Víctor Arribas

Pie de foto: Banderas de Estados Unidos ondean por el 4 de julio.

Hoy volveremos a leer y escuchar la hazaña de los héroes de la independencia de Estados Unidos. Los honores se los llevan año tras año Washington, Adams, Jefferson y Franklin, los artífices de la Declaración, incluso un francés como Lafayette o un polaco como Kościuszko como coautores de la victoria militar posterior. Ellos demostraron la sagacidad necesaria para declarar primero la guerra a la metrópoli británica, y luego para ganarla tras años de batallas encarnizadas. Pero a duras penas en Estados Unidos y bajo ningún concepto en España escucharán, leerán o rememorarán nombres como los de Gálvez, Cagigal, Saavedra, Miralles o de la Puente, españoles cuya participación en la gesta fue tan determinante como la de los ya mencionados. Son héroes sin nombre de una historia que borra a aquellos que han contribuido a gloriosas gestas históricas en el nombre de su país, el más maltratado del mundo por sus propios conciudadanos y por sus propias instituciones cuando se trata de ensalzar su propia historia. 

Suele decirse que uno de los pueblos más patrióticos del mundo son los Estados Unidos. Sienten verdadera devoción por su bandera, su himno y su fiesta nacional, el Día de la Independencia que inunda las calles de sus pueblos y ciudades cada 365 días. El 4 de Julio de 1776 no solo ocurrió el hecho histórico de la firma de la Declaración de Independencia. Aquel día, de forma simbólica, nació el país que se convertiría en actor primordial del devenir del mundo en los siguientes 243 años. La posterior guerra contra los ingleses dio paso a la gestación de los trece estados que nacieron de las trece colonias originales: de norte a sur, Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island, Connecticut, New York, New Jersey, Pensilvania, Delaware, Maryland, Virginia, las dos Carolinas y Georgia. Y España fue un actor clave en aquella contienda bélica. Auxilió con bienes, víveres, medicinas e ingenios militares a los colonos, además de proporcionarles el apoyo de más de diez mil soldados... y dinero. Cuando las arcas de las colonias estaban a cero, llegaban las remesas de los Spanish Milled Dollars para que la llama de la insurrección contra Inglaterra siguiera prendiendo.

Del puñado de compatriotas que auxiliaron a la causa de la independencia de EEUU destacará siempre la labor realizada por Juan Miralles Trayllón, el amigo de George Washington. Un grado de amistad que ha colocado en su lugar el profesor Vicent Ribes, de la Universitat de Valencia, en su estudio sobre Miralles publicado en la Revista de Historia Moderna:  entre ambos de dio “una relación amistosa más profunda de lo que la estricta etiqueta establecía para con un representante de una potencia aliada”. Cuando Miralles falleció, su sepelio y honras fúnebres se celebraron en la casa de Washington. Era un comerciante al servicio del rey español Carlos III, que se convirtió durante su periplo de La Habana a Philadelphia en aliado fundamental, hasta el punto de que podemos afirmar que sin ese soporte y el de otros como Eligio de la Puente no habría sido posible la victoria americana frente a Inglaterra, algo que reconoció como es siempre recordado el propio George Washington. 

Pero España, cautiva de una leyenda negra que alimentan sus enemigos interiores y cada vez más algunos agentes externos, no solo participó en la guerra, sino que es una pieza fundamental desde el Descubrimiento para estas tierras de América del Norte. Toda la costa este fue explorada por conquistadores españoles, desde Florida hasta lo que hoy es Canadá. Cuando entras en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral te encuentras un gran cartel que rememora al explorador español Ponce de León como el primero en recorrer las costas del norte de Florida en 1513, el lugar donde ahora están instaladas las plataformas de lanzamiento de la NASA y las playas de Melbourne Beach. Y entonces el español medio se da cuenta del daño que le hace a la historia de su país el ataque gratuito hacia sus tradiciones, sus héroes y sus leyendas. Que recuerden en esas latitudes lo que hizo por allí Ponce de León, más de lo que lo hacemos en nuestra península, causa sonrojo y desazón.

Pie de foto: Kennedy Space Center (Cape Canaveral). Foto: Víctor Arribas

Baste con recordar que el caballo llegó a lo que hoy son los Estados Unidos gracias a los españoles. Durante la guerra de la independencia los hechos históricos vinculados a figuras españolas se multiplican. La toma de Pensacola en 1781 con el militar malagueño Bernardo de Gálvez al frente permitió a España controlar el Golfo de México. El propio Gálvez ordenó la toma española de las islas Bahamas, cosa que finiquitó Juan Manuel Cagigal y Montserrat con su entrada en Nasau en ese mismo año propiciando así la caída del último bastión inglés. Estados Unidos le debe mucho a España, y algunas instituciones lo resaltan de forma habitual. La Fundación Consejo España-EEUU, en colaboración con Iberdrola The Hispanic Council, promueve el establecimiento y mantenimiento de los lazos culturales entre ambos países. 

Para ampliar (VÍDEO): ¿Sabías que España jugó un papel decisivo en la Guerra de Independencia de Estados Unidos? - The Hispanic Council