F. Javier Blasco

El 4 de julio se conoce mundialmente como el Independence Day o Día de la Independencia en EEUU porque es precisamente el aniversario del 4 de julio de 1776 cuando en Filadelfia las entonces trece colonias norteamericanas que habían permanecido durante una década en guerra con Gran Bretaña no reconocieron el dominio británico y formaron una nueva nación independiente. Para llegar a ello, los representantes de las colonias votaron unánimemente por la independencia el 2 de julio de 1776. Dos días después, el Congreso aprobó la Declaración de Independencia. La Declaración fue el resultado de una década de luchas y combates entre los colonos y la metrópoli que finalizó con la derrota británica en la batalla de Yorktown y la posterior firma del conocido como el Tratado de París. En la declaración se justificaba la independencia, reconocía ciertos derechos naturales y legales, incluidos el “derecho de revolución”. 

Una fecha y fiesta en la que en EEUU se paraliza la vida política, económica y comercial y en la que una inmensa mayoría de habitantes se dedica reunirse en familia, celebrar comilonas a base de barbacoas y a beber una gran cantidad de cerveza. Un día en el que se realizan desfiles populares en la mayoría de los rincones del país y donde tradicionalmente, reina la concordia y la mayoría de las discusiones solo se centran en la forma de preparar la carne asada y la cantidad de especias utilizadas. Pero, no ha sido así este año. La impetuosa aparición de Trump en la vida de los norteamericanos, sus políticas, exigencias y excentricidades, han logrado en un tiempo record, que la vida y opinión de dichos ciudadanos esté totalmente polarizada y que el país más potente del mundo se encuentre completamente divido en dos. Ya empiezan a ser cada vez más lo que abiertamente opinan, que esto no puede acabar bien e incluso un porcentaje importante de ellos temen que hasta se pudiera llegar a una especie de guerra civil. Dios no lo quiera. 

No es casualidad que haya sido esta fecha la elegida por el gobierno de Cataluña para representar en un teatro la ignominiosa mascarada de presentación en sociedad del proyecto de la que ya se conoce como “la Ley Suprema”. Una Ley que quiere reflejar, aunque inventadas y fuera de todo foco, ciertas similitudes con el caso norteamericano u otros similares; pero, que de momento y pienso que cobardemente, no se lleva al Parlamento catalán para evitar tener que formularla y promulgarla y con ello, una vez que sea oficial, el Estado ponga en marcha todos los mecanismos de defensa de la unión e integridad de España y del orden Constitucional.

Las alocadas huestes políticas separatistas catalanas, aprovechando las instituciones a las que han llegado gracias y en virtud de la propia Constitución española y del Estatuto de autonomía, han representado la farsa de una Ley elaborada por ellos que se salta ambas leyes fundamentales creando una a su imagen y semejanza en la que, no solo se transgreden y sobrepasan dichas leyes marco, sino que se acomodan los hechos y las acciones a ejecutar que no solo son antidemocráticas, sino que jamás pueden contar con el menor apoyo internacional –salvo de algún alocado país o dictador irreflexivo- por ir contra todo principio de legalidad internacional.

Es una pena que este movimiento haya encontrado reflejo y apoyo en un periódico norteamericano de fama mundial, aunque ya hemos sabido que factores y lazos familiares han podido influir en la pluma de su autor. Agradezco, no obstante, la carta remitida ayer mismo por el Embajador de España a dicho periódico en la que no solo, desmonta uno a uno los falaces argumentos empleados en el artículo, sino que reprocha y afea a la dirección de dicho periódico la maniquea toma de parte en esta espinosa situación para España y para el resto del mundo occidental, que es además injusta y contraria al ordenamiento internacional.

Algunos tildan de marramachada estos movimientos, actos y demostraciones; se mofan de ellos y no los toman en consideración. Pero para un mediano observador internacional y algo estudioso de la historia, hay que darle mucha importancia a su origen, estudio y evolución. Sabemos que la mayoría de los movimientos de corte autoritario y contrarios a la Ley vigente en su momento, empezaron como cosa de unos pocos, que nadie les prestó la atención debida porque suponían que no sería más que el sueño de unos pocos y además, pasajero. Pero, sin embrago, con el paso del tiempo y la propia evolución permisiva por parte del resto, se transformaron en causas muy cruentas. Causas, que levantaron odios, dividieron a la sociedad y llevaron a los pueblos a guerras civiles, internacionales o persecuciones despiadadas y a miles o millones de muertos. El tema es serio, muy serio y como tal debe tomarse. No caben las medias tintas, las equidistancias ni los cálculos partidistas para sacar provecho en uno u otro sentido.

Es el momento de ser claros, de unirse contra el que quiere socavar la democracia y no ceder ni un palmo en la defensa de los intereses comunes para evitar que unos cuantos, amparados en leyes perversas y nacidas contra natura, decidan lo que debe ser la vida de un país, en este caso, España. El siglo pasado fue un claro ejemplo de lo que digo; hemos avanzado mucho para retornar sobre nuestros pasos y tirar por la borda lo que hemos logrado con tanto esfuerzo, sangre, sudor y muchas, demasiadas lágrimas. Hoy, tres expresidentes españoles en un encuentro y entrevista conjunta han coincidido en muchos de los puntos emitidos y me alegra, de que así haya sido.    

Ayer fue un día en el que el flamante renovado o vuelto a nombrar Secretario General del PSOE fue recibido por Su Majestad el Rey en calidad de Jefe de Estado tras su reciente recuperación del puesto. El Sr. Sánchez aprovechó dicha recepción para, posteriormente, dar una larga rueda de prensa en la que además de hacer su propia propaganda y de partido, citó numerosas veces al jefe del Estado, evitando reiterada y forzadamente referirse a su persona como el Rey. Esto me hace pensar, que este es un signo más de su radicalización y rancio giro republicano en aspectos como el Rey y la Bandera de España, que, como todos pudimos comprobar, fue utilizada y sobada por él y su mujer en una presentación de su anterior etapa y que ahora, ha sido sustituida por la no constitucional Bandera republicana tal y como se mostró el día de los resultados de la nueva reelección por sus militantes.

Pienso que ha querido mostrar su cara más radical, aunque adornado de buenas palabras y menos aspavientos, no sea que esto le vuelva a pasar factura. Pero, no solo me fijé en estos “irrelevantes” detalles; comprobé que aprovechó su discurso para volver a ser ambiguo y equidistante en temas de trascendencia para España y los españoles y para decir, al mismo tiempo, blanco y negro en sobre el ya mencionado tema de Cataluña. Volvió a sacar la reforma de la Constitución -sin fijar los términos de dicha reforma- la plurinacionalidad y la España federal como la panacea que aplaque y remedie todos los problemas, nos saque de las perniciosas derivas laborales y económicas y aplaque las insaciables ansias separatistas de aquellos que quieren cercenar y romper a España. Cuanto siento, que un año de sequía, peregrinación por el desierto y de haber visto las orejas al lobo; no hayan servido para que el Secretario General del principal partido de la oposición y, posiblemente llamado a regir los designios de España algún día, no haya mejorado o al menos, hubiera cambiado de discurso en un tema tan profundo. No se debe dejar solo o imponer condiciones a cualquier gobierno en un punto tan caliente y dedicarse a tirarle piedras obviando la dificultad del tema y la gran parte de responsabilidad que el PSOE y parte de sus dirigentes han tenido para que se llegara al punto en el que hoy nos encontramos.

El PP ha sido tímido, timorato y poco previsor, debía haber tomado medidas mucho más contundentes cuando la pasada pantomima del 9-N. Haber usado la Ley para impedir los hechos y, al no haberlos parado, instado a la Fiscalía a que acusara a los responsables de aquel acto de todos y cada uno de los presuntos delitos que cometieron y en su máxima calificación. No olvidarse de los más dañinos por temor a ser tachado de tenaz, rencoroso e irreflexivo y pensar que con simples y cortas penas de inhabilitación, quedaban con las propias espaldas a resguardo y, que aquellas, serían lo suficientemente ejemplares para que nadie intentara volver sobre los mismo o peores pasos.

Ahora, hasta la ministra de Defensa tuvo ayer que recordar el papel que la Constitución le asigna a las Fuerzas Armadas en lo referente a la unidad e integridad de la Patria y del orden constitucional. Bien es cierto, que estas palabras se pronunciaron aprovechando el cuarenta aniversario de la creación de dicho Ministerio –como unificación de los tres existentes, uno por cada Ejército y al Armada- Pero también es cierto, que una declaración similar, le costó el cargo a un serio, formado y efectivo teniente genera l[1], amigo mío, en una situación muy parecida durante la celebración de la Pascua militar en 2006 siendo entonces ministro de Defensa el Sr. Bono. Por cierto, que la mayoría de los partidos que más reprobaron aquellas palabras y forzaron al gobierno al cese del mando militar, encabezan o apoyan ahora la cuestión secesionista. Ya se sabe aquello que dijo Campoamor sobre la verdad y la mentira con respecto al color del cristal con el que se mira.

Pero, dicho esto, creo que es momento de que todos aquellos partidos o personas individuales pongamos la mano en el corazón y reconozcamos nuestro verdadero punto de vista, actuación, apoyo y capacidad de presión para que las cosas hayan ido por donde han ido y no por donde debieron ir. No hay un solo culpable en esto, como muchos nos quieren hacer ver; creo que somos o son muchos más los que, por acción u omisión, se deberían sentar en el banquillo de los responsables de haber alcanzado dicha situación.

Ayer fue también un día de gloria para aquellos que, llenos de odio, rencor o más ciegos que un topo, se apartaron, denegaron o se pusieron de perfil (Podemos y PSOE) a la hora de reconocer la aportación a los valores de la democracia y la capacidad de sacrificio –negándole el nombre de una calle en Cádiz y anteriormente (15 de mayo 2017) en Barcelona- a un tal Miguel Ángel Blanco, un joven concejal del PP en Ermua que fue secuestrado y vilmente asesinado por ETA hace veinte años (13 de julio de 1007) en un acto de cobardía de dicha banda terrorista para extorsionar al Gobierno de turno (PP) y como represalia de la reciente liberación por la Guardia Civil de Ortega Lara (1 de julio de 1997), un humilde funcionario de prisiones que estuvo retenido en condiciones ignominiosas e infrahumanas por dichos terroristas durante un año y medio. Por cierto, una persona, que a pesar de lo mucho sufrido en su persona y familia; reciente y reiteradamente ha sido vilipendiado por un miserable rapero, vocero de Podemos, de cuyo nombre no quiero ni acordarme. Ya va siendo hora de actuar de oficio sobre estos que practican y diseminan delitos de odio contra las personas bien nacidas y de orden.

También supimos que un despreciable parricida reconocía la autoría de haber asesinado a sus dos hijos de corta edad para posteriormente, descuartizarlos con una sierra mecánica. Actos tan viles que le han hecho merecedor de que la Fiscalía pida por primera vez la aplicación de la pena de prisión permanente revisable. Pena, que, por cierto, ha sido causa y motivo de mucha alarma y crítica permanente por todos aquellos partidos denominados progresistas que no dudan en llenarse la boca de su firme compromiso en defensa de los más necesitados y desamparados; en especial, los niños y las mujeres. Quienes tildaron al gobierno que la impuso en el código penal de represivo y desproporcionado, que han favorecido el sobreseimiento o la reducción de otras penas y que ahora vemos que aquellas medidas edulcoradas y suavizadas fueron totalmente contraproducentes, porque gran parte de aquellos beneficiados han sido recalcitrantes reincidentes llevando la muerte y/o la desolación a otras muchas personas inocentes.

Ayer, el mismo día, nuestro continuo y maléfico dolor de muelas, Kim Jong-un aprovechó la fecha para aguarles la de por si caliente barbacoa a los norteamericanos lanzando desde la base de ensayos de misiles en Panghyon un “nuevo” misil, bautizado como Hwasong-14, al que ya casi nadie niega su categoría de Intercontinental; que voló durante 37 minutos, alcanzado una altura de 2.802 Km y un radio de 933 Km para caer en el Mar de Japón. Es este el decimoprimer lanzamiento de misiles en lo que va de año y el más exitoso, por el momento, en el tema del alcance; aunque, aún queda por demostrar que los norcoreanos tienen capacidad para reducir lo suficiente sus cabezas nucleares –se calcula que posee unas 20- y que estas puedan ser alojadas en sus misiles para el lanzamiento.

Este hecho ocurría en dicho día tan importante para los norteamericanos y, además, cuando se llevaba a cabo un trascendental encuentro bilateral entre los máximos dirigentes de China y Rusia, quienes, como única medida ante dichos hechos, decidieron hacer lo posible para forzar a EEUU a que baje la situación de escalada de tensiones entre ellos y Corea del Norte y, en pedir al dictador que establezca una moratoria sobre su programa nuclear. Ninguna medida de presión efectiva sobre el provocador, solo palabras y quizá, una mayor tensión sobre el amenazado.

El hecho del lanzamiento, además de crear el pánico en la zona, amargarle el día a Trump y llenar de desconcierto a los norteamericanos, ha provocado que su diplomacia solicite una reunión de urgencia del CSNU; cosa que como todos sabemos, es la más ineficaz de las medidas a adoptar, precisamente por la capacidad de veto que Rusia y China tienen y suelen ejercer sobre el Consejo cuando éste trata temas referentes a Corea del Norte. Además, aunque se consiguiera adoptar una resolución de cierto calado, ya sabemos lo que en realidad se consigue con este tipo de acuerdos. Hay muchos ejemplos que apoyan mis temores.

También este mismo día ha sido aprovechado por el gobierno austriaco para mostrarnos su decidida predisposición a parar en sus fronteras y con fuerzas militares los flujos de refugiados que le puedan llegarles desde Italia. Esto se produce en un momento en el que las condiciones meteorológicas, las diversas presiones sociales y económicas en varios países y las derivadas de los conflictos en África y Oriente Medio fuerzan a millones de personas a desplazarse hacia Europa en busca de asilo o un puesto digno donde poder desarrollarse, establecer sus familias y donde sus hijos tengan un futuro diferente a una muerte cierta y temprana debido a la enfermedad, la falta de cuidados o de ser víctimas directas o indirectas de los muchos conflictos en dichas zonas.

El tema de los refugiados, sigue allí aparcado como si no existiera, se han terminado aquellas reacciones masivas azuzadas, en su mayoría, por políticos ávidos de encontrar pingues beneficios apoyando o denostando dicho problema según sea su color u objetivo político. Estamos en unas fechas en las que las costosas medidas adoptadas por la UE, hace algo más de un año, para taponar el flujo masivo de estas personas a través de Turquía y Grecia han provocado que estos, obligatoriamente, se embarquen de nuevo en las rutas a través del Mediterráneo que son más peligrosas para sus vidas y muy sangrantes económicamente para sus bolsillos y familiares. Ahora, el número de muertos en el intento o el de desgraciados que consiguen alcanzar Italia o España se ha multiplicado exponencialmente. Nadie hace nada para apoyar a los países que sufren estas llegadas masivas; pero, lo que de ninguna manera se puede hacer, es poner a los militares para frenar tales movimientos entre los propios países europeos.

Ayer 4 de julio se produjo otro hecho insólito en la propia UE, el Primer Ministro de Malta se presentaba ante la Eurocámara constituida por 751 eurodiputados para rendir cuentas de su labor como Presidencia rotatoria –cada seis meses-  de la UE. Es a esta Cámara a la que corresponde fiscalizar tanto los trabajos de la Comisión como de las presidencias rotatorias. Pero en esta ocasión -quizá por ser Malta, por estar en verano o por verdadera falta de interés y decencia en cumplir con su trabajo- tan sólo unos 30 eurodiputados estaban presentes en el hemiciclo. Una vergüenza de proporciones indescriptibles que demuestra el escaso interés que estas personas – a pesar de sus grandes sueldos y privilegios- y que sus partidos políticos tienen por las instituciones de la UE y de sus políticas. No es de extrañar, que estas actitudes sean motivo de mofa y desprecio por parte de los llamados partidos eurofóbicos y que este desinterés y falta de seriedad haya sido uno de los principales causantes del Brexit. En esta ocasión, no me aterran, sino aplaudo, las duras palabras y reproches del Sr. Junkers, presidente de la Comisión Europea al respecto y no concuerdo con la vehemente réplica del presidente de la Eurocámara en busca y defensa de una insólita justificación de lo injustificable.

Por último y no menos importante, ayer también supimos que en Venezuela los movimientos y fuerzas que apoyan a su descerebrado y tirano gobierno han comenzado las actuaciones para desplazar a la Fiscal General del Estado, la Sra. Luisa Ortega; una persona que habiendo sido participe y entusiasta colaboradora del chavismo y sus circunstancias, a la vista del horror sembrado por ellos sobre sus tierras y gentes, trata de combatirlo con todas sus fuerzas.  

Ayer fue el Día de la Independencia o así muchos pretendieron celebrarlo; pero yo, al menos en este caso concreto, lo bautizaría de otra forma; el Día de la Ignominia, de la Falacia, del Rencor, el Abuso y en Contra de la Verdadera Democracia.                                

[1] http://www.libertaddigital.com/nacional/el-jefe-de-fuerza-terrestre-advi...