Anwar Zibaoui

África presenta una de las mayores oportunidades de crecimiento en el mundo en los próximos años, por razones obvias: dividendo demográfico, vitalidad y creatividad de los jóvenes, urbanización, capacidad de innovación,... Hay un potencial considerable en sectores como transporte, desarrollo urbano, energía, agua o residuos, valorado en más de 35.000 millones de dólares anuales. Son activos importantes para los inversores. En 2050 se estima para África un crecimiento equivalente al PIB de China.

La internacionalización de una empresa en África, es posible. Hay muchas historias de éxitos y heridas que pueden servir de ejemplo. Sin embargo, las empresas siguen considerando el "riesgo africano" de forma distorsionada. En vez de elegir las mejores prioridades de crecimiento, y valorarlo como una expansión geográfica, se amplifican las diferencias culturales, sólo se citan los fallos y se magnifican los problemas. Y sin embargo, se demuestra, que los rendimientos de la inversión en África son altos, aunque requieren más tiempo.

Uno de los retos es atraer más inversiones y financiar su desarrollo, aunque hay una necesidad imperiosa de seguridad jurídica. Los gobiernos del continente se esfuerzan por mejorar su clima empresarial y promover sus atractivos. Pero la cuestión de la certeza jurídica de las inversiones, tanto internacionales como locales, es un reto a pesar de los esfuerzos para crear proyectos y establecer socios. En un contexto marcado por una gran diversidad de sistemas legales, características especiales y limitaciones locales es importante que el continente asegure marco jurídico más atractivo un entorno legal seguro para atraer mejores flujos e inversiones. El riesgo es inherente a los negocios, pero esto no debe obstaculizar la inversión. Las empresas deben integrar este hecho para saber anticiparse y gestionarlo en caso de dificultades.

En África, existen unas características específicas en el mercado local que hay que entender, hay que mejorar la seguridad jurídica y hay riesgos, pero también hay un futuro. Ahora, hay que centrarse en impulsar nuevos procedimientos relacionados con la ética en los negocios y una mayor transparencia. Crear valor agregado local es el corazón del problema que enfrentan las empresas allí. No se trata de hacer de ONG, una empresa que no obtiene ganancias no puede invertir ¡ni compartir! Pero la creación de riqueza siempre es el fruto de una construcción, y alcanza a todos.