Antonio Regalado

Ante la gravedad dela situación, el Rey debería tomar la iniciativa. De lo contrario, de aquí a un año, con la excusa de la reforma federal de la Carta Magna -todo debate territorial debería ser aplazado hasta recuperar la legalidad- habremos destrozado la Ley de Leyes, habremos hecho explosionar la Transición en mil reinos de Taifas y la sombra de la Tercera República configurará una España plurinacional que nos llevará a un proceso revolucionario y al caos colectivo.

Ha sido la jornada más larga, triste y vergonzosa de nuestra historia democrática. La crónica del 1-0 marca el principio del final de la Transición. De aquí a un año, no más, España habrá muerto, asesinada por un Gobierno felón y por unos desleales golpistas a los que les ha salido su heroicidad gratis total.

La noche más larga

La noche informativa terminaba al filo del amanecer con la comparecencia de los consejeros de Interior, Exteriores y el vicepresidente de la Generalitat ofreciendo unos datos falsos y proclamando un resultado ya conocido. Más de 2 millones de votos; 90 por 100 de SÍES, 7,2 % de NOES y el resto NULOS y en BLANCO. Todo sin garantías, con votaciones dobles y triples. La falsa coartada de la legitimidad se había consumado.

Minutos antes lo había adelantado el poco honorable Puigdemont: “en las próximas horas llevaremos al Parlament los resultados y proclamaremos la República Catalana; nos lo hemos ganado”, sonreía maliciosamente.

Como nos temíamos, el golpe de Estado se consumó sin que el Ejecutivo de la Nación hiciera nada para neutralizar el pulso con un grupo de delincuentes habituales, que hace tiempo usurparon el poder en el Principado. El próximo miércoles, si el ejército no lo remedia, habrá nacido la República Democrática de Catalunya del este, Su primer president -menos honorable aún que su antecesor- será el primer indultado de la nueva nación Artur Mar, el hereu de Jordi Pujol, jefe de un linaje de corruptos desde 1980,

El relato de esta crónica de la infamia la escribíamos hasta las 14 horas de ayer, con violencia en las calles de Barcelona, una violencia provocada, que ha dado la vuelta al mundo, dando la imagen de un país tercermundista y desnortado. La comparecencia de la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, diciendo que “no había un referéndum” y pidiendo a los sediciosos “que, por favor, desistieran de sus propósitos”, resultaba obsceno. Entreguismo, rendición en todas direcciones.

 Resultaba patético verla leer en el telepronter de Moncloa un comunicado sin convicción, engañándose y engañándonos como si no estuviera pasando nada en Cataluña. El papelón del ministro del Interior, Ignacio Zoido, no había sido menos glorioso minutos antes, confirmando que la convocatoria ilegal estaba resultado fallida.

Al caer la noche supimos que la Guardia Civil y la Policía Nacional solo habían desmantelado 320 de las 2500 urnas (opacas y llenas de votos falsos), con lo cual, a media mañana, los catalanes que quisieron votaron lo hicieron donde les dio la gana, gracias al “censo universal”, el último descubrimiento del Gover. Las reglas cambiaban cada segundo mientras las televisiones públicas y privadas nos ofrecían imágenes de cargas y heridos como si se tratara de la resistencia en Tiannmen.

Ver a la policía neutralizar a los insurrectos, -ha sido una jornada revolucionaria que culminará con la huelga general apoyada por CUP, Comisiones Obreras y UGT-, y las caras sangrientas de fotos de hace cinco años, daban pena y vergüenza, sobre todo, por la humillación a que los separatistas sometían a lis agented que actuaron con demasiada prudencia. Los ayuntamientos sublevados ya han salido a la calle para denunciar la “brutal represión franquista”.

Rajoy, rajao 

Una jornada revolucionaria y tres detenidos. ¿Es esto represión?  La propaganda catalibana y el victimismo han ganado la batalla de la opinión pública internacional. Comprobar cómo la Policía Nacional abandonaba corriendo un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, fue uno de los actos más viles que uno haya vivido. Y, a todo a esto, ¿donde estaban los Mossos de Escuadra? En la deslealtad. ¿Qué se hizo del mando único? Una entelequia. Este es el resultado de las cuatro décadas de abandono del Estado en Cataluña, entregado a los nacionalistas por un puñado de votos. Los Mossos deben ser depurados o disueltos hoy mismo.

Cuando los españoles decentes pensábamos que el Ejecutivo iba a ordenar la detención de los golpistas, sale el señor Rajoy y dice lo mismo que el miércoles, que el pasado mes, que el pasado año y lo mismo que el 9N. “No ha habido referéndum y el Gobierno ha cumplido con su responsabilidad”.

Con su cana barba y su pelo negro teñido, tan negro como la larga noche de la revolución, se nos apareció don Mariano Rajoy Brey en las televisiones para culminar su cobardía: “He hecho lo que tenía que hacer”.

En efecto; hizo lo que tenía que hacer. O sea, nada. ¿Anunció alguna medida para detener el golpe? Ninguna. Convovará hoy  -como si fuera el jefe del Estado y no el del Gobierno- a los partidos políticos para “reflexionar juntos”. Actúe de una vez y cumpla con su juramento de cumplir y hacer cumplir la ley. Un valiente. Digo, un Rajoy, rajado.

Restablecer la legalidad

Tres preguntas sencillas. ¿Cómo no se trasladaron más efectivos policiales para garantizar el mandato de los jueces? ¿Para qué sirve el CNI? Una decepción tremenda, general Félix Sanz Roldán, un hombre al que he apreciado desde hace años.

Ni supo localizar las urnas ni las papeletas ni anticipó   lo que todos sabíamos: que Trapero y sus “mossos” iban a obedecer a sus mandos políticos y no a su deber de cumplir la Ley. ¡Vaya servicios de desinformación!

De nada sirve preguntarnos por qué hemos llegado hasta aquí. Lo que en este día después nos gustaría escuchar al Gobierno es más sencillo: hasta aquí hemos llegado. Se ha detenido a los golpistas y se ha apercibido a la Generalidad, como es preceptivo, que se aplicará el 155 de la Constitución. Cumplir la ley para dar seguridad a los catalanes constitucionalistas hoy atemorizados por el govern cataliban y supremacista.

Los separatistas cumplieron con su hoja de ruta. No engañaron a nadie. Pusieron en marcha un referéndum ilegal, sacaron la gente (y a los niños) a la calle y pese a todas las mentiras, desafiaron la ley y a todas las instituciones.

Celebraron en la Plaza de España de Barcelona, hasta bien entrada la madrugada, el triunfo separatista sabiendo que Moncloa no iba a hacer nada, como ya anticipó Alfred Bosch el 12 de febrero de 2012. El entonces portavoz de ERC en el Congreso confesó a un grupo de periodistas de Europa en Suma que: a) no hay leyes para pararnos, b) no van a mandar allí los tanques, c)  no van a meter a un millón de ciudadanos en la cárcel y d) la deuda la pagarán ustedes. Y, e) esta es la legislatura de la independencia de Cataluña, Lo clavó. Y el gobierno no puede decir que no lo sabía.

Hacia la República totalitaria 

Los secesionistas se han reunido en el Palau para confirmar su éxito, exigir la mediacion internacional y el repliegue de las FSE. Otro chantaje inadmisible. En paralelo, la presidenta del Parlament ya ha convocado a la Mesa para fijar el orden del día de la desconexión. La proclamación de la República está servida. Quinientos años de historia compartida se rompen en pedazos por unos tipos que abren el camino a la desintegración: el PNV ya pide referéndum pactado tras la anexión de Navarra y mañana harán lo propio Valencia, Baleares, Canarias y Galicia.

Para los ingenuos que consideran que la nueva Cataluña no puede sobrevivir sin reconocimiento internacional recordarles que, tras la aprobación de la Ley Habilitante, nada se podrá recurrir ante ningún tribunal. Por tanto, la propiedad está en peligro por el bien supremo de la tribu; los 30.000 millones de euros depositados en Suiza darán para aguantar los primeros seis meses. Paralelamente, el pacto con los empresarios -exigir que no se pague a Montoro y que se empiece a cotizar a la Agencia Tributaria catalana- la creación de un paraíso fiscal y el lavado del dinero de las mafias, serán el soporte económico mínimo para pagar a los funcionarios afines a la causa. Apelarán a la Seguridad Social para seguir cobrando pensiones de la caja única mientras acusan a España de ser la responsable de que pasen hambre los jubilados. Todo previsto.

Los desafectos serán expulsados del sistema y la requisa de bienes y las cloacas del estado de desecho, configurarán una nación totalitaria. Entonces vendrá el llanto y el crujir de dientes de los que ayer apoyaron a los golpistas. Las nuevas élites no permitirán ni un pestañeo opositor, a la vez que las televisiones les dirán que viven la historia del Mago de Oz y en el País de Nunca Jamás. Seguirán quejándose porque el victimismo era y sigue siendo la primera premisa de los nazis y de los catalibanes. Ya han ganado la batalla del lenguaje y de la imagen. La mitad de todo.

Respuesta rápida

Del encuentro en Moncloa con los líderes políticos solo esperamos que se aplique la ley para restablecer la legalidad constitucional en Cataluña. Sin perder un minuto. Ningún diálogo con los golpistas. Todo el peso de la ley. Conocemos las intenciones de Podemos y sus Mareas de destrozar España; desconfiamos de Pedro Sánchez que se ha opuesto desde el principio a desarrollar el 155; del PP no decimos nada porque callan como muertos ante la inacción de su jefe. Por cierto ¿Dónde está Aznar?

Hoy necesitamos el impulso constitucional de Albert Rivera y de Ciudadanos que, en este momento tan grave para España son los únicos que han defendido la Carta Magna, que quiere que se detenga a los golpistas, que no se dialogue con ellos y que el Estado vuelva a Cataluña para tranquilizar a sus ciudadanos.

Dicho esto, procede modificar el Código Penal para la reinstauración del delito de secesión y reposición del recurso previo de inconstitucionalidad, suprimidos por González al final de su mandato; ley anti referéndum (derogada por Zapatero), enseñanza obligatoria en castellano como mandata la Constitución, (Aznar no quiso recurrir la ley de inmersión lingüística catalana) y recuperación por el Estado de las competencias en Educación, Sanidad, Justicia y Exteriores. Ya.

Precisamos un gobierno constitucional de urgencia (PP, PSOE y Ciudadanos) para devolver la libertad a esa parte de nuestro territorio, que detenga a los delincuentes, que paguen por su deslealtad, prevaricación y malversación de fondos públicos y, finalmente, elecciones generales, por supuesto sin Rajoy y sin Soraya. No nos representan.

Iniciativa regia

Hace unas semanas apoyamos sin condiciones y sin fisuras al gobierno legítimo de España. Hoy creemos que solo un gobierno de concentración puede salvar la unidad de nuestra Patria. Primero, recuperar la legalidad y luego elecciones generales. Ningún diálogo con los golpistas. España es lo importante.

Desgraciadamente, se está imponiendo en el pensamiento débil de la opinión pública, el adiós a la Constitución. ¡Adelante a la España vertebrada plurinacional! Mañana escucharemos ¡Delenda es Monarquía! Cataluña está rota; España se romperá en unas horas y Europa va camino de fracturarse en nacionalismos supremacistas. ¡Que los dioses nos asistan!

 

 

 

 

 

 

 

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