José María Peredo Pombo. Catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea de Madrid/La Razón

Pie de foto: El líder del partido laborista británico, Jeremy Corbyn.

La crisis política en España, a la que se suma la compleja situación en Cataluña, es una cuestión que ha determinado las agendas y los debates públicos y la acción gubernamental y parlamentaria durante los últimos cuatro años. En este mismo periodo, pero a nivel europeo, la desorientación generada por distintos procesos políticos como el Brexit y la incertidumbre provocada en distintas convocatorias electorales y en algunos gobiernos han incorporado altas dosis de preocupación en las instituciones comunitarias. En el entorno global, las tensiones y el impacto de nuevas medidas políticas de raíz proteccionista o el injustificable tratamiento del fenómeno migratorio en algunos países han producido un ambiente político igualmente incierto. Sin embargo, la economía española y en líneas generales la internacional, parece haber entrado en una senda de recuperación y reactivación que, aunque siendo matizable y mostrando diferentes ritmos y tendencias en distintas economías, resulta esperanzadora, después de largos años de recesión en Europa y en nuestro país.

El Observatorio de las Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Madrid ha trabajado en un informe para analizar esta situación en España. Que fuera capaz de plantear algunos de los desafíos a los que se enfrenta nuestro país tras este periodo de recesión e incertidumbres. Y que estuviera realizado desde el rigor, la pluralidad de opiniones y sensibilidades, y el distanciamiento ideológico, para que sus reflexiones y sugerencias no delimitaran unas conclusiones, si no que sirvan para entablar un diálogo abierto entre la sociedad, las empresas y la propia universidad. Un diálogo que debe de encarase con decisión y altos grados de consenso, en todo caso, si se pretende no solamente salir de una crisis compleja, sino aprovechar tal coyuntura para situar a nuestro país a la cabeza del proyecto europeo e internacional en el que España tiene la intención de participar. Como una pieza clave y representativa de los sistemas democráticos, de la renovada fortaleza de la Unión Europea y de los compromisos adquiridos por nuestra sociedad en materia de innovación económica, avance social y ambiental y reconocimiento e impulso de la diversidad.

En primer lugar, nos parecía ineludible hablar de la situación del empleo. Y de la formación, como instrumento básico para la capacitación profesional y para la adaptación de los trabajadores a los cambios laborales que tecnologías de la llamada cuarta revolución industrial, como la robótica y la digitalización, están promoviendo. Cuyos efectos serán determinantes tanto para empleadores y emprendedores, como para empleados. En este inminente futuro la educación y la digitalización aparecen como piezas clave del nuevo modelo productivo en el cual la importancia del I+D+i seguirá siendo no solo creciente, sino imprescindible. Y junto a ello, la gestión del talento, ámbito en el que las empresas americanas se han mantenido a la cabeza, comprendiendo su importancia tanto en los resultados empresariales como en el propio mercado y tejido laboral de los países donde operan.

En segundo lugar, hemos afrontado una breve reflexión sobre la evolución demográfica en España, incidiendo en la necesidad de buscar vías para solventar en el medio y largo plazo el envejecimiento de la población y la sostenibilidad del sistema de pensiones. Como le ocurre a otras muchas sociedades en el entorno de países avanzados, la sociedad española envejece de manera constante y la pirámide poblacional no tiene la misma capacidad de regeneración. Si hace 30 años, España vivía los años felices de juventud del denominado baby boom, desde hace ya tiempo, el número de nacimientos decrece, mientras la vida de los mayores se alarga. Y en este sentido, planteamos que la necesidad de racionalización y humanización de la inmigración además de una exigencia global es una cuestión de trascendencia económica. Para todo lo cual la sociedad española está convenientemente preparada. España es un país inclusivo, en cuyo seno no se han producido brotes xenófobos, ni han aparecido partidos radicales anti inmigración.

En tercer lugar, hemos incorporado algunas reflexiones en torno al debate sobre la reforma de la Constitución, y a la revisión de aspectos esenciales para modernizar nuestro sistema político. Una cuestión delicada que abordamos sin compromisos ideológicos, pero siendo conscientes de su importancia para el restablecimiento de amplios consensos sociales y políticos. Por un lado, reflexionamos sobre la posible modificación de los procesos de participación y de algunos instrumentos al servicio de la representación política, de forma que se permita una mejor y más realista representación de la voluntad ciudadana. Y por otro, abrimos una página para debatir sobre la posibilidad de un acuerdo territorial y sobre el modelo autonómico, que permitiera la integración de las Comunidades Autónomas en el proceso de toma de decisión del Estado, así como el modelo de financiación y la clarificación de las competencias compartidas. Para todo lo cual resulta, obviamente, imprescindible iniciar estrategias de diálogo y creación de acuerdos.

Finalmente, reconocemos que hoy más que nunca se ha vuelto un imperativo el trabajar por el desarrollo de sociedades más justas, igualitarias y democráticas. La responsabilidad ante las situaciones de precariedad, vulnerabilidad, desprotección jurídica o exclusión que sufren muchas mujeres es una tarea que nos acomete a todos, implicando en ella a los distintos actores sociales, políticos y empresariales. La mujer, la ciudadanía y la diversidad son pues temas sobre los que vamos a compartir algunos planteamientos en el cuarto y último epígrafe del documento de trabajo.

El informe “España después de la crisis”, se presentó el pasado 20 de septiembre como un documento de trabajo para la Cumbre del American Business Council coincidiendo con el 30 aniversario de la asociación en España. El evento estuvo inaugurado por el embajador de Estados Unidos en España, Richard Duke Buchan III, y fue clausurado por la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor. Agradeciendo al American Business Council su apoyo y felicitando a la asociación por su aniversario, los profesores encargados de elaborar el informe, Ana Ovejero, catedrática de Derecho Constitucional, Fátima Gómez, profesora Titular de Sociología,Carolina Meloni, profesora Titular de Ética y Pensamiento Político y José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional, os invitamos a conocerlo.

https://relacionesinternacionales.media/informes/httprelacionesinternacionales-mediapaper-espana-despues-de-la-crisis-pdf