Pedro Canales

Pie de foto: El rey de Jordania, Abdalah II, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. 

La Casa Blanca ha propuesto al presidente palestino Mahmud Abbas la creación de un Estado confederado de Jordania con Palestina. La Autoridad Palestina de Cisjordania y la Franja de Gaza, dirigida por Abbas y que tiene su sede en la Mukataa de Ramala, aun no se ha pronunciado al respecto. Quien sí lo ha hecho ha sido el gobierno jordano. “No es un tema de debate”, ha dicho la ministra de Estado, Jumana Ghunaimat, en declaraciones citadas por el periódico The Jordan Times.

Mahmud Abbas ha desvelado que la propuesta le fue trasmitida por los asesores de la Casa Blanca, Jared Kushner, yerno de Donald Trump, y Jason Greenblatt. 

El gobierno jordano reafirma que su posición sobre el conflicto palestino-israelí es clara: “solo habrá solución si se crea un estado independiente dentro de las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén Oriental como su capital”. 

El reino de Jordania excluye, al menos por el momento, esta fórmula, por diferentes razones. Por cuestión de soberanía, por prevención ante la convulsión social que supondría el llevar adelante el proyecto federal y para evitar la desestabilización política que conllevaría la introducción del debate palestino en su propio país. Jordania no podría seleccionar qué palestinos se incluirían en la Confederación, y cuáles no, pensando en los movimientos extremistas armados y en las milicias apoyadas por países terceros. Además, del punto de vista demográfico, los palestinos serían mucho más numerosos que los jordanos propiamente dichos, lo que alteraría la ecuación de equilibrio político actual sobre la que se mantiene la monarquía hachemita. 

Sin embargo, la cuestión planteada por la Administración de Donald Trump no deja de tener cierto sentido. Porque, la población palestina de Cisjordania y la asediada en Gaza, ¿está dispuesta a seguir así otro medio siglo? Entre el realismo de quienes piensan que el conflicto como tal no tiene solución, y quienes siguen creyendo que algún día las Naciones Unidas conseguirá que se apliquen las decenas de Resoluciones aprobadas desde hace 70 años, hay un abismo. La cuestión entonces es: ¿no podría ser una solución, aunque fuera transitoria, la Confederación jordano-palestina?