Antonio Alonso. Profesor. Universidad San Pablo CEU/The Diplomat

Pie de foto: Imagen de  Kasym-Jomart Kemeluly Tokayev

Después de 30 años dirigiendo Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev dimitió de su puesto de presidente de la República. Es la primera vez que en Asia Central se hace un traspaso de poderes de manera normal y sosegada. ¿Qué depararán las elecciones del próximo 9 de junio?

La renuncia

En estas tres décadas, los procesos sucesorios en Asia Central han sido más bien traumáticos (Tayikistán, con su guerra civil entre 1992 y 1997), dramáticos (muerte del líder de Turkmenistán en 2006 o el de Uzbekistán en 2016) o poco tranquilos (revoluciones de colores en Kirguistán en 2005 y 2010, además de las sucesiones presidenciales en las que el nuevo presidente ha buscado encarcelar al anterior).

Nazarbáyev ha tenido la habilidad política y la fortuna de poder dirigir y presenciar su propia sucesión. Según reconoció recientemente, lleva planificando los pasos dados en los últimos meses desde hace tres años. Este relevo fue culminado el 23 de abril cuando pasó el testigo a un hombre de su completa confianza, Kasym-Jomart Kemeluly Tokayev, y en el desarrollo del congreso extraordinario del partido que él fundó le nominó como candidato a las próximas elecciones presidenciales.

Algunas personas le han hecho llegar a Nazarbáyev, el Elbasy, Líder de la Nación, su opinión de que debería presentarse a las próximas elecciones, alabando las reformas económicas y políticas que ha implementado en estas décadas. Sin lugar a dudas, Kazajistán ha mejorado enormemente en todo esto tiempo, pero Nazarbáyev ha visto oportuno y estratégico retirarse ahora, cuando él país está en un buen momento. Así, puede llevar a cabo un procedimiento de suave tránsito del poder.

Pie de foto: El presidente de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, y el ex presidente Nursultan Nazarbayev asisten a un congreso del partido gobernante Nur Otan en Nur-Sultan, Kazajstán, el 23 de abril de 2019. REUTERS/MUKHTAR KHOLDORBEKOV

Además, el propio Nazarbáyev reconoce que él se ha dedicado a poner en pie este país desde las cenizas del derrumbe de la Unión Soviética, pero que ahora ya tiene una edad (nació en 1940) que no le permite afrontar los retos que se avecinan con la fortaleza que se merece: “Cada generación tiene que resolver sus problemas. Mi generación y yo hicimos todo lo que pudimos por el país. Los resultados son de todos conocidos. El mundo está cambiando, y las nuevas generaciones están llegando. El proceso es natural. Resolverán los problemas de su tiempo. Que intenten que el país sea aún mejor”. Estas palabras sonaron doblemente simbólicas, porque en aquel país este fue declarado como “Año de la Juventud”.

En efecto, no son muy abundantes los ejemplos de gobernantes que, aun pudiendo continuar su labor, se echan a un lado para dejar que otros ocupen su lugar. El Papa Benedicto XVI lo hizo en 2013 dejando su sitio a Francisco; Juan Carlos I hizo lo mismo con Felipe VI en 2014. Son más numerosos los ejemplos de gobernantes que “mueren con las botas puestas”, como Niyazov (2006), Karimov (2016) o más recientemente el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang (2018). Acometer una sucesión de manera repentina es un evento abierto a mil posibilidades, puede pasar casi de todo; lo mejor es que la sucesión se haga de manera tranquila y ordenada, pautada por la Constitución y las leyes.

Pie de foto: Mapa de Kazajstán donde el presidente interino Kassym-Jomart Tokayev fue nominado el martes como candidato del partido gobernante en las elecciones presidenciales que se celebrarán el 9 de junio. AFP/AFP.

Los candidatos

Un mes antes de su renuncia, el Elbasy preguntó al Consejo Constitucional cómo debía realizarse exactamente el proceso sucesorio. Así, al día siguiente de su renuncia, el presidente del Senado –Tokayev— tomó posesión de su cargo ya que él es el primero en la línea sucesoria del sistema kazajo. No es, precisamente, un desconocido de la política kazaja; el actual presidente ha sido Primer Ministro (1999-2002), Ministro de Asuntos Exteriores (1994-1999 y 2002-2007), Presidente del Senado (2007-2011 y 2013-2019), Vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE (2008-2011), Secretario General Adjunto de la ONU y Director General de la Oficina de la ONU en Ginebra (2011-2013), se maneja bien en al menos cinco idiomas (ruso, kazajo, inglés, francés y chino). Como se ve, tiene una trayectoria política nacional e internacional de gran prestigio. Antes de entrar en política, se graduó en el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú y es doctor en Ciencias Políticas.

En su discurso, Nazarbáyev le presentó de la siguiente manera: “Kasym-Zhomart Tokayev habla inglés y chino con fluidez. Conoce el país, su economía y su política. Fue elegido como secretario general adjunto de las Naciones Unidas. Este fue un gran reconocimiento a sus méritos como diplomático y un signo de confianza en Kazajistán. Ha trabajado junto a mí desde los primeros días de la independencia de Kazajistán. Lo conozco bien. Es una persona honesta, responsable y que cumple con sus obligaciones”. Por tenerlo en tan alta estima, le presentó como candidato de su partido a las elecciones presidenciales próximas, donde los ciudadanos tendrán voz y voto para elegir a su futuro gobernante.

Por supuesto, se presentan también otros candidatos, por lo que los ciudadanos tendrán que escuchar sus mensajes y tomar una decisión bien meditada de la que dependerá el bienestar del país. También se presenta, por ejemplo, Sadybek Tugel –por la asociación pública republicana “Uly Dala Kyryndyry” (Águilas de la Gran Estepa, en kazajo).

Las elecciones, aunque adelantadas, son la voz del pueblo, su opinión expresada en papel, la oportunidad de votar por un futuro más brillante, de expresar su opinión sobre los eventos que tienen lugar en el estado. Más importante aún es que así se decide también qué senda deberá seguir el país en los próximos años, qué dirección tendrá su política interior y exterior. Por primera vez en su historia independiente, los kazajos no podrán elegir a la persona que les guió desde sus inicios y deberán elegir entre respaldar al señalado por Nazarbáyev como sucesor o no. La decisión está en sus manos, en sus papeletas.