Antonio Sánchez-Gijón/CapitalMadrid

Pie de foto: Abdelaziz Bouteflika, presidente de Argelia. Las condiciones económicas, afectadas por el precio del petróleo, no son las mejores

El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, emitió el pasado día 28 un comunicado que anunciaba un anteproyecto de Constitución que permitiría la formación de una democracia pluralista y la aparición de una oposición política fuerte. El anteproyecto se propone preparar la sucesión a un periodo de cuatro mandatos sucesivos de Bouteflika, de cinco años cada uno. El presidente llevaba muchos meses sin mostrarse en público debido a una larga enfermedad, aunque la última prueba de su actividad pública es la foto del consejo presidencial que anunciaba las reformas.

El por­tavoz ofi­cioso del equipo pre­si­den­cial y se­cre­tario ge­neral del FLN, Amar Saadani, acaba de ase­gu­rar, según el diario “Liberté” (30 de di­ciem­bre), que “la opo­si­ción será la pri­mera en sor­pren­derse por las dis­po­si­ciones de la nueva Constitución… y en­con­trará en ella me­didas en su fa­vor, mucho más pro­fundas e im­por­tantes que las que había de­man­dado. Sus pre­rro­ga­tivas se verán au­men­ta­das”.

Se abre, pues, un pe­riodo de cam­bios po­lí­ticos im­por­tan­tes, sin que se sepa, de­bido a la poca trans­pa­rencia del ré­gi­men, si obe­decen a una aper­tura de­mo­cra­ti­za­dora o bien a una nueva ‘química’ en la com­po­si­ción de las fuerzas po­lí­ti­cas, que ase­gure la es­ta­bi­lidad des­pués de la su­ce­sión. En todo caso, el an­te­pro­yecto no men­ciona la ne­ce­sidad de que la cons­ti­tu­ción sea apro­bada en re­fe­réndum po­pu­lar, lo que es cri­ti­cado por la opo­si­ción.

Otra in­cer­ti­dumbre es si la re­forma su­pondrá una co­rrec­ción del ca­rácter fuer­te­mente pre­si­den­cia­lista del ré­gi­men, el cual, de todas for­mas, ha ga­ran­ti­zado la per­ma­nencia en el po­der, desde la in­de­pen­dencia en 1962, de las élites del Frente de Liberación Nacional (FLN) y sus mo­dernos aso­cia­dos.

Una re­forma lar­ga­mente es­pe­rada y aún in­cierta

Hay ru­mores de que las riendas del poder están en manos de Saïd Bouteflika, her­mano del pre­si­dente, con el apoyo de per­so­najes y sec­tores im­por­tantes del ré­gi­men. Las nuevas me­didas han sido pre­sen­tadas por los por­ta­voces de la pre­si­dencia como medio de ase­gurar una tran­si­ción pa­cí­fica para el mo­mento en que el pre­si­dente cese en su man­dato, lo que no su­ce­derá hasta 2019. Bouteflika tiene 78 años.

El pro­grama de re­formas había sido anun­ciado en 2011, aunque Bouteflika no quiso o no pudo lle­varlo muy le­jos, y desde en­tonces Argelia ha vi­vido una so­te­rrada ‘guerra pa­cí­fica’ entre las di­versas fac­ciones del ré­gi­men, y de éstos contra los grupos que desean la de­mo­cra­ti­za­ción.

La pre­pa­ra­ción de las re­formas fue en­co­men­dada en junio de 2014 a un an­tiguo primer mi­nis­tro, Ahmed Ouyahia, que en­tonces asumió la se­cre­taría ge­neral del par­tido Unión Nacional por la Democracia, una de las dos fuerzas en que se apoya el ré­gi­men. El otro so­porte, el his­tó­rico Frente de Liberación Nacional, ha dado al­gunas mues­tras de in­sa­tis­fac­ción con el modo de go­bernar del en­torno del pre­si­dente. Sin em­bargo, la es­ta­bi­lidad po­lí­tica pa­rece estar ase­gu­rada, al menos en lo re­fe­rente a las re­la­ciones entre esos dos par­tidos ofi­cia­lis­tas.

El ejér­cito, clave para ase­gurar la es­ta­bi­lidad y la paz so­cial, fue puesto en junio pa­sado bajo el mando del ge­neral Gaid Salah. Un alto cargo que podía su­poner una in­cóg­nita sobre los planes de su­ce­sión era el jefe del Departamento de Inteligencia y Seguridad. Esta ins­ti­tu­ción se halla bajo el con­trol de los mi­li­ta­res, y hasta hace poco la di­rigía el ‘invisible’ ge­neral Mohamed Mediene (25 años al man­do), co­no­cido como Toufik. Mediene fue des­ti­tuido el pa­sado no­viem­bre, junto con tres ge­ne­rales de este ser­vicio que fueron en­car­ce­la­dos, y una ex­tensa lista de altos jefes que fueron des­pe­didos del ser­vi­cio. En el lugar de Mediene ha sido de­sig­nado Athmane Tartag, quien ha que­rido in­dicar ‘cambio’ con su apa­ri­ción en pú­blico.

Mediene, sin em­bargo, se lleva en su his­to­rial de ser­vicio el hecho de haber con­du­cido la guerra contra la in­sur­gencia yiha­dista, que en Argelia co­menzó a prin­ci­pios de los años 90 del siglo pa­sado. Otro ser­vicio de Mediene al ré­gimen fue, iró­ni­ca­mente, dar apoyo a la cuarta re­elec­ción de Bouteflika.

Petróleo, se­gu­ridad eco­nó­mica y ac­ción ex­te­rior

La tran­si­ción se abre en el mo­mento menos pro­picio para man­tener la paz so­cial, fuer­te­mente de­pen­diente de los in­gresos del es­tado. La prin­cipal ac­ti­vidad eco­nó­mica gira en torno a las ma­te­rias primas de la ener­gía, entre las que el pe­tróleo sufre desde hace más de un año una fuerte caída de pre­cios.

Sin em­bargo, todos los planes de su­ce­sión pa­cí­fica penden de un hilo en tanto la eco­nomía siga pen­diente de la co­ti­za­ción de los hi­dro­car­bu­ros. El pa­sado día 10, la pre­si­denta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, ad­virtió en Doha, Qatar, a los países pe­tro­leros que de­bían dar nuevos fun­da­mentos a sus eco­no­mías, pues la baja del precio del pe­tróleo va a durar bas­tante.

¿Está el país pre­pa­rado para un des­censo drás­tico de los in­gresos pe­tro­le­ros? Este des­censo se es­tima, para los diez pri­meros meses de 2015, en $11.000 mi­llo­nes, o un 40% menos que en el mismo pe­riodo de 2014, cuando hubo un ex­ce­dente de la ba­lanza ex­te­rior ar­ge­lina de $4.000 mi­llo­nes. Lagarde tam­bién men­cionó que el precio del pe­tró­leo, ne­ce­sario para que Argelia equi­li­brase el pre­su­puesto, es­taba por en­cima de $110/barril.

Parece claro, pues, que la eco­nomía ar­ge­lina ne­ce­sita una rá­pida re­es­truc­tu­ra­ción y di­ver­si­fi­ca­ción. A ello se oponen in­efi­ca­cias ad­mi­nis­tra­tivas y la re­sis­tencia de los in­tereses crea­dos, pero sobre todo una po­lí­tica so­cial tí­pi­ca­mente so­cia­lista “a la ve­ne­zo­la­na”, con el precio de la ga­so­lina a €0,22 litro y un pro­grama ma­sivo de vi­viendas so­ciales (300.000 ac­tual­mente en cons­truc­ción). La vi­vienda sub­ven­cio­nada ha sido una de las claves para la es­ta­bi­lidad del ré­gi­men. Al prin­cipio del siglo XXI el dé­ficit de vi­viendas se es­ti­maba en tres mi­llo­nes, y hoy pa­rece se ha re­du­cido a 450.000.

Un éxito sin duda con­si­de­rable ha sido la pa­ci­fi­ca­ción del país, y la in­tro­duc­ción de los par­tidos is­la­mistas en el juego po­lí­ti­co.. El pa­sado 8 de di­ciembre el jefe del brazo mi­litar del lla­mado Frente Islámico de Salvación (FIS), Madani Mezrag, de­claró que ya era hora de que los is­la­mistas re­gre­saran a la vida po­lí­tica. A ello ha­bían sido in­vi­tados por el pre­si­dente Bouteflika nada menos que en 2005, con un pacto por la Paz y la Reconciliación.

Argelia es, junto con Marruecos y Túnez, un bas­tión de es­ta­bi­lidad entre el Mediterráneo y el Sáhara. Se halla ame­na­zada desde dos flan­cos: el yiha­dismo ins­ta­lado en Libia y los mo­vi­mientos de is­la­mismo ex­tre­mista ins­ta­lados en Mali, Níger, etc., desde los que opera oca­sio­nal­mente contra in­tereses ar­ge­linos me­diante actos de te­rro­rismo.

Argel tiene una po­lí­tica ex­te­rior con­traria a cual­quier in­ter­ven­ción de una po­tencia ex­terna (europea, en con­creto) que no cuente con su ‘venia’, si quiere operar cerca de los con­fines te­rri­to­riales del país. Esta po­lí­tica no ha im­pe­dido la in­ter­ven­ción eu­ropea en ese en­torno, como ates­ti­guan, por lo me­nos, los casos de Mali y Níger.

Argelia, junto con la des­es­ta­bi­li­zada Libia y el ame­na­zado Túnez, es una de las claves para en­tender la se­gu­ridad eu­ropea y la del norte de África, por sólo men­cionar el en­torno que di­rec­ta­mente toca a in­tereses es­paño­les. Más allá, claro está, del Reino de Marruecos.