F. Javier Blasco. Coronel en la Reserva

El 19 de abril tuve el honor de participar en una conferencia sobre este mismo tema y título en el Ateneo de Madrid. Pude compartir mesa y exposición con dos avezadas plumas del periodismo y la historia y magníficos conferenciantes, Rafael Fraguas y Víctor Morales Lezcano; quienes, respectivamente me precedieron en turno y encuadraron la conferencia hacia su título e intención, el futuro del país tras repasar su historia y los principales acontecimientos que desde hace siglos marcan la geoestratégia y la geopolítica, mundial y regional.

No me atrevo a reproducir ninguno de sus muy interesantes puntos tratados porque no me encuentro capacitado ni a la altura suficiente para ello; y simplemente, quisiera agradecerles su invitación a intervenir y por encuadrar tan brillantemente el tema.

Tras el repaso y enmarque de la historia en la región, el Imperio Otomano, Turquía y el legado de Atatürk por los ya mencionados eruditos, solo me restaba fijarme en todos y cada uno de los actores y circunstancias, que en poco o en mucho, han intervenido en la historia reciente y actual del país y por lo tanto, muy posiblemente, jugarán un papel más o menos crucial o, de alguna manera, determinarán el futuro o la deriva positiva o negativa del mismo.

Para un mayor y mejor entendimiento de lo que es y puede ser Turquía, es muy conveniente dar unas pinceladas al papel que ha venido desarrollando en los últimos setenta años en la arena internacional.  

Desde su ingreso en la ONU en 1945 (España lo hizo en1950) se  han venido produciendo determinados y progresivos avances políticos en el país; aunque, se puede afirmar que su papel en dicho Organismo nunca ha sido crucial, salvo con el tema de Chipre y del que se hablará con un mayor detalle posteriormente.

Ingresó en la OTAN en 1952 (30 años antes que España-1982); pero dicha distancia en el tiempo de ingreso aparte de las circunstancias imperantes en nuestro país –la dictadura de Franco y el aislacionismo internacional al que nos vimos sometidos- no se produjo por ser Turquía un gran país militarmente hablando ya que la grandiosa capacidad militar del Imperio Otomano fue decayendo paralelamente a su abandono a la, durante mucho tiempo habitual inclusión de nuevos e impresionantes avances tecnológicos. En concreto, tras su máximo esplendor con Solimán I el Magnífico, que murió en 1566, comenzó su decadencia que ya fue muy marcada por la derrota en 1571 en la Batalla de Lepanto contra la Liga Santa.

Fueron manteniendo posesiones y participando en numerosas campañas con diverso tino y en el periodo 1854-1856 participaron en la Guerra de Crimea con el apoyo de británicos y franceses contra la expansión rusa donde tuvo lugar la Batalla de Balaclava”, librada el 25 de octubre de 1854 donde se realizó la famosa y desastrosa “última carga de la Brigada Ligera de Caballería” contra la potencia de fuego de las armas automáticas y sin ningún medio de protección. A lo que le siguió el duro y largo asedio a la ciudad de Sebastopol. Aunque los aliados ganaron la guerra, las numerosísimas bajas y los gastos de la contienda llevaron a la desmembración del imperio. Aparte de esto, las principales razones que apuntan a ello son la decadencia política, escaso liderazgo, falta de modernización de su industria y del ejército, no ser un país unificado y mantener los gremios frente a la revolución industrial en Europa.

Sus participaciones en las dos guerras mundiales, a pesar de famosas batallas como la de Gallipoli en la primera, supusieron grandes errores por las alianzas que realizaron y, sobre todo, en la segunda en la que cambiaron de bando en dos ocasiones en búsqueda de compensaciones en material y armamento que, por cierto, nunca recibieron. Todo esto les supuso una gran pérdida de su capacidad militar y por lo tanto de prestigio en dicho aspecto y el paso a ser un país poco fiable.

Con todos estos antecedentes negativos, lo que explica este rápido ingreso en la OTAN es que se debió a dos razones fundamentales: su situación geoestratégica, en la confluencia de unas regiones del mundo más complejas e inestables: Oriente Medio, los Balcanes, el Cáucaso, el Mediterráneo y la región del Mar Negro y como consecuencia de la conocida como la Estrategia de Contención contra la URSS, definida en la Doctrina Truman de 1947 acompañando al Plan Marshall.

Por ello, recibió mucho material militar americano y se empezaron las cooperaciones en temas de modernización, adecuación de procedimientos y formación de sus cuadros de mando. Por otro lado, se instalaron allí unos anticuados misiles nucleares que, casualmente se convirtieron en moneda de trueque con la URSS para dar fin a la crisis de los misiles en Cuba de 1962. Posteriormente, y siguen allí asentadas en Incirlik, se trasladó a Turquía un cierto número de bombas nucleares (se estima que son unas 70 cabezas nucleares tácticas del tipo B61-12) [1] a ser lanzadas desde aviones estratégicos norteamericanos en caso de necesidad. No se sabe a ciencia cierta cuando se produjo este despliegue y la verdad, es que no supo oficialmente de su existencia hasta 2011.

Insiste desde 1987 en ingresar en la UE (entonces la CEE); pero siempre se le han puesto muchas trabas y exigencias -amplios cambios en la legislación sobre los Derechos Humanos, reducir el paro, mejora las relaciones con Grecia y diversas y fundamentales mejoras legislativas-. La verdad es que todo ello, si bien es cierto, no han supuesto más que una serie de excusas para ir dilatando en el tiempo sus pretensiones.

Sus verdaderos problemas para el ingreso estriban en que no interesa por: su tamaño en personas (75-79 Millones) lo que actuaría en su favor a la hora de determinar el número y porcentaje de representes en el Parlamento y otros órganos legislativos y ejecutivos de la UE – su número se otorgan en función del número de habitantes de cada país miembro-; la religión mayoritaria –musulmana-y la necesidad de tener que invertir muchos recursos (fondos estructurales europeos) hasta ponerse al nivel europeo en cuestiones de grandes infraestructuras, industria y agricultura. Razones de mucho peso, aunque no fácilmente confesables, que sin duda producirían una gran desestabilización por todos los lados. A las que hay que unir una innata y determinada repulsa hacia ellos, principalmente, por parte de británicos y alemanes, quienes han sido muchas veces enemigos o aliados a lo largo de toda su historia y en la evolución de los correspondientes imperios.

Ni su aparente o real voluntad de cumplir las exigencias marcadas oficialmente, ni el reducirlas parcialmente por parte de la UE, le han dado acceso a la Unión, lo que ha supuesto un grave trauma para todos los turcos que, en busca de nuevos y mejores horizontes emigran por millones a países de esta, principalmente a Alemania (donde residen unos 3 millones de ellos).

Paradójicamente, Turquía es ahora la llave de contención del flujo de los refugiados (2,9 millones están en Turquía) hacia la UE como consecuencia de los conflictos en la región, principalmente en Siria. A cambio, malamente y de momento, la UE ha podido contener dicho flujo en territorio turco con la asignación de 3,000 millones de €. Cantidad que de continuar en el tiempo esta situación, será realmente insuficiente. A la par, exige su libertad y rapidez para la obtención de visados y la incorporación a la Unión como pasos siguientes y sin dilaciones.

El siguiente actor fundamental para determinar el futuro del país son sus fuerzas armadas basadas en función de su ubicación geopolítica y los acontecimientos en el entorno cercano (Grecia, Chipre, Siria y los kurdos), al ser estos los principales factores determinantes de su política nacional de seguridad y de defensa.

Desde hace muchos años vienen invirtiendo grandes gastos en defensa medidos en porcentajes de PIB aunque estos van decreciendo de forma paulatina;  así se ha pasado de un 4,14 % en 1996  al  2,13% en 2015.

Su entidad y poder ha ido creciendo mucho debido a sus numerosos reales y algunas veces ficticios enemigos “externos e internos” desde la caída del imperio Otomano y gracias al sistema legado por Atatürk que les concedió un papel crucial y muy importante en la vida y funcionamiento del país (País Militarista).

El papel asignado por aquel a estas  -el mantenimiento a ultranza de la laicidad del Estado; cosa que hasta hace un año se juraba en el momento de la jura de bandera por todos sus cuadros de mando- les ha dado una situación de verdadero privilegio y mejor acceso a la cultura y la educación de ellos y sus descendientes por lo que indirectamente su influencia se ha ido extendiendo a los ambientes dominantes de la política, la justicia, la economía, religión y la enseñanza (Equivalente a los antiguos Jenízaros que, precisamente y por una razón similar fueron perseguidos y extinguidos en 1826 por el Sultán Mahmud II). Lo que Erdogan define como la “Oligarquía burocrática”

Poco a poco, han ido aumentando sus capacidades militares hasta alcanzar en la actualidad más de 630.000 miembros en servicio activo y 400,000 reservistas, aunque la mayor parte del servicio militar en el país es de recluta obligatoria, lo que sin duda disminuye y en mucho, su capacidad operativa en comparación con otros ejércitos de la OTAN.

Es el segundo ejército de la OTAN por número de efectivos tras EEUU. Pero, a pesar de ello, está muy desequilibrado por el tema de la recluta y porque se encuentra falto de cierto material específico y de calidad. Por ejemplo: Entre el material aéreo cuentan con 200 F-16, la segunda fuerza aérea de combate tras EEUU; pero, con muy escasa capacidad de reabastecimiento en vuelo y de transporte aéreo. La Armada cuenta con 13 submarinos, 18 fragatas y 6 corvetas. Sin embargo, no tiene capacidad de proyección ni portaeronaves. Los carros de combate y la artillería de campaña es lo mejor que tienen en el Ejército de Tierra.

La mayor parte de su material es de EEUU. Paralelamente, recibe muchos apoyos de estos en entrenamiento de pilotos y Oficiales de Estado Mayor. Reino Unido también les ayuda mucho, principalmente en idiomas y operaciones especiales. Alemania es, actualmente, el segundo proveedor de armamento. Pero, por las carencias remarcadas anteriormente, se puede afirmar que estos apoyos han sido, de siempre, muy selectivos. Parece que los aliados quieren fortalecer sus capacidades de resistencia sobre el propio terreno, de forma que tapone a la URSS en su día y hoy a Rusia, pero no convertirle en un monstruo con capacidad de proyección que se lance a aventuras expansionistas.

Es un país muy hábil en manejo y compensación de sus servicios a la OTAN; para ello, busca apoyos como ciertas medidas de protección evocando en varias ocasiones los artículos más determinantes de la Alianza (Arts. 4 y 5) a modo de verdadero paraguas ante los conflictos en los que se ven involucrados; aunque, nunca han conseguido un apoyo total en estos aspectos, pero sí en materiales de los que carecen. Así, en enero de 2013 los aliados, a petición de Turquía, desplegaron misiles del tipo PATRIOT para "aumentar" la capacidad de defensa de Turquía frente ataques con misiles o aviones desde Siria –tras varios despliegues norteamericanos y alemanes, ahora es España quien tiene a cargo esta misión-.

Los militares turcos han sido fieles cumplidores del legado recibido y en función de ello han protagonizado cinco golpes de Estado debidos a graves situaciones de corrupción política y ciertas presiones religiosas por recuperar su papel vetado en el gobierno y la vida del país. El primero de estos se produjo en 1960 y dio origen a una nueva Constitución laica en 1961; el último, se produjo en julio de 2016 al que le dedicaremos un poco de mayor atención. Han tomado el poder en cuatro ocasiones y en dos se decretó la Ley Marcial; la primera desde 1971 hasta 1973 y la segunda en 1980 tras el segundo golpe.

Participa en muchas Operaciones de Paz, pero generalmente, lo hace con muy pequeños contingentes excepto en Afganistán, Kosovo (KFOR) y el Líbano (UNIFIL) donde ha aportado o aportan contingentes mayores.

Para terminar con este breve repaso de sus características militares, se puede decir que pueden ser definidas como de “fácil gatillo” ya que no dudan a enfrentarse con eficacia y contundencia contra quien, ”viole”, aunque sea de forma mínima, sus espacios aéreos nacionales. Así, derribaron un avión de combate griego (23 de mayo de 2006), posteriormente un helicóptero sirio (15 septiembre 2013) y también un avión ruso (24 de noviembre 2015).

El o los siguientes actores que puedan influir en el futuro de Turquía los constituyen lo que podríamos denominar como su participación en los Conflictos más Recientes. La mayoría de ellos contra Grecia, EEUU, Siria y los Kurdos; aunque todos lo han sido de los que podríamos encuadrar como de baja intensidad.

Tras la segunda Guerra Mundial participó en la Guerra de Corea junto a los EEUU. Posteriormente en 1974 ocupó militarmente Chipre lo que levantó las tensiones en la zona, principalmente con los griegos. Dado el cariz del asunto, EEUU tomó parte en el conflicto diplomático y como consecuencia del mismo se decretó un importante embargo de armas por parte de los norteamericanos. Como respuesta inmediata a dicho embargo y presión exterior, los turcos optaron por mantener durante varios años determinado tipo de presiones y ciertas amenazas de cierre sobre las bases de la OTAN en su territorio, situación ésta, que se extendió hasta 1980.

Superada la primera fase de controversia y una vez probada la eficiencia de sus amenazas contra los intereses OTAN-EEUU, en 1990, apoyaron el ataque estadounidense contra Irak (I guerra del Golfo) y en 1991 desplegaron miles de soldados en el Norte de Irak, cosa que se aprovechó por su parte para llevar a cabo una fuerte represión contra los kurdos en la zona.

Para superar el tema de Chipre y tras determinadas advertencias y presiones menores de varios países de la OTAN y la propia UE, en 1999 llegó a ciertos acuerdos con Grecia para la unificación de Chipre.

El conflicto bilateral más grande entre ambos aliados tuvo lugar el 12 de octubre de 2007, cuando el Comité Doméstico de EEUU de Relaciones Exteriores aprobó una Resolución por la que se explicitaba que “El genocidio armenio”  fue concebido y llevado a cabo por el Imperio Otomano desde 1915 hasta 1923 lo que resultó en un gran enfriamiento de las relaciones bilaterales y que, aún colea.

No se deben olvidar las constantes guerras, escaramuzas y represiones contra los kurdos dentro y fuera de Turquía. Por último, las recientes polémicas verbales y acusaciones contra EEUU, Alemania y Holanda por factores que afectan al régimen actual y que están encadenadas respectivamente al último golpe de Estado y a la negativa de estos últimos a permitir la entrada de ministros turcos para hacer propaganda en apoyo al voto favorable en el reciente referéndum sobre los cambios en la constitución y del que sobradamente se hará referencia con posterioridad.

No podría faltar en el listado de actores intervinientes sobre el futuro de Turquía el Kurdistán y los kurdos. Elementos estos que puedan aparecer como un fenómeno más o menos reciente pero que, por ciertas referencias arqueológicas parece que en torno al 5.000 a.C. ya se puede hablar de poblaciones kurdas. Un pueblo al que por muchos se le define como “el pueblo sin Estado más numeroso del mundo”.

Tras el Tratado de Lausana (1923), el Kurdistán primitivo pasó a quedar dividido entre Turquía, Siria, Irán, Irak y la URSS cosa que se consagró tras la Segunda Guerra Mundial mediante el inicio de la descolonización y el trazado de las nuevas fronteras en la región por lo que sus pobladores quedaron repartidos entre dichos estados tal y como siguen actualmente. Solo en Turquía más de 14,5 millones de sus habitantes son kurdos y cuyo partido más importante es el llamado Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) considerado por los turcos, durante mucho tiempo, como un partido terrorista.

Es un pueblo que, nunca ha renunciado a su identidad, que siempre trata de recomponerse y recobrar su territorio y que, precisamente por ello, ha venido siendo masacrado por casi todos  los que acogen parte de sus antiguas pertenencias. Son famosas las matanzas de miles de ciudadanos kurdos en Irán (Guerra Santa contra los kurdos), Iraq por parte de Sadam Husein con el empleo masivo de armas químicas contra ellos y las persecuciones y enfrentamientos constantes en la propia Turquía contra el (PKK). Situación esta última, que para muchos parecen ser menores, pero que ya han se han cobrado unos 40.000 muertos en los 30 años entre los kurdos y otro número menor, aunque bastante elevado, de turcos.

Todo el mundo y hasta los propios turcos y kurdos entendieron que esta larga y extenuante situación tenía visos de arreglarse y que el propio Erdogan estaba por la labor en ello cuando en octubre de 2012 se iniciaron unas conversaciones de paz y, de facto, se estableció una tregua entre el PKK y el gobierno turco. La tregua se rompió en julio de 2015 tras una serie de “extraños atentados” en Ankara. Atentados, que “oficialmente” fueron perpetrados por la oposición a Erdogan durante la celebración de varios mítines en su apoyo y que este, rápidamente, se los “atribuyó” directamente al PKK.

En general, han sido bastante olvidados en su penar y persecución variada; aunque, últimamente y gracias a la frenética actividad de los llamados peshmergas kurdos tanto en Siria como en Iraq en la lucha contra el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) les ha favorecido en parte ya que, al ser, principalmente en Iraq, las primeras y únicas fuerzas que realmente les hicieron frente y evitaron la casi total ocupación del país. Por y para ello, recibieron importantes apoyos en material e inteligencia por parte de EEUU, aunque, estos miran para otro lado ante las diversas y recientes represiones turcas contra los kurdos. Dichos apoyos, indudablemente, han sido muy mal aceptados por parte de Turquía porque entienden que además de que aquellos son bien considerados por la Comunidad Internacional (CI), mejora y mucho sus capacidades de combate, y que, por lo tanto, les resultará bastante más difícil enfrentarse a ellos en un futuro inmediato.

En definitiva, se puede afirmar que las represiones turcas sobre los kurdos obedecen a tres razones principales: su odio eterno y visceral a estos estén donde estén; impedir por todos los medios la reconstrucción del Kurdistán partiendo desde Siria -Operación Escudo del Éufrates liderada por Turquía- y evitar que estas fuerzas apoyen con sus actuaciones el sostenimiento de Al Asad.

Llegamos en este punto a analizar brevemente el último Actor Principal en Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Un hombre de familia humilde y con una juventud muy dura, que le obligó a emplearse en todo tipo de bajos y mal remunerados trabajos para poder pagar sus estudios y llegar a destacar en la vida social y política del país.

 En 2001 fundó el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) -un partido conservador social de tendencia islamodemócrata- y tomó para sí la presidencia del mismo. Antiguo alcalde de Estambul. primer ministro entre marzo de 2003 y agosto de 2014. Desde entonces es el presidente de Turquía. Un hombre al que sus más de 30 años en política le han llevado a ocupar diversos cargos a todos los niveles e incluso, le han costado varios años de cárcel por defender sus ideologías islamistas, que como bien sabemos, eran muy perseguidas por los militares y sus ramificaciones oligarcas.

En 2010 sufrió el penúltimo intento de golpe de Estado por el que cincuenta altos Oficiales del ejército, involucrados en el mismo, fueron arrestados y duramente juzgados precisamente por defender la laicidad del estado y evitar una islamización del mismo. Fueron acusados de conspirar contra el Estado y tanto ellos como sus familiares, casi desaparecieron de la faz de la tierra.

Hombre muy ambicioso, tendente al cambio de bando y de políticas cuando le interesa y tremendamente desconfiado de los militares por entender que estos son una casta privilegiada y porque se oponen a sus pretensiones a los grandes cambios que quiere introducir en el país: Gobierno presidencialista, restringir los derechos humanos y volver a la religiosidad de corte islamista en la sociedad y la Administración. Lógicamente, sus fobias se extienden también a estamentos como la educación, parte del clero, la justicia, la policía y los altos funcionarios (la Oligarquía burocrática).

Por otro lado, odia la Libertad de prensa e Internet. Turquía lidera la clasificación mundial de censura en las redes sociales en 2016. Por lo general, sus ataques más viscerales están dirigidos a enemigos residentes en el extranjero.

Entre sus primeras medidas a tomar se encuentra una fuerte pretensión y, lo conseguirá, para establecer de nuevo la pena de muerte que fue abolida en 2002 para acercarse a la UE -único país musulmán que la tiene abolida-.

Su particular bestia negra es el clérigo Fethullah Gülen, un ex aliado suyo y ahora acérrimo enemigo que vive exiliado en EEUU y dirige un movimiento conocido como FETO. Sobre el que tiene exigida su repatriación para juzgarle en Turquía por considerarle un traidor y el máximo responsable de todo lo malo que sucede en el país. Obama acabó su mandato sin atender a dicha petición y ya veremos que hace Trump con este tema.

Muy conocedor del valor de sus territorios y aguas para el paso de ductos en dirección a Europa; explota dichas posibilidades con todos los interesados, fundamentalmente con la UE, Israel y Rusia. Hábil negociador con todos los países de su entorno, incluidos Israel, Irán y Arabia Saudita.

Totalmente opuesto a las políticas de su incomodo vecino Bachar Al Assad; por ello, desde los primeros conatos de guerra civil en Siria ambos han mostrado su descontento y criticas mutuas llegando a una verdadera confrontación bélica y diplomática que comenzó en 2012 antes de que hiciera su apar

Con respecto a este grupo, inicialmente, y según diversas fuentes, hizo grandes negocios personales e incluso familiares con ellos. Les apoyó trapicheando con la venta y transporte de armas y suministros para ellos de procedencia diversa, el petróleo que aquellos conseguían explotar en Siria e Iraq, las antigüedades expoliadas y con la cesión de diversos medios y aportes de inteligencia para favorecer su lucha contra los kurdos y, al mismo tiempo, tratar de derrocar a Al Asad. Se estima que sigue haciéndolo, aunque de forma más discreta.

Ordenó entrar en fuerza en Siria por primera vez en febrero de 2015 con la excusa de que la tumba de Solimán Schah, abuelo del fundador del Imperio Otomano, que se encuentra en Siria, estaba en territorio tomado por el ISIS en aquellos momentos, y por lo tanto, corría el grave peligro de su desaparición.

Posteriormente, y amparándose en su pertenencia a la coalición encabezada por EEUU, penetró en tierras sirias y de Iraq con la excusa de combatir al ISIS pero, buscando batir más a los kurdos que a los yihadistas. Iraq, quizá asesorado por EEUU, al entender que aquello era desproporcionado y ponía en peligro su integridad territorial por ser invadido por un país vecino sin haberle invitado, les expulsó a las pocas semanas. Cosa que, sin embargo, no ha sucedido en Siria donde han permanecido con el traidor y opaco silencio de Rusia. 

La CI no ha denunciado dichos ataques y ha guardado un vergonzoso silencio ante los mismos. Por lo que se deduce, que muy previsiblemente, sea la moneda de trueque por permitir el uso de bases turcas, luchar a su lado “contra el ISIS” y contener los refugiados en su camino hacia Europa.

Es un hombre de muy dudosas actividades previas de entre las que destacan que: al parecer, él mismo dirigía la Milli Gorus durante la primera guerra de Chechenia y que apoyó directamente a los Hermanos Musulmanes en Egipto.

Es conocedor de que la CIA está detrás de muchos de los movimientos políticos, civiles y militares en Turquía que pretenden taponarle su camino; por eso, sus crecientes declaraciones de odio hacia EEUU y sus acusaciones de que estos apoyan el terrorismo al conocer de primera mano muchas de las actividades de la CIA en las Primaveras Árabes y en especial, en los conflictos en Siria y Egipto.

Podríamos terminar por definirle como un “populista de corte islamista" ya que sigue los parámetros de estos a rajatabla. Busca y se dirige a los desamparados, desencantados y oprimidos dentro y fuera de su país, identifica y caricaturiza a los “culpables” de dichos males, promete soluciones fáciles y muy beneficiosas y trata de convencerles que solo esto se conseguirá destruyendo el sistema establecido, imponiendo uno nuevo bajo su liderazgo y les pide fe ciega en él y solo en él. Vamos, un auténtico populista.

No se puede analizar el futuro de Turquía sin estudiar la influencia de un actor que ya no participa, pero que, con su evidente e importante actuación, mucho de lo que ya se ha alcanzado o puede venir, no se hubiera logrado si este hecho no hubiera acontecido; me refiero, claro está, al último Golpe de Estado.

Llevado a cabo el 15 de julio de 2016, del que en cualquier caso y ante la vista de los hechos, solo se puede decir que fue un golpe mal preparado, pésimamente dirigido, con una escasa participación, sin una cabeza visible de prestigio y sin elementos de convencimiento que hicieran que fuera fácilmente aceptado por la población civil tal y como ocurrió en ocasiones anteriores.

Fue y sigue siendo muy raro que ni los grandes y eficaces servicios de inteligencia turcos ni los rusos ni los de EEUU hubieran detectado "oficialmente" nada al respecto. Destaca la muy rápida reacción civil para haber sido declarado por sorpresa y el empleo masivo de las redes sociales como el arma esencial de movilización y repulsa, sobre todo, al estar estas tan restringidas como lo estaban en aquellos tiempos.

Destacan muchos otros factores como son: la fácil y rápida identificación de los “culpables” y los que les apoyaban; tan solo en cuestión de horas y la gran desproporción entre las bajas de ambos bandos. A pesar de que no hubo apenas fuerzas militares oponentes, se registraron muchas más bajas entre los golpistas, fuertemente armados y protegidos que, entre los contrarios al golpe, unos pobres civiles a pecho descubierto. Lo que hace suponer, que muchas de las víctimas fueron masacradas en el momento de su rendición.

Como resultado de un pequeño golpe y de las características mencionadas, sobrecoge que las represiones posteriores hayan sido más que masivas (130.000 funcionarios expulsados) entre todos los estamentos que odia Erdogan y entre los Partidos Políticos de la oposición. Miles de detenidos, juicios sumarísimos y una larga lista de deportados. Hay que tener presente que en Turquía estas suspensiones, aunque no supongan cárcel, son de empleo, sueldo y retribución del tipo pensión de forma definitiva para ellos y sus familias, Ello que supone una media de unos 500.000 afectados, los que han pasado de la noche a la mañana de ser privilegiados y acomodados a verdaderos parias y pobres de pedir.

Se ha quitado de un plumazo a una gran parte de los que se le oponían y ha marcado una clara llamada de atención o aviso a navegantes para aquellos que puedan pretender actuaciones similares a corto o medio plazo.

Además, ha servido de justificación de la necesidad de mano dura (restauración de la pena de muerte abolida en 2004) y cambios profundos en la legislación que le allanen el camino para lograr sus fines y objetivos políticos, incluido mantener durante largo tiempo el Estado de Emergencia. Ha aumentado la popularidad de Erdogan que, inmediatamente tras el golpe, alcanzó cotas imprevisibles en los mome

Ha impulsado y justificado la “Guerra Santa” contra el ISIS y el PKK; combatir cualquier enemigo externo real o imaginario y sobre todos sus enemigos internos que ahora son: todos los “malvados militares, religiosos, jueces, educadores y los políticos” que no son partidarios de la islamización del país y el PKK dentro y fuera de Turquía (único enemigo que persiste en la l

Rusia, a pesar de sus problemas por el entonces reciente derribo de su avión de combate, corrió a apoyar a Erdogan tras el golpe, aunque, o quizá por ello, EEUU y la UE

Como conclusión sobre este punto y a la vista de los benéficos obtenidos por Erdogan, no es nada difícil pensar que, más que un verdadero golpe de Estado, se trató de un autogolpe  ó  una inducción suya para engañar a personas de buena voluntad; haciéndoles creer que contaban con más apoyos y posibilidades de las que realmente existían, y que realmente no se movían a la vista de los ya mencionados nefastos resultados del anterior golpe y había que hacer algo para poder culparlos de forma oficial.

Tras el análisis de estos factores determinantes se puede afirmar que hay una serie de indicadores más o menos claros que nos permitirán hacer una serie de previsiones sobre lo que puede suceder en Turquía. Es decir, contestar al título de la conferencia y de este trabajo QUO VADIS TURQUÍA.

Para empezar, no se puede obviar en absoluto lo que ha supuesto el resultado y las repercusiones del pasado referéndum sobre potentes cambios en la Constitución turca y que se celebró el pasado domingo 16 de abril. Llevado a cabo, por primera vez, con participación popular y en pleno Estado de Emergencia, lo que ya son hechos muy poco usuales. Referéndum que a pesar del estrecho margen del Sí (51,4 de los votos) y de las múltiples reclamaciones externas e internas sobre un posible pucherazo, o al menos sobre la escasez de imparcialidad, supone: el cambio de 18 artículos de la Constitución de 1982. La creación de un sistema presidencialista ejecutivo de corte islamista en el que Erdogan se convertirá también en cabeza del Ejecutivo al suprimir el Primer Ministro. Nombrará ministros y retornará a su puesto como líder del AKP (hasta ahora prohibido para el presidente). El Parlamento además de poder ser clausurado a su antojo, perderá competencias para fiscalizar al Gobierno. Y, aumentará la influencia directa del presidente para nombrar a los jueces más importantes del país.

Se traduce, en definitiva, en un poder ilimitado o pseudo dictadura, ya que un solo hombre concentrará el poder ejecutivo y legislativo y controlará casi totalmente los nombramientos en el Judicial. Además, se asegura permanecer en este puesto hasta 2029. Acaba definitivamente con el régimen democrático kemalista de 1923. Y lo que es más importante y transcendente, deja al país dividido en dos partes iguales con ideas totalmente contrapuestas.  Por lo que, a la vista de todos estos cambios tan profundos, no  es de extrañar que ya se le conozca por el sobrenombre del “Sultán del Bósforo”.

Es muy significativo el hecho de que los mayores porcentajes de apoyo a la campaña de Erdogan se hayan obtenido entre los que residen en Europa y en las zonas rurales (las personas más oprimidas y maleables y con menor cultura), mientras que en las tres ciudades más pobladas del país (Ankara, Estambul e Izmir) el NO ha sido ampliamente mayoritario.

Con respecto a la campaña previa al mismo hay que resaltar que ha sido llevada a cabo bajo miedo, presión y censura a la oposición, Internet y medios de comunicación; en definitiva, bajo una auténtica Ley del Miedo y Represión muy poco democrática. Ha despreciado toda traba o impedimento incluso lo referente a la prohibición de enviar ministros al extranjero en favor de su campaña y él mismo, ha obviado el principio de imparcialidad presidencial en las campañas políticas.

Es altamente alarmante y muy, pero que muy significativo el hecho de que Trump haya sido el primer mandatario internacional de peso que haya felicitado personalmente a Erdogan por el éxito del SI, máxime cuando muchos dirigentes y estamentos de peso internacional ponen en duda dichos resultados y le alientan a que tome en consideración las reclamaciones democráticas sobre los mismos. Cosa, a la que Erdogan ya ha anunciado, que no va a ceder y que el resultado está cerrado y bien cerrado.

En otro orden de apreciaciones, es altamente probable que en sus relaciones con Rusia seguirán en aumento los sucesivos y continuos tanteos y escarceos económicos, políticos y militares (ductos, explotación de recursos y posibles alianzas).

Por su parte, la OTAN seguirá sin condenar las represiones en la medida requerida. Erdogan sabe que tiene bien aseguradas las riendas (situación geográfica, bases y tropas aportadas). No es previsible que Trump lidere un cambio de postura con respecto a la necesidad de mantener a Turquía en la OTAN. Aparte del agujero que supone para la propia OTAN; desmontar todos los medios de localización, seguimiento, mando y control y las bombas nucleares que EEUU tiene desplegados en Turquía no es tarea fácil y muy difícil de encontrar otras alternativas viables. Además, daría un paso franco a Rusia hacia el Mediterráneo y le facilitaría su labor defensiva al no tener tanta amenaza por parte de la Alianza por este flanco.

Como conclusión sobre este punto y a la vista de todas las dificultades; si Turquía se sale de la OTAN, lo hará a petición propia y se aliará con Rusia porque, como se ha visto bien claro, no tiene capacidad militar real para mantenerse sola salvo, que quiera permanecer exclusivamente en su territorio.

Con respecto a la UE y a pesar de las “promesas de Merkel” es muy difícil que entren en la UE. Turquía ha sido una de las principales excusas del Brexit. La rehabilitación de la pena de muerte es un obstáculo insalvable para Europa. Incluso, los visados rápidos y sin límites son difíciles de negociar en los momentos que se encuentra la UE y los cambios a producirse en el país. Previsiblemente, su “apoyo con los refugiados” obligatoriamente se compense con mayores aportaciones económicas a las que se llegará tras nuevas y no muy lejanas amenazas de “abrir el grifo”.

Seguirá empleando a los refugiados a su antojo [2] y además se mantendrá una fuerte participación en las mafias que los mueven hacia Europa u otros destinos y con los que trafican con seres humanos, sobre todo, niños.

Dentro de la CI, solo la ONU y por su escasa trascendencia, continuará planteando ciertos problemas a Turquía por los abusos sobre los Derechos Humanos – no hay que olvidar que, además de sus posturas y acciones antidemocráticas, unos 2000 kurdos han resultado muertos recientemente-.

El aumento de la cohesión interna entorno a Erdogan, su decisión de intervenir en fuerza en la lucha contra el ISIS, ciertos acercamientos políticos y comerciales con Irán tras el acuerdo nuclear de dicho país (a pesar de sus diferencias religiosas y de postura en Siria), y fundamentalmente, los grandes acercamientos económicos con Rusia le han hecho ganar un gran “Prestigio Externo”. Han llegado a sentarse como iguales en la mesa de negociación en Astana junto a Rusia e Irán sobre el Alto el Fuego en Siria, siguen en dicho foro y han desplazado del mismo a EEUU, el perejil de todas las salsas.

Tras las purgas realizadas entre las élites de sus fuerzas armadas pueden encontrarse con ciertos problemas con la efectividad en las mismas. Los más que previsibles rápidos ascensos de personas no preparadas para ello y, por el mero hecho de ser adeptos del nuevo régimen, será un hándicap importante, tal y como ocurrió, aunque en otra medida, en Iraq. Necesitará tiempo para recomponerlas con adeptos bien formados. El cierre de sus academias militares, ya efectuado, y el paso a la formación universitaria como una carrera más, traerá, sin dudas graves problemas de disciplina y formación de sus cuadros de mando intermedios.

A pesar de sus grandes esfuerzos en inteligencia y policiales, seguirá sufriendo el zarpazo del terrorismo en sus tierras de mano del PKK y del ISIS. Incluso, algunas fuentes sospechan de la posibilidad de ejecución de determinados auto atentados cuando sean precisos.

La permeabilidad de sus fronteras con las zonas en conflicto seguirá siendo el principal paso de terroristas y de abastecimientos en ambos sentidos. No hay razones para pensar de pueda cambiar el hecho de ser uno de los países mayores proveedores de terroristas yihadistas junto a Túnez, Arabia Saudita y Rusia.

La evolución hacia un país islámico y su más que posible radicalización pueden influir en el desarrollo de su ya maltrecha economía libre (grave depreciación de la moneda, bajada de la inversión externa y aumento del paro [3]) y en detrimento del turismo -una de las principales fuentes de ingresos y que ya ha bajado en un 30% en 2016-. Además, puede suponer un paso atrás en el progreso cultural del país, todavía muy retrasado en este aspecto.

Sacará apoyos económicos de todos los lados (incluidos Israel, Rusia y Arabia Saudita) y firmará muchos acuerdos comerciales relativos a la comercialización y producción de energía e instalación de determinados ductos (a destacar sus inversiones en el gasoducto Levitán con Israel). Puede que estas inversiones y otras con Rusia las rentabilice lo suficiente para convertirse en uno de sus mayores focos de ingresos en un futuro a corto plazo y con ellos pueda costear las fuertes inversiones que precisa.

Busca instalar varias centrales nucleares (principalmente con Rusia, Japón y Francia). Ya tiene contratados 8 reactores nucleares y quiere llegar a 23.  Lo que más preocupa de este tema, es que quiere gestionar sus propios combustibles (la capacidad de enriquecer Uranio) y los desechos nucleares (Plutonio) al estilo de Irán; lo que le abre el paso a convertirse en un país con capacidad de producir armamento nuclear en unos pocos años, si es que toma esta decisión.

Seguirá atacando verbalmente cada vez más a Europa (Alemania) y a EEUU para tratar de romper lazos con ellos y aparecer más puro a los ojos de su pueblo adepto y los de sus vecinos islamistas de todas las tendencias.

Es muy posible que, si su desarrollo y prestigio aumentan en la zona, entre conflicto con Irán o Arabia Saudita, a pesar de estar en buenas relaciones actuales con ambos. Conflicto en el que actuará solo o en coalición con alguno de ellos en la más que probable próxima lucha por la hegemonía en Oriente Medio que tiene todos los visos de producirse en la zona. Las razones para ello pueden basarse en una reminiscencia de las pasadas glorias durante el Imperio Otomano y principalmente, si consigue la capacidad nuclear y EEUU abandona de manera definitiva su importante presencia en la zona.

Habrá que ver qué papel juega en todo esto Rusia que no quiere abandonar sus posiciones de acceso al Mediterráneo y que sabe lo que supone para sus intereses el que Turquía esté pesando en uno u otro platillo de la balanza.

Indudablemente, estos cambios no serán en vano. Turquía no se parecerá en nada a la Turquía de los últimos años y mucho me temo, que tras la excusa de que los europeos no les queremos, se escondan verdaderas agendas ocultas, que una vez implantadas en el país, serán imposibles o muy difíciles y dolorosas de cambiar.

Está claro que, contrariamente a lo que muchos se pensaban, el Kemalismo no había llegado a calar profundamente en todos los ambientes y territorios del país. Y, que, a pesar de lo expuesto anteriormente, los posibles excesos de la privilegiada casta oligarco burocrática, amparada en la defensa a ultranza de la orden recibida directamente de Atatürk, hayan influido tanto en un hombre, Erdogan; quien ha visto la oportunidad de devolver uno a uno todos los golpes y sufrimientos personales de antaño. Que, cegado por su odio hacia todos ellos y lo que representan, por sus deseos de venganza y una fuerte convicción populista e imperialista, pueda llevar a un país, claramente dividido en dos, a una serie de confrontamientos internos que empañen aún más las tribulaciones de una zona ya de por sí muy convulsa y que no precisa de más problemas para que esté pronta a explotar.

Lo que sí es indudable, es que una vez más, suceda lo que suceda en y con Turquía, influirá de forma muy importante en todo Occidente. Razón por la que deberemos seguir muy alertas a los siguientes cambios y evoluciones y no pensar que todo ha pasado ya, que esto solo suponen unos simples cambios en el maquillaje y que, por lo tanto, todo seguirá igual.    

[1] A pesar de ser consideradas como bombas nucleares tácticas, su potencia es muy elevada ya que es de unos 340 Kilotones, lo que supones unas 20 veces más que la de conocida bomba “Little Boy” lanzada sobre Hiroshima en 1945.

[2] La famosa foto del niño muerto en la playa fue tomada y publicada por la Agencia Oficial turca y fue el detonante para mover todos los sentimientos y obligar a tomar medidas de todo tipo en Europa.

[3] El pasado año, el que más ha subido el paro de los últimos 7 años.

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