Francisco Canós. Diarioabierto.es

Pie de foto: Tony Blair, ex primer ministro británico que ha lanzado una campaña contra el Brexit

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen” (Henry Ford)

El próximo mes, la primera ministra Theresa May invocará el Articulo 50 y el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea empezará a implementarse. Eso lo sabemos, pero ¿cómo acabará? ¿qué impacto tendrá una potencial salida del Reino Unido? ¿De verdad acabará saliendo? Gente como Tony Blair así lo cree. Instituciones como el FT (Financial Times) también expresa sus dudas sobre el proceso. Para muestra un botón. El evento patrocinado por el FT el próximo 4 de abril tratará los siguientes puntos:

• ¿Van a liderar el proceso del Brexit y la elección de Trump una agenda para la des-globalización?

• ¿Pueden representar un precedente para las próximas elecciones en Francia y Alemania?

• ¿Cómo se puede compaginar la necesaria movilidad laboral con el repunte anti-inmigración?

• ¿Qué implicación tendrá el Brexit en la política industrial?

• ¿Qué planes de contingencia se tienen para gestionar la salida del mercado único?

Theresa May no era pro-Brexit. Sin embargo, al sustituir al dimitido Cameron, expresó su voluntad de implementar el resultado global de la votación acuñando el término “Brexit means Brexit” (algo así como Brexit significa Britain-Exit la salida de la Gran Bretaña). Como en todo, el primer impacto suele sobre-reaccionar y parece que algo se están recuperando del efecto inicial. Sin embargo, se ha perdido el rating crediticio triple A, la libra está en mínimos de los últimos 30 años, grandes firmas como EasyJet o John Lewis se quejan del impacto en costes de dicha debilidad. Por otro lado, la bolsa local tiene mejores volúmenes que antes del referéndum.

Este proceso es absolutamente inédito para un Estado. Groenlandia, territorio de Dinamarca, tuvo un referendum en 1982 en el que se votó 52% contra 48% para salir de la UE, lo cual se hizo después de un periodo de negociación. Es interesante ver qué puede pasar con las Naciones que conforman UK que, no olvidemos, significa Reino Unido (United Kingdom) de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. En el gráfico se muestran los resultados:

En azul se resalta el voto en favor de quedarse en la UE (Remain) y en rojo el de salirse de la UE (Leave). Ni Escocia ni Irlanda del Norte votaron salirse. Sin embargo, como su condición de pertenencia a la UE la adquirieron al pertenecer a UK, por la misma razón la perderán en el momento que la pierda UK. Las consecuencias para UK de este proceso son inciertas, especialmente teniendo en cuenta que no hace mucho se celebró un referendum en Escocia en el que por un margen no muy holgado decidieron seguir en UK ¿Se romperá el Reino Unido?

A estas alturas, ¿alguien sabe por que UK votó salirse de la UE? Una imagen vale más que mil palabras: el autobús dice “Enviamos a la UE 350 millones de Libras a la semana. Financiemos nuestro NHS (Programa Nacional de Salud). Vota salir (leave). La sensación principal ha sido, en relación a la UE, de pérdida de soberanía, de contribuir en más de lo que se recibe, y de una percepción de burocracia asociada a la UE que no gusta nada en la mentalidad anglosajona. El intervencionismo de una clase (Élite) de funcionarios de Bruselas, alejados de la realidad y que convierten la vida en un conjunto de regulaciones y galimatías ajenas a cualquier eficiencia. También se habla de la inmigración y de su impacto en la sociedad británica. Es curioso que, entre los grupos proExit, se encontraban Muslims for Britain (Musulmanes por Gran Bretaña) Aussies for Britain (Australianos) o Out and Proud (un grupo de LGBT británicos Lesbianas-Gays-Bisexuales-Transexuales), aparte del partido UKIP del ya dimitido Farage.

Dicho lo anterior, una mayoría de británicos votaron salir, y eso no sólo es una cantidad muy grande de gente, sino que también implica un éxito de la campaña y una estrategia detrás de la misma que algún día será objeto de estudio por sociólogos y especialistas en marketing.

Sería bueno recordar cuáles son los pasos a seguir a partir de la invocación del artículo 50 por parte del Reino Unido:

Tras el Referendum en el que se aprobó el Brexit (“Leave”), y después de un proceso legal sobre quién (Theresa May) y con que aprobación (Parlamento) debía invocar el artículo 50 de la UE, el proceso se estima que empezará a finales de Marzo del presente año. Ese momento marca el inicio de un periodo de dos años establecido por los tratados para negociar las condiciones de dicha salida. En caso de que los negociadores de ambas partes lleguen a un borrador de acuerdo, se tiene que presentar al Consejo Europeo. Si éste le da el visto bueno, todos los restantes 27 países tienen que conocerlo y votarlo. Sólo es válido si es aprobado por al menos 20 de esos países que representen al menos el 65% de la población. Si esto es obtenido, entonces tiene que ser ratificado por el Parlamento Europeo. A todo esto, el reloj sigue marcando las horas. Si llega finales de marzo de 2019 y no hay acuerdo, pueden pasar dos cosas: Una, que si todos los 27 Estados de la UE aprueban prorrogar el plazo, así se haría. En el caso contrario, en ese mismo momento los tratados de la UE dejan de aplicarse en UK. Tras esto se produciría la salida oficial de UK, que tendría a su vez que declarar nulos los acuerdos de 1972 con la Comunidad Europea y sustituirlos por otros propios. Si tras ese punto en el futuro UK quisiera volver a la UE tendría que solicitarlo y pasar por el mismo proceso de entrada que un país tercero de fuera de la UE.

¿Qué puede suponer esto para UK? 

El Financial Times dedica un espacio especifico al tema del Brexit en el que va sacando todos los temas que le parecen destacados y relacionados con el proceso. Destaco algunos de sus artículos que sugiero leer:

• Los empresarios empiezan a sentir el efecto del Brexit en la escasez de trabajadores europeos. Más de una cuarta parte de las compañías dicen que el “staff” Europeo está pensando en dejarles este año.

• El Brexit pone en riesgo la Unión de Mercados de Capitales. Allá por el año 2015, con el sistema bancario en horas bajas, se auspició por parte de la UE la creación de una Unión de Mercado de Capitales que permitiera un acceso más sencillo a dichos mercados a empresas europeas. La ciudad elegida fue Londres. Ya no. Los bancos de inversión que ofrecen aseguramiento de emisiones, trading, y servicios de derivados van a tener sin duda que diversificar sus operaciones hacia ciudades europeas como Frankfurt, Paris o Dublin. Esto no lo digo yo, lo dice un directivo de Morgan Stanley.

Hay muchos más ángulos que se verán incluidos por este proceso. Yo diría que todos los ángulos. El proceso consiste en desandar un camino de décadas, legislación, prácticas, seguridad, finanzas, salud, etc. que afectan a millones de personas, tanto dentro de UK como fuera. No olvidemos que, sólo en España, según el INE residen más de un cuarto de millón de británicos. Sin embargo, se comenta que este número es más cercano a los tres cuartos de millón, siendo la mayoría jubilados. Además, visitan España unos 15 millones de británicos cada año. Al parecer UK pagó unos 285 millones de euros a España durante el año 2015 en concepto de gastos sanitarios incurridos por sus ciudadanos en España. La cifra real del coste para la sanidad española podría ser sustancialmente superior. Con el Brexit, los británicos tendrían que pagar su sanidad por sus propios medios.

¿Y si se arrepienten? 

Aún no ha empezado el proceso y ya se están levantando voces en ese sentido. La última del mismísimo Tony Blair. Su argumento es que se debe respetar la decisión del pueblo británico, pero que se ha votado sin saber realmente los términos en los que estará basado el Brexit. Estos términos aflorarán a lo largo del proceso de negociaciones. En ese momento, los británicos podrían entender que eso no es lo que tenían en mente cuando votaron y repensarse la salida. Se ha postulado con la misión de persuadir de eso a los ingleses. Hay que tener en cuenta que hasta que no venzan los plazos y los automatizamos hagan imparable el resultado, siempre hay tiempo de parar el proceso si la parte demandante lo pide. Eso si, pase lo que pase, Brexit o Be-Stay, nada volverá a ser como antes.