Alnoor Ahmed Mohamed Noor. Segundo Secretario de la Embajada de la República del Sudán/The Diplomat

En los últimos cinco años, Sudán ha sido testigo de una serie de importantes iniciativas que tenían como objetivo establecer una paz duradera en el país. Algunas, auspiciadas por instituciones regionales y países vecinos; otras, iniciativas puramente sudanesas. La primera mediación para el proceso de paz de Darfur se inició bajo el auspicio del presidente de Chad, Idriss Déby, a través del acuerdo de alto el fuego de Abéché, en 2003. Ésta fue seguida por varias iniciativas, sin un impacto real sobre el terreno.

En octubre de 2009, comenzaron nuevas negociaciones bajo el auspicio de la Unión Africana y el Estado de Qatar. Esta ronda concluyó en julio de 2011 con la firma, entre Jartum y el Movimiento de Liberación y Justicia, del Documento de Doha para la Paz en Darfur. Dicho documento incluye muchas soluciones importantes. También identificó las actividades básicas de la autoridad regional y pavimentó el camino hacia el referéndum de Darfur.

Los aspectos más importantes del Documento de Doha tratan del fortalecimiento del proceso de paz, la creación de una plataforma para el desarrollo y la reconstrucción, y la atención a los servicios sociales y educativos.

La financiación de los proyectos de retorno y reasentamiento se considera un elemento eficaz para apoyar la estabilidad, por ello el Convenio de Darfur acordó la creación de un fondo para la reconstrucción y el desarrollo. Hay un plan de apoyo que se realizaría en seis años y que se ocupa del aspecto social y de la infraestructura. Para dicho objetivo habría que invertir 7.245.000.000 dólares, de los cuales 2.650.000.000 fueron aportados por el Gobierno de Sudán, mientras que los donantes proporcionarán 4.595.000.000.

Por otro lado, en base al Convenio, se creó la Autoridad Regional de Darfur, que es la herramienta principal para la aplicación del acuerdo en cooperación con el gobierno central. La autoridad realiza actividades relacionadas con la paz, la seguridad, el desarrollo económico y social, el crecimiento, la justicia y la reconciliación.

El Convenio también estipula que “el 50% de las plazas disponibles en las universidades nacionales en Darfur se destine a los hijos e hijas de la región”.

La población de Darfur se estima en unos 8 millones de personas. El conflict desencadenó la destrucción de las infraestructura, la reducción de la productividad y el cese del tránsito comercial en algunas zonas. Por ello, el artículo 31 del Convenio subraya la necesidad de restablecer la paz, la seguridad y la estabilidad social e induce a mejorar la gobernabilidad, fortalecer la administración local y la reconstrucción.

El referéndum permite elegir el estilo de gestión óptimo y facilita la estrategia de desarrollo a medio plazo

El 11 de abril comenzó el referéndum administrativo para Darfur, que duró tres días y en el que tenían derecho a participar 3,5 millones de personas, gracias al Convenio de Doha. Este procedimiento democrático ha concedido a los ciudadanos de la región la oportunidad de elegir entre: 1) crear un territorio unificado de varios estados (es decir, re-adoptar lo establecido en 1994); o 2) mantener el sistema actual de estados, conservando el carácter general de la zona, cuya herencia está vinculada con sus tradiciones y costumbres culturales e históricas.

A pesar de los notables avances en el proceso de paz, movimientos armados como el “Ejército de Liberación de Sudán”, dirigido por Minni Arcua Minnawi, y el “Movimiento de Liberación de Sudán”, dirigido por Abdel Wahid Nur, no se unieron aún al Convenio de Doha y se negaron a participar en el referéndum.

El Plan de Reconstrucción de Darfur se ocupa del desarrollo en la región y de dar una visión global de apoyo a la paz. Para ello, en 2012 se creó una misión para evaluar la situación en Darfur. La estrategia de desarrollo de la región se basa en pilares fundamentales, entre ellos la gobernabilidad, la justicia y la reconciliación. Es decir, consolidar las instituciones y evolucionar la gobernabilidad a nivel regional y local. Todo esto tiene que ir junto con la designación de representantes de un Gobierno eficaz, capaz de satisfacer las necesidades sociales y cambiar el entorno de conflicto  y desplazamiento a otro de estabilidad y construcción urbana.

La recuperación económica: Es una regla cuyo objetivo es eliminar la pobreza, mejorar los servicios sociales y financiar los proyectos de retorno con el fin de llevar a Darfur al desarrollo equilibrado y sostenible.

Finalmente, se seguirá haciendo estos esfuerzos interna y externamente, con la aplicación del Convenio de Doha, con el fin de lograr una paz sostenible en todo Sudán.

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