Gabriel Cortina. Analista internacional y consultor de empresas/The Diplomat 

Pie de foto: Cooperación bilateral en ciberseguridad e inteligencia artificial.

Uno de los aspectos determinantes del actual desarrollo tecnológico es la rapidez de los cambios y el impacto en muchas áreas de nuestras vidas. Industrias y sectores de actividad como el transporte, el turismo, la salud, la educación, el comercio, la agricultura o las finanzas, ya están en ese proceso. La automatización, la robótica, el internet de las cosas (IoT) y las capacidades de la inteligencia artificial son ventanas de oportunidad porque tienen la intención de hacer casi todo mejor, más rápido y con un coste más reducido.

Sin embargo, las voces de alerta sobre los riesgos e incertidumbres que esta situación puede generar, unido a la necesidad de establecer un entorno confiable, transparente y de reciprocidad, son demandas que llegan desde diferentes ámbitos, especialmente del legislativo. Garantizar el crecimiento económico y la prosperidad implica un compromiso firme de la comunidad internacional con la interoperabilidad, la seguridad y la confiabilidad de la red a largo plazo. El caso reciente de Huawei es un claro ejemplo, por las reticencias ante los riesgos de seguridad, los defectos subyacentes en el software y en los procesos de ciberseguridad. Cabe mencionar que, como compañía pública china, está obligada a cumplir con su legislación en materia de seguridad e inteligencia, lo que ha despertado sospechas ante el despliegue de las redes 5G.

Teniendo en cuenta los aspectos vulnerables de la conectividad y el uso ilícito del volumen de información masiva que se genera, se reconoce la importancia creciente de fomentar la colaboración entre los sectores público y privado. La diplomacia pública se configura también como un ámbito óptimo para potenciar la necesidad de este compromiso.

El Overseas Security Advisory Council (OSAC) de la Embajada de Estados Unidos celebró una jornada sobre ciberseguridad e inteligencia artificial que contó con la participación de desarrolladores de tecnología, así como de representantes gubernamentales y de agencias de seguridad. Entre los asuntos tratados se abordó la perspectiva de Europol sobre la amenaza cibernética en el conjunto de la Unión Europea y las claves de la nueva Estrategia de Ciberseguridad Nacional que está ultimando el Departamento de Seguridad Nacional en España. También se discutieron las dudas y amenazas a la seguridad de las redes que plantea el desarrollo de tecnologías de terceros países, en particular en el marco de la evolución de Europa hacia la red 5G, así como el avance de la inteligencia artificial y el creciente impacto que está teniendo en la seguridad.

La ventaja tecnológica se ha convertido en un elemento significativo del posicionamiento geopolítico, por lo que este tipo de iniciativas que, en un marco de legítima competitividad, proporcionan información valiosa y de gran utilidad para fomentar compromisos, es un elemento clave de cooperación y de colaboración bilateral en seguridad.