Antonio Regalado

Tan solo hay que leer la prensa del pensamiento único (escrita, digital y televisiva) para entender que el PP ha acertado plenamente en la elección del nuevo presidente. Pablo Casado Blanco (PCB) presentó una candidatura ideológica con una convicción envidiable e ilusionó al 57 por ciento de los compromisarios. Tres improvisaciones de lujo. Ha nacido una estrella con carisma.  Ahora, enterrado el marianismo, tiene ante sí el reto de una integración difícil pero más imposible era ganar este XIX congreso contra todos los aparatos internos y contra los medios de comunicación. El jueves se presenta en Barcelona oficialmente con la nueva Ejecutiva y dará a conocer su secretaria general. Nadie mejor que la ex ministra Isabel García TejerinaY en septiembre Convención extraordinaria para rearmar el partido ideológicamente y dar forma y contenido a su Contrato con España.

Un PP resucitado

Un molesto virus veraniego me ha permitido seguir por TV todos los discursos. El entusiasmo generado por el joven palentino ha despejado todas las dudas sobre su liderazgo y su legitimidad. Pablo Casado se ha ganado la admiración y el respeto de todos los militantes. Falta atraer a los que abandonaron el partido tras la legislatura de la mayoría absoluta que no sirvió para cambiar el país. Sin duda, esa tarea será ardua.

Lo que no cabe duda es que el PP con respiración asistida que salió de la moción de censura ha resucitado. PCB dice que a partir de mañana inicia una oposición seria y responsable que venda bien el trabajo realizado tanto en la calle Génova como en el Congreso y en el Senado. Precisamente, la comunicación ha sido su punto más fuerte para derrotar a su contrincante SSS. 

Sin proyecto

Es muy frecuente observar a políticos que llegan al poder y una vez instalados en las poltronas, -mantenerse, no quemarse en el empeño- es su única misión. Ha sido el caso de la ex vicepresidenta que ha secundo la inacción del presidente Rajoy durante sus siete años largos en La Moncloa. PC no ha querido atacar el punto más débil de la señora Saénz de Satamaria, porque salpicaría gravemente a Mariano Rajoy y al Partido Popular: el golpe de estado en Cataluña tras dos referéndums ilegales.

El personalista discurso de Soraya, con la bandera de España como abanico, resultó ser un discurso vacío, casi muerto. Leído sin ambición.  Se nota que estaba elaborado por el mismo equipo que le ha seguido en La Moncloa. Grandes burócratas. Un discurso sin alma, sin entusiasmo, sin ilusión. En realidad, la ex vicepresidenta perdió el congreso en el momento en el que Javier ArenasArriola, -espero que hoy le rescindan el contrato vitalicio-,   su señora Lady Candy Crush –alias Celia Villalobos y Maíllo declinaron la invitación de un debate abierto en canal. Esta señoría malagueña es la que piensa valientemente que “el entorno de Pablo es de extrema derecha”.  He aquí la progre del PP. 

Apelar a su condición de mujer, a que sus ideas son las del PP (que no tiene) y a que ella estaba siempre con la gente, le ha pasado factura interna. Soraya paso del todo a la nada. Debería tomarse un tiempo para reflexionar si abandona la vida pública, porque esa manera de hacer política ha sido un desastre para el partido, para ella y para España. Retratarse como “un poco demócrata-cristiana”, resultó patético. Con ello no obtuvo ni un voto más. Su soberbia y altivez le han devuelto a la realidad en apenas 24 horas. Sin humildad” –no enseñó el presidente Adolfo Suárez- “el poder no sirve para nada”.

El espacio de centro

Lo que está en juego tras la moción de censura es posicionarse en territorios de centro. El nuevo PP va a potenciar una derecha sin complejos sin renunciar al legado de presidente del CDS. La presencia de Adolfo Suarez (hijo) ha sido decisiva para el éxito. Este sería el mayor obstáculo para el despliegue de Ciudadanos. Más allá de la batalla de los votos, Pablo Casado Albert Rivera están condenados a entenderse porque el nacionalismo y la secesión, los grandes enemigos de nuestro tiempo, van a necesitar de su unidad para reforzar LA ESPAÑA CIUDADANA.

Sería deseable contar con la experiencia de VOX para trabajar juntos desde el mismo lado en los tribunales a fin de impedir que a los golpistas no les salga gratis su traición. Porque no nos engañemos; el golpe no está desactivado. 

Casado ha anunciado ya nuevas iniciativas legislativas para parar el golpe. Empiece usted por recuperar el delito de secesión, que González y Bellod abolieron en el 89. Y si es necesaria, promúlguese una Ley de Defensa de la Constitución.

Posicionado inequívocamente el PSOE de Pedro Sánchez en la agenda cultural –avión incluido a Benicassim- junto al Frente Popular 2018, PP y Ciudadanos tienen la obligación de unir sinergias para representar a sus votantes en las próximas elecciones locales, autonómicas y europeas de primavera. Hay mucho espacio en la moderación para gobernar juntos muchos ayuntamientos diputaciones, cabildos y comunidades autónomas. Se equivoca en cambio PCB cuando da por hecho que el bipartidismo continúa. Está bien muerto desde el 2015. 

Generosidad del ganador

El nuevo líder –parece que se aleja el fantasma de la corrupción-,   tiene que hacer juegos malabares con los que le han apoyado y especialmente con los que no.  Soraya aspiraba solo a ganar a Pedro Sánchez. Ahora, si quiere ser útil al partido, puede ayudar a Pablo Casado a ganar en primer lugar en Andalucía –su tierra de adopción- o en Madrid. María Dolores de Cospedal ha sido la otra gran ganadora se este Congreso pese a haber perdido las primarias de la militancia de base. Ha hecho un nuevo servicio al partido. Sería una magnífica vicepresidenta primera y una cabeza de lista inmejorable para las europeas. Si eso fuera así, -se ha ganado un descanso merecido- en C-LM, Vicente Tirado y Carmen Riolobos serán los responsables de liderar el partido frente a Emiliano García Page¿Le quedarán ganas aún a Cospedal para medirse otra vez al actual inquilino de Fuensalida?  Fuentes del PP castellano-manchego, me aseguran que sí.  Tomo nota, pero me cuesta creerlo. Aquí, de nuevo Ciudadanos será la fuerza decisoria. ¿Cuántos calores nos quedan aún por sufrir en este verano interminable?