Antonio Regalado 

Pie de foto: Gobierno constitucionalista.

En cuatro semanas, nos estamos jugando el futuro propio y el de las próximas generaciones. El mejor escenario sería el de formar un gobierno de coalición de todos los constitucionalistas PSOE+PP+Ciudadanos con 254 escaños.

La campaña electoral que comienza oficialmente este jueves no es más que la prolongación propagandística de todo el mandato de Pedro Sánchez que dura ya diez eternos meses.  Toda una vida. Fue llevado a hombros a La Moncloa por golpistas catalanes de ERC y PDeCAT, podemitas y mareas de todo sesgo bolivariano, y el oportunista y desleal PNV. ¡Vaya compañero de viaje! 

Prometió elecciones ya. Y las ha convocado cuando Torra le conminó a poner en marcha uno de los 21 puntos del chantaje permanente: el del relator para internacionalizar el procés. Y, además, ha convocado a las urnas unos días antes de que el Senado activara la Comisión de Investigación sobre la tesis doctoral del presidente, un trabajo que ya acumula más del 50% de copia y pega. 210 días después de que Sánchez Pérez-Castejón amenazara con querellarse contra la prensa que lo denunció, solo hemos sabido una verdad incuestionable: que la tesis nunca superó las pruebas antiplagio y que, por tanto, el comunicado emitido con membrete de La Moncloa era falso. Falso de toda falsedad.

A golpe de decreto-ley

Todo ello no ha impedido que Pedro Sánchez haya mandado –que no gobernado- a golpe de decreto-ley como nadie lo haya hecho antes en la etapa democrática. Con urgencia o sin ella; con el Parlamento abierto o con la Diputación Permanente. Sus viernes sociales son tan solo una forma autoritaria de despilfarrar a manos llenas los dineros públicos, sin ingresos, sin presupuestos y con nuevos palmeros como Bildu, los cachorros de ETA. 

Quince horas después de que el Gobierno obtuviera un éxito tan sonado con sus últimos paquetes electorales, el PSE y el PNV sacaban adelante en el Parlamento Vasco, con la abstención de Podemos y Bildu, -después de que un representante de esta formación insultara y calificara de nazis de Nüremberg  a los populares y a la Policía Nacional y Guardia Civil - la hiriente Ley de Abusos Policiales, donde se pone en entredicho la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado entre 1978 y 1999. Se trata de blanquear a ETA y a sus secuaces y de crear un comisionado con afines para que cambie el relato de los terroristas, acuse al estado de represión, lo denuncie ante Europa y, paralelamente, se indemnice económicamente a las supuestas víctimas. Para entendernos: se trata de unas pensiones generosas (y pagadas por todos nosotros, pero distribuidas por el gobierno vasco) mientras se agranda la figura de las “víctimas nacionalistas”. De manual. Ahora se entiende mejor que nunca la cena de hermandad de Otegui con OrtúzarMartínez y Mendía.

Simultáneamente, el gobierno de Urkullu recibía, (tras el sí del PNV por la tarde después de negarle tres veces el apoyo por la mañana) cinco transferencias tasadas en más de 1000 millones de euros. Y lo que es más grave y menos conocido: los nacionalistas vascos redactan un texto de “autodeterminación” del País Vasco en el que se incluye a Navarra.

Los socialistas vascos, navarros y catalanes están de acuerdo. Ha sido muy significativo que Otegui –un terrorista condenado- haya afirmado que “somos decisivos”. No sorprende que Iglesias ya se sienta ministrable (él ocuparía una de las tres vicepresidencias futuras) mientras los separatistas catalanes dan por sentado que cualquier apoyo pasa por indultar a los golpistas del 1-0.

La primera medida que deberían exigir los partidos políticos de oposición es cambiar la ley de Gobierno para que el Ejecutivo entre en funciones en el mismo momento de la convocatoria de elecciones y no un segundo después de las ocho de la tarde-noche, cuando se han abierto las urnas. Un gobierno sin parlamento y sin control, se limita a ganar (ilegítimamente) las elecciones con el dinero público. Incomprensible en un país democrático. Esperemos que el TC repare esta anomalía. 

El poder de Moncloa

En resumen, Sánchez se está asegurando antes del 28-A seguir en Moncloa a costa de destrozar España. Porque ¿cuál es la argamasa que une al sanchismo de Ferraz, Bildu, PNV, ERC, Compromís, Podemos y PDdCAT? La IV Republica revestida de un falso federalismo. Sí, la IV República –la III República ya la padecimos entre 1937- 1939 durante los gobiernos de Negrin bajo la presidencia de Azaña, como certeramente ha denunciado Stanley. G. Payne en su último trabajo “La Revolución Española 1936-1939” (Espasa, 2019). El hispanista norteamericano analiza un tiempo convulso en el que desmonta la existencia de una II República democrática que luchaba contra el fascismo.

En realidad, Azaña, Alcalá-ZamoraCasares-QuirogaLargo CaballeroPrieto, Giral, y el propio Negrín, apostaron por prolongar la Guerra Civil para conectarla con la II Guerra Mundial y unir su suerte a la Rusia de Stalin. Eso sí, siempre ocultando la violencia que dejó centenares de muertos desde el 34, en especial en Cataluña donde se produjo un verdadero genocidio contra los católicos. Baste recordar que el golpista Lluis Companys, también de ERC, firmó más de 6000 penas de muerte. 

Los protagonistas de aquella tragedia son, paradójicamente, los mismos agentes que los de hoy: PSOE, ERC, PNV, PCE y el POUM hasta que ilegalizaron el partido y asesinaron a Andreu Nin. Por cierto, ¿por qué nadie de los que cobran de la Memoria Histórica-Histérica reivindica sus restos? 

Por fortuna, hoy tenemos cinco muros de contención: la Constitución de 1978, la Unión Europea, la Judicatura –no el TC que hace interpretaciones de la Carta Magna rayanas en la prevaricación como en la Ley de Violencia de Género donde rompe la igualdad ante la ley de todos los españoles- el pueblo soberano y constitucionalista y el Rey Felipe VI. 

El nuevo amo

El último CIS confirma que Pedro Sánchez continuará siendo el amo del poder y esta vez refrendado por las urnas. La bajada lógica de Podemos –no se puede estar engañando a todos todo el tiempo- beneficia directamente a Sánchez que después de declarar secretos de Estado desde el coste del Falcon y de sus viajes privados hasta el sueldo de su mujer, ha callado como un muerto en el problema catalán, dando por buena la última tesis de Iceta que considera que con un 65 por 100 de separatistas en Cataluña, España tiene que proceder a un referéndum con derecho a decidir. Es alta traición si aquí hubiera un CP que contemplase el delito de secesión. Pero no lo hay.

El programa del PSOE no dedica ni una línea al proceso –tampoco lo hace Podemos, aunque lo reivindique en los mítines-; el sigilo confirma que el entendimiento con Torra y Puigdemont sigue adelante tras el vergonzante encuentro de Pedralbes. 

Las 110 medidas del partido socialista son un canto al gasto y al endeudamiento que pagarán las próximas generaciones. Demasiado gasto sin ingresos. Un saco roto que él vende como gasto social. ¿Este era el caballero que iba a traer la regeneración? Ha creado 125 nuevos nombramientos y encarecido la nómina de altos cargos en más de 100 millones de euros. Austeridad, ninguna. ¿Y de ética? En Sevilla, donde dos presidentes de su partido (Chaves y Griñán) acaban de ser juzgados por despilfarro y malversación de cientos de millones y donde el nuevo gobierno ha descubierto que cobraran 5000 personas más de las que estaban fichados en la administración, en Sevilla –decía- se permite anunciar que “nosotros no robamos y vamos a luchar contra la corrupción”. Hasta los eslóganes de campaña del PSOE han sido denunciados por plagio. “Haz que pase”. Que los dioses nos asistan si el doctor Pedro Sánchez-Pérez Castejón obtiene mandato para gobernar hasta 2023.

División del voto en el centro

Pablo Casado y Albert Rivera, según el CIS de Tezanos, se quedan lejos de los 123-137 escaños del PSOE. En el mejor de los casos (76 PP+51 Cs) con los 37 atribuidos a VOX se quedarían a 12 de la mayoría absoluta. Las propuestas del nuevo líder popular -vaya herencia la de Rajoy- ha preparado un programa económico con reducción de impuestos opuesto al del PSOE- y unas soluciones populares sociales bastante razonables.

La defensa de España que numantinamente está llevando a cabo en Barcelona su cabeza de lista Cayetana Álvarez de Toledo contrasta con el mutismo de Pedro Sánchez que desea un relevo en la Generalidad para que gobiernen ERC, Podemos y PSC. El PP se abre a aplicar el 155 “por el tiempo inexcusable”, exige el juramento único con acatamiento de la Constitución, propone el catalán como mérito en la administración y propone un Rescate Democrático de Cataluña (RDC). Un antídoto frente a los CDR. 

Un compromiso constitucional al mismo nivel que el de Ciudadanos cuya premisa principal es el de desalojar a Sánchez, voto a voto. No es un cordón sanitario, dicen en Ciudadanos sino una medida de higiene democrática para evitar el sanchismo durante los próximos cuatro años. Rivera ha presentado un programa valiente y renovador con figuras como Edmond Bal, que tras la defenestración por la ministra de Justicia al negarse a que prevaricara rebajando como Fiscal las penas a los golpistas, trabaja ya en “rearmar” al Estado para que no pueda producirse jamás otro golpe a la democracia. 

El lema “Vamos Ciudadanos”, nos reconcilia a los amantes del tenis con Arancha primero, y con Nadal, hoy y siempre. Arrimadas será el reclamo más preciado. La invitan –a ella y Bal- desde todos los rincones de la Nación. 

La oferta a Casado para pactar un gobierno de centro liberal y progresista no ha sido contestada todavía. Los datos pronostican que los acuerdos del día después deberían haberse firmado para concurrir juntos en aquellas 27 provincias con pocos escaños. Porque nadie ha reparado en el Senado, pero, aún con el 30 por100 de indecisos, el PSOE obtendría una mayoría holgada e imposibilitaría la aplicación del 155. Sin esa garantía constitucional, los secesionistas vascos y el frente Bildu-PNV-PSE, volverán a las andadas, cinco minutos después de los indultos de don PS.

La oferta de VOX va desde suprimir las Autonomías a eliminar el dinero público que reciben los partidos –no los grupos parlamentarios-; lo primero tiene un término medio: reforma de las CCAA y lo segundo se arregla con una casilla en el IRPF. Pero socialistas, Podemos y sindicatos siempre dicen que no. VOX está recogiendo el malestar de mucha gente como antes pasó con Unidos /Unidas Podemos. Iglesias, sin discurso (y sin Errejón) se desgañita denunciando las cloacas del Estado, cuando algunas de ellas estaban en la propia Moncloa. Por lo demás, Pablo, desde su casoplón de Galapagar promete un “gratis total” con SMI a 1.200 euros mensuales, y paga extra para todos (y todas) para acabar de arruinar a las empresas y a los contribuyentes. Ya escribió don Francisco de Quevedo que “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”.

Cuatro escenarios 

Hace ya un lustro pronosticamos que el bipartidismo había muerto. Y el CIS y el resto de encuestas privadas lo corroboran. La última entrega del Centro de Investigaciones Sociológicas es un “colocón” para los socialistas, sanchistas o no. Los cuatro escenarios que se abren con los datos en la mano son los siguientes:

Escenario 1. PSOE + Ciudadanos que sumarian 178 escaños. El compromiso de Albert Rivera de no formar un gobierno de coalición en el actual presidente podría revertir por el supremo interés de la Nación. ¿Aceptaría Sánchez renunciar a los indultos, aplicar el 155, desmontar los chiringuitos del exterior, el español como lengua de todo el Estado, oposiciones y un acceso a la universidad único, despolitizar la Justicia y las radio-televisiones desmontar TV3 y tomar el control en Seguridad, Exteriores, Sanidad y Educación? ¿Soportaría Ciudadanos que unos días después de formar gobierno, Sánchez impusiera alcaldes comunistas en Madrid, Cádiz o Zaragoza y en varias CCAA con los votos socialistas? ¿Se puede olvidar el entreguismo de Pedro Sánchez a Torra o la o rendición ante el PNV en País Vasco y Navarra? Un nuevo pacto del abrazo no es posible. Además, la cúpula de Ciudadanos estima que Sánchez no es de fiar. Resultado: Inviable.

Escenario 2. PSOE +UP+ En Común Podem, PNV+Compromis + CC = 176

El chantaje de PNV, Podemos, Comunes y Compromís sería una sangría permanente y generaría una inestabilidad política, económica y social con un Iglesias reclamando cargos y prebendas para todos sus amigos secesionista que resultaría muy oneroso en todos los sentidos. ¿Cómo reaccionarían los mercados y cómo repercutiría en el empleo?  Con Podemos y el nacionalismo vasco, siempre desleal, el futuro no es demasiado halagüeño. Resultado: Difícil.

Escenario 3. PSOE+UP+En Comú+ERC = 185

Sin duda este pacto de las izquierdas con los separatistas es el que más posibilidades ofrece, aunque inmediatamente intentaría colarse el PNV para “ampliar” el máximo consenso y seguir insistiendo en sus reivindicaciones seculares. ¿Sánchez indultaría antes o después a los golpistas e incluso a Puigdemond? ¿Seguiría recibiendo a Torra en Moncloa con el lazo amarillo? ¿El relator y el Referéndum serían las monedas de cambio? ¿Se avendría a desmantelar la Constitución? Este acuerdo sería flor de un día. Resultado: Posible. Peligroso para la Monarquía Parlamentaria y para España.

Escenario 4. PP+Cs+UPN+CC+Foro+VOX= 177 Siempre que un 70 por 100 del voto oculto de los indecisos, lo haga a favor de las tres formaciones del centro derecha. Resultado: Deseable pero poco probable. Ojalá nos equivoquemos y pueda ser una realidad. La fórmula andaluza ampliada sería una buena solución.

La ruleta rusa

Por fortuna, los ingenieros de la demoscopia no han acertado en los últimos años. Urge, pues, reformar la Ley Electoral para que en el Congreso de la Nación solo entren los partidos políticos con un mínimo de un 5% del censo. Los nacionalistas y separatistas, que se vayan como en otros países a la Cámara de Representación Territorial. Y que se ilegalicen los grupos que atentan contra la Constitución Española y contra el Estado de Derecho. No podeos seguir jugando cada cuatro años a la ruleta rusa. 

Los comicios del 28-A son los más trascendentales de nuestro siglo. Van a condicionar las citas europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo. En cuatro semanas, nos estamos jugando el futuro propio y el de las próximas generaciones. El mejor escenario (el quinto) sería el de un gobierno de coalición de todos los constitucionalistas PSOE+PP+Ciudadanos= 254, presidido por el partido más votado. Una pregunta clave. ¿Se moderará Sánchez si las urnas le legitiman o se radicalizara? He ahí la cuestión para que el constitucionalismo triunfe. Nos gustaría, sinceramente, que el PSOE se quedara en la orilla de la Constitución. 

En efecto, un ejecutivo amplio y, a partir de esta inmensa mayoría constitucional, iniciar los grandes Pactos de Estado sobre la Unidad de la Patria, Exteriores, Defensa, la Historia común,  las pensiones, el empleo, la educación, la sanidad, la despoblación, la formación profesional, el agua, la inmigración, la lucha contra las drogas, contra la corrupción, contra la violencia de género –con iguales penas para iguales delitos entre hombres y mujeres-, la política industrial, la reforma de la Administración Pública, la fibra óptica para todos, la obesidad, las enfermedades raras, la eutanasia, el apoyo al mundo rural, la lucha contra la ludopatía telefónica infantil o el bullying.

Vota. Vota en libertad. Aquí no sobra nadie. Tu voto es decisivo. El 28-A más que nunca.