Antonio Regalado

Pie de foto: Inés Arrimadas debe optar a la investidura como partido ganador con un programa de unidad y, además, para que se retraten PSC y los Comunes.

El endiablado panorama del 21-D lo ha gestionado Felipe VI en su discurso de Navidad con moderación. Ha pedido al nuevo gobierno catalán que recupere la convivencia y que asegure “la libertad, la igualdad la justicia y el pluralismo político” tal y como consagra nuestra Constitución. Otra vez, el monarca marca el camino correcto en tiempos convulsos. 

Todo empieza con Inés

El paisaje tras una batalla electoral tan desigual, con la sombra de los golpistas pregonando una segunda asonada es complejo, pero no peor que antes del 1-0. Ciudadanos se ha convertido en la primera fuerza política en Cataluña.  Arrimadas, una mujer valiente a prueba de insultos, ha conseguido 1.102.099 votos. Ya nadie puede hablar en nombre el pueblo catalán, porque ella y solo ella, representa a la gran mayoría.  Su éxito se resume en dos palabras: unidad e igualdad.

Su misión ahora, más allá de la aritmética parlamentaria, es intentar formar un gobierno del cambio; presentar su proyecto de más Cataluña, más España y más Europa y obligar al PSC y a los Comunes a posicionarse en el Parlament con los constitucionalistas o con los separatistas. No quedan terceras vías.  La candidata naranja sabe que unas elecciones no son suficientes para desmontar el régimen nazi-carlista de Pujol. Pero esta victoria es el primer paso. Todo empieza con Inés.

Desmontar el catalibanismo

Estaba claro que el 155 aplicado tarde, mal y nunca solo ha servido a Mariano Rajoy para reforzar el secesionismo y reducir a cenizas a su partido.   ¡Gracias Arriola! En su comparecencia monclovita, el señor Rajoy  se mostró tan distante como siempre. “El presidente asume como propia la derrota”–dijo- “como la asumen el resto de los militantes” Lo suyo, de siempre, ha sido sobrevivir, no gobernar.

El magistral manejo de los tiempos es una leyenda urbana como sus carreras al amanecer junto al camión de la basura.  En política, perder el tiempo es un delito. 

Dejar intactas las estructuras del régimen pujolista, incluidos los medios de comunicación públicos subvencionados, es un error que exige su dimisión y la de su vicepresidenta Soraya, la reina del diálogo del Paralelo; la todavía presidenta de la Generalidad no ha explicado el comportamiento inaudito del CNI que ha permitido todo el show de Puigdemont en Bruselas.  

Xavier García Albiols -un buen tipo- es la víctima principal de una política equivocada del PP en Cataluña, que empezó con el ajusticiamiento de Vidal-Quadras por Aznar y que culminó con el liderazgo (inexplicable e inexistente)  de Alicia Sánchez Camacho, la detective de la La Camarga, colaboradora íntima de Artur Mas.  Y, encima,  acusan a C’s de robarle votos. Una indignidad. Resultado: compartir el purgatorio del Grupo Mixto con la CUP. 

Segundo asalto

Los golpistas de ERC, Juntos x Cataluña y CUP no se han movido un ápice de sus posiciones anticonstitucionales. Sus mentiras, sus intoxicaciones y sus mensajes no han variado tras la aplicación ligth del 155. Nadie puede entender cómo los mismos tipos que perpetraron un golpe de Estado hace 80 días encabezaran las candidaturas con el mismo objetivo. 

El católico Junqueras ha podido hacer campaña religiosa desde Estremera mientras el ex presidente y fugitivo Carles Puigdemónt, ha experimentado una intensísima propaganda goebbelsiana desde la capital comunitaria, sencillamente ejemplar. Los seguidores de Marta Rovira tardaron cinco minutos en declararse acólitos del Mesías del PDdCAT. Le piden que vuelva a casa por Navidad. Pero el joven cobarde, -“no tan joven”, como diría Woody Allen- no da el paso. 

El plasma del “Puchi”, la TV3, los twits, sus entrevistas a medios internacionales y sus patéticas bufandas amarillas, no han conseguido aún el reconocimiento de Corea del Norte ni de Venezuela, pero el tío ha sido primera página durante cincuenta días seguidos. Tiene su mérito, hay que admitirlo.  Alguna vez habrá que analizar científicamente cómo un político sin escrúpulos, con un relato más falso que un bitcóin, ha sido capaz de fracturar Cataluña y engatusar a 940.602 personas, nada más ni nada menos que al 21, 65 por 100 de los votantes. 

Ha insultado como nadie, ha mentido más que todos juntos, ha denigrado la credibilidad de España, no ha admitido su destitución y sigue libre predicando que España es una dictadura y que él es el Redentor. ¿Cómo es posible que un personajillo de tres al cuarto, después de desobedecer durante 22 meses las resoluciones del TC, del TS, de la Audiencia Nacional y del TSJC, siga exigiendo al presidente Rajoy que quiere verse a solas con él en un país neutral, para negociar su triunfal regreso a Barcelona? Y, en el colmo del cinismo exige que se ponga fin a su exilio retirando todos los cargos tras el golpe porque “España tiene un pollo de c.”

Solo en un país como el nuestro, ultragarantista con los delincuentes habituales, puede permitirse una humillación semejante porque el Gobierno de la Nación y los partidos políticos –sin excepción- no son capaces de pedir a gritos que se reinstaure el delito de secesión en el Código Penal, abolido por el dúo González-Belloch en 1995. 

El travestismo del PSC

Miquel Iceta apostó por la transversalidad; se postulaba como el president al que todos deberían votar mientras él no se comprometía con ninguno. Una hora después de abrirse las urnas el contoneo político era lo único que quedaba de su campaña de travestismo con candidatos del PP y de Unió. ¿Alguien en su sano juicio pudo pensar que se atiborrarían las urnas con votos al PSC procedentes de los herederos en suspensión de pagos de Durán y Lérida y de Convergencia? 

Los que le conocen aseguran que Iceta es un tipo inteligente para la política. Ya sabemos cómo complicó las cosas a Ferraz votando en contra de la investidura de don Mariano. ¿Cree que le iban a votar masivamente pidiendo el indulto para los golpistas? ¿Y su descabellada idea-fuerza de condonar 52.000 millones de euros a un gobierno tan despilfarrador como el golpista del 1-0? Lo de la Agencia de Tributos consorciada con el Estado, es algo parecido a la inmersión. ¿Piensa que una vez controlados los dineros públicos iban a entregar su parte al Estado? Y lo de más financiación para Cataluña ¿lo consultó con los socialistas de Andalucía, Extremadura, Valencia o Madrid?  No. El PSC siempre ha ido a su bola. Y así le va al PSOE de Pedro Sánchez. Cuánto más pronto cambie a este equipo seudosocialista travestido en federal-nacionalista, más pronto empezará su recuperación en toda España. 

¿Se imaginan con qué convicción iban a defender fuera de Cataluña los socialistas las propuestas oportunistas de Iceta? Un suicidio colectivo. La ausencia de barones en la campaña, desde Page a Susana Díaz, delata que el liderazgo de don Pedro no se consolida. El silencio de Ferraz en la crisis de Madrid-capital certifica que los auxilios de Causapié a Manuela Carmena impedirán el reverdecer socialista. ¡Qué gran alcalde hubiera sido Carmona!

Los comunes y la CUP

Echar la culpa al rey de los resultados de los socios de Podemos el 21-D es escapismo puro y duro. Iglesias no ha entendido el mensaje: el tiempo  del 15-M se ha terminado en política porque con su demagogia bolivariana no han aportado una sola idea decente a la gobernabilidad local y autonómica. Meterse con el rey siempre sale gratis pero no da un voto republicano nuevo. Eso sí, internamente han purgado magistralmente a todo disidente que se haya movido en la foto. ¡Toma democracia asamblearia! 

En el Congreso y en el Senado, sus iniciativas solo sirven para convertir a Rajoy en un gigante. ¡Vaya proeza! La posibilidad de asaltar el cielo de La Moncloa en compañía de la ambigua Colau, las Mareas, los nacionalistas desleales, los golpistas y el PSOE, se desvanece. Y la CUP, en la mitad de la nada, con cuatro de 135 escaños en el Parlament va a seguir jugando la baza de la DUI. Pero si quiere sobrevivir a un anticipo de elecciones el 30 de mayo, no tendrá más remedio que plegarse a Juntos por Cataluña y ERC. Es decir, a tragar. 

El peso de la ley

Los escenarios para gobernar la Generalidad son limitados. Los independentistas mantienen la mayoría absoluta (70 escaños, dos más de los necesarios); el primer escollo será para conformar la Mesa del Parlament. Todo indica que repetirá en a la Presidencia la golpista Carmen Forcadell, encausada por el TS. Las negociaciones JxCataluña, ERC y CUP solo pueden tener un resultado: insistir en un segundo golpe de Estado

El preacuerdo PP-PSOE-Ciudadanos para restablecer el 155, si se conculca la legalidad, es lo más positivo del día después de volcar las urnas en una Cataluña dividida. 

A ello hay que añadir la situación penal de varios parlamentarios electos, dos en prisión y otros cinco huidos. La incertidumbre jurídica que se avecina es tan novedosa como el desarrollo del propio artículo 155 de la CE.

Si Puigdemont pisa suelo español debe ser detenido y llevado ante el juez como se hizo con Junqueras y los ex consejeros ya excarcelados. Los papeles de Josep María Jové le incriminan directamente en la trama golpista junto a Marta RoviraArtur Mas y otros compañeros de viaje sin billete de vuelta. 

Aplíquese todo el peso de la ley por el daño inmenso que han hecho a la vida y hacienda de los catalanes y de los españoles. La fuga de empresas no es solo una consecuencia del desgobierno de Puigdemónt; es también un fracaso del Estado de Derecho por inacción de los Ejecutivos de la Nación. Tengámoslo en cuenta.

Blanquear el golpe

No se puede negociar ni pueden tomar posesión como diputados ni someterse a la investidura, ninguno de los parlamentarios electos imputados; son los mismos golpistas (encarcelados unos y fugitivos de la justicia otros) los que nos llevaron al desastre desde 2015. El Estado de Derecho no puede tolerar que el victimismo de estos supremacistas del odio que han roto Cataluña y quieren romper España, vuelvan a disponer a su antojo de los dineros públicos para crear miedo y estructuras de secesión. 

Tienen que ser inhabilitados como ya estableció hace más de un siglo el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. “Cualquier ciudadano que atentare contra la unidad de la Nación, será inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos y no podrá cobrar ni ser pensionado por ninguna administración ni Agencia de la Unión”. Nunca ha llegado a aplicarse esta resolución del alto tribunal estadounidense.

Aquí, desde Pujol a Mas pasando por Montilla, Benach y Forcadell disfrutan de pensiones vitalicias obscenas mientras delinquen mañana, tarde y noche, solos o en compañía de tripartitos.

Durante las próximas semanas veremos a estos lobos vestidos de corderos clamando que todo era simbólico y que ellos no han hecho nada ilegal e inconstitucional. Es una estrategia preconcebida para blanquear el golpe del primero de octubre

Confiamos en el poder del Estado, en los jueces, en la autoridad moral del Rey (casi nada en el Gobierno) y en la Constitución para impedir que España deje de ser España. La malhadada ley electoral del 77 otorga a los independentistas más escaños, cierto, aunque menos votos que a los constitucionalistas, pero aunque tuvieran más votos, nada les da derecho a cargarse el artículo 1.2 de la Carta Magna que consagra que la soberanía nacional reside en el pueblo español. 

Libres e iguales

Los ciudadanos españoles no somos súbditos de ningún Mesías que predica la liberación nacionalista; somos libres e iguales y ya no tragamos los federalismos asimétricos, ni los Derechos Históricos ni el plurinacionalismo. Atentos, pues, a las convocatorias de reforma constitucional. Reformas, sí; claro que sí. Para ser más libres y más iguales. Para ser más catalanes, más españoles y más europeos. No a un Referéndum pactado con el Estado. Es una trampa para neutralizar el golpe de los catalibanes, exigir inmunidades por las corrupciones sistémicas y de paso, destrozar la Monarquía del maduro Felipe VI. La III Republica sería peor que el III Reich ¡Ni una concesión al victimismo nacionalista!