Pedro Canales

Pie de foto: El férreo control al contrabando de armas libias, ha cambiado su estrategia

El refuerzo de las fronteras entre los países del Sahel y Libia que realiza la coalición liderada por Francia con las Operaciones Serval y Barjan, así como el despliegue argelino en sus fronteras con Túnez, Libia y Níger, ha modificado el sistema de aprovisionamiento de armas por los grupos armados que imperan en la región saheliana. Antes eran procedentes de los arsenales libios; ahora se nutren del saqueo de depósitos de armas locales.

En un Informe reciente elaborado por el think tank británico CAR (Conflict Armament Research), se pone de manifiesto que los movimientos terroristas y separatistas del Sahel, los vinculados a Al Qaeda y al yihadismo salafista, y los afines a los separatistas tuaregs, se nutren cada día más de los arsenales de los países de la región, al haber disminuido drásticamente el contrabando de armas libias.

El citado Informe del CAR expone pruebas manifiestas que indican los vínculos cada día mayores entre los grupos armados terroristas y el autodenominado Estado Islámico de Siria En la actualidad los suministros de armas más relevantes son los que proceden de los arsenales de Mali y de Costa de Marfil, según los analistas británicos.

En el caso de Mali, tanto los grupos terroristas yihadistas, como los independentistas del norte del país, han saqueado diversos depósitos de armas y municiones desde 2012, en particular los de la séptima región militar con sede en Kidal en 2014.

El documento británico afirma que “los movimientos rebeldes malienses utilizan cada vez con más frecuencia armas pesadas procedentes de los stocks del gobierno de Bamako, así como municiones de artillería y cohetería”.

La utilización de obuses y morteros en los ataques contra las fuerzas de la coalición internacional por parte de las formaciones terroristas, prueba el creciente aprovisionamiento de las mismas en los arsenales nacionales.

La organización CAR estima en un 20% la proporción de armas pesadas procedentes de los depósitos malienses por parte de los movimientos terroristas en 2012, que ha pasado a un 60% en 2015 y a un 100% en el primer trimestre de 2016.

El informe elaborado por el think tank británico ha causado sorpresa al afirmar que una buena parte de los stocks de armas del gobierno de Costa de Marfil, se encuentra diseminado por toda la región de África del Oeste, Nigeria y Burkina Faso llegando hasta la República centroafricana.

CAR pone el ejemplo de los fusiles de asalto 56/2 fabricados en China y vendidos por Pekín a Costa de Marfil en 2004. Ejemplares de estos fusiles han sido confiscados a los grupos armados por las fuerzas de la coalición junto a fusiles AK en posesión de los mismos.

Según el citado Informe, los grupos terroristas que han llevado a cabo los ataques en 2015 en el Sahel, Mali, Burkina y Costa de Marfil, han utilizado fusiles de asalto 56/1, curiosamente coincidentes con la misma serie de los encontrados en Kobane, Siria, en manos del autodenominado Estado Islámico, durante las operaciones contraterroristas llevadas a cabo por los peshmergas kurdos.

La posible complicidad de militares o miembros de los cuerpos de seguridad con acceso a los arsenales de los Ejércitos nacionales de Malí, Níger, Chad o Costa de Marfil, con los terroristas, inquieta a los servicios de inteligencia europeos que siguen de cerca la evolución de la desestabilización terrorista en curso en el Sahel.

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