F. Javier Blasco. Coronel en la Reserva

Para todos aquellos que llevamos mucho tiempo dedicados al estudio de la proliferación de las Armas de Destrucción Masiva (ADM) en el mundo y de sus principales actores, el ensayo de Corea del Norte (CN) durante la madrugada del pasado 3 de septiembre no ha sido una novedad. Se sabía por diversas fuentes que estaban avanzando en progresión geométrica en este tema y preparando algo importante a corto plazo; incluso, muchos estipulaban que su sexta prueba nuclear podría ocurrir en la primera decena de este mes, como así ha ocurrido.

Al igual que ha venido ocurriendo con Irán, sus dirigentes han invertido muchos esfuerzos de todo tipo en conseguir las ADM y en especial, las nucleares como medio de lograr importantes objetivos estratégicos. Las razones para ambos países, aunque con ligeros matices, son las mismas.

Los que pretende alcanzar Irán son múltiples: estar al mismo nivel en capacidades nucleares que su “eterno enemigo”, Israel –país, que aunque nunca lo haya reconocido ni sido reprochado oficialmente por ello, las posee en cierta cantidad-; emplearlas como arma disuasoria para evitar ser atacados por potencias exteriores; pavimentar el camino hacia la hegemonía zonal cuando la abandonen los norteamericanos; aumentar el prestigio entre sus ciudadanos y amedrentar a su otro gran rival en la lucha por la expansión de su forma de entender la religión islámica y por el liderazgo en Oriente Medio, Arabia Saudita.

Los aparentes objetivos a cumplir por parte de CN no son tan diferentes: ser considerado y reconocido en el mundo como un país con capacidad y armas nucleares al igual que otros países lo son en este aspecto -aunque, oficialmente, no sean recocidos como tales por la ONU ni por el Tratado de No Proliferación (TNP)-; lograr la más importante arma disuasoria para evitar cualquier intento de invasión y con ello garantizar la supervivencia y la continuidad de la dinastía Kim; amedrentar a sus eternos enemigos y vecinos más cercanos (Corea del Sur, Japón y a las tropas norteamericanas en el entorno); elevar el prestigio de sus máximos dirigentes ante una sobre exprimida población, justificando con ello todos sus requerimientos y esfuerzos personales o colectivos y conseguir un fuerte apoyo económico e industrial externo, si algún día se aviene a refrenar, que no destruir, sus avances en esta materia.

Todavía es pronto para decir con plena seguridad el tipo de artefacto nuclear probado hace unas horas -bomba de Plutonio o termonuclear-. Sus efectos son muy diferentes, al igual que lo es su complejo sistema de funcionamiento y la necesaria miniaturización para que la bomba quepa en una cabeza de misil de los que ellos emplean [1].  En cualquier caso, gastar el escaso material de Plutonio, que han podido lograr en varios años, solo en ensayos, aunque sean de no mucha potencia, solo nos anima a pensar que no es por propaganda, sino que es cierto que están en el camino de lograr ambos requerimientos. La capacidad y alcance de sus misiles, es por otra parte creciente y probada reiteradas veces.

Se ha hablado y demostrado muchas veces de su capacidad para el intercambio y adquisición del necesario know how en materia de ADM y misiles, al igual que se sabe que sus clientes se encuentran entre lo más granado (Rusia, Ucrania, China, Irán, Pakistán y algún que otro país occidental que, aunque no oficialmente, trapichea y mucho en este específico mercado negro). Conocimientos, que, en ocasiones, también les han llegado a través de sus amplias redes de espionaje y el desarrollo eficaz de sus capacidades de penetración en el mundo cibernético.

La Comunidad Internacional (CI) ha malgastado muchos esfuerzos y perdido mucho tiempo en tratar de poner paños calientes a este largo y vacilante problema. La presencia de China y Rusia en la mayoría de las iniciativas y negociaciones con CN sobre estos temas [2] ha sido más una lacra que un provecho, sobre todo, por su capacidad de veto en el CSNU. En general, no se ha querido ver la realidad y gravedad del problema y de su programa hasta que, al parecer, ambos han alcanzado un punto importante dentro de un camino de no retorno. 

Ahora, de forma un poco irreflexiva a mi entender, se barajan y airean una serie de alternativas militares, que todas ellas son totalmente inviables, salvo que se acepte, cosa que dudo, un grave costo en personas y en las economías, sobre todo, en Corea del Sur[ 3]. Algunas voces empiezan a reclamar una solución al estilo de la empleada para “calmar” a Irán en su camino nuclear. Grave error en el que en julio de 2015 cayó la CI y que pronto, en menos de ocho años, veremos sus consecuencias; porque en realidad, lo que se hizo con dicho famoso acuerdo –denominado Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA)- es que además de aceptar internacionalmente a Irán como un país nuclear con capacidad para enriquecer Uranio, solo se consiguió aplazar el desarrollo libre de sus actividades en tan solo diez años tal y como se incluye en el texto final del acuerdo [4]. A partir de dicha fecha, tendrán plena libertad para hacer “legalmente” lo que quieran. Además, durante dicho tiempo se les ha abierto el paso a la economía e industria mundial, sin darnos cuenta de que, con ello, sus capacidades económicas e industriales habrán aumentado exponencialmente. Hasta Trump, que no es un dechado de la reflexión, ha comprendido el engaño en el que se cayó de manos de su predecesor Obama y ahora aquel, está viendo cómo se puede dar marcha atrás.

Además de las ventajas ya expuestas hay que decir que, Irán se vio forzado a aceptar el acuerdo porque, a diferencia de CN, es un país con cierto grado de democracia en el que la opinión de los ciudadanos cuenta y necesitaba con toda urgencia mejorar su maltrecha economía a pesar de contar con una de las principales reservas y capacidades de producción de derivados del petróleo y necesitaba rescatar sus muchos millones de dólares inmovilizados en casi todo el mundo. Tampoco se deben menospreciar hechos de trascendencia como el que su admisión en la escena internacional les haya permitido aparecer y actuar sin restricciones internacionales en conflictos zonales y hasta lejos de sus fronteras y haber pasado a ser uno de los elementos claves a la hora de las negociaciones de acuerdos de calado [5] .  

En el caso de CN, una solución diferente a las dos, hasta ahora, mencionadas es muy difícil de lograr con éxito, porque además de ser un país muy poco desarrollado en todo tipo de economía e industria –salvo en la armamentística-, no cuenta con grandes sumas retenidas en el extranjero y ya viene siendo objeto de muchas limitaciones y restricciones económicas, financieras y comerciales tras muchos años de trapicheos y ocho resoluciones condenatorias del CSNU. No obstante, a pesar de todas ellas, ha demostrado con creces, que, con un PIB de los bajos del mundo, con tanta limitación industrial propia y siendo objeto de una de las mayores atenciones militares y de inteligencia, ha sido capaz de reírse del mundo y mejorar, en mucho sus misiles y artefactos nucleares.

Soy de la opinión de que además de las limitaciones internas del CSNU por las presiones de Rusia y China en su seno; el margen de maniobra con el que cuenta está quedando ya muy limitado porque CN no dispone de grandes industrias, sus recursos económicos y naturales son muy limitados y su controlada y sumisa población está ya demasiado castigada interna y externamente. Hoy se reúne el Consejo para hablar de CN y sus últimas fechorías. Reunión, que a la hora de publicar este trabajo aún no ha terminado y de la que me atrevo a decir que no espero grandes y efectivas medidas salvo las más “enérgicas condenas” y algunas rimbombantes palabras y propósitos [6]. Ya veremos. 

Por ello, dado lo escasamente conseguido hasta ahora por las decisiones del CSNU y su poco margen de maniobra, no caben muchas más limitaciones económicas o comerciales sin que afecten y mucho a la salud y desarrollo de su población lo que podría llegar a ser contrario a los Derechos Humanos. Por otro lado, fomentar una revuelta interna o golpe de Estado en el país, es totalmente inviable debido al escrupuloso y efectivo control que el dictador ejerce sobre su población y al temor ante las ya conocidas graves represalias que este suele emplear con cualquier atisbo de traición en su entorno, aunque sea entre el círculo más íntimo o cercano.

La llave está en China, ya que este país es el más interesado en que perviva CN con su status actual para evitar la reunificación de la península a manos de Corea el Sur bajo los auspicios de EEUU [7] y, al mismo tiempo, despejar la posibilidad de importantes flujos masivos de refugiados norcoreanos sobre sus fronteras huyendo de cualquier tipo de conflicto interno. Pero, China también tiene sus principios y necesidades para seguir su camino de desarrollo y dominio del Pacifico Oriental, cosa a la que EEUU y fundamentalmente Trump, se oponen con todas sus fuerzas. Punto de fricción este, que, a toda costa, se debe superar.

Por último y con respecto a China, no le interesa en absoluto, que la demostración de las capacidades de misiles y nucleares norcoreanas eleven los presupuestos de defensa, como ya está ocurriendo, en países como Japón, Corea del Sur y Taiwan. Países, que de verse amenazados y a pesar de auténticas restricciones legales internas, pueden llegar a pensar en lograr pronto armas nucleares.   

EEUU colaboró, en su día, por acción u omisión a que Pakistán, Israel y la India se convirtieran en países con armamento nuclear, aunque no les permitió la entrada oficial al “restringido club” de los que las poseen “legalmente” –China, Rusia, EEUU, Reino Unido y Francia; los mismos con derecho a veto en el CSNU-. Puede que en sus manos esté, de nuevo, el aumentar la lista de los países no oficiales y trate de liderar las maniobras de contención en sus entornos.

Las últimas demostraciones norcoreanas no tienen su origen, como muchos piensan, en protestar sobre unas maniobras militares conjuntas de EEUU y Corea del Sur que, por cierto, se vienen desarrollando desde hace muchos años. Han sido una nueva-vieja excusa para demostrar su músculo. CN está llamando la atención al mundo con la finalidad de lograr los más claros y efectivos propósitos u objetivos de entre los anteriormente mencionados; que se les reconozca y admita su capacidad como país nuclear y que la CI se deje de paños calientes a modo de limitadas inversiones y planes de mano de EEUU o del Six party Talks que, por cierto, nunca funcionaron de verdad. Una vez logrado el primero; bajo la tutela de China, necesitan cambiar radicalmente y de verdad su economía y así dejar de ser los parias del mundo consiguiendo, al mismo tiempo, que el régimen aumente su “prestigio, amor y respeto” entre sus conciudadanos.

El primer objetivo está a punto de ser alcanzarlo y con él su capacidad de disuasión; además, gracias al mismo, su posición y peso internacional es, hoy en día, muy diferente en la ecuación de la diplomacia internacional o a la hora de sentarse a la mesa de cualquier negociación. Ya no se les puede tomar por unos alocados presuntuosos en sus -hasta ahora consideradas como infundadas- amenazas sobre sus verdaderas capacidades militares. Para lograr que se cumpla el segundo objetivo, habrá que pensarlo mucho y diseñarlo muy bien, no de forma precipitada; aunque lo más importante será ver quien pone los miles de millones de dólares que este o estos planes supondrán.

Me temo, que el tío Sam no está por la labor de pagar de nuevo las copas de todos en esta fiesta; además, se encuentra enfrascado en atender grandes y graves necesidades internas o debidas a desastres naturales y realmente le será muy difícil costear la factura completa del bodorrio. En cualquier caso, Trump deberá apagar su verborrea y twitter contra CN, dejar de pisarle los callos a China, ver el modo de encontrar una fórmula que costee un verdadero plan de reconstrucción para CN –sobre la base de Rusia, China, EEUU, algunos países asiáticos de su entorno y hasta la UE, que de momento, sigue de convidado de piedra ante este problema y en su solución sin pensar que el problema, de no arreglarse, puede ser global y también le afecte- y el modo de calmar a sus aliados en la zona a base de aumentar sus propias capacidades de protección y con verdaderos compromisos para asegurarles su defensa. Otra solución distinta, será mucho más costosa en todos los aspectos y muy probablemente, inviable.

[1] Las fotografías presentadas a la prensa en las que aparece Kim Jong-un frente a una maqueta del artefacto que declaran haber alcanzado (termonuclear), pueden ser solo eso, una maqueta; por lo que no hay que tomar en consideración sus famosas y cada vez más eficientes campañas propagandísticas.

[2] El CSNU y el conocido como el Six Party Talks  https://www.armscontrol.org/factsheets/6partytalks

[3] No hay que olvidar que Seúl, la capital de Corea del Sur, con casi 10 millones de habitantes, se encuentra a menos de cinco kilómetros del alcance efectivo de unas 15.000 piezas de artillería norcoreanas. Lo malo de ello es que casi todas están perfectamente asentadas, camufladas, bien protegidas y dispuestas a entrar en eficacia en cuestión de segundos. 

[4] http://www.hispantv.com/noticias/energia-nuclear/38901/puntos-relevantes...

[5] Los acuerdos de alto el fuego en Siria junto y al mismo nivel que Rusia y Turquía, celebrados en julio de 2017 en Astaná, sin contar con la presencia –solo a modo de observador invitado- de EEUU.

[6] http://www.t13.cl/noticia/mundo/consejo-seguridad-onu-se-reune-analizar-...

[7] Esto traería consigo un despliegue mucho más cercano, en su propia frontera de tropas y medios de observación norteamericanos.