de cualquier mal desde el que poco a poco pueda irse extendiendo a países amigos y cercanos. 

Situación aquella, que se ve facilitada por la progresiva y constante desestabilización y degradación de Europa donde en los últimos tiempos, y cual fina lluvia, estos movimientos y sentimientos van calando y produciendo sus efectos como una mala simiente que va creciendo y extendiendo para acabar con los principios sociales derivados de la religión católica y sus viejas  leyes y normas de convivencia aceptadas y practicadas durante siglos. 

La exaltación, exageración y exasperaciones de todo tipo de movimientos ciertamente extremistas que florecen en cualquier ambiente y rincón del mundo occidental en una irresponsable  y a veces irreverente defensa numantina de ideas sobre nuevos o viejos principios que jamás nos habían interesado o preocupado mínimamente como: los animalistas, veganos, verdes, feministas, no nucleares, pacifistas, antitabaco, LGTBI, Okupas, manteros, facilitadores de la inmigración indiscriminada, etc... Lo que unido a una casi completa falta de cultura o la ausencia de ella, aunque algún día se poseyera, hacen que los partidos que los adoptan y dan cobijo suban en perjuicio de los que no lo hacen, les combaten o ignoran.  

Los movimientos y actitudes totalmente impostadas y adoptadas durante las campañas por los partidos que realmente tienen y defienden idearios muy diferentes para disimular su vileza y aparentar mediante el falaz engaño no ser tan fieros o perjudiciales como los demás les pintan;  pesar de rallar con lo irrisorio, suelen dar buenos réditos y recuperar votos de entre aquellos seguidores que se dejan engañar fácilmente. 

Igualmente sucede con la falta de escrúpulos -en general, de la izquierda y su enorme capacidad para el disimulo- para provocar el olvido o el encubrimiento de sus grandes corrupciones y vilezas; tratando de ocultarlas, depreciarlas y así tratar de evitar que nunca sean puestas en las balanzas comparativas por aquello de que su afilado fiel, suele ser muy traicionero y nunca miente al que quiere saber su verdadero valor o peso. 

Por último y no por ello menos importante, nos tropezamos con los propios errores de un PP -la mayoría arrastrados durante años y bajo otros mandos- a base de ciertos y grandes complejos o temores infundados; también -como en la mayoría de los partidos- por no haber evitado nutrirse de personas sin escrúpulos, corruptos, tránsfugas, mentirosos, inútiles, poco formados y aprovechados, que han dado al traste con la ilusión y el apoyo de miles o millones de votantes convencidos y muy esperanzados. 

Caldo de cultivo para que dichos penosos infiltrados aparezcan en los medios de propaganda poco afines, ingresen en la cárcel antes o tras ser juzgados con toda notoriedad o caigan en las redes de aquellos ruines ya mencionados que juegan en “política” diciendo y anunciado que proceden del propio partido y por ello, aunque con ligeras desavenencias y ciertos matices, "son del mismo bando"; pero realmente lo que tienen, es una gran capacidad de disimulo y engaño para atraer al incauto, al aprovechado o al desecho de tienta a unos brazos envenenados que sólo buscan tras el abrazo del oso, su voto y el de aquellos que este arrastra para irles robando a los populares escaño tras escaño.  

No limpiar a tiempo las sentinas podridas, vacilar en el rumbo y dirección contra el viento y la marea o por ser atrevidos ir a chocar contra solidos icebergs puede provocar una epidemia de ratas o hacer zozobrar al buque más capaz y sólido que distraído y auto convencido navega haciendo caso omiso a todo tipo de avisos.

Como complemento a lo anterior, cabe decir que la falta de seriedad y calidad política de los diferentes partidos hace que a veces se juegue al oportunismo y se use un ardid por el que, al igual que ya ocurrió antaño, muchas personas sobre todo bastantes mujeres, se rijan por el porte, cara o hermosura aparente de aquellos que ocupan dichos cargos. Sí los políticos hacen un gran culto a su ego o al narcisismo y los votante solo nos fijamos en sus dotes de belleza y no en sus cualidades de liderazgo, preparación, experiencia y entereza, vamos directamente al fracaso.

Ahora nos queda un largo trecho por delante, puede fácilmente llegar a ser de cuatro años. Los ciudadanos han tenido la oportunidad de votar a una gran variedad de partidos y han elegido -a sabiendas que hacían mal- ya que su voto se perdía para siempre. También han decido salvar a su propio Barrabás tan aclamado en la noche electoral para perdonarle, al mismo tiempo, todos sus pecados, males, errores, defectos y engaños conocidos -desde el principio hasta en el último debate electoral-.

Todo aquello, con tal de anular al candidato que llevaba menos tiempo de preparación y en la arena de la responsabilidad real, que se presentaba bien respaldado, con menos bagajes y ambages sucios o poco limpios en su mochila; el que mostraba una gran dosis de seriedad y buena voluntad a pesar de la losa que lleva sobre sus hombros heredada tras años tras michos desaciertos ajenos. 

Ha sucedido así, simplemente, porque él parecía ser el designado a unificar de nuevo al centro-derecha. Un espectro partido en tres trozos muy diferenciados, poco armónicos y casi en lucha feroz por culpa de sus malas políticas, diversas corruptelas y, sobre todo, por sus muy personalistas y ambiciosos liderazgos. 

Llego a la conclusión de que a la vista del papel que le se había otorgado y, sólo por ello, tenía que ser destronado. Las fuerzas internas y externas que impulsan a las izquierdas y derechas, los separatistas y nacionalistas, ciertos lobbies publicitarios y económicos y algunos intereses ajenos y extraños a España se han confabulado, o al menos, todos han aportado algo, para que este nuevo "salvador" no llegara a su cargo.  

La solución al tema de las derechas es francamente difícil si se deja en sus manos y no en las de los votantes; de momento, a pesar de que por su mala cabeza o intención pudo ser y no ha sido;  la situación apunta a que todos ellos mantienen posturas irreconciliables y seguirán despreciando nuestros votos y deseos mostrados claramente cuando fuimos  juntos a la plaza de Colón, en defensa de nuestra nación y no de sus poltronas respectivas. 

Todo seguirá por el mismo camino y los que continúan pensando que la famosa foto de aquella mencionada cita fue el principio del triunfo de la derecha o de su partido sobre un "sanchismo" ruinmente vendido a los separatismos, se volverán a  confundir porque,  precisamente ese momento, fue la excusa y punto de partida para que nuestro Barrabás lanzara el toque de Diana para iniciar el movimiento de sus masas adormiladas o dolidas por  los resultados de las pasadas elecciones en Andalucía y le salvaran su pellejo y cuello al menos por un tiempo prudencial.  

Sánchez, con mucho acierto por su parte y por los grandes errores de sus contrincantes, será investido de nuevo como presidente a pesar de todo lo suyo y muy malo conocido gracias al necesario apoyo de muchos españoles que directa o indirectamente se lo han permitido, aunque realmente se hayan obtenido más votos entre los tres de centro–derecha (PP, C’s y Vox) que la natural coalición de izquierdas (PSOE y Podemos).  España sigue estando dividida en dos tras décadas de “esperanzadora convivencia”. No tenemos solución.

Sólo nos resta saber qué hará el escurridizo y cambiante Sánchez para formar gobierno tras haberle dado mucha al pico y después de tanto cante a izquierdas y derechas con Iglesias, Rivera, algunos nacionalistas, separatistas y hasta filo etarras por si fueran necesarios. Ahora parece que, tras ofrecerse a unos para luego despreciarlos y ponerle la miel en la boca a Iglesias como medio de salvarle de su derrota, quiere salir sólo al ruedo, sin compañía ni ataduras que le manejen el timón del enredo. Veremos.  

Cada uno tendrá su propia justificación, excusa, y consuelo. Pocos reconocerán que se han equivocado o se fustigarán por haberse dejado llevar de la mano de aquellos “arcángeles del mal” que dotados de pífanos, arpas, tambores y trompetas, entonaban cánticos de bellas sirenas para anunciar a pleno pulmón una aplastante victoria propia, a pesar de los muchos avisos sobre los peligros de continuar por tal camino.  Otra vez Barrabás salió triunfante al balcón para recibir su propio baño en olor de multitudes. Se dice que la historia se suele repetir, pero en España es ya una autentica tradición.   

Ahora, todos de puente y dentro de unos días a volver a votar con el mismo patrón. Así va España.