F. Javier  Blasco. Coronel del ET, (r)

Cuando se quieren alcanzar objetivos de cierta relevancia es muy aconsejable, antes de lanzarse a cualquier aventura, realizar el planeamiento adecuado mediante un proceso detallado  y complejo por el que se pueda arribar a la necesaria DECISIÓN mediante la confrontación y comparación de las consiguientes líneas de acción deducidas del mismo.  Proceso, que los militares conocemos como el estudio de los factores de la Decisión y que es válido y adaptable a cualquier situación por compleja que sea. 

Factores, que en este caso se traducen en: la Misión o el problema/objetivo a solventar/alcanzar (ganar las elecciones); el Terreno o las características del lugar físico donde hay que intervenir para lograr el éxito electoral con mayores garantías y/o donde vencer ciertas dificultades (grandes ciudades o la España vaciada); el Ambienteo aquellos factores que no son fácilmente palpables y que pueden afectar en mucho a la solución buscada (costumbres, necesidades, inversiones precisas, soluciones originales a problemas enquistados, aspiraciones políticas particulares o regionales, etc.); el Enemigoo las posibilidades y características de la competencia electoral; los Medioso las capacidades propias y contrarias en donde interviene y mucho el factor Liderazgo y, la posible influencia de la Resilienciao capacidad de recuperación propia o ajena tras uno varios  fracasos previos o cualquier adversidad electoral.  

Todo ello, no es un proceso fácil y claramente precisa de un análisis muy detallado de cada uno de los factores y, a su vez, de los elementos que integran cada uno de los anteriores. Todos son importantes y los errores en alcanzar o satisfacer plenamente a unos, pueden afectar a la consecución de los otros ya que están concatenados entre sí. 

No es momento para entrar en detalle en el estudio de todos y cada uno de estos factores y sus elementos constitutivos; pero si, quisiera hacer especial hincapié en la necesidad de identificar claramente lo que se conoce como el Punto Decisivopara alcanzar la misión. Punto decisivo, que una vez fijado o ganado, favorece la Situación Final deseada y, al que  se llega tras ir alcanzando y superando objetivos o hitos parciales. En este caso concreto, dicho punto era desbancar al Partido Popular (PP), derrocando a su jefe, provocando el caos entre sus filas, la lucha entre los restos de este y, a ser posible, entre todos los que pretendieran ocupar el espacio electoral que aquel dejara al descubierto o vacío.  

Como punto de partida a toda esta larga tarea hay que buscar y considerar situaciones previas que hayan podido allanar o facilitar el cambio de situación; en este caso son cinco los hitos remarcables: los tristemente famosos y graves acontecimientos en Cataluña con el intento de Golpe de Estado por parte del gobierno catalán y el consiguiente referéndum de independencia posterior(todos ocurridos entre el 6 de septiembre al 27 de octubre de 2017); la tímida y algo tardía -por lo forzado de la situación- aplicación del artículo 155 de la Constitución; la postura del PSOE ante dichasituación; la gran manifestación popular en defensa de la unidad nacional en Barcelona, que alertó al separatismo de la puesta en marcha de muchos “españoles silenciados” durante años de crecimiento de aquely el posterior e inesperado resultado muy favorable a Cs de las elecciones regionales convocadas como consecuencia de lo anterior en diciembre del mismo año

Victoria esta última, que finalmente resultó pírrica y totalmente inútil porque -aunque supuso el primer ejemplo del "robo" masivo de votos a los partidos “amigos" o colaterales e inicialmente insufló esperanzas de mayores victorias en los votantes de Cs y a sus dirigentes- además de no servir de nada palpable (por ni siquiera intentarlo), si aportó tres actos relevantes: alertar sobre las posibilidades de gran parte de los constitucionalistas en dicho territorio; hizo cambiar o reconsiderar posturas y capacidades políticas, principalmente entre las diferentes tendencias separatistas, en el PSC y PSOE y dejó al PP muy tocado por presentarlo como realmente fue, un partido y gobierno casi inoperante, fallido en sus cálculos, criticado con saña por socialistas y Cs (sobre todo) y reducido casi a la irrelevancia política en una región donde había tenido siempre bastante que decir. 

Tras estos claros y decisivos antecedentes que afectaban a varios de los mencionados factores de la decisión, y al no ser tarea fácil ni cosa de dos días, los españoles hemos tenido que sufrir uno de los procesos electorales más lagos de la historia contemporánea. 

En concreto, tras dos años de desgaste, negativas a todo lo propuesto por el gobierno y zozobras en el Partido Socialista; una vez asentado de nuevo a las riendas de su partido el entonces Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez; ha tenido que pasar casi un año desde que aquel 31 de mayo de 2018 cuando, sin ser ni siquiera diputado, se lanzó al ruedo con una arriesgada y poco convincente moción de censuraal presidente Rajoy.

Moción, que como todos sabemos prosperó por la abierta predisposición de sus compañeros  de votación y porque el censurado no la supo ver venir, superar ni reaccionar ante ella al estar totalmente noqueado por el rápido e inesperado devenir de los acontecimientos y por seguir aún embriagado tras los aparentes “éxitos envenenados” de haber logrado, días atrás, aprobar sus presupuestos con los apoyos de los siempre cambiantes y usualmente traidores a España, los nacionalistas vascos.

Así, contra todo pronóstico y cordura -de ello su riesgo y acierto- se rodeó de lo más granado del espectro de la Cámara –separatistas, independentistas, populistas, comunistas y filo etarras- para presentar una moción sin orden, programa ni concierto con el sólo propósito de echar al “apestado Rajoy” en base a un “párrafo personal o comentario” contra el mismo, hilvanado con tiento y mucho engaño por un bien halagado y quién sabe si algo más juez, que formando parte del tribunal que juzgaba un caso de corrupción electoral, de poca monta y de años ya lejanos en dos pueblos-ciudades de la provincia de Madrid, en el que Rajoy testificó al ser llamado en calidad de testigo -tras sospechosas insistencias para que su presencia se hiciera realidad- y de cuya declaración, nunca judicial ni oficialmente se le culpó o enjuició por nada.

Pero, esta historia ya la sabíamos, ha sido muchas veces publicada y por ello, es mejor dejarlo pasar; aunque, debido a su influencia, no debemos hacerlo de aquel efecto visual del bolso de mano de la vicepresidenta del gobierno ocupando el lugar del trasero de Rajoy en mitad de la tormenta, mientras este tomaba “un largo café” en un restaurante cercano al hemiciclo; ni de la devastadora sarta de mentiras o falacias esgrimidas por el incombustible Sánchez durante toda aquella pantomima. Situación en la que tuvo mucho que ver el Sr. Rivera cuando previamente, presionó  y abandonó a su suerte a un todavía contento Rajoy y al PP, tras haber apoyado su investidura y participado activamente en la elaboración de los mencionados presupuestos (segunda batalla fuerte entre Cs y el PP en menos de un año). 

Tal y como se ha mencionado y aunque dichas situaciones no fueran las realmente iniciales, si son las primeras e importantes causas del descalabro de un PP recio y fuerte aunque, como ya se ha visto, estaba en clara caída, a pesar de que hacía poco y gozando de una mayoría absoluta, había sacado a España de la quiebra y ruina en la que nos metió de hoz y coz el inolvidable Zapatero.

Dejar aparte las cosas de no comer, pero que preocupan y mucho a algunos bolsillos o conciencias; olvidarse de la aplicación correcta de la norma o Ley; aplazar o no aplicar las necesarias reformas o la derogación de leyes pasadas totalmente arbitrarias y ciertamente incomodas para muchos; pasar por alto o de puntillas de sus obligaciones claras en favor de la convivencia ciudadana y la defensa de España contra golpes de Estado e intentos secesionistas para relegarlos a un segundo plano por hacer sólo efectivo el famoso lema -ideado por un asesor de Bill Clinton ¡es la economía, estúpido![6]- fueron graves y carísimos errores, que influyeron mucho en costarle finalmente el cargo y en abrir los ojos y exigencias de muchos que habiendo sido tradicionales votantes de su partido, pronto buscaron acomodo o cobijo en otros encuadres políticos, sin importarles la solvencia o la verdadera intención de los programas de aquellos ni la credibilidad de sus representantes. 

Además de lo mucho ya dicho, hay otros asuntos tan importantes que también resultaron mortales de necesidad para el gobierno y subsidiariamente para el PP y que menciono brevemente: 

No haber tomado el toro por los cuernos a tiempo, ni adoptado drásticas decisiones como expulsiones fulminantes ante un reiterado y clarísimo desbordamiento de los muchos, demasiados corruptos que afloraban en casi todos los rincones, se acumulaban en muchos cajones o asomaban tras las puertas a todos los niveles en la mayoría de las regiones.

Pensar, que ya escamparía por si solo, o se nivelaría la marea por la aún más galopante y perniciosa corrupción en la acera de enfrente (el PSOE), sin tener en consideración la fea y extraña, aunque muy extendida, costumbre española del doble rasero o ley del embudo para medir casos similares o iguales. 

Abandonar sin justificación aparente elementos básicos para la formación de los cristianos, la educación, en apoyo a la natalidad, la Ley de memoria histórica o en favor de la dignidad de las víctimas del terrorismo de ETA; propiciando o no reconvirtiendo posturas o medidas previas socialistas (de Zapatero y Rubalcaba) de acercamiento a la banda y de perdón a sus pistoleros.   

No contrarrestar ni tratar de frenar muy diferente el trato con el que se agrede a unos y a otros por parte de muchos de los medios de comunicación, las redes y los propios profesionales de la información. 

No usar adecuadamente por ineptitud, falta de previsión o simplemente, por desgana tres herramientas fundamentales en manos del Estado y del gobierno para prever, parar y contrarrestar las acciones, ataques y la propaganda separatista a nivel interno y externo; me refiero claro está a la fiscalía general del Estado y los servicios de inteligencia (internamente) y al cuerpo diplomático y la red de embajadas y oficinas estatales o delegaciones en organismos en el extranjero.

Admitir actitudes chulescas entre gran parte de las baronías, con desprecio literal hacia propios y extraños; aún a sabiendas de la poca o escasa catadura profesional, ética o moral de muchos de aquellos.

Mantener a toda costa, carísimos asesores desfasados y fuera de onda, despreciando al mismo tiempo, las ofertas del “mercenario” Iván Redondo a pesar de haber estado años en nómina del PP, lo que le hizo aumentar su odio y desprecio hacia ellos.

Por no saber gestionar ni aplicar adecuadamente la obligada y eficiente apertura  y participación en  los medios o la entrada de lleno en las redes de forma veraz, seria y totalmente sincera.

Y por último, aunque puede que hasta sea mucho más importante, por haber propiciado, dejado florecer o apoyado el nacimiento, crecimiento, expansión y financiación de medios y cadenas claramente contrarias al gobierno que las levantó y consintió y a las ideologías del partido que lo sustentaba.

Todas ellas y alguna más, constituyen las diferentes banderillas negras y rejones de muerte que acompañaron o propiciaron el fenecimiento de la bestia parda que lo fue todo, lo pudo todo y era prácticamente inexpugnable frente a un PSOE casi irrelevante y a punto de ser sobrepasado por un Podemos convencido de su éxito, muy creído en la valía de sus líderes y bastante pujante de cara al futuro. En definitiva; un infundado y excesivo grado de confianza en las capacidades propias y en la segura fe ciega o “tragaderas” incondicionales de unos sufridos seguidores y votantes que esperaban mucho más de aquel que, aunque dominaba el número de escaños del arco parlamentario en las dos cámaras, no obrara ni maniobraba de acuerdo a lo mucho esperado por necesario y tantas veces prometido.

Grandes defectos que superan a las incuestionables bondades o virtudes, que también las hay, pero que en definitiva, constituyen los claros y sólidos fundamentos que hicieron surgir el desencanto y posterior descontento de aquellos que habitual y fielmente depositaban sus votos en el PP, confiados en que sus dirigentes cumplirían con su palabra de una vez.   

A medida que todo aquella porquería y abandono iba saliendo a la luz y que no se reaccionaba ante graves y flagrantes casos de corrupción o con la celeridad y energía que requerían los movimientos subversivos y separatistas en Cataluña, crecía el caldo de cultivo para el desencanto con su consiguiente abstención y los que optaron por  la disgregación y dispersión final del voto en tres caladeros distintos en el fondo, la forma y en su señal de distinción. 

Caladeros o grupos, que se podrían definir como: los que se mantuvieron confiados en las posibilidades de que un cambio generacional y de recuperación de ideario podría fácilmente subsanar las mencionadas dificultades y volver a aunar esfuerzos y voluntades; aquellos que fueron embaucados por el mayor trilero nacional, que; según él, siempre gana; pero, que nunca llega a nada palpable con sus propias fuerzas aunque por medrar no dude en pisotear a sus raíces o allegados y, por último, los que procedentes de tendencias menos reposadas, algo más exaltados o bastante impulsivos que se enrollaron sin más en la bandera como tabla de salvación y se enrolaron en una nueva fuerza con ánimo e impulso como si se tratara de jóvenes aguerridos para luchar en una guerra civil sin cuartel; sin pensar ni un momento y con el necesario detenimiento, en la realidad de las cosas ni en los medios y procedimientos que España necesita para vencer con calma y con buenos y eficaces argumentos y no solo con palabras gruesas o altas a aquellos que la quieren destrozar, romper y mancillar.  

Toda esta porquería y desencantos que propiciaron cambios profundos en el factor Ambiente, así como, mucha carnaza para los que quisieran cargar contra Rajoy y el PP por sus más que previsibles consecuencias ya que, por su grandeza y simpleza al mismo tiempo, eran fácilmente apreciables y evaluables por o para cualquier observador medianamente preparado. Elementos, más que suficientes para poder montar una o varias infalibles y demoledoras maniobras, como así resultó. 

Por la otra banda, nos encontramos a un PSOE que aunque, como es sabido, hacía tan solo un año estaba en franca caída y en total desmembración con pérdida progresiva de peso social y político a todos los niveles y era manejado por un lunático que, habiendo sido defenestrado por su propio partido un año antes, tuvo la osadía de enfrentarse al aparato del mismo y a la mayor parte de sus barones en busca del amparo y cobertura de los llamados militantes. Un hombre, capaz de todo, muy maniobrero y pertinaz, falaz, ruin, mentiroso y dispuesto a cualquier cosa tanto de forma privada como pública con tal de desplazar a Rajoy de su sillón desde un día, algo lejano, en el que durante el transcurso de un debate electoral televisado, este le auguró que nunca sería presidente, tras haber asegurado Sánchez que Rajoy “no era una persona decente”. 

Instalado en su célebre y nefasto estribillo para España “no es no”, mantuvo un bloqueo institucional durante casi dos años y nos vimos abocados a sufrir dos procesos electorales a pesar de que, en cada uno de ellos, el PSOE se desangraba aún más. Parecía que la situación no tenía salida. Eran por tanto precisas - la cabeza de un gurú del engaño y la publicidad, Iván Redondo y de algunos muy pocos incondicionales- para urdir y propiciar un gran un golpe de efecto que -aprovechando su gran capacidad de resiliencia- o bien diera al traste con el PSOE para siempre, o saliera ganador por un tiempo más o menos largo. Con astucia, se lo jugaron todo a una carta y maniobrando con contundencia y sorpresa les salió bien la jugada.

Golpe de efecto, que al mismo tiempo, fuera la oportunidad de despejar el puente de mando, la sala de máquinas y las bodegas de todo el lastre por el que aquel buque zozobraba y, al mismo tiempo, zafarse de aquella parte incomoda de la tripulación que pudiera perjudicarle o suponer un freno para una “venturosa” travesía basada en grandes y peligrosos delirios de grandeza.   

Ante el éxito, por todos inesperado, de la moción; Sánchez tuvo que improvisar un gobierno, un “programa” y unos objetivos a alcanzar. Ninguno de los tres hitos, quizá por muy precipitados o poco elaborados cubrió sus expectativas y pronto, el gobierno presentado como paritario y lleno de estrellas, resultó estrellado y diezmado por determinadas corruptelas, extraños “olvidos” provocados, determinadas formas poco éticas y ciertas maniobras para evadir o disminuir el pago de impuestos en la mayor parte del gabinete; empezando por el mismo presidente y su tesis doctoral, que resultó falsa por plagio y posible autoría. Una chapuza que trató de solucionar, vertiendo aún más basura y que todavía colea.

La rápida y efectiva sangría de algunos despidos o dimisiones entre aquellos, elegidos a dedo y a discreción, se tuvo que parar por las bravas y sin ninguna explicación ante los españoles; situación favorecida por la poca capacidad de reacción, apatía o falta de preparación de una oposición envuelta desde hacía tiempo en la búsqueda de su puesto en el escalafón, para ver quien narices es el líder de la oposición. Menudo privilegio, ante todo lo que nos está cayendo. 

En el intermedio y por las mencionadas ínfulas creadas a última hora en el partido de Cs -que venía apoyando y cogobernado con el PSA la Junta de Andalucía durante toda la anterior legislatura- al poco de llegar Sánchez al gobierno, se adelantaron las elecciones en tal comunidad en solitario. Situación está que también marcó un hito importante por sus inesperados resultados y por las forzadas lecciones aprendidas de aquellos comicios y sus consecuencias. 

Una comunidad gobernada durante toda la democracia por los socialistas, de repente a principios de diciembre de 2018, por un grave exceso de confianza; algún efecto de la deplorable y verdadera corrupción y clientelismo socialista provocado por las más altas esferas, esparcido y arraigado durante decenas de años gracias a las desviaciones de más de mil millones  de euros sustraídos de los EREs (por mucho que oficialmente se haya tapado, obstaculizado y tratado de aplazar); la poca vista o desprecio ante algunos de los medios más importantes y como consecuencia de sus guerras internas de partido entre sus respetivos secretarios generales regional y general, perdió la mayoría de izquierdas y tras no pocas maniobras, acercamientos y muchos actos hipócritas, remisos o renuentes se logró un gobierno tripartito de centro-derecha (PP, Cs y Vox).Aunque, según las ultimas noticias,  todo apunta que a pesar de los grandes esfuerzos del PP, la cabezonería de Cs y las excentricidades de Vox pueden dar al traste en un tiempo no muy largo con tan delicada sociedad.

Pérdida territorial, que también alertó al PSOE sobre posibles consecuencias a futuro para tratar de vencer toda aquella autocomplacencia, dejadez y pocas ganas de batirse bien el cobre en las campañas y algo muy importante; no haber tratado de movilizar a los votantes, pensando que todo estaba ganado. Por otro lado, también advertía de las posibilidades de que se pudieran formar a futuro gobiernos tripartitos mal llamados de centro derecha y si sumaran suficientes escaños o concejales en otras regiones o ciudades en el ámbito nacional, y para evitar ello se debería desempolvar la manida y recurrente muletilla socialista de alertar del el miedo a que vengan las derechas.

De los ya mencionado hechos en Cataluña sobresalieron tres lecciones aprendidas: que Cs entendiera que en abanderar la defensa de España frente al secesionismo estaba su oportunidad de liderar el asalto a la Moncloa; que para ello, habría que romper la unidad entre constitucionalistas a base de ponerles zancadillas, robar votantes y llevar sus críticas a situaciones  o extremos despiadados a sus “compañeros de ideario” y finalmente –y a pesar del inútil triunfo de Cs- que los que realmente se afianzaron en el gobierno de la región fueron los populistas, secesionistas y separatistas debido a sus coaliciones de investidura y gobierno lo que alertó y mucho al PSOE para futuras coaliciones y pactos. 

Situaciones estas, que además, hartaron aún más al resto de los pacientes españoles y sirvieron de base para que el ansioso Sánchez, le ganara la partida poco operante Rivera y se erigiera como la panacea para arreglar, con “Empatía”, “Dialogo y “Política” (buen rollito) un problema agrandado y enquistado, del que pronto unos y otros -con fuerte apoyo de todos los medios, redes y tertulias- le atribuyeron en exclusiva su autoría al PP. En suma, rápidamente y sin darse cuenta, en general prosperó la idea de que todo el problema catalán y sus derivadas -o bien por blandura o por excesiva falta de mano izquierda y mucha presión sobre los extremistas- era culpa de Rajoy y por ello, debía pagar él y su partido tanto despropósito, mal gobierno y falta de gestión.     

Como consecuencia del triunfo de la moción, el PP se vio obligado al cambio de líder no sin que antes, muchos de sus líderes más sobresalientes tuvieran que dejarse muchos o todos los pelos posibles en las gateras del entrada o salida del partido tras una encarnizada lucha por la dirección del mismo; en franca descomposición, dejado de la mano de Dios, lleno de tránsfugas, de aprovechados y débiles políticos; que han demostrado en muchos casos que no saben vivir más que de las mamandurrias y privilegios de los cargos políticos y que hasta son capaces de abjurar de su nombre si fuera preciso en busca de un sustento, un salario fijo del Estado y muchas y buenas comisiones, viajes y dietas. 

La mayoría de ellos, son simples profesionales de la política con minúsculas; quienes sí, para su desgracia, se quedan fuera de aquella, son sólo unos mindundis aún de mayor calado, si es que fuera posible llegar tal  grado de degeneración.

Las promesas para llegar a la nueva situación en el partido y los cambios necesarios pronto anunciados hicieron que todos estos actores mencionados, surgieran por doquier y las espantadas se multiplicaran y vieran anunciadas hasta en personas de cierta jerarquía y rango en un partido, que por su raigambre no merecía tamaña y tan baja distinción. Bien es cierto, que casi toda esta calaña ha encontrado rápido acomodo en los otros dos partidos llamados de centro-derecha sin serlo de verdad, y en especial en Cs, un partido acostumbrado a servir de “coche escoba” para recoger todo lo que los demás tiran, abandonan, desprecian o arrinconan y encima, los exponen cual preciadas capturas de caza mayor. 

Partido, que vive de robar ideas y votos a los demás; de cambiar constantemente de bando, tendencia  u opinión; de aparentar mucho más que la realidad; de dar melifluos golpes de efecto; atraer a figuras de otros partidos para propia y absurda vanagloria; engrandecer sus escasos éxito; pisotear a sus iguales; acallar u ocultar sus derrotas o ineficaces victoriasy en tratar de contentarse en medrar, aspirando permanentemente a ocupar un puesto en la oposición que aún no le corresponde de verdad y puede que nunca llegue a alcanzar al igual que ya le sucedió a Podemos en la izquierda política por mucho que quisiera el poder asaltar.

Así, el ahora llamado Unidas Podemos seguía a lo suyo envuelto en sus infundados aires de grandeza; sus principales líderes, se convirtieron en padres de gemelos y entonces, creyeron que el aire puro serrano y el jardín de una gran propiedad sería lo más conveniente para criar a esa pequeña prole, que pronto va a aumentar. Por ello, pensaron que la mejor opción era comprarse un casoplón y abandonar el pisito proletarios en Vallecas por ser una incómoda morada, aunque fuera ejemplo para aquellos que defienden la pobreza en el marco  de la imagen de la austeridad y la poca grandeza. 

Su caso no fue el único en el partido, y pronto le siguieron muchos de los suyos en puestos importantes del mismo; quienes les abandonaron para optar a trabajos mejor remunerados o cambiaron de ciudad e incluso de barrio, para instalarse en lugares más cómodos, acaudalados o de mayor lujo, olvidando lo prometido sobre la austeridad y el obligado recorte de sus salarios como diputados y de otros ingresos extraordinarios. Para todos ellos, se acabó la miseria y la ejemplaridad. 

Detalles estos nada nimios, que unidos a las grandes lacras derivadas del enchufismo, la mala gestión, extrañas subvenciones o de muy mala justificación, tremendas luchas intestinas con degüellos a cuchillo y con nocturnidad, inexplicables apoyos a la Venezuela de Maduro; así como los grandes desastres urbanísticos, administrativos y el poco aporte al confort y la vida normal y sin excesivo control de los ciudadanos en la mayoría de las grandes ciudades donde hace cuatro años pusieron sus garras al bastón de mando -con el apoyo de los socialistas- se transformaron en un incesante y alarmante run, run que daba mucho que pensar en lo que podía pasar y así pasó. 

Como puntilla a lo desgranado, sólo les ha faltado una irresponsable campaña contra el empresario más solidario de España, quien a pesar de dar trabajo a miles y miles de españoles; cumplir con sus obligaciones marcadas con Hacienda o la Seguridad Social y repartir beneficios entre sus empleados, se le ocurrió el “gran pecado” de hacer una fuerte donación a la Sanidad española para mejorar en mucho su capacidad de lucha contra el cáncer. Error de libro, que lo han pagado con creces tanto en las elecciones generalesy mucho más en las regionales y localesperdiendo alcaldías, feudos, poder, un gran número de diputados autonómicos (75) y muchos más concejales. 

No es por nada, pero todas estas patrañas, son un mal augurio y pienso que el principio del fin de una desmembración, partición o desbandada en pequeños grupúsculosque, al final, acabaran en nada. El PSOE, que durante años ha estado agarrado por sus partes nobles por este partido, ve con mucha alegría e ilusión, que gracias a estos burdos movimientos y su repercusión, se están quitando una lacra que solo les podía llevar a la perdición en sus programas y políticas económicas conocidas y en aquellas por llegar. Gracias a esta más que bienvenida catarsis, su política económica hasta podrá cambiar. A Podemos le queda un paso para convertirse en irrelevantes y los socialistas puedan recoger la práctica totalidad de aquellos millones de votos que se fueron a su izquierda y que tanto le presionaban y azoraban. Así podrán, tal y como ya se ha empezado a observas, a llenar sus alforjas con varios millones de seguidores que vuelven al redil, tras una desagradable e infructífera epopeya a lo que, de nuevo, es el único referente de la izquierda.

Por lo que respecta a los partidos independentistas y separatistas catalanes, aparte del intercambio de cromos y protagonismo entre ellos en lo referente a las elecciones generales, locales y europeas, si se ha constatado claramente que han descabalgado a Cs de su sueño de liderar la opinión y el voto catalán (solo 5 diputados tras haber ganado las pasadas regionales a finales de 2017) y también, que han perdido muchos seguidores, o al menos, de votantes ya que han cosechado algo más de 600.000 votosde menos tras los efectos del 1-O de 2017

Aunque, a pesar de las dificultades aparentes; si han obtenido escaños los dos principales personajes de la comedia separatista en liza -Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, acusados de rebelión y malversación junto a otros delitos menores - quienes se presentaron a estos comicios unidos a otras “buenas compañías” y han encabezado respectivamente partidos ad hoc. Igualmente, otro encausado (Toni Comín) ha obtenido su escaño. Otra cosa, será la materialización de dichos nombramientos o no por las diferentes dificultades de todos ellos a la hora de la toma de posesión de sus cargos electos.      

En esta guerra generaliza y sin cuartel con mucho de guerrillas, escaramuzas y luchas intestinas o incluso por la propia supervivencia, solo hay dos partidos que han salido claramente beneficiados; si bien hay que decir, que no lo han sido en gran parte por méritos o aciertos propios, sino por deméritos de sus correligionarios o de cercana ideología y por las aptitudes poco consistentes de sus votantes respectivos. Me refiero a Vox y al partido “sanchista” también conocido como el nuevo PSOE. 

El caso de Vox es claro y manifiesto. Es un partido ya algo veterano aunque sin representación hasta los comicios de este año, el resultado del aluvión de ciertas escisiones o abandonos principalmente del PP, que es considerado dentro y fuera de España como de Extrema derecha, aunque por estatutos y según sus propias declaraciones y actuaciones, se puede pensar que sus “excentricidades” nacionales en pro de la recuperación de ciertas competencias del Estado; la aplicación estricta y sin ambages de la Ley; la anulación de las comunidades o sus atribuciones por su orientación, recientes devaneos o por sus elevados costes reales; su postura en contra de la inmigración sin cualificar o de las instituciones europeas tal y como se orientan y actúan en la actualidad, no  llegan ni mucho menos a los casos extremos de sus “pares” italianos, franceses, polacos, austriacos, holandeses o alemanes que buscan su sitio en la escisión de la Unión europea; el nacionalismo a ultranza; la lucha sin cuartel contra todo tipo de inmigración y el cierre de las fronteras del espacio Schengen. Aunque, haya que decir que, algunas veces, Vox si ha esgrimido la salida de dicho acuerdo, pero más cómo clara amenaza y por motivo de otros tipos de agravios comparativos a raíz del trato hacia España dado por Europa por asuntos derivados de la legalidad internacional sobre el proceso separatista y las actuaciones judiciales contra sus autores principales.  

Un partido que, aunque en las elecciones generales obtuvo ciertos resultados satisfactorios en comparación con las elecciones anteriores que fueron nulos; realmente, a pesar de fichajes espectaculares y poco efectivos finalmente (famosos de todo tipo con políticas aperturistas o exóticas, ex militares de renombre y personas de la farándula o el espectáculo) no han sido determinantes para nada y, sin embargo, si han supuesto un desvío de varias decenas de escaños hacia el PSOE y muchos, demasiados votos tirados al cubo de la basura (800.000 cómo mínimo a las cortes y todos para el Senado) por la simple aplicación de la norma D’hont, -conocida como la Ley de su mismo nombre y de la que muchos españoles desconocen su existencia o funcionamiento- por la que se rige en España el reparto de los escaños de diputados y senadores en los procesos electorales generales. 

En lo referente al Senado, donde no sacaron un solo senador; su patético fracaso, además de lo dicho anteriormente, se puede achacar también al bulo, debidamente amañado por el PSOE, del voto 1-1-1 que, a pesar de ser ampliamente desmentido o desmontado previamente, muchos se lo tragaron burdamente y lo tomaron como la única solución viable para poder entrar todos a la par en las bancadas de dicha institución. Por cierto, y en gran parte por culpa de esto, el fracaso general para la Cámara Alta ha sido tal que Cs solo ha sacado 4 escaños, el PP, 56 cuando venía de 130 y, sin embargo, el PSOE pasó de 43 a los 121actuales.

Vox, a pesar de ese “aparente éxito”, aunque realmente no es tal, ya que el número de escaños obtenido en las cortes  generales, aunque  pasaron de 0 a 24no es un partido decisivo para nada salvo para dar desplantes, golpes de efecto y montar numeritos poco reconfortantes para nadie. Además, hay un tema que debe alarmarles ya que les marca, en cierto modo, su incierto futuro;  porque el número de votos otorgados disminuyeron notablemente -tan solo un mes más tarde- entre las generales y las regionales, locales y europeas. Por ello, creo firmemente que deberían bajar la intensidad, tono y exigencias de sus declaraciones, refinar sus aspiraciones y programas y mejorar sus propuestas políticas y económicas nacionales y para Europa si es que quiere ser referente de algo el día de mañana. 

Mucho me temo, que lo suyo pueda convertirse en luz de una legislatura, si no saben jugar con tiento y mesura su escasa realidad y no dejan de intentar forzar, al igual que hacen los partidos separatistas, influir en demasía en todo el mercadeo nacional. Porque los machacones excesos en políticas cortoplacistas y oportunistas, además de cansar con mucha rapidez, son verdaderos órdagos muy peligrosos porque se lanzan con muy poco respaldo de “buenas cartas” tras ellos.

Su influencia en Europa será mínima y casi irrelevantepor lo que su fuerza debe centrarse en facilitar los complicados gobiernos regionales y sobre todo el gran puzle originado para cubrir  las alcaldías. Deben actuar con auténtica mesura y proporción a sus resultados, sin pasarse en absoluto; ya que a pesar de ser clave en algunas plazas y regiones fundamentales se pueden convertir, por mantener su orgullo y cerrazón, en los que finalmente sean los que faciliten el premio a socialistas o populistas; cosa que nunca les perdonaría su bancada y afición.  Mucho me temo que los tiros, de momento, no van por el sendero de la mesura a tenor de las declaraciones de sus principales personajes, salvo que a última hora dejen de jugar al póker y se dediquen a hacer Política con mayúsculas.   

Por lo que respecta al PSOE; es obligatorio decir que se ha convertido en un partido de culto y devoción unipersonal o sanchista por defenestración, sometimiento o enterramiento de sus anteriores líderes, principios, valores, modos, formas y supresión de voces discordantes a todos los niveles. 

Sánchez, dirigido por su gurú oportunista, se ha pasado un año moviéndose cual funambulista de altura, colgado de la cuerda floja y tratando de bandear los cambios en dirección de los vientos con todo tipo de movimientos y artimañas de auténtico trilero con amenazas, modificaciones o cambios bruscos en su ideario, campañas de pura e inútil, o no, propaganda personal y familiar, colocando a amigos y allegados en puestos de alta dirección, sintiéndose como un nuevo rico, dando vueltas por el mundo para que le vieran aunque fuera sin agenda ni razón y abusando de todo lo que él mismo criticó a su antecesor; principalmente en lo que respecta al uso y obsceno abuso de los Reales Decretos para sacar por su cuenta lo que las cámaras legislativas no le permitían hasta que, finalmente y dada la pésima situación política a su derecha e izquierda se lo aconsejaba, decidió presentar unos infumables presupuestos para que “oficialmente” fuera la misma oposición la que se los denegara y tuviera o más bien pudiera convocar, a su antojo y beneficio, las elecciones generales objeto de este artículo. 

Situación, también muy oportunista, porque con esa “inocente” negativa, enmascarada de “forzada”, pretendió y al parecer consiguió demostrar al mundo y a su electorado que él ya no caminaba de la mano de los amigos de etarras, populistas y golpistas; que aquello de los compañeros de moción, ya pasó a mejor vida.  Jugada que inicialmente le valió para aumentar el número de votos, aunque ya veremos que sucede cuando finalmente se despeje la maquiavélica situación en la que han quedado muchas partes de España por los dispersados resultados en varias regiones y en la mayor parte de las grandes ciudades o capitales.

Sánchez encadenó de forma premeditada y oportunista las elecciones generales con las mencionadas e ineludibles regionales, locales y europeas con menos de un mes de separación para asegurarse tener para entonces bien cansado al personal; no dejar reaccionar a los partidos de la oposición del más que esperado fracaso del 29 de abril de 2019 y provocar, que simultáneamente, aquellos se lamieran con ira sus heridas y se cocieran en su propia salsa a base de ataques, zancadillas y graves descalificaciones permanentes entre sí; trampa en la que cayeron los tres partidos de la oposición, aunque unos con mayor intensidad que otros.

Situación que no era nueva ya que venía de lejos y fue bien puesta a punto y cocinada por la izquierda al ser  propiciada por la famosa fotografía de los tres líderes juntos, pero no revueltos, en la manifestación de la Plaza de Colón del pasado 10 de febrero. Manifestación, anunciada por el PP para exigir el fin de las negociaciones con los independentistas, por la unidad de España y la pronta celebración de elecciones a la que los tres se sumaron pero con muchos remilgos y poca convicción, en contra de lo que expresaron sus votantes y allegados que asistimos pacíficamente, de forma voluntaria, en plena armonía y con mucha ilusión. El siempre engañado pueblo español.

Demostración y foto que, en un alarde de filibusterismo y manejo de la falacia hábilmente introducida en  los medios de información, pronto -el mismo día- fue menospreciada, atacada, girada completamente y usada hasta la saciedad de forma peyorativa por toda la izquierda, principalmente, por Sánchez, sus huestes y muchos medios de comunicación. Así y como consecuencia de dicho creado y sucio efecto, aquel gesto pasó rápidamente de ser un ejemplo limpio y pacífico de unión por España, a un elemento de arrepentimiento o contrición por casi todos los partidos de centro-derecha, especialmente, por los dirigentes de Ciudadanos; siempre tan remisos a tener que “mancharse las manos” con los demás y, no menos importante, como la segunda llamada de aviso a las armas de Sánchez y a la grave atención a sus huestes por aquello de extender, otra vez, el miedo de que vienen las derechas a gobernar y todos los “benéficos logrados” nos los pueden quitar. 

En el entretanto y hasta el último día, para seguir regando el patio en busca del agradecido votante, Sánchez usando la popularidad y el tiro de propaganda que dan las ruedas de prensa tras los consejos de ministros; en los llamados o conocidos como los “viernes-electorales” no ha dudado en tirar de cartera ajena (la nuestra y la del Estado) para gastar muchos miles de millones de euros en prebendas, subvenciones, proyectos de obras públicas, subsidios de paro, amplias subidas del salario mínimo interprofesional, imprudentes actualizaciones de las pensionesy convocatorias de miles de puestos de trabajo en la administración del Estado, que no solo han dejado un déficit así como una deuda temblando y fuera de la mantenida senda para su contención, sino que ya veremos cómo se para esto o se sale de dicha desviación en años venideros. En suma, no se ha cansado de editar y publicitar espectaculares y costosos anuncios, sin venir a cuento, nada urgentes y meramente electoralistas. Lo de siempre, algo de pan para hoy; pero hambre, mucha hambre para el mañana.

Regalías varias que han sido en parte forzadas por la presión y el pago al necesario apoyo de Unidas Podemos para que Sánchez obtuviera y posteriormente, mantuviera su sillón, aunque, el resto son de motu proprio socialista; partido siempre tendente al gasto oficial sin recato ni ningún tipo de respaldo detrás; tal y como ya lo demostró con creces en legislaturas anteriores de tan infaustos recuerdos. 

Anuncios, que por cierto; una vez superadas las elecciones, y a la vista de que no se pueden sustentar por mucho tiempo, han dejado de brotar, e incluso al contrario, hasta  algunas de las ventajas otorgadas y mantenidas por todos los gobiernos, durante muchos años a las personas con más necesidad se han visto en peligro, como los famosos viajes vacacionales fuera de temporada  de los jubilados, conocidos como los viajes del IMSERSO

Según recomendaciones del propio Banco de España, otro punto de grave discusión inminente por estar al borde de explotar, es el sistema de pensiones español. Ejemplos de temas importantes; alguno solo para unos cientos de miles, pero otros de crucial importancia para la mayoría de los españoles y que pronto, junto con el sistema de la financiación comunitaria habrá que afrontar en toda su crueldad. Entonces, ya veremos que pasará. 

No cabe la menor duda de que para la divulgación y eficaz propaganda de los acontecimientos anuncios y eventos; así como para dar buena imagen exaltando las bondades de dichas medidas, ha sido necesaria la concurrencia de esfuerzos importantes en la misma dirección como: la mencionada pantalla en todos los medios de la rueda de prensa tras los consejos de ministros; el manejo y control de los medios -principalmente la RTVE y las autonómicas-; la empesebrada prensa afín y las manipuladas o “cocinadas” encuestas aportadas por el CIS del adepto e infecto Tezanos, quien usando ignominiosamente los costosísimos medios públicos demoscópicos en el exclusivo y nada oculto servicio del gobierno, han conseguido ir dirigiendo la opinión de los españoles hacia donde le convenía a su jefe supremo, Sánchez, convirtiendo la opinión publicada en la “verdadera” opinión pública.   

Los juegos sobre la conveniencia o no de los debates entre los representantes de los cinco principales partidos que se presentaron a las elecciones dieron lugar a muchos dimes, diretes y juegos de malabares; siempre de la mano del ínclito Sánchez, quien amagaba con asistir, no hacerlo; solo a uno o a dos distintos a la vez. 

Pronto la Junta Electoral Central, otro elemento en apoyo claro al gobierno, le dio la vía de salida a Sánchez al prohibirle a Vox su aparición por carecer de representación parlamentaria anterior. Circunstancia que mucho favoreció al presidente por quitarse de en medio al perro más insistente en mordisquear y no soltar el hueso más apetecible. 

Estaba claro, ya nadie se metería con él con fuerza e insistencia porque, como era bastante posible de prever, el Sr. Rivera, se volvió a confundir de enemigo y marcó sus pasos, dardos, flechas y ataques hacia Pablo Casado y al PP; pillándole por sorpresa, indefenso y noqueado. Dejándole mal herido al comienzo del primer debate y sin respuesta clara por haber confiado una vez más (sigue sin aprender) en la limpieza de su “compañero” de banca. Hasta ese mismo día, se publicó en varios medios que se sabía de buena mano, que tanto Cs como el PP, irían de la mano y por la misma línea en busca de desnudar a Sánchez y en respetarse mutuamente; creo que fue dicha noticia la que le hizo creer a Casado sin dudar de la prensa más que interesada.

En el segundo debate, Casado apareció mejor preparado para resistir los reiterados embates de aquel; pero entre unas cosas y otras, Sánchez quedó casi limpio de polvo y paja; recibió pocos envites y su actuación se limitó a muchos balbuceos; insistir en que todo lo dicho de él y de su entorno era mentira; observar como los otros dos se despellejaban y en contemplar con fascinación a un Pablo Iglesias, que investido de “cura misionero”, nos leía varios artículos de la Constitución impresos en un pequeño librito que esgrimía cual catecismo ante los expectantes fieles de una congregación, al tiempo que, sosegadamente pedía a todos calma, ejemplo y urbanidad ¡Que espectáculo madre mía! Aquello era un claro vaticinio de lo que iba a pasar.  

El resultado electoral fue lo que fue, no por mor a los programas de los partidos, que ninguno lo expuso o discutió ni siquiera en su mitad, sino porque la mayoría de los españoles, raza visceral donde las haya, pronto tiró de furia e invistiéndose de coraje -aun estando por todos advertidos- votaron mucho más con el corazón, que con la cabeza. Una pena, porque, de nuevo, al igual que con Zapatero ya pasó -aun sabiendo que era malo de solemnidad-  le dimos otros cuatro años de continuidad para hacer de su capa un sayo y, así llevarnos a una  ruina similar en la que quedan los campos cuando no llueve durante todo el mes de mayo.

El Senado quedaba totalmente perdido y con él la posibilidad de que en muchos años, se pueda aplicar el artículo 155 de nuestra Constitución en Cataluña u otra región que se pretenda emancipar; porque todos sabemos que entre los muchos e ignominiosos pactos, escritos o no, entre los socialistas, golpistas y separatistas, está la no agresión con esta herramienta siempre que estos, parezcan buenos y no levanten mucho follón. 

Ya se ha encargado Sánchez de mostrar sus cartas de empezar a otorgar al nombrar a dos catalanes muy proclives a los idearios y exigencias de los separatistas para presidir las Cortes y el Senado; menudo papelón el de ambos, nada más estrenarse en su cargos al tragar todas las porquerías de aquellos irrefrenables trileros que juran y abjuran de todo ya que dicen lo contrario cuando juran o prometen sus cargos, que ante el juez al ser llamados a declarar para ser juzgados o interrogados como inculpados. Igualmente, reiteraron sus esfuerzos bastante pueriles en el momento de declarar nulos los nombramientos de algunos de los electos por ser presos preventivos y estar siendo juzgados acusados nada más y nada menos, que de delitos poco comunes y nada discretos.           

Los españoles somos agradables, chistosos, muy amenos y un tanto alegres hasta en  el ademán; pero, solemos cansarnos pronto de luchar ya que, a fuer de ser sinceros y aunque no sea del todo verdad, tenemos fama de ser un pueblo un tanto holgazán. Por ello, tras esta enorme gesta y pasados los efluvios y borracheras de aquella noche y fiesta electoral, casi todos vimos que nuestros esfuerzos no habían servido de gran cosa y Sánchez, aunque no con muchas alharacas, tenía la posibilidad de gobernar con algo más de holgura y no precisaba apoyos tan hirientes como hace un año para entrar en la Moncloa; hasta los suyos le veían tan bien, que con fuerza le gritaban ¡Con Rivera NO! Sin darse cuenta que, con los números en la mano, ambas cosas a la vez son imposibles de lograr. 

En cualquier caso para muchos, las fuerzas se agotaron y las elecciones regionales, locales y europeas, con haber tanto o más en juego en todas ellas, perdieron mucho interés para un gran número de votantes  que ya no lo hicieron o según parece, solo unos pocos, abrieron los ojos y cambiaron su voto al darse cuenta del grave error realizado al comprobar la realidad de lo que con aquel gesto habían propiciado.

La campaña para dichas elecciones fue una pesadilla, un tedio y una repetición; aunque es obligatorio resaltar, que la productora especialista en efectos especiales Sánchez-Redondo no dejó de trabajar hasta con mayor ahínco, si cabe, por aquello de tratar de engañar del todo al que se resistió al primer envite y por mantener al que cayó en sus redes la primera vez. Esta vez la norma o Ley electoral no era la utilizada y cada voto tenía su peso y valor, por ello había que removerlo todo, desde la tantas veces manida exhumación de los restos de Franco, suspendida por unanimidad in extremis y ya fuera del plazo electoral, por el Tribunal Supremo, hasta el levantamiento del pavor al regreso de la derecha, si los pactos a la andaluza volvían a cuajar.

Así, se empleó absolutamente todo, hasta darle honores de Estado al finado Rubalcaba; honores que no correspondían en absoluto por los cargos ocupados, pero que eran una gran pantalla mediática para durante dos días, en los que extraoficialmente se paraba la campaña, tener a los socialistas y a Sánchez hasta en la sopa e incluso, verle derramar lágrimas de cocodrilo frente al féretro de uno de los hombres los que más odió por su animadversión mutua y diferencia de opinión (autor, entre otras cosas, de la calificación del gobierno Frankenstein) con el vergonzoso y cómplice silencio de la persona que mejor supo la verdad sobre dichas cuitas y asuntos, su esposa, la viuda de Rubalcaba. 

Tras dichas elecciones, el espectro electoral en algo cambió; ya se han mencionado algunas consecuencias, que no es necesario repetir; pero de entre las más importantes quisiera resaltar  que el PP, anqué recuperó bastantes enteros y afianzó su distancia con su inmediato seguidor consolidando la jefatura de la oposición, por sí solo no puede mantener o recuperar plazas o regiones que suponen el auténtico bastión y muro de contención al PSOE en su afianzamiento o pretendida y total expansión. 

Para nuestra desgracia, en esta operación muchas veces habrá que hacer carambola a tres bandas en las que, esta vez Vox sí quiere entrar de pleno en el mogollón; un grave escollo para el partido Ciudadanos de Rivera y su grupo  de acérrimos seguidores si vacilación, quienes se muestran sin contemplación en un grupo cargado de escrúpulos en darse la mano y compartir penas y gloria con un partido al que no quiere ver ni en pintura y muy lejos de su política convicción. 

La cosa no está nada clara; por reiteradas experiencias, todos sabemos que Cs es un partido de muy poco fiar ya que, en cualquier momento, cambia de opinión y la suele liar. Por eso Sánchez en un intento de buscar apoyos externos para atraerlo a su causa, la noche siguiente a las elecciones, voló a Francia para actuar sobre Macron  a fin de que este presionara sobre Rivera en el seno del partido liberal europeo en el que ambos líderes y partidos están encuadrados. 

Aunque se pretendió enmascarar tras el reparto de puestos de relevancia en la UE, la cosa estaba bien clara; utilizar todo tipo de presiones y artimañas para evitar la más que necesaria presencia de Vox en  gran parte de los acuerdos con el PP que pudieran arrebatarle el puesto al PSOE y no se materialice la tantas veces anunciada intención de formar coalición con Casado

Si bien la tirria y animadversión de Rivera y gran parte de Cs hacia Vox es grande y no ha cambiado, es muy posible que en algo haya influido tamaña obra artera ya que el 3 de junio la Ejecutiva de Cs se volvió a reunir con carácter de urgencia y decidió mantener la preferencia de alianza con el PP (para no dar un bandazo de 180 grados a lo que predicó durante las campañas electorales); pero siempre fuera del alcance de Vox. Maniobra artera y simple, ya que lo que en realidad supone un condicionante muy grande, de seguir Vox en sus trece, que puede poner en grave peligro muchos ayuntamientos y algunas regiones. Una artimaña dirigida claramente a  quedar bien con sus votantes, pero en favor claro de Sánchez por la más que previsible falta de mano izquierda, cordura, franqueza y por mantener a ultranza su cerrazón en Abascal y la cúpula dirigente de Vox.

Otra posibilidad o razón de ser de esta maniobra, con elevado o alto grado de probabilidad, es que con esta postura, a sabiendas que va a enfadar a Vox hasta extremos desorbitados, se busque proporcionar a Cs una situación de privilegio a la hora de concretar la o las personas encargadas de dirigir los ayuntamientos o autonomías en cuestión. Suena cada vez con más insistencia el que deben ser sus candidatos, a pesar de no superar a los del PP ni en votos ni escaños, los que deben hacerlo. Me huele que esta baza o maniobra felina, sea esgrimida con fuerza sobre la mesa a la hora de la negociación.

Como curiosidad malsonante, aparecen como siempre las ya por desgracia habituales y desconcertantes maniobras socialistas así como las perífrasis o eufemismos al no poner traba, justificar o mirar para otro lado a ignominiosos pactos directos o indirectos con cualquier fuerza separatista o filo etarra como Bildu por los que salen uno o ambos beneficiados y, sin embargo, ponen el grito en el cielo a cualquier tipo de pacto o acercamiento a Vox, siempre que ello les perjudique. El caso más fragrante lo tenemos y tendremos en Navarra como comunidad foralo en Pamplona como capital

La feria y el vodevil no han hecho más que empezar; aunque el 15 de junio será determínate para muchos pactos posteriores por ser la fecha límite para tener constituidos los pactos en los ayuntamientos o gobernará el partido más votado; las cosas pueden cambiar y mucho hasta dicho momento. Tanto Cs como Vox, son partidos que quieren aparentar ser muy serios, aunque mucho me temo que no lo son. En realidad, son unos auténticos machacones e insistentes trileros, que buscan solo su ventaja a pesar de su real situación. Cabe todo y hasta puede, que los pactos sean diferentes en cada región y no haya una misma solución o norma para España en general. 

No me atrevo a hacer vaticinios, porque es una cosa muy seria y los imberbes que dominan este juego son capaces de hacer lo mismo y lo contrario en cosa de segundos o de crear nuevas alianzas, por todos insospechadas. Incluso, llegando al límite, puede que por su falta de encuentro o en alguna jugada maestra, se aúnen para darle el premio gordo al que quisieron desbancar. 

No hay razonamientos que valgan, solo sus compromisos ocultos, ciertos intereses espurios y el auténtico juego de tronos para aumentar sus influencias y dominios serán los que marquen el resultado final. Una cosa tengo clara, si ambos adláteres mantienen sus posturas de máximos y/o la amenaza de bloqueo a los presupuestos en Andalucía se lleva a término final, España casi entera, por culpa de unos y otros  -Vox y Cs; Cs y Vox- quedará en manos de Sánchez y sus camarillas de delirios.

En la España democrática siempre hemos sido diferentes al resto de Europa, nunca habíamos atravesado situaciones de tanta inestabilidad política y gubernamental. Empezamos en ello hace pocos años tras la aparición y pujanza de los llamados “nuevos partidos” y los nacionalistas; quienes, recuerdo, iban a propiciar la regeneración política en nuestra sociedad. Pero, la verdad es que esto se ha convertido en un lio tremendo y cada vez nos parecemos más a nuestros amigos y vecinos los portugueses e italianos; por citar dos ejemplos de entre los muchos a tomar.  

Verdaderamente, no sé qué es lo que sucederá; el único partido que podría salir ganando a futuro -de esta imagen perversa y llena de suciedad que los políticos están dando dentro y fuera de España- es el Popular por su seriedad y centralidad. Aunque, eso es harina de otro costal y no tiene nada que ver con el tema de este trabajo referente al proceso electoral; es solo un juego de trileros entre una panda de muy poco fiar. 

Otra vez los partidos pequeños la han vuelto a liar. Ni ellos ni los españoles aprenderán jamás porque los unos les seguirán votando a los otros hasta que les cansen de verdad. Comenzó con UPyD, le siguen de cerca Izquierda Unida y Podemos y, ya veremos en las próximas elecciones que y cuantas barbas se afeitarán. Sólo entonces, desaparecerán y volveremos al bipartidismo, algo de lo que empiezo a pensar, de lo que nunca debimos abjurar.

En estas situaciones, siempre me viene a la mente aquello que decía mi abuela con mucha solemnidad, “Quien con infantes pernocta, excrementado alborea y no por casualidad”.