Carlos Angulo López-Dóriga

Pues eso, que de nuevo ha cambiado el panorama político, de un día para otro, de anteayer a hoy. Pedro Sánchez  gana y el aparato del partido pierde, ahora veremos de nuevo cómo brilla el sol sobre las hojas de acero. El PP se acuna en sus problemas y espera que vayan cayendo los juicios, todo casos aislados. Y Podemos, grita que hay que salvar la Patria, como en los viejos tiempos. Si no fuera porque lo dicen ellos se podría pensar cualquier cosa. En cuanto a Ciudadanos canturrea entre dientes una canción de Radio Futura; hace calor, hace calor…..esta es la escuela de calor.

Mientras, los medios de comunicación se frotan las manos porque todo el mundo tendrá que fijarse en ellos y recuperarán protagonismo.

Y así, va la primavera pasando.

Pero me paro en Ciudadanos. Chico joven, liberal y sin prejuicios, busca un hueco en panorama tan pintoresco.

Y es posible que lo encuentre, porque entre los debates de unos y otros, el interés de Podemos en salvarnos a todos, el del PP en escabullirse y el del PSOE en definirse. Rivera y sus muchachos dan la sensación de que se van a encontrar con Macron antes de que se ponga a llover. Pero ahora que son largos los días, tienen que aprovecharlos  y ponerse a la tarea. Cerrar filas, formar cuadros, abrir ideas, rechazar copias, cambiar pautas, hablar claro, explicar sus decisiones y ponerse a gobernar. Esto último deberían probarlo. Porque es en los campos de tierra donde se curte el equipo, donde el polvo y las patadas de los rivales, templan el ánimo y fortalecen el espíritu. Donde caerte es garantía de una rozadura y donde se sale con tantas en el cuerpo, que apenas se pueden uno poner el pantalón largo tras el partido. Y eso forja el carácter.

Pero vamos a ver lo que piensa la gente, que con las redes sociales inflamadas, las teles replicando “tweets” y la prensa dando cera para el lado que más le conviene. Nadie intuye lo que va a decidir. Y ya se ha visto con el PSOE. Todo el mundo tiene su opinión, incluso contra el gran aparato, político y mediático.

Aunque lo que parece que quiere el personal, es un orden comprensible, cambiante, sí, pero a mejor y en serio. Sin soflamas, sin promesas incumplibles, sin corrupción y sin que los actos cotidianos se modifiquen demasiado; la primera comunión del niño, la actualización de los salarios, la pensión, el paro, la sanidad, etc…es decir, con un principio de elección racional bastante claro. Algo impulsivo el deseo y quizá no demasiado elaborado, pero claro y rotundo en su expresión política. Es decir, normalidad variable, no ideológica, sino de gestión y transversal, da igual quien tenga razón, pero que se haga lo que es bueno para la mayoría. Sin buenos ni malos. Estado del bienestar lo más amplio posible como objetivo, introduciendo aquellas variables necesarias para que sea plausible, tales como; dinero disponible, impuestos razonables, gastos productivos, reparto de riqueza, etc…variables que aunque limitan la ejecución de las tareas, se puedan ir ajustando para hacerlas lo más amplias posibles.

No es tan difícil, las transformaciones habidas en estos años de crisis, han liberado de ataduras a los partidos y a los electores. Además, mayor nivel cultural, más medios para relacionarse, más medios de comunicación y más sociedad abierta. Dan la oportunidad a quienes no tengan prejuicios, sino políticas posibilistas y discursos realistas, para explicarse y ganarse la confianza del electorado. Pero ojo con defraudar de nuevo, no está la cosa para experimentos.

Todo lo demás es historia, naftalina o revolución pendiente. Los tiempos que corren, y más ahora, requieren reflejos, sinceridad, limpieza y seriedad. Si todo esto, lo es capaz de aglutinar algún partido o buena parte de esos intereses, se puede llevar el gato al agua. Y parece, por las encuestas publicadas y las corrientes existentes, que C´s despierta expectativas.

Veremos si las cumplen.