F. Javier Blasco. Coronel retirado

Como es fácilmente entendible, en razón de mi empleo militar ya cumplido y terminado, he dedicado a las Fuerzas Armadas (FAS) toda mi vida profesional desde los 18 años hasta la edad de retiro. Mi vocación nació de forma espontánea tras vacilar durante la mayor parte del bachillerato con ser médico o cirujano.

Ahora, en plena tercera fase de mi vida y con mucho más tiempo para la reflexión; con una visión más clara y nítida de los planes, intenciones y de todo lo que realmente nos ha venido ocurriendo en tal dilatado periodo, debo decir que como resumen de gran parte de mi variada actividad me siento totalmente empleado y manoseado al gusto por unos y otros en función del momento, el lugar y las circunstancias que, por diversos motivos, pudieran rentar pingues benéficos a los que ostentaban el mando y el poder de dichas fuerzas en cada circunstancia.

Las FAS son un conjunto armónico de personas que, unidos generalmente por una intensa vocación, tradición, amor y respeto a la historia de nuestros ancestros y encolados por una férrea disciplina y respeto a las normas y reglamentos logramos desenvolvernos en todo tipo de escenarios con mayor o menor destreza y tratamos de ser respetuosos y fieles cumplidores con todo lo que nos rodea y anima en seguir siendo los garantes de los valores, dignidad, respeto, integridad e independencia de lo que más amamos, nuestra Patria.

Es en el cumplimento e idea de esa noble tarea, para muchos quizá un tanto trasnochada o poco comprensible, a lo que dedicamos nuestros esfuerzos desde el momento de decidir abrazar y perfeccionar nuestras capacidades para sobrellevar las exigencias de la carrera de las armas; a hacerlo con auténtica vocación y deseo de ser fieles cumplidores de nuestra solemne y gran tarea en la idea de no pedir ni rehusar para hacerlo realidad y siempre impregnados de un elevado espíritu de caballerosidad y cierto grado de compañerismo y muy poco de corporativismo.

Virtudes todas ellas no fácilmente comprensibles y mucho menos alcanzables para cualquier persona que no sienta dentro de sí una elevada vocación, sentido del deber y el gran culto a la verdadera y sana disciplina.  Cómo es fácilmente comprensible, no todas son innatas y por ello, muchas son adquiridas tras años de estudios, preparación física, moral y personal a fin de poder saber amoldar nuestras vidas personales y familiares a las exigencias de cometidos que, algunas veces, pueden llegar a parecer demasiado exigentes para personas no preparadas y poco mentalizadas para sobrellevarlas.

Con ninguna experiencia personal ni familiar y pleno de vocación propia decidí seguir mis deseos de desarrollar la carrera comenzando por ingresar como Cadete en la Academia General Militar tras dos años de intentos y cuatro más de estudios y preparación física, mental y practica para el desempeño de mis funciones. 

Justamente, cuando íbamos a terminar los estudios, se nos anunció que nuestra salida se adelantaba unos pocos meses por la inminencia de un posible conflicto con Marruecos en razón de unas inventadas reivindicaciones sobre el Sahara Español (por entonces una provincia más). España nos llamaba porque necesitaba Oficiales para cubrir las posibles bajas en las Unidades allí desplegadas y todos los cadetes llenos de ilusión nos aprestamos para ser de los primeros en ser llamados a aquellas tierras a mandar hombres dispuestos a seguir nuestras órdenes, valor y ejemplo.

Pasé por el Sahara y allí sufrí mi primer desaliento al explicársenos que ante la Marcha Verde [1] nuestras tropas, tras meses sin descanso de instrucción y adiestramiento, se replegarían sin oponer resistencia alguna al invasor y deberíamos dejar a allí al albedrio de aquellos a un pueblo que. hasta entonces, mayoritariamente se consideraba muy español. Varapalo que marcó mi vida al no entender bien que era lo que ocurría, quien daba las órdenes al encontrarse Franco muy enfermo y no saber el valor de la fuerza que tenía sobre nuestros designios una cosa muy etérea conocida cómo política internacional.

Previamente, pude comprobar que muchos de los materiales y armamento para la enseñanza superior militar eran viejos, pocos y bastante obsoletos; pero al llegar a nuestras unidades comprobé con tristeza que estas tampoco tenían mucho mejor fondo de armario, ni siquiera en cantidad y numero de municiones que se precisaban para la instrucción de tanta tropa de reemplazo que arribaba a las Unidades cada pocos meses. Tras el Sahara aterricé en un Regimiento de Carros de Combate, el Uad-Rass 55 que disponía de los viejos M-47 de ayuda norteamericana, restos de la II GM.

Pronto nos llegaron los nuevos carros, el famoso AMX-30[2], un carro francés muy moderno, pero mucho más complejo y sensible de lo comprensible para caer en manos de una tropa de reemplazo, con poca formación profesional y en periodos muy cortos de servicio militar, que no daban tiempo a instruirlos adecuadamente.

Posteriormente me enteré de que, al parecer, el carro fue adquirido fundamentalmente por una serie de tejemanejes y acuerdos políticos entre España y Francia a fin de compensar determinados cambios de este último país en su política de la lucha contra el terrorismo de ETA, que por la época campaba a sus anchas por aquellas tierras.

Cómo era de esperar y dada su complejidad y difícil manejo, el famoso carro duró como tal muy pocos años en servicio real y en un periodo increíblemente corto para este tipo de material, los vi llenándose de herrumbre en los patios de material obsoleto de la Brigada de Caballería de Zaragoza; salvo unos cuantos, que tras diversas y costosas transformaciones siguieron en servicio unos pocos años más.

Me sentí muy defraudado por la política del gobierno en materia de defensa por no adquirir lo mejor, más sencillo, menos caro y a ser posible duradero para unas FAS ávidas de un notable y moderno material. Su reemplazo por nuevos materiales acorazados ha supuesto un rosario de planes de remodelación y adaptación de viejos modelos como el M-60 [3] (otro carro arrumbado por Europa tras la II Gran Guerra) que han supuesto enormes desviaciones presupuestarias y gastos desproporcionados para finalmente, sin casi tiempo de empleo real, ser sustituidos por los actuales Leopardo. 

Hice el curso de piloto de helicópteros. Mi paso por dicha unidad especial durante muchos años, por el entonces una de las mejores del Ejército de Tierra, me abrió las perspectivas profesionales nacionales y bastantes extranjeras. Pude testar las posibles diferencias entre personas de todo tipo y comprobé, que en lo esencial no eran tantas, salvo en el tema del tipo de material empleado y en la dedicación a la instrucción especial.

Todos los cambios son difíciles de aplicar porque suponen un esfuerzo económico muy importante en las adquisiciones y grandes cambios en los sistemas de abastecimiento, mantenimiento e instrucción del personal que los maneja y mantiene. España no contaba más que con tres helicópteros de ataque del modelo francés Aloutte-III[4] -que también fueron comprados cuando se agravó el conflicto del Sahara-; razón por la que, pasado cierto tiempo, se pensó disponer de una Unidad tipo Batallón dotada con “modernos” helicópteros de ataque.

Tras muchos estudios y análisis de posibilidades sobre los diferentes modelos en el mercado, súbitamente y por orden de la superioridad, se procedió a la compra del BO-105[5]. Otra vez un nuevo error, ya que era un viejo modelo de helicóptero fabricado en Alemania y muy usado en otros muchos países en misiones policiales, de control de tráfico y rescate por disponer de dos turbinas; pero que, en realidad no estaba muy pensado para la lucha contra carro en terrenos de elevada altitud media como lo es España, ya que su transformación en contra carro con la inclusión de 6 misiles HOT y los sistemas de puntería y tiro correspondientes supuso un elevado incremento del peso al despegue y en vuelos estacionario[6] del aparato.

De nuevo, los consejos y advertencias de los expertos no fueron tenidos en consideración y por temas políticos o de beneficio comercial e industria l[7] nos tuvimos que dotar con varias decenas de dichos aparatos (60). Aparatos, que no muchos años más tarde, comenzaron paulatinamente a ser dados de baja o transferidos a la Guardia Civil para dichos menesteres por su incapacidad para lo que se compraron y sustituirlos espaciadamente y en un número muy menor, por los modelos actuales mucho más acordes con el tipo de misiones que se les tenían encomendados [8].

Cosas similares han venido ocurriendo con las compras de material rueda tanto ligero y pesado ya que el Ejercito, por políticas de apoyo a la industria nacional, se ha visto obligado a adquirir materiales con muy pocas prestaciones reales de potencia y resistencia para ser usados todo terreno o con poca fuerza real para moverse a plena carga y en viales en malas condiciones.

Con respecto al armamento ligero también se ha procedido a compras masivas de armas de fuego de fabricación nacional que han dado pocas garantías de uso en combate prolongado y gran parte de las adquisiciones tuvieron que ser sustituidas por otros modelos más acordes con lo que se precisaba. Ciertos materiales de transmisiones y de Artillería también han sufrido problemas de homogeneización o adaptación a las exigencias y redes existentes.  

Los vehículos de transporte acorazado, Pizarro que acompañan a los carros de combate en terreno abierto y que han venido a sustituir a los viejos TOAs y BMRs también han pasado por épocas gloriosas de largas y costosas adaptaciones de sus transmisiones para poder combatir y enlazar con los medios terrestres y aéreos que le apoyan o los apoyados por ellos.

Los diferentes ascensos y cursos realizados durante mi carrera me permitieron ir destinado a lugares en los que tuve contacto con realidades nacionales e internacionales mucho más profundas y complejas. Así comprobé que las Unidades logísticas en España eran muy obsoletas, estaban sobredimensionadas, muy recargadas de material obsoleto o en desuso y mal distribuidas en el terreno. El número de viejos y mal acondicionados polvorines repletos de cientos de miles de toneladas de munición caducada o inservible era muy grande por lo que tras haber pasado muchos años de restricciones en el uso de la munición para la necesaria instrucción de nuestras tropas [9], ahora había que deshacerse de ella por procedimientos masivos como el propio fondeo marino hasta que dicha práctica se prohibió internacional y nacionalmente [10]. Hubo que trabajar mucho y muy duro durante bastantes años, para desocupar y taponar con garantías de seguridad los polvorines irrecuperables, modificar los respetables y construir otros nuevos acordes a las medidas de seguridad y conservación estándares internacionales.

Mi paso por varias misiones internacionales, tanto en su apoyo logístico como participante de los staff o al mando de unidades o Cuarteles generales, me ha dado una clara visón de las precarias condiciones en las que se embarcaba a nuestros soldados en dichas misiones. He podido comprobar personalmente lo mucho que se ha tenido que evolucionar para llegar hoy al grado de perfeccionamiento en los sistemas de abastecimiento, alojamiento, mantenimiento, transporte, sanidad y reposición de materiales y personas; así como, en lograr unas condiciones de vida, movimiento y habitabilidad dignas para destacamentos y unidades que han pasado muchos meses y hasta años en muy precarias condiciones rotación tras rotación ante la mirada para otro lado de los que dirigían esta nación. 

Hoy, ya nada es aquello, pero estoy en condiciones de asegurar que todo el proceso para llegar a la situación actual ha sido muy duro y siempre bajo la callada y generosa oferta de esfuerzos y vidas de nuestros soldados en tierras y conflictos que en muchos casos quedaban alejados de nuestros intereses reales. Se nos ha venido desplegando y replegando al albur del político de turno sin más idea o estrategia que la suya personal.  

Destinos en Cuarteles Generales internacionales de la OTAN también han servido para apreciar como ingentes esfuerzos personales y familiares en bastantes casos, sobre todo en épocas de serias crisis, no se han sabido valorar con la intensidad que corresponde. Muchas de las actuaciones casi ejemplares de militares españoles en dichos destinos llevando el prestigio de España y sus FAS a cotas muy altas han pasado desapercibidos por aquellos que deberían haberlo valorado en su justa medida.

Las relaciones internacionales desarrolladas desde gran parte de las Agregadurías de defensa en beneficio de la industria e inteligencia nacional; así como en la mejora y el perfeccionamiento del grado de instrucción y conocimiento de nuestras tropas tampoco son valoradas por los políticos de turno ni por el servicio diplomático que sin llegar a despreciar a estos agregados, los usan para su acomodo sin que realmente les lleguen a incordiar en su tarea diaria por estar alejados de su esfera de comprensión y control.

Destinos relacionados con la política de defensa me han llevado a saber sin comprender su razón de ser que, en muchas ocasiones, hay que seguir las tendencias del momento o las agendas del partido en el gobierno, sin tener en consideración lo que realmente interesa a España, a las alianzas a las que pertenecemos o a la seguridad nacional.

Igualmente, y para terminar este largo relato, diría que la Inteligencia militar no solo está poco dotada en medios y capacidades, sino muy poco valorada entre dicha comunidad. Hombres y mujeres dedicados al estudio y el análisis de los hechos más relevantes en el mundo que puedan afectar directa o indirectamente a nuestras fuerzas desplegadas en el extranjero o sirvan de referencia a lo que pudiera suceder en un futuro despliegue de participación española, trabajan sin ser reconocidos en su justa y auténtica medida y sus previsiones y asesoramientos quedan dormidos en los cajones de las más altas instancias ministeriales.

Solo me he atrevido a citar aquellos casos que conozco de primera mano y que no afectan a la seguridad nacional; que son de sobra conocidos y solo forman parte de un largo listado de otros muchos más.

Imagino que en la Armada y en las Fuerzas Aéreas habrá mucha tela que cortar sobre fatiga de sus materiales, despliegues, necesidades o misiones difíciles de lograr; pero no soy nadie para poderlos comentar y ni siquiera mencionar.

Ayer escuché a la actual ministra de Defensa hablar de la FAS y de su misión constitucional; hoy la prensa lo resalta como un hecho singular, ejemplo de virtudes y tal vez, quizá como contrapunto a una errática política de un gobierno que da una de cal y otra de arena al tema del secesionismo catalán, en función del momento y el escenario donde se deban pronunciar. 

Creo que su discurso fue redundante y solo pretendía regalar los ojos y oídos de unos viejos militares formados ante su primer espada antes de escuchar sus claras palabras sobre lo que representa y encierra nuestra Bandera nacional.

Señora Robles, no trate de enredar, todos sabemos que lo dicho sobre la misión de las FAS comprendida y explicitada en los primeros artículos de nuestra Constitución (Art, 8) es muy bonito; pero retórico y nada más a no ser que sea el propio gobierno el que dé la orden de actuar. Hace unos meses escribí un trabajo sobre el tema donde quedaba bien claro el papel y la real obediencia al mandato y cumplimiento de la misión de las FAS; sobre todo, en lo que respecta a la defensa de la Unidad e Integridad territorial de España. Espero que, en esta ocasión, ningún otro ruin, cobarde, falsario y desalmado vuelva a interpretar mal mis palabras y las lleve a situaciones de alta gravedad y totalmente contrarias a la verdad.      

[1] http://www.revistalacomuna.com/memoria/marcha-verde-sahara/

[2] https://sites.google.com/site/historialcarristaespana/ultimos-anos-60-re...

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/M60_Patton

[4] https://www.militaryfactory.com/aircraft/detail.asp?aircraft_id=348

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/MBB_Bo_105

[6] Necesario para apuntar y efectuar el disparo del misil

[7] Por ejemplo; fabricarlos en España para poder ser exportados a Irán e Iraq al mismo tiempo en el que ambos países se encontraban envueltos en un grave conflicto, ya que Alemania tenía prohibido exportar armamento en aquella época.

[8] https://www.defensa.com/espana/famet-daran-este-ano-baja-ultimos-helicop...

[9] Las restricciones venían de muchos años atrás por el temor a una posible guerra mundial o a ser invadidos por cualquier potencia extranjera, lo que hizo pensar a los políticos de tiempo de la dictadura y mucho más atrás en mantener enormes reservas de munición, que se conocen como reservas de guerra. A todas luces desproporcionadas e ineficaces. 

[10] https://elpais.com/elpais/2018/05/11/ciencia/1526020774_826041.html