Antonio Regalado

Pie de foto: El presidente García-Page anunció que promulgará este año la Ley de Dependencia que “garantizará que la Administración se hará cargo de todos los grandes discapacitados de la Región, en especial, de aquellos que no tengan familia”. 

La mejor noticia que nos podían traer los Reyes Magos es, sin duda, la de la mejora del empleo. Diecinueve mil setecientas treinta personas (19.730) encontraron trabajo en nuestra Región en el año más convulso de nuestras vidas. El gobierno de Emiliano García Page tiene menos parados que cuando accedió al poder en 2015. En Castilla-La Mancha, además, se han incorporado al sistema de la Seguridad Social 29.215 cotizantes. Estos datos arrojan una media diaria de 80 nuevos empleos. “Con el concurso de todos, estamos ganando el pulso a la crisis”, ha subrayado el presidente castellano-manchego.

Una década perdida

Es bastante pero no suficiente. Aún necesitamos crear 80.000 puestos de trabajo más para situarnos en los niveles de 2007, el año en que comenzó el tsunami socio-laboral al estallar la burbuja inmobiliaria. El submundo del ladrillo, de la teja y de las puertas nos abocó a una reconversión integral, empezando por Caja Castilla-La Mancha para la que no estábamos preparados. Una década perdida donde el AVE quedó varado en Talavera, las zonas industriales se alejaron de las TIC y los hospitales, paradores e infraestructuras regionales se congelaron por los recortes. 

La avaricia de aquellos especuladores sin escrúpulos castigó sin piedad a muchas personas necesitadas, en especial a las más vulnerables: viudas, mujeres maltratadas, parados de larga duración, prejubilados y a los discapacitados. Hoy veinte personas se suman cada día a la lista de usuarios que exigen una revisión de su incapacidad, porque no ya cuesta tramitar el reconocimiento. Nada hay más injusto que la lucha ciudadana contra la burocracia administrativa. 

El ejecutivo no quiere lanzar las campanas al vuelo porque sabe mejor que nadie que a partir de aquí hay que mejorar la calidad del empleo y atraer nuevos bancos de riqueza que permitan además favorecer la internalización. 

El compromiso firme de Amazon, de Puy de Fou o de GTD-CRI de instalarse en nuestra tierra es la mejor garantía de que el progreso no se detiene cuando las administraciones tienden puentes con los empresarios de servicios avanzados. El mega centro distribuidor de Illescas (Toledo), el parque de ocio cultural y gastronómico próximo a Polán, y el Proyecto Digital Dulcinea para vertebrar C-LM de norte a sur, podrían crear unos 5.000 empleos directos y otros 10.000 inducidos colocándonos como una potencia autonómica de referencia en innovación tecnológica. 

Si ello añadimos las oposiciones en Educación y Sanidad, la puesta en marcha del Hospital Clínico de Toledo, la descongelación del tren de Alta Velocidad a Extremadura y Portugal, prometida por el ministro de Industria Iñigo de la Serna, y la esperada autovía Albacete-Jaén con conexiones al Corredor Mediterráneo, no sería exagerado pensar que el empleo podría crecer este año hasta las 40.000 personas. Estamos a tiempo de recuperar toda una década.

Tiempo de esperanza

Este año que acaba de empezar es decisivo para salir de las crisis. En especial de la crisis de incertidumbre que estamos viviendo con las violaciones a la soberanía nacional por parte de unos separatistas catalibanes, que ahora quieren blanquear el golpe volviendo a las instituciones como si no hubieran roto un plato. Nos dicen que se trató de algo simbólico. Pero solo para seguir cobrando del presupuesto. 

La escasa voluntad gubernamental en aplicar el 155 y la precipitación de unos comicios en los que se han podido presentar los propios golpistas dejan el ambiente cargado de muchas sombras y una sola luz: el artículo bóveda de la Constitución, se puede aplicar en cualquier momento con la experiencia adquirida para parar de golpe el secesionismo.  

Sería un buen año para que se modificara el Código Penal volviendo a incluir el delito de secesión y el de malversación de caudales públicos a quienes destinen dinero de los Presupuestos para romper la Nación, como ya sucede en Cataluña, Valencia, País Vasco, Navarra y Baleares. 

No estaría de más que el Pacto por la Educación nos dejara una Historia, una Literatura y un bilingüismo compartido, no impuestos. Y una asignatura para aprobar la ciudanía castellano-manchega, española y europea con el estudio en las aulas de nuestra Constitución

Tiene que llover a cántaros

Los meteorólogos anuncian lluvias que nunca llegan. Castilla-La Mancha es la región más solidaria en la cesión del agua. Pero el problema es que ya no hay agua en nuestros embalses. La cerrazón de los inquilinos de La Moncloa y el empecinamiento de aragoneses, catalanes, murcianos, valencianos y almerienses está desertizado a nuestras tierras y a nuestras gentes. Hablamos de falta de agua potable en nuestros pueblos costeros a los pantanos mientras las mafias del sureste han acumulado millones de litros en embalses fantasmas con los que se trafica como si de una droga dura se tratara. 

Emiliano García-Page, (con o sin Podemos, con o sin PP), debe liderar las negociaciones con el Gobierno central para poner en marcha un Plan Hidrológico Nacional (PHN) que ni Zapatero ni Rajoy han tenido agallas de llevar al Congreso.  Puede que no cuente con Ferraz tan ensimismado aún con las costosas desaladoras de Cristina Narbona; pero este problema tendrá solución si Ciudadanos despega definitivamente como lo ha hecho en Cataluña. Los 50.000 votos naranjas son buena simiente para pactar dentro de dieciséis meses.

La unidad de España, la defensa de la igualdad, de la solidaridad y del agua –reitero, y del agua-, serán tres ideas fuerza de cualquier campaña electoral. Sí, tras siete meses eternos de sequía tendría que llover a cántaros. Y, aun así, no sería suficiente. El PHN es el primer mojón del camino.

Reformas necesarias

Es un tópico creer que todo va a cambiar cada año tras comernos las uvas de medianoche. Los cambios deben comenzar por nosotros mismos. Y eso es lo difícil. Salir de la zona de comodidad para explorar nuevas vivencias es lo deseable. La historia de las Cortes de Castilla-La Mancha no es la más ejemplar. PP y PSOE han protagonizado episodios bochornosos tanto en comisiones como en plenos. Algunas sesiones pueden calificarse sencillamente de escandalosas. 

En las primeras horas de 2018, el vicepresidente primero de la Junta, José Luis Martínez Guijarro ha avanzado que quiere introducir tres modificaciones en el Estatuto de Autonomía, consensuadas con PP, Podemos y los extraparlamentarios IU y Ciudadanos, a saber: supresión de aforamientos, reforma de la Ley Electoral para subir de 33 a 35 los escaños de la Cámara y blindar derechos sociales. Loable iniciativa que los populares contestaran con dos palabras; cinismo y mentiras. Una pregunta sencilla: ¿queda tiempo aún para estas reformas tan necesarias, cuando con el discurso del presidente Page en La Alcarria hemos comenzado la cuenta atrás a las elecciones locales y regionales de mayo/18?

Escuchar a las personas 

El presidente de la Junta de Comunidades de Casilla-La Mancha viajó hasta los dominios de Martín Vázquez de Arce (1461-1486), el Doncel de Sigüenza, para explicarnos que las cosas van moderadamente bien pero que no hay que lanzar las campanas al vuelo. En su discurso de fin de año, García-Page no empleó ni una sola vez los vocablos socialista y socialismo. Ni se refirió al PP ni a sus compañeros de viaje.  Prometió escuchar más a las personas. 

Habló de ciudadanía, de igualdad, de cohesión, de solidaridad y defendió la Constitución de 1978 como el pilar fundamental de nuestro estado de Derecho. “En estos momentos tan críticos, tras esta crisis tan feroz, decimos no a los egoísmos nacionalistas y reiteramos nuestro respaldo a las instituciones del Estado: apoyamos al Rey Felipe VI, al Gobierno de la Nación, a los jueces, a la Policía y a la  Guardia Civil para que defiendan nuestros derechos, porque se trata nada más y nada menos que  de nuestros derechos de soberanía”.

Hizo un llamamiento para celebrar el 40 aniversario de la Carta Magna “que nos ha permitido” -enfatizó- “disfrutar de los mejores años de nuestra vida, en paz, democracia y libertad”.  

En un discurso centrista e integrador, dio las gracias a empresarios, emprendedores, sindicatos, agricultores; a la Iglesia, a otras confesiones religiosas y a las personas que cuidan a los más necesitados. “Estamos reconstruyendo la sanidad, la educación y los servicios sociales; vamos a crecer económicamente y a repartir la riqueza entre todos porque lo importante es llegar juntos a la meta”, señaló.

García Page en el pórtico de la catedral secontina, avanzó que este año su gobierno promulgará una ley con alma que “garantizará que la Administración se hará cargo de todos los grandes discapacitados de la Región, en especial, de aquellos que no tengan familia”. Un compromiso de solidaridad con los que más lo necesitan. 

Un discurso lleno de sentido común, en el que pidió a sus conciudadanos que no dudaran sobre el porvenir. “Somos el corazón de España; aquí nace el futuro todos los días; estoy seguro de que estaremos a la altura de nuestro inmenso pasado”. ¡Feliz Año a todos!