Roberto Mateos

Maslow descubrió, mientras trabajaba con monos, que ciertas necesidades prevalecen sobre otras, y creó una jerarquía entre ellas, según su grado de importancia para el ser humano. Éste estudio lo plasmó a través de un gráfico piramidal que es lo que se conoce como Pirámide de Maslow. En la base de esta Pirámide se hallan las necesidades básicas e inherentes de las personas, como son la necesidad de beber, comer o las necesidades fisiológicas y también, seguidamente, las de seguridad, protección y estabilidad...

Esta mañana he tenido la oportunidad de presenciar con mis propios ojos, como tantas otras veces, que en este país la seguridad está muy por debajo de las prioridades de muchos de nuestros dirigentes. Se supone que la seguridad es una necesidad social y es obligación de dotarla por su parte, pero lejos de estas premisas, la realidad es que parece que no les importa lo más mínimo.

La intención con la que fueron redactados la Ley 5/2014 de seguridad privada( a la espera de su reglamento), el programa red Azul y Coopera del ministerio del interior (Policía Nacional y Guardia Civil respectivamente ), y tantas iniciativas que con muy buen criterio se han desarrollado para concienciar que la seguridad es única, una sola, que es la suma de las seguridades (privada y pública), y que es necesaria la complementación entre seguridades, parece que no importa demasiado a aquellos que ven la seguridad como un gasto y no como una inversión, reduciendo servicios y personal , buscando las alternativas más económicas sin importarles saltarse la ley en algunos casos, contratando empresas deudoras, e incluso en ocasiones no homologadas, y recortando en medios hasta el punto de hacer inviable el más mínimo atisbo de seguridad.

A fecha de hoy son varias las amenazas que pueden manifestarse en nuestra sociedad, el catálogo de riesgos es muy amplio y cada día aparecen nuevos riesgos o al menos riesgos mutados, que unas veces son importados de fuera de nuestras fronteras y otras son mutaciones que van cambiando a medida que va avanzando la sociedad. Cabe destacar que, de todos estos riegos, por inminente y real, el más alarmante es el de terrorismo de etiología yihadista. Muchos países Europeos de nuestro entorno lo han sufrido recientemente , este fenómeno es relativamente nuevo para occidente o al menos de escasa actividad hasta hace muy poco tiempo en Europa, un terrorismo que avanza y muta y que en este momento es imprevisible, solo ver el modus operandi utilizado para atentar en cualquier ciudad de Europa con total impunidad debería hacer reflexionar sobre las necesidades y carencias que poseen los gobiernos en materia de seguridad que lejos de paliarlas y/o atajarlas muestran como inquietud más evidente el ahorro de costes.

Es incalificable que, en edificios de la administración, en donde muchos cientos de usuarios realizan gestiones a diario, que además albergan funcionarios públicos que realizan su trabajo y por si fuera poco también están ubicados los despachos de nuestros representantes, no exista el número suficiente de vigilantes para garantizar unos mínimos de seguridad, debido a la decisión de recortar personal por cuestiones económicas.

Como es posible que los pocos vigilantes que han sobrevivido a los recortes, cobren unos sueldos irrisorios e insuficientes (si es que cobran, pues ciertas empresas para conseguir las licitaciones ofertan a la baja y cuando ven que no tienen beneficios dejan de pagar a los vigilantes, todo esto a causa de la falta de control por parte de las administraciones contratantes), sueldos que en muchos casos han de complementar sus cónyuges con ayudas estatales para poder subsistir. Como es posible que en estos centros no existan los medios mínimos para poder garantizar una seguridad básica, sin escáner, con arcos detectores rotos, equipos sin mantenimiento desde hace años.

¿Alguien piensa que en estas condiciones el personal de seguridad se va a preocupar por la seguridad de los usuarios en los lugares donde prestan servicio?, ¿Lo harían ustedes?

¡Pues ellos sí!, como lo han demostrado en multitud de ocasiones, que frente a catástrofes e incidencias, como primeros intervinientes que son, han sabido dar respuesta brindando su ayuda a quienes la necesitaban, como ocurrió en el 11 M que quienes fueron los primeros en ayudar a las víctimas de los atentados fueron los vigilantes de seguridad.

Es ilógico el poco interés que muestran a la seguridad del ciudadano quienes nos gobiernan cuando agentes de la guardia civil tienen que salir a hacer un control en carretera con los rotativos del coche oficial rotos, porque no hay dinero para arreglarlos, jugándose la vida ante la nula visibilidad del control frente a los demás usuarios de la vía.

Es inconcebible que sus vehículos oficiales con más de 500.000 kilómetros continúen de servicio porque no hay presupuesto para unos nuevos, como tampoco hay presupuesto para chalecos antibalas, llevando uno por vehículo independientemente de los ocupantes que vayan, y por si esto fuera poco además tienen prohibido usar uno propio. Por no haber, no hay ni presupuesto para la reparación de las casas cuartel, viviendas en las que habitan familias con humedades, techos caídos, ventanas rotas y hasta incluso aluminosis.

¿Alguien piensa que en estas condiciones los agentes de la Guardia Civil se van a preocupar por la seguridad de los ciudadanos?, ¿Lo harían ustedes?

¡Pues ellos sí!, como lo demuestran cada día, con rigor, dedicación y servicio al ciudadano, velando por su seguridad frente a las amenazas, y aun siendo el cuerpo policial peor remunerado de todos, es el más eficiente del mundo frente al terrorismo, como así lo vienen demostrando desde hace 40 años hasta nuestros días.

Es insostenible la situación generada por la falta de funcionarios en las oficinas del DNI, multitud de personas con el carnet de identidad caducado (sancionable), no tienen fecha ni esperan tenerla para poder renovarlo, es tal la saturación que algunos medios afirman que en todo lo que resta de año será imposible renovar. Por otro lado, las jubilaciones del cuerpo nacional de Policía, son de varios miles anuales mientras que las admisiones son de unos pocos cientos, esto conlleva una sobrecarga de trabajo y falta de efectivos que pueden menoscabar la seguridad de los ciudadanos.

¿Alguien piensa que en estas condiciones los agentes del Cuerpo Nacional de Policía se van a preocupar por la seguridad de los ciudadanos?, ¿Lo harían ustedes?

¡Pues ellos sí!, como lo demuestran cada día, no bajando la guardia e intentando llegar allí en donde se les necesita, poniendo a disposición judicial, atracadores, violadores y terroristas para que los ciudadanos podamos dormir tranquilos.

Según reza nuestra constitución todo ciudadano tiene derecho a la libertad y seguridad, estando éstas protegidas por la norma de las normas, siendo garante de esta protección las fuerzas y cuerpos de seguridad. Estos derechos fundamentales van unidos el uno al otro, la libertad necesita de la seguridad para existir, pues sin seguridad, nuestra libertad estaría expuesta a todo tipo de amenazas y si perdiéramos la libertad ya nunca más podríamos elegir estar seguros.

Por tanto, yo me pregunto: Señores dirigentes de cualquier partido y condición, ¿a ustedes quién les asesora?, ¿Quién les marca las prioridades? ¿Quién les distribuye los presupuestos? ¿El enemigo?

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