F. Javier Blasco. Coronel en la Reserva

La lucha contra el autodenominado Estado Islámico (EI) está recogiendo sus últimos frutos tras muchos y largos años de atrocidades, miles de víctimas inocentes, pánico, millones de refugiados y desplazados, luchas intestinas, grandes divagaciones y temores ante una implicación directa con fuerzas propias en el terreno y, fundamentalmente, por la aparición de todo tipo de alianzas naturales y contra natura en sus dos principales escenarios, Sira e Iraq.

A pesar de las enormes dudas y temores iniciales, la dura realidad nos ha dado la razón a  aquellos quienes, desde los primeros albores del conflicto, preconizábamos que al EI solo se le podía combatir y anular con una fuerte implicación en apoyos directos e indirectos en medios modernos de transporte y combate, esmerada instrucción de las tropas aborígenes, adecuada inteligencia, asesoramiento en cuestiones de mando y control y la callada, pero muy efectiva intervención de fuerzas especiales[1].

También es cierto, que las tácticas, técnicas y procedimientos empleados por el EI como desarrollo de su estrategia[2] así como las reacciones parciales de la Comunidad Internacional (CI) al sentirse atacada por dicho grupo terrorista han tenido que ir evolucionando con el tiempo ya que, por un lado, el propio EI ha disminuido el alcance, aunque no el efecto, de sus actuaciones sobre el terreno ocupado o mediante el empleo de medios más baratos y menos sofisticados y con un  personal nada o poco cualificado en sus actos terroristas y, por el otro, la CI y las diversas coaliciones se han ido centrando a objetivos menos generales para irles ganando la partida por aproximaciones sucesivas sobre un terreno claramente diferenciado y no como una lucha generalizada entre estados.

Lo dicho, se ha podido contrastar tanto en la disminución o perdida de zonas controladas y en los medios empleados en últimos atentados en ciudades como Berlín, Londres, Barcelona y Nueva York entre otras; como, por otro lado, en que la lucha contra el EI se ha venido centrando a la conquista y mantenimiento de los bastiones más sobresalientes desde donde el EI ejercía su influencia, mantenían cierto prestigio y un férreo –casi tiránico- control poblacional.

Las caídas sucesivas de todas las ciudades o localidades emblemáticas tanto en Siria como en Iraq han proporcionado un cierto y progresivo alivio a la CI; hasta tal punto, que hoy en día parece que el EI está superado e incluso ya forma parte de la historia como si se tratara de una pesadilla infantil que, pronto pasará, aunque poco a poco, hasta reducirse a tan solo un mal momento.

Nada más lejos de la realidad, todavía quedan varias decenas de miles de perfectamente entrenados combatientes en las filas del EI -entre 6.000 y 10.000 según diversas fuentes- que, además de ser un número importante, de ser cierto, es superior a las fuerzas con las que contaron en el momento de su fundación. Momento y situación, que les da ánimo para no rendirse fácilmente y a seguir basando su futuro en la lucha a muerte por sus principios e ideas. Además, todavía cuentan con líderes carismáticos que les animan a ello; quienes, en realidad, ya previeron hace más de un año –abandonando de forma voluntaria y sin una resistencia total las grandes ciudades ocupadas cuando los combates en ellas comenzaron a no serles propicios- la posibilidad de una nueva modalidad de mantener su EI en otros lugares o bajo otra forma de gobierno o actuación.

A este respecto, los expertos barajan varias alternativas sobre el futuro del EI[3], que aunque las denominan de formas diferentes, básicamente se reducen a tres: diluirse hasta su desaparición, refundarse en parte de los territorios desérticos que aún ocupan a caballo de la frontera sirio-iraquí o en otros territorios más o menos cercanos o, por último, tratar de volver a reunificarse con Al Qaeda de quien se escindieron en 2014.

Tengo muy claro que la disolución paulatina y sin resistencia del movimiento terrorista es la opción que menos posibilidades tiene. Han conseguido grandes éxitos, manejar importantes sumas de dinero, gran fama mundial y creado cientos de miles de adeptos, para, de pronto y sin rechistar, desaparecer de la escena sin más. La reunificación o vuelta al redil de Al Qaeda, si bien no deja de ser una posibilidad, la estimo bastante lejana por las grandes diferencias de principios y modos de actuación que quedaron claramente plasmadas en las referencias anteriormente traídas a colación y que se resumen al final de este trabajo. Por lo tanto, estimo que su refundación en terrenos lo suficientemente apropiados es la solución con mayores visos de futuro para esta organización.

No se debe olvidar que el nacimiento del EI y su propio nombre ISIS o DAESH (según sea el idioma empleado para formar el acrónimo) hace especial mención a Iraq como consecuencia del original levantamiento de los seguidores de Sadam Husein que se sentían desplazados, perseguidos y masacrados por la títere administración iraquí impuesta por los norteamericanos meses antes a su salida en fuerza de Iraq. Que dicho Estado, se amplió a Siria por motivos de continuidad o conexión geográfica y por la enorme similitud de problemas sociales, políticos y religiosos contra Al Asad quien, a día de hoy, sigue imponiendo su fuerza y represión con el apoyo implícito y explícito de varias fuerzas y, en especial, de Rusia contra toda medida correctora propuesta por diversos actores de la CI o del propio CSNU 4]. 

En los últimos años, la natural expansión del EI apuntaba por el oeste hacia Libia por su vecindad con Siria, los beneficios que le ofrecía un estado fallido con grandes posibilidades de autofinanciación gracias a los derivados del petróleo y por estar plagado de diferentes facciones armadas que además de mantener una lucha constante entre ellas, algunas son muy favorables o predispuestas a abrazar sus preceptos político-religiosos. Así inicialmente, y bajo la dirección y coordinación de mandos intermedios del EI, se lograron conquistar amplias zonas del terreno libio y hasta ciudades importantes como Derna y Sirte.

No obstante, lo anterior, ciertas derrotas de importancia, la intensificación e importancia de los combates en Siria e Iraq y la propia pérdida de Sirte en 2016 han llevado a que su actual interés, presencia y dominio en Libia sea cuasi testimonial en la región de Fezán y de poca importancia tanto territorial como económicamente. Razones que hacen pensar que se haga bastante difícil estimar que sea allí donde se pueda rearmar y consolidar el EI sobre un terreno físico y claramente delimitado. No se debe descartar, que una importante implicación en las mafias que transportan oleadas de masacrados y extorsionados refugiados y del creciente rebrote de inmigrantes hacia Europa desde las costas libias y hasta desde Argelia, sea mantenida o incrementada como una de las más importantes fuentes de financiación del grupo y así poder contrarrestar la pérdida de otras posibilidades de obtener los necesarios fondos.  

Por lo demás, y a pesar de que el EI viene actuando con mayor o menor intensidad y frecuencia en zonas más alejadas de su "tierra corazón", la realidad palpable y patente es que su conquista, ocupación y arraigo en ellas es bastante difícil o casi imposible de obtener; bien sea porque deben compartir terreno y emplear demasiados esfuerzos en territorios que son la cuna y campo de actuación de otros movimientos yihadistas mucho más tradicionales en el tiempo o de mayor potencia militar como ocurre en los casos de  Afganistán y Yemen; porque se topan con un fuerte Estado que les combate en todos los frentes posibles, Egipto en su propio territorio o incluso Rusia sobre el casi extinguido Califato del Cáucaso -que nació como un movimiento fundamentalista en 2007 tras abandonar la lucha por la independencia de Chechenia- y la propia franquicia del EI en la misma zona creada en 2015[5] o por las grandes distancias que les separan de sus bases nodrizas, Nigeria y Filipinas. Por lo tanto, su refundación y adaptación al terreno y a las nuevas circunstancias puede que no exija, de momento, pensar en grandes desplazamientos o zonas muy alejadas.

En cualquier caso, la supervivencia o posible regeneración del EI en las tierras que aún mantiene en el este de Siria y el oeste de Iraq no será tarea tan fácil como fueron sus conquistas iniciales, al menos en lo que respecta al territorio iraquí. En 2014 el efecto sorpresa de sus actuaciones, la mala preparación de las fuerzas iraquíes, así como su patética desmoralización fueron las claves para el éxito inicial del EI con el que lograron mantener y crear en un amplio territorio un auténtico Estado sin apenas fuerzas, medianamente armadas, ningún apoyo aéreo y muy pocos elementos acorazados.

Los iraquíes, a base de ingentes apoyos externos de diversas fuentes y principalmente de los norteamericanos, han mejorado y mucho su capacidad para el combate y saben que, en breve, el mantenimiento e integridad de su territorio dependerá casi exclusivamente de su propia fuerza y preparación. Los norteamericanos no han cesado de prestarles apoyos de todo tipo de forma cubierta o encubierta, pero los iraquíes son conocedores de que las políticas norteamericanas y en especial las de Trump para Oriente Medio, son más cambiantes que la dirección e intensidad de los vientos poco dominantes en la zona. Por ello, no han tardado en caer también en las garras de Putin con el que recientemente han firmado un importante contrato para la compra de 73 carros de combate T-90 –uno de los más modernos, sofisticados y resistentes carros en el mercado mundial-[6]. Contrato, que sin duda abre la perspectiva a una mayor colaboración con Rusia y que previsiblemente, sea el prolegómeno de otros contratos armamentísticos más importantes y eficientes como ya le viene ocurriendo a Turquía (la compra de los misiles antimisil S-400).

No hay que olvidar que Iraq tiene abiertos varios frentes además de su lucha contra el EI. Por un lado, está el problema del intento del autogobierno e independencia de la parte de natural y la ocupada recientemente por los kurdos cuyo referéndum del pasado mes de septiembre no ha sido reconocido por Bagdad y, por el otro, la indeseable presencia en su territorio de fuerzas de países vecinos poco bienvenidas -por sus agendas ocultas o verdaderos propósitos- como son los iraníes, los turcos y ciertas acciones del propio Hezbollah que pulula por aquellas tierras paseando sus capacidades militares aunque su presencia y actividad sean menores que en Siria.  Iraq ha demostrado e incluso exigido, con mayor o menor éxito, su interés de que todas estas fuerzas abandonen su país ya que constituyen un elemento desestabilizador y fuente de posibles conflictos; máxime, cuando empieza a tomar conciencia de la necesidad y crece su capacidad de defensa nacional. Teme caer bajo el dominio de Irán o llegar a ser el campo de pruebas donde se diriman otro tipo de problemas regionales en busca de separatismos, parciales anexiones territoriales o de cierto tipo de liderazgo zonal.

En resumen y por lo que respecta a la posible intervención del EI en Iraq, es muy posible que sus acciones tengan un carácter de guerra asimétrica o de guerrillas y que basen sus actuaciones más en atentados desestabilizadores contra fuerzas militares u objetivos civiles que en otra cosa ya que sus posibilidades de recuperar grandes ciudades parece alejarse por la mencionada pérdida del factor sorpresa, haber mejorado y mucho las posibilidades en inteligencia iraquíes y la gran diferencia en fuerzas entrenadas y en sus capacidades respectivas.  Todo ello, se verá favorecido siempre que el gobierno de turno en Iraq sea capaz de evitar los peligros y graves diferencias en las que ya cayó entre y contra sus ciudadanos - origen del nacimiento del EI-, los problemas derivados de las influencias ejercidas y las ganas de cooperación con el gobierno por cuenta de las diferentes facciones que han recuperado del EI diversas partes de su territorio –el patente rechazo de las poblaciones sunníes a ser gobernadas, de momento, por kurdos o chiíes que recuperaron dichos territorios-.

Otra cosa bien diferente puede ocurrir en la parte ocupada en Siria, ya que el país no se encuentra en absoluto estabilizado, siguen actuando demasiadas fuerzas externas sobre él y son numerosas las facciones que guerrean de forma y con ideas totalmente diferentes. Al Asad no deja de reprimir a su propia población y las capacidades reales de las fuerzas regulares sirias para combatir a todos ellos, incluido el EI, son todavía muy escasas y dispares. Es un país que está en los pasos previos a una previsible partición y en el que la continuidad de su presidente depende del apoyo directo de Putin, sus caprichos y las verdaderas aunque ocultas intenciones de este sobre aquel y su territorio. Factores todos estos que combinan especialmente para lograr un coctel explosivo donde todos los rufianes puedan obtener grandes beneficios. La capacidad de negociación del EI con las diferentes fuerzas tribales y grupos de ideología y tendencia religiosa sean yihadistas o no, son más que conocidas y demostradas a lo largo de su corta historia por lo que en el actual y próximo escenario sirio, todo puede tener una más fácil cabida.

En otro orden de cosas, el EI ha sido capaz de crear una auténtica, amplia y compacta red de adeptos en todo el mundo; sus capacidades de convencimiento y penetración a través de la propaganda dirigida y el domino de las redes sociales les han ayudado tanto, que a pesar de sus manifiestas derrotas sobre el terreno, aquellas le siguen sirviendo para la creación y multiplicación de antiguos y nuevos seguidores en todo el mundo tal y como lo vienen demostrando dos hechos fundamentales: que las operaciones policiales en todo el mundo no cesan de demostrarlo con la captura de nuevas células activas y que ya no precisan enviar a sus entrenados cachorros a seguir perpetrando los atentados. Dichas noveles células o simples adeptos unitarios -sin llegar a haber alcanzado la categoría de lobos solitarios- se bastan por si solos para llevarlos a cabo, aunque sean totalmente inexpertos; se autofinancian e incluso, emplean medios muy poco sofisticados, pero si lo suficientemente eficaces, para seguir sembrando el mundo de terror. su mejor método para tratar de desestabilizar gobiernos con determinados problemas internos e influir en las políticas de los mismos. Objetivos prioritarios del EI desde sus orígenes.

Creo que el EI seguirá en pie durante bastante tiempo, que al menos durante el mismo, encontrará la forma de seguir presente en determinadas zonas de su tierra corazón, que sus objetivos territoriales serán menos ambiciosos en Iraq, aunque algo más importantes en Siria, que sus filiales o satélites en terrenos alejados irán muriendo por falta de recursos, se fusionarán o serán absorbidos por otros grupos yihadistas que les dieron cobijo o su natalidad y que la red de adeptos a nivel mundial seguirá siendo lo suficientemente fuerte para mantener en jaque a todos los países de orden y no tanto.

Mediante todo este conglomerado y abanico de actuaciones seguirán influyendo y marcando en cierto modo las políticas internas y comunes y exigirá la dedicación de enormes recursos policiales y de inteligencia en todos los países, incluido los Estados Unidos, por mucho que su presidente diga “No in USA”.  Es en este último punto, en el que el EI centrará aún más sus esfuerzos como punto compensatorio de sus derrotas en su propio territorio y como vía alternativa para mantener viva la llama del interés entre sus actuales y futuros o potenciales adeptos.

La fusión de nuevo entre los genuinos grupos del EI y Al Queda a corto plazo parece alejarse en el tiempo ya que existen fuertes rivalidades sobre quien debería asumir el mando de dicha fusión; los egos personales entre sus máximos dirigentes lo hacen prácticamente imposible; sus teorías sobre la necesidad de mantener el control físico o no sobre un territorio y su población no encajan en sus diferentes preceptos, ni tampoco las diferentes teorías sobre la posibilidad de represión sobre las llamadas “comunidades musulmanes apostatas” (chiíes y otras minorías religiosas). Todos estos, son puntos de fricción que parecen, al menos de momento, totalmente insalvables. Además, Al Qaeda puede estar viendo en esta aparente “caída” del EI la posibilidad de retomar el liderazgo del movimiento yihadista global que tenía perdido desde 2014; oportunidad, que no dejará pasar ni por asomo.  Aunque, nunca deben descartarse los mutuos apoyos y cierto tipo de colaboración o una repartición de tareas o zonas de actuación entre ambos movimientos.               

[1]https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/analisis-de-los-res...

http://www.belt.es/expertos/HOME2_experto.asp?id=7942

[2] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/la-estrategia-actua...

[3] http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2017/DIEEEO111-2017_EI_...

[4] El pasado 17 de noviembre Moscú protagonizó el segundo veto en 24 horas a una resolución del Consejo para mantener por treinta días más la operación del Mecanismo Conjunto de Investigación (JIM, por sus siglas en inglés) que trata de esclarecer la responsabilidad Siria en el uso reciente de estas armas. Como bien es sabido, no es la primera vez que esto ocurre, en realidad esta es la undécima ocasión en que Rusia veta una resolución del Consejo de Seguridad relativa a Siria.

http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/article185338728.html

[5] http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_marco/2016/DIEEEM23-2016_Estado...

[6] https://www.rt.com/news/396879-russian-tanks-iraq-contract/