Mohamed Eisa Ismail Dahab. Embajador de Sudán en Kiev, Ucrania

Tras el anuncio de Egipto sobre el fracaso de las negociaciones tripartitas que acontecieron en El Cairo el pasado noviembre, destinadas a completar la evaluación de impacto de la presa, surgieron una serie de informaciones distorsionadas en detrimento de todos los problemas relacionados con la presa Reinaissance de Etiopía.

Desafortunadamente, la información mal intencionada que circulaba a través de un grupo de medios tendía a ocultar deliberadamente el verdadero estado de las negociaciones.

Algunos observadores señalaron que el hecho de que el Gobierno egipcio no haya explicado y aclarado las negociaciones y las posiciones de otros partidos es lo que ha desencadenado estos ataques de los medios de comunicación egipcios contra Sudán y Etiopía. Sin embargo, para otros, ha sido la búsqueda egipcia de sus propios intereses y demandas, lo que le ha llevado a expresar su descontento por el seguimiento de las negociaciones.

La continuación de tal tendencia negativa en el tiempo podría conducir a la disminución y consecuentemente a la falta de todos los esfuerzos cooperativos que se han logrado hasta ahora entre Egipto, Sudán y Etiopía.

En respuesta a las posturas antes mencionadas, el ministro de Asuntos Exteriores de Sudán, el Profesor Ibrahim Ghandour, ha insinuado en una reunión reciente con miembros del Cuerpo Diplomático en Jartum que siempre han existido relaciones cordiales y profundamente arraigadas entre los pueblos sudaneses y egipcios, y es evidente que Sudán no tiene intención de dañar a Egipto o socavar sus intereses. A pesar de que hay ciertos círculos que tratan de empeorar las relaciones entre los dos países mediante la difusión de información falsa, el ministro expresó su confianza en lograr el consenso entre los tres países a través de negociaciones.

Como ha dicho un escritor, “no estamos poniendo una corona sobre un monumento”. En consecuencia, queda mucho por hacer para poder beneficiarse del proyecto de la presa en materia de comercio e inversiones o de otros proyectos de cooperación entre Sudán, Etiopía y Egipto. A pesar de estos ataques antagónicos de los medios de comunicación contra Sudán y del retrato del país que toma partido por Etiopía a expensas de Egipto, es hora de desvelar audazmente la debilidad de los maliciosos argumentos empleados.

El ministro de Asuntos Exteriores de Sudán, el Profesor Ghandour, reveló también que Sudán ha invitado recientemente a Egipto a participar en proyectos agrícolas y en otros proyectos conjuntos de inversión a largo plazo, con el fin de lograr un beneficio conjunto, y ha lamentado que las ofertas de Sudán para explotar conjuntamente sus tierras cultivables se hayan descuidado por parte de Egipto.

La posición de Sudán con respecto a estas negociaciones se basa en los principios mundialmente reconocidos que rigen las relaciones internacionales. Sudán ha apostado durante años por el desarrollo prolongado, el crecimiento y la cooperación en África a través de las relaciones con sus países vecinos y la comunidad internacional en general. Como tal, Sudán ha buscado políticas constructivas y transparentes derivadas de los citados principios y convicciones, que han resultado fundamentales para consolidar y promover unas relaciones positivas y el bienestar de todos los pueblos de la región.

La presa Renaissance, que cuesta casi 5.000 millones de dólares y se espera que produzca unos 6.000 megavatios de energía eléctrica y un depósito de 74.000 millones de metros cúbicos de agua, es sin duda un proyecto que no se puede subestimar. Para Sudán, las ventajas y beneficios de la presa obviamente sobrepasan las desventajas. De hecho, es un activo que se suma a los esquemas de desarrollo cooperativo para Etiopía, Sudán y Egipto.

El Ministro de Recursos Hídricos, Riego y Electricidad de Sudán, el Embajador Mutaz Musa, en una reunión reciente con Jefes de Misiones Diplomáticas acreditadas en Jartum, explicó los hechos fundamentales sobre la presa y la posición de Sudán con respecto al tema:

§  Las altas tasas de lluvia en las tierras altas de Etiopía alcanzan unos 422 mil millones de metros cúbicos de agua. Esto causa una gran erosión del suelo, lo que provoca enormes cantidades de sedimentación en Sudán. Esta situación ha afectado negativamente la capacidad operativa de las presas sudanesas y supone un coste muy elevado al país en términos de limpieza de turbinas y canales de riego, por lo que la construcción de la presa ayuda a aliviar estos problemas. Sudán también se beneficiaría de un flujo constante de agua que ayuda en el riego, el transporte fluvial y la electrificación de vastos poblados y comunidades.

§  Se espera que la presa hidroeléctrica produzca alrededor de 6 mil megavatios de energía eléctrica. Este nuevo flujo sería positivo para Sudán y ayudaría en la conexión eléctrica propuesta entre Etiopía, Sudán y Egipto.

§  Se le ha dado la máxima prioridad a la seguridad en la construcción del principal organismo de la presa y Etiopía ha respondido positivamente a las observaciones de los expertos.

§  La cooperación se ha llevado a cabo debidamente entre expertos técnicos de los tres países. Cuando se necesitó un apoyo político, los tres países firmaron el Acuerdo marco en Jartum en marzo de 2015.

§  Otras cuestiones restantes relacionadas con la presa que merecen atención son: a) el impacto ambiental, económico y social; b) la hidrología y cuestiones operacionales/técnicas de la presa.

§  Para resolver estas cuestiones los tres países contrataron una consultora internacional especializada (formada por dos empresas francesas) a la que se le proporcionó información adecuada y datos relevantes.

§  Como es usual, la consultora envió un informe preliminar explicando su metodología y los resultados esperados. Posteriormente, Sudán planteó ciertas observaciones sobre los aspectos erróneos y los puntos que tendían a contradecir las cláusulas pactadas en el contrato y que estaban recogidos en el informe. En segundo lugar, en lo que respecta a confiar en el Acuerdo de 1959 como marco de referencia en la determinación del impacto hidráulico de la presa, Egipto insistió en desprestigiar la utilidad actual del agua, que alcanza unos 65 mil millones de metros cúbicos. Aceptar tal fórmula propuesta por Egipto, habría significado la privación a Sudán de sus derechos hídricos según lo previsto en el Acuerdo de 1959. En tercer lugar, es necesario afirmar que los datos utilizados en el citado estudio no implican el establecimiento de unas directrices de derecho para ninguna de las partes, ni lo privan de un derecho ya establecido.

El Ministro de Riego de Sudán señaló que Etiopía aceptó los puntos antes mencionados mientras que Egipto los rechazó, insistiendo en la utilidad actual y el uso del agua como referencia. Egipto también ha expresado su objeción a Sudán y a la comunicación directa entre Etiopía y la consultora sobre ciertos aspectos del informe.

El Ministro de Riego de Sudán, Mutaz Musa, criticó además la información y datos distorsionados y totalmente erróneos que difundieron los medios de comunicación egipcios y culpó a las instituciones formales egipcias por no rectificar y enmendar la situación. El Ministro declaró además que Sudán tiene derecho a cuestionar los datos que ofreció la consultora para obtener explicaciones y exigir más información.

La gigantesca presa Renaissance sin duda tiene enormes beneficios para Etiopía, especialmente en lo que respecta a la electrificación y otros beneficios económicos. Sin embargo, y como dijo una vez el Ministro de Riego de Etiopía, este país se compromete a beneficiarse de sus recursos hídricos sin causar daños a terceros.

Sudán, por otra parte, cree que la mesa de negociación es el lugar más adecuado para garantizar una fórmula conjunta, cooperativa y justa en beneficio de todas las partes involucradas. Los asuntos contenciosos relacionados con el llenado del embalse y los procedimientos operativos de la presa siguen siendo administrados adecuadamente. Es sorprendentemente notable observar que Egipto, que posee la mayor parte en el agua del Nilo, que excede los 65 mil millones de metros cúbicos, se aventuraría a manifestar su descontento de que el relleno de la presa reduciría su suministro de agua. Egipto también ha contribuido al fracaso de las últimas negociaciones al intentar insertar cuestiones externas como la sedimentación de su Delta o un suministro de energía cada vez menor como resultado de la construcción de la presa.

Sin embargo, el papel de Sudán para trascender este impasse es decisivo. Sudán no podría permitir una mayor división y desintegración, ya que socavaría el desarrollo y la cooperación de los tres países.

Por el contrario, Sudán debe continuar su función de mediación para poner fin al conflicto y al estancamiento en las negociaciones; debe esforzarse por superar con éxito todos los problemas, medir la percepción necesaria para la cooperación y ofrecer una solución negociada esencial para todos las cuestiones vinculadas al problema de la presa en Etiopía.