Antonio Alonso Marcos. Profesor Universidad San Pablo CEU

Desde su retiro en Francia, Mukhtar Ablyazov, el antiguo magnate kazajo, está organizando de manera muy inteligente toda una red de apoyos internacionales para desprestigiar al presidente Nazarbayev. Con ese entramado político pretende ocultar toda una red de delincuencia internacional destinada a evadir capitales. Busca activamente apoyo de políticos europeos para desviar la atención del auténtico problema: no es un líder político, es un ladrón de guante blanco. Y los europeos le estamos ayudando a labrarse esa imagen de perseguido político, le estamos dando crédito a un antiguo banquero que no es más que un fraude.

Europeos al servicio de Ablyazov.

Ablyazov es un hombre buscado por la justicia de media Europa y de EE.UU. y ya ha sido condenado en distintas ocasiones por distintos delitos (lavado de dinero, desvío de capitales, fraude fiscal,…). Ya no se puede decir que “presuntamente” ha hecho tal o cual cosa o que se le acusa de tal o cual delito; ya hay sentencias condenatorias en ese sentido. De hecho, la lectura de la sentencia dictada en 2013 por el juez británico Nigel Teare no tiene desperdicio, como se ve en el siguiente extracto: "Sólo puede haber una explicación para el hecho de que las enormes sumas de dinero que se adelantaron se transfirieran de inmediato a compañías de propiedad o bajo el control del Sr. Ablyazov, a saber, que los préstamos originales formaban parte de un esquema deshonesto mediante el cual Ablyazov buscó malversar el dinero que pertenecía al banco". Así de sencillo.

Y sin embargo, alguien que se ha lucrado con el dinero ajeno de manera completamente ilícita, ha tenido la suficiente astucia como para poner parte de su fortuna al servicio de su propia causa. Si hacemos caso de aquella fantástica frase popularizada por el cine de los años ’70 en aquella película “Todos los hombres del Presidente”, hay que seguir el dinero. “Follow the money”, indaga de dónde viene el dinero y encontrarás muchas respuestas. Con una fortuna considerable, se montó en Europa occidental toda una ONG dedicada en exclusiva a investigar las tramas de corrupción y la falta de democracia en Kazajstán; su nombre es Open Dialog Foundation. En pocas palabras, una asociación ad hoc. Han conseguido atraer la atención de muchos medios de comunicación y también de algunos políticos europeos, como por ejemplo del diputado polaco Marcin Swiecicki y del presidente de la Liga Italiana para los Derechos Humanos, Antonio Stango, quienes encabezaron una delegación para visitar “presos políticos” en Kazajstán; por casualidades de la vida, visitaron a antiguos compañeros de Ablyazov, como Iskander Erimbetov, encerrado desde 2017 acusado de ayudar a Ablyazov en su trama delictiva.

Compra de propiedades en Europa y EE.UU.

Cobertura mediática, política,… y también financiera. Algunos países europeos se han convertido en cooperadores necesarios en este blanqueo de capitales, pues algunos de los miembros de la red de Ablyazov, como Timur Sabyrbayev y su mujer han comprado pisos y otras propiedades inmobiliarias en España (como Ablyazov hizo en Reino Unido). En el caso norteamericano, con casos abiertos en Nueva York y Los Ángeles, las cifras se vuelven astronómicas y las conexiones se tornan intrigantes: Ablyazov, a través de su yerno Ilyas Khrapunov, hijo de su antiguo socio Viktor Khrapunov, mantuvo tratos con uno de los hombres de confianza de Donald Trump, Felix Sater. 

La explicación puede ser un poco laberíntica, pero en realidad es bastante sencilla: por un lado, el Grupo Bayrockse asoció con la Organización Trump para proyectos en Arizona, Florida y Nueva York, y por otro lado, los suegros de Ablyazov –el ex alcalde de Almaty, Viktor Khrapunov y su esposa y presentadora de televisión, Leila— y su yerno Ilyas se involucraron con Bayrock durante el desarrollo del proyecto “Trump Soho” en Manhattan. A partir de ahí, empiezan a florecer nombres de empresas como SoHo 3311 LLC, dirigida por Elvira Kudryashova, la hija de Viktor Khrapunov y hermana de Ilyas. De nuevo, no hay que olvidar que “Trump SoHo” era un espacio donde estaba proyectado donde se ubicara un hotel y apartamentos normales situado en la calle 246 Spring Street del SoHo de Nueva York y que ese hotel se desarrollaría a través de una empresa conjunta entre Bayrock, la Trump Organization y la Sapir Organization.

El tiempo pone las cosas en su sitio.

Sin embargo, el apoyo europeo tiene los días contados. En 2009 Ablyazov abandonó Kazajstán cuando se nacionalizó el banco BTA que dirigía y fue declarado insolvente. Como decía temer por su vida, el reino Unido le concedió el estatus de refugiado político en 2011. En 2013, la justicia británica le declaró culpable in absentiade los cargos de los que Kazajstán le acusaba (previa comprobación de todas las transacciones realizadas a su nombre o por medio de testaferros y de empresas en paraísos offshore). El banco planeó recuperar parte de lo perdido incautándose de algunas propiedades de Ablyazov, como un piso de nueve habitaciones en Londres y una casa de campo con u terreno de 40 hectáreas, pero esta operación se demostró difícil por los vericuetos legales que usó el magnate kazajo para construir su entramado.

Ablyazov vive tranquilamente en una villa francesa. Usa Bruselas como lugar privilegiado desde el que lanzar sus campañas pseudo políticas. Es cuestión de tiempo que Europa despierte y tome conciencia de que no puede ser utilizada como escudo protector de delincuentes de guante blanco que fingen ser defensores de la democracia y de los derechos humanos. Por desgracia, en el mundo hay casos de auténticos luchadores por las libertades políticas y civiles que sí merecen la protección de Europa; pero ese no es el caso, precisamente, ni de Ablyazov ni de ninguno de sus colaboradores.