Pedro Canales

En la actual crisis en Cataluña se están produciendo solapadamente cuatro golpes distintos al orden legal que nos hemos dado los españoles con la Constitución de 1978. Son los siguientes:

  • Un primer golpe POLITICO. En el que los actores políticos del drama, el Govern de la Generalitat, el Gobierno español, los partidos políticos de ámbito nacional y autonómico, han roto los puentes del diálogo y la comunicación. Es lo que muchos llaman “el problema político catalán”, que existe, pero no es el único preocupante. De hecho, se ha llegado a él, de forma calculada, con planes e intenciones deliberadas por parte de los actores. El gobierno central apoya el Estatuto de Autonomía vigente, el gobierno autonómico catalán lo considera insuficiente. La genérica consigna de “restablecer el diálogo” es válida, siempre que éstos lo quieran, lo cual suscita dudas. Cada uno de los partidos que piden volver al diálogo, PP, PSOE, C’s, Podemos, PNV, lo ve de diferente manera. 

  • Un segundo golpe SOCIAL. La sociedad en Cataluña se ha roto. La división de opiniones políticas ha terminado acarreando una división social. En los barrios y pueblos ya no se habla la gente, en las familias tampoco. Se ha inculcado el odio al otro, se le acusa de desleal, traidor, vendido y rompe-patrias. La confianza mutua se ha quebrado. A los niños se les adoctrina en las escuelas en la exclusión del otro. De ahí a la xenofobia, al racismo, a la delación, hay un paso muy pequeño, que algunos quieren dar ya. Se quieren resucitar los “camisas viejas” falangistas, los “camisas pardas” nazis o los “camisas negras” musolinianas. Costará mucho restañar las heridas abiertas, pero se puede hacer.

  • Un tercer golpe INSTITUCIONAL.  Este viene fraguándose desde hace un tiempo. La Generalitat no obedece la Ley que juró defender. Se salta a la torera el Estatuto. El Govern ningunea al Tribunal Constitucional y a los Tribunales de Justicia. Los servicios policiales y de seguridad autonómicos, los Mossos de Esquadra, no acatan las leyes judiciales, ni las órdenes del ministerio del Interior español. Los Mossos son un organismo de seguridad del Estado, delegado a la Generalitat para su gestión; pero actúan como si fueran dependientes del Gobierno autonómico. El Parlamento catalán no respeta las Leyes, no deja hablar a la oposición y aprueba leyes y decretos que son contrarios al Estado de derecho. Todas las instituciones en Cataluña están pervertidas, obedecen al dictamen de un grupo político, y no a las normas y reglas constitucionales.

  • Un cuarto e incipiente GOLPE DE ESTADO, que ha sido minuciosamente preparado por la llamada Candidatura de Unidad Popular, la CUP, que arrastra con ella al partido de Esquerra Republicana, que no es golpista, pero se deja manipular por el independentismo radical. La CUP a través de su brazo político la Asamblea Nacional Catalana ANC, ha diseñado la “Hoja de ruta” del Golpe:

o   escenificación electoral para engañar a la opinión pública y a las instituciones europeas;

o   invitación a eurodiputados e intelectuales todos ellos afines al independentismo, como “observadores” de la jornada electoral;

o   utilización de niños, mujeres y ancianos como “escudos humanos” para defender las oficinas de voto frente a las fuerzas de seguridad que tenían obligación de los tribunales de desmantelar las urnas;

o   acoso y hostigamiento a la policía y la guardia civil, para pedir después su retiro de Cataluña;

o   convocatoria de movilizaciones independentistas desde el día después del 1-O;

o   concentración de los radicales ante la sede del Govern de la Generalitat, para imponer al presidente Puigdemont la independencia como única alternativa;

o   imponer una “huelga general cívica”, utilizando su sindicato CGT, y obligando a las centrales sindicales UGT y Comisiones Obreras a secundarles;

o   generar un clima insurreccional en Cataluña;

 

La “hoja de ruta” sigue su curso, y sus planificadores tienen pensado seguir con el “manual”, ocupando los “centros de poder” (administraciones de la Generalitat), los Ayuntamientos, las fábricas, las escuelas y universidades.

Una vez estos mecanismos puestos en marcha, la CUP, ella sola o a través del presidente Puigdemont, proclamará la independencia unilateral de Cataluña, y pedirá negociar con el Gobierno español la aplicación de la “Ley de transitoriedad”, para lo cual requerirá a la Unión Europea, a la ONU o a cualquiera que lo desee, hacer de intermediario con el Gobierno de España.

 

Me gustaría equivocarme, pero mi experiencia de más de 40 años como periodista internacional, me dice que esto es lo que va a pasar.