José María Bartol Espinosa

    La ‘perla del Mediterráneo’ no es otra que la bella ciudad de Ceuta, como canta su eslogan turístico con toda justicia, y sus guardianes no son otros que Las Fuerzas de Seguridad españolas en la frontera. Me resulta imposible hablar de ésta entrañable tierra desprovisto de pasión pero lo intentaré. En ella vió la luz la mujer que me dió el ser e iluminó la família con cuatro hijos ‘caballas’. Con unos 85.000 habitantes y una densidad poblacional próxima a los 4.500 habitantes por km2 en un territorio autónomo de 19 km2 sin posibilidad de crecimiento, Ceuta se integró en la Corona española en 1.580.

    En las visperas, agosto del 1.578, el jovencísimo Rey de Portugal arrastrando con una heróica leva espiritual a los primogénitos de toda la nobleza y aristocracia lusitana había desembarcado en la plaza de Asilah, por entonces Arcila, con un Ejército de 14.000 soldados dispuesto a iniciar la conquista del Maghreb marroquí. Fue estrepitosamente derrotado en la ‘Batalla de los Tres Reyes’ en los meandros del Loukus cuando recibe las irregulares aguas del Oued Makanzine. Desde hace muchos años, mediado agosto, se conmemora en Marruecos la efeméride de la victoria, pues desde entonces se empezó a hablar y respetar la identidad del Pais Maghrebí en toda Europa. Las crónicas nos hablaban de  un Rey de 21 años, de famélico aspecto pero con voluntad de religioso cruzado. En las tierras de Kasar el Kibir, los historiadores se reafirman en tres cosas, la traición del sobrino al Rey regente apoyando a los invasores mereció el caqstigo de Alah, el valor de Don Sebastián que cayó rodeado de sarracenos blandiendo la espada, y llevándose a docenas de ellos por delante y también reconocen los cronistas de la época que el Ejército marroquí superaba los 30.000 guerreros, de ahí que persiguieran a los derrotados hasta la mismísima muralla de Tánger. En el Monasterio de los Jerónimos de Belém de Portugal-nos dicen- se encuentra la tumba del Rey Don Sebastián. Está vacía, sin duda sus restos permanecen fusionados con los lodos del Makanzine, a metros de profundidad, al ser un río de crecidas y arrastres incontrolables.

    Así, cuando en 1.580, tras el vacío de poder en Portugal las cortes de Tomár nombran dueño y señor del país hermano al Rey Felipe II, la ciudad de Ceuta quedó anexada al Imperio español. Sesenta años más tarde, con la nueva emancipación lusitana, los ceutíes decidieron seguir siendo españoles y nada ha cambiado desde entonces, más de cuatro siglos.

    La frontera de Ceuta, junto con su hermana Melilla, no solo separan Marruecos de España sino también -obviando la geografía- Europa de África marcando un gran salto en diferencias económicas y estatus de vida, tal vez solo superado por el abismo entre las dos Coreas.

    La delgada línea que separa tal abismo económico tiene en Ceuta una extensión de 8,5 km y está asegurada con un doble vallado de 6 metros de altura, con una carretera asfaltada entre ambos que permite a las Fuerzas de Seguridad moverse con rapidez, de un punto a otro del perímetro. El conjunto fronterizo está apoyado por un buen número de torres de vigilancia, cámaras de seguridad  térmicas que facilitan la detección de los inmigrantes debido al calor corporal que emiten cuando,  al amparo de la noche, acuden al vallado.

    Además, algunos puntos del vallado están reforzados con las polémicas concertinas que, el PSOE insiste en que dañan fisicamente -como es obvio- a los inmigrantes que tratan de violar la frontera pero que -curiosamente- fueron instaladas por el Gobierno Zapatero en 2005, coincidiendo con las obras del cambio del vallado perimetral de 3,5 metros de altura a los actuales 6 metros.

    Puede afirmarse qué, desde  entonces, el número de asaltos al vallado se ha visto reducido y los inmigrantes se centran en las dos zonas más vulnerables: el paso aduanero de El Tarajal y la zona de la playa próxima donde está el pequeño espigón de escollera. El primero de los puntos es competencia de la Policia Nacional  mientras el segundo, junto con el resto del perimetro, corresponde a la Guardia Civil. El número de agentes en uno y otro cuerpo es absolutamente reservado. Los agentes que prestan servicio cada noche es reservado pero más que suficiente para proteger la frontera, según afirma la institucion gubernamental. Tampoco desde la Guardia Civil ni desde el Ministerio del Interior dan cifras sobre el número de agentes que participan, la cifra es una incognita. El propio personal reconoce que aunque son suficientes, les vendría muy bien tener más medios y más efectivos destinados en la ciudad, «es habitual que se hagan más horas que un reloj, nos consta que tambien se hacen en otros puntos de España, pero aqui siempre se echan más horas que en otras zonas», así cuenta un agente de la Guardia Civil que ha pasado sus buenos años prestando servicio en la ciudad.

    En la seguridad de la frontera participan tres unidades fuertemente especializadas del Instituto Armado  sin base en Ceuta, pero desplazados en turnos rotatorios desde la peninsula. La primera fuerza de choque son los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, una unidad encargada de mantener el orden público, proteger a altas personalidades y contribuir en casos de grave riesgo, catastrofes o calamidad pública. Las otras dos unidades sí tienen base en la ciudad, se trata de los Grupos Especiales de Actividades Subacuaticas(GEAS) y del Servicio Marítimo (SERMAR). Todos son apoyados cuando es necesario por el resto de agentes de la Benemérita destinados en la Comandancia de la ciudad autónoma.

    Existe un protocolo operativo donde el hermetismo sobre el modo de preservar la frontera es similar al que se guarda sobre el número de agentes destinados en Ceuta, aunque se conoce más o menos cómo es, por encima, el sistema de trabajo debido a declaraciones de políticos y de algunos agentes.

    En principio, los inmigrantes son detectados por la Guardia Civil a traves de las cámaras de seguridad, las cámaras térmicas o el helicóptero que, el Instituto Armado mantiene en la ciudad, así los intentos de intrusión suelen conocerse cuando los inmigrantes están todavía a varios kilómetros del vallado lo que dá tiempo normalmente a activar el protocolo operativo. Se informa, entonces, al Centro de Operaciones Complejas (COC) que es el encargado de dar aviso a la Comandancia de Ceuta, al Módulo de Intervención rápida (MIR) de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), al Servicio Marítimo y a los especialistas subacuáticos del GEAS.

    A partir de ese momento, y dependiendo de cómo y dónde sea la amenaza de violación de la frontera, los efectivos de la Guardia Civil siguen las normas de los protocolos operativos de impermeabilización fronteriza, unos protocolos qué, ni la Guardia Civil, ni el Ministerio del Interior han querido hacer públicos pese a la petición, en puntuales ocasiones, de los partidos de la oposición y ¡cómo no!, ciertos medios de comunicación de esos que venderían a sus padres por una exclusiva.

    Las autoridades tienen claro que cualquier filtración favorecería a las mafias del tráfico de personas. Las mafias que trasiegan con los inmigrantes irregulares no solo trabajan con el sistema de ‘prueba y error’ para tratar de sobrepasar las fronteras españolas sino que también están atentas a todo lo que se publica al respecto con el objetivo de intentar optimizar sus resultados.

    Siempre que una noticia hace público que un grupo de inmigrantes ha conseguido traspasar  la valla, las mafias lo publican a los cuatro vientos en las poblaciones africanas en las que tienen sus tentáculos comerciales. Se publicita como éxito cualquier intentona de asalto, hacen cualquier cosa para seguir consiguiendo clientes para el negocio, buscan carne de cañon pues la mayoría de las veces ellos no participan en las intentonas, se dedican a asesorar a los inmigrantes sobre cómo deben hacerlo en esos metros finales después de haberles conducido hasta allí tras recorrer miles de kilómetros por diferentes países africanos. Es en Mauritania donde se promocionan los asaltos, existe constancia de que uno de los asaltos fué anunciado en Nuadibú población al norte de Mauritania en la peninsula de la vieja VillaCisneros española, cuatro días antes de que se produjese, y fue entonces cuando un numeroso grupo de cameruneses decidió cruzar Marruecos para participar en la algarada.

    Desde tan lejos como Nuadibú, actuan las mafias migratorias, allí existen organizaciones que transportan a la gente entrando en Marruecos por la ruta de Al Gargarat. En 2013, una intervención conjunta de la Policia Nacional con la homóloga mauritana logró desarticular dos poderosas ‘empresas’ mafiosas dedicadas a la explotación de los desesperados inmigrantes

    El ambiente  está enrarecido  por cierta clase política y el malestar en las Fuerzas del Orden es justificado desde que ciertos medios de comunicación criticaron cruelmente la actuación de la Policia y Guardia Civil tras la terrible madrugada del 6 de febrero del 2014, cuando el intento de asalto de un grupo de más de 200 inmigrantes (en realidad la avalancha humana superaba el millar) acabó con una quincena de ellos ahogados en aguas marroquíes. Es increíble hasta donde puede llegar la desesperación y el calentamiento de coco que éstos pobres desgraciados sufren por sus malditos ‘mentores’ hasta el punto que les hace arrojarse al agua aunque no sepan nadar.

    «Nosotros estamos para cumplir las órdenes que se nos dan desde arriba y las leyes… y esas órdenes, desde siempre, han sido que se trate de impedir la entrada de inmigrantes de forma ilegal… tal y como dice la ley. Si los políticos quieren cambiar la ley, y que, a partir de ahora, se deje entrar a todo el mundo, pues que cambien la Ley y que las órdenes desde el Ministerio sean esas. Nosotros las cumpliremos como las cumplimos ahora» Firmado: El espíritu de la Guardia Civil y la Policía Nacional. (más claro agua).

    Creo que, ‘la perla del Mediterráneo’ está en buenas manos, sus ciudadanos así lo avalan.