Javier Fernández Arribas

Pie de foto: Un grupo de inmigrantes rompe la valla para intentar entrar en el Eurotúnel 

Los gobiernos de Francia y Reino Unido han escrito una carta a la Unión Europea por la situación de “crisis global” creada por varios miles de inmigrantes que intentan cruzar el Eurotúnel desde la localidad francesa de Calais hacia territorio británico. La determinación de estos seres humanos de alcanzar su objetivo, su sueño de una vida digna con un trabajo asfixiante pero con horizontes de un futuro mejor, para ellos y su familia, supera cualquier dotación policial, que a duras penas y muy a regañadientes intentan cortar el paso a unos hombres, en su mayoría, desesperados que no dudan en jugarse la vida con tal de poder subir a cualquier vehículo, en cualquiera de sus partes, que les permita cruzar el Canal de la Mancha. Los ejes de un camión asaltado en marcha, un coche, uno de los trenes, da igual, el caso es acabar su largo y dramático viaje que, en ocasiones, ha incluido superar el otro gran punto de la vergüenza europea como es el Mediterráneo, donde cada día muchos seres humanos fallecen en unas pateras inmundas o, incluso, dentro de una maleta colocada en el maletero de un coche a bordo de un ferry que hacía la ruta Melilla-Almería. Cada día asistimos a una tragedia que tiene dimensiones europeas e universales, algo que ahora han valorado en Londres porque su mayor objetivo es evitar que estos sufridos seres humanos lleguen a sus ciudades. Lo dijo claro el primer ministro Cameron al poner algunos buques y aviones en el dispositivo de control en el Mediterráneo pero negándose a aceptar a nadie, sea refugiado político que huye de la barbarie siria, libia, iraquí o eritrea; sea un emigrante que huye de la miseria. El Gobierno británico reclama ahora todo el apoyo de la Unión Europea para solucionar el problema de los inmigrantes en el Eurotúnel. Claro, la UE necesita una política global para abordar esta situación. Los del sur lo venimos exigiendo desde hace años y, únicamente, tragedias como las sufridas en Lampedusa con centenares de muertos ha movilizado las conciencias de los dirigentes políticos que se olvidan cuando los titulares de los medios de comunicación se ocupan de otras cuestiones. En la crisis global del Eurotúnel no hay preocupación por la muerte de estos seres humanos atropellados por camiones, el problema es el retraso en el transporte de mercancías. Dinero. A ver si sabemos qué es una crisis global para unos británicos que dudan de pertenecer a la UE porque no les salen las cuentas. Y la última medida contra la inmigración es permitir que los arrendatarios de pisos puedan echar a la calle a los inmigrantes que no tengan papeles. Una prueba de la ayuda y solidaridad británica hacia seres humanos, lo mismo que pide el gobierno del señor Cameron a la Unión Europea.