Javier Fernández Arribas

Pie de foto: Nicolás Maduro acompañado de Diosdado Cabello, ejemplos notables de falta de respeto a la Ley y la Democracia.

Por unas causas o por otras, la frase que define muchas de las situaciones conflictivas actuales en la falta de respeto. Y lo peor es que se hace con impunidad, en la mayoría de los casos. Podemos fijarnos en situaciones externas donde está en juego la convivencia y muchas vidas humanas. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha utilizado al Tribunal Supremo y a la Comisión Nacional Electoral para hacer frente a los votos de los venezolanos que dieron la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional a la oposición. Ahora, sin respetar la Constitución ni las leyes, de una manera patética e histriónica, retrasa por decreto el referéndum revocatorio. Se abre una negociación que solo va a servir para dilatar los plazos en beneficio de los chavistas. Veremos. 

En Siria, los bombardeos contra civiles en la ciudad de Alepo son una vergüenza internacional que se soportan porque nadie se atreve a hacer frente al nuevo zar ruso, Vladimir Putin. Durante muchos meses, el Ejército sirio ha machacado también a los civiles sin ningún tipo de miramiento. Y si vemos la acción de los terroristas utilizando la barbarie para atemorizar a miles y miles de personas en Irak y Siria para someterlos a sus antojos, vejarlos diariamente y extorsionarlos con múltiples impuestos es alto que la historia demandará severamente a los responsables y a los que alentaron y consintieron estos grupos terroristas. Además de la pérdida de respeto en una guerra, que es lo más habitual por desgracia, florecen las actitudes desafiantes en procesos electorales que rayan la descalificación obscena.

Es el caso del candidato republicano en las elecciones a la Casa Blanca, Donald Trump, quien se vanagloria de actitudes repugnantes hacia los inmigrantes y mucho más hacia las mujeres. No respeta nada y piensa que sus desafíos le van a facilitar la presidencia de los Estados Unidos. En este caso, no hay respeto a los principios más elementales por parte de aquellos que van a votarlo, aunque lo que deberían hacer es botarlo. Con la candidata demócrata, Hillary Clinton, la utilización de servidores particulares para sus correos electrónicos cuando era secretaria de Estado es una falta de respeto a las normas de seguridad nacional de los Estados Unidos. Una iniciativa que fue investigada por el FBI y que, ahora a diez días de las elecciones, se reabre por haber encontrado nuevos correos. Si Hillary hizo mal, el director del FBI esperando a última hora para reabrir el caso es otra falta de respeto a la campaña electoral. Va con un retraso calculado de un mes y puede haber violado las leyes. La falta de respeto en España clama al cielo con actitus nada democráticas en dirigentes políticos de Cataluña que solo acatan la Ley cuando les conviene o en el seno del PSOE donde una decisión de su Comité Federal no es acatada por algunos de sus diputados. Insólito y preocupante cómo se ha extendido la falta de respeto en el mundo.