José María Bartol Espinosa                   

   Sabido es que la literatura árabe-cristiana, sobretodo durante los S-VIII y S-IX,  evolucionó desde el judeocristianismo donde ciertos ambientes  influyeron en el profeta Mohammed cuyo talento le permitió articular un pensamiento de carácter entre apocalíptico y apologético con diálogos y ensayos de constante polémica.

    Grandes filólogos de la lengua árabe sitúan el verdadero nacimiento literario del islam en la actual región de Siria-Palestina actual al amparo de la dilatada dinastia Abasida con profusión de textos de caracter apócrifo lejos de los revisionistas y radicalizados en siglos posteriores, que alcanzaron su zénit con las primeras dinastias Sauditas protectoras del fanatismo Wahabita del S-XVIII.

    Se cuenta que, a principios del pasado S-XX, un turista norteamericano, hombre de letras, viajó a la ciudad de El Cairo con la finalidad de visitar a un afamado sabio musulman. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía muy humildemente en una sencilla habitación llena de libros, las únicas piezas del mobiliario eran una cama, una mesa y una banqueta.

    ¿Dónde estan sus muebles ? preguntó el turista, a lo que el sabio respondio rápidamente: ¿y dónde estan los suyos? … ¿los míos? se sorprendió el turista, !pero si yo estoy aquí solamente de paso! ….  «Yo también» concluyó el sabio…. «la vida en la tierra es solamente temporal… sin embargo algunos viven como si fuesen a quedarse aquí eternamente y se olvidan de lo más importante: ser felices".

    El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.

    Recuerda siempre que Alah no te preguntará qué modelo de auto usabas, sino a cuánta gente llevaste… no te preguntará por los metros cuadrados de tu casa sino cuánta gente recibiste en ella…. Tampoco querrá saber la marca de la ropa que cuelga en tu armario, te preguntará  a cuántos seres ayudaste a vestirse.

    Alah no te preguntará cuán alto era tu sueldo, querrá saber si vendiste tu conciencia para obtenerlo…. ¿Cuántos amigos tenias ? te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.

    Ni te preguntará en qué vecindario vivías… sino cómo tratabas a tus vecinos.

    Alah no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la salvación… te llevará con amor a tu morada en el Cielo alejándote de las puertas del infierno.

    Nunca olvides que para ser feliz lo primero qdebes hacer es liberar tu corazón del odio, despues libera tu mente de las preocupaciones… y antes de ambas cosas vive de la forma más simple.

    Da más, !todo si es preciso!... entrégate en cuerpo y alma a aquello en lo que creas.

    Y sobre todo, espera menos. Déja vivir a los demás.

    No existen fechas ni nombres, tampoco direcciones, nadie apunta nada de nadie. Quién era el turista norteamericano, ni el Sabio cairota, pero me niego a considerar tan bella literatura de nobles consejos perteneciente al enigmático y fatasioso mundo apócrifo, antes al contrario lo considero un juicio absolutamente equilibrado y una magnífica defensa del islam, del autentico islam, el único que recoge el Corán y los Hadizes del Profeta.

    En un mundo loco y cruel que se desangra en guerras religiosas y egoísmos de egos enriquecidos por los petrodólares y la compraventa de armamento, me niego a considerar buen musulmán a todo fanático intolerante que ignora textos maravillosos aunque sean apócrifos y en cambio tiene la osadia de «interpretar»  versículos coránicos para su conveniencia personal asesinando inocentes al tiempo que grita «Alah uakbar».

Estoy seguro que Alah les castigará con el fuego enterno del infierno.

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