Antonio Regalado

Pie de foto: El desafío al Estado debe neutralizarse con un 155 duro que restablezca la legalidad en Cataluña.

Después de cuarenta años de democracia hoy hemos comprobado para qué sirve realmente el Senado: para poner en marcha el Artículo 155, el eslabón esencial (y perdido) de la Ley de Leyes que permitirá que España no se rompa. El viaje al abismo del Parlament proclamando la independencia debe terminar en las próximas horas. El consejo de ministros ya está autorizado para intervenir. El DUI no es equiparable al 155. El Gobierno ya ha tomado medidas con el cese del Gobierno catalán y la convocatoria de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre. La respuesta de Puigdemont tiende a la desobediencia pero habrá que esperar a la querella de la Fiscalía.

Desafío sin precedentes

Las puertas de la Cámara Alta se abrían este último viernes de mes a las 6:30 a.m. (seis y media, han leído bien) para que “negociadores de todo a cien”, políticos de todo pelaje y condición, periodistas e invitados pudieran tener acomodo antes de que el presidente Mariano Rajoy tomara la palabra a las nueve en punto para solicitar  a sus señorías (a las del PP, PSOE y Ciudadanos) que voten si “ante la extraordinaria gravedad en el incumplimiento de las obligaciones constitucionales y la realización de actuaciones contrarias al interés general por parte de las instituciones de la Generalidad de Cataluña”.

Rajoy dijo lo que todo el mundo venimos diciendo y escribiendo durante años: “que el Gobierno de Puigdemont ha violado las leyes, que se ha aprobado una nueva legalidad inconstitucional, que se ha privado a la oposición de su derecho a controlar al Ejecutivo y que se han ignorado todas las sentencias y resoluciones del TC y otros tribunales democráticos”. Habló de pasada de la ley de Transitoriedad pero no dijo “que es una copia de la Ley Habilitante de Hitler de 1933”. Era el momento y el lugar oportunos. Nazismo puro y duro. Debió preguntarse en voz alta: “¿De verdad apoyan   ustedes el regreso de los catalibanes del señor Puigdemont?

Insistió en que los referéndums ilegales no existieron. Fueron irregulares, cierto, pero aunque sin garantías, muchos catalanes fueron a votar. No 2,4 millones pero si al menos 700.000.

Hasta que llegó su hora

Estamos en un escenario kafkiano que no podría darse en nuestro entorno europeo. Naturalmente que no; los poderes públicos habrían actuado antes. Sin embargo, en el entorno de Moncloa creen que la intervención del Gobierno ha llegado en el momento oportuno. El desembarco de ministros, diputados y altos cargos apoyando el acontecimiento político, ha marcado un antes y un después en esta Cámara.

Rajoy concitó los mayores aplausos cuando anunció la destitución del presidente Puigdemont y de su equipo de catalibanes. Debió contar las exigencias (el chantaje) del todavía presidente. Entre ellas, su inmunidad y su sueldo de 115.000 euros mes vitalicios, la renuncia al 155 y la excarcelación de los “Jordis”

La mediación del PNV confirma que se buscaba una rendición del gobierno legitimo de la Nación. Y el silencio de las últimas horas de Rajoy confirma que, por fin, dió un golpe en la mesa, y se explayó: “hasta aquí hemos llegado”. Bienvenido sea la decisión.

Republica televisada

El portavoz del PSOE, Ander Gil, estuvo más constitucionalista que nunca, sobre todo, cuando se supo que Just pel Si había incluido en el Parlament una resolución exigi nos la proclamación de la República de Cataluña. ¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir secesión?, le preguntó a los pedecatos, nacionalistas de toda marea y pelaje, a los podemitas demagogos  y a todos los que apuestan por el diálogo-trampa,  cuando exigen rendición.

PNV y PdCat (antes Convergencia del 3%) estuvieron sencillamente enrocados en su Viaje a la Itaca imposible. Victimismo, mentiras, más  mentiras, más victimismo y un aviso a caminantes: no a la reforma de la Constitución si no consagra a Pais Vasco, Cataluña y Galicia como naciones. La misma matraca.

Paralelamente a este pleno histórico (casi mil personas, cuatrocientos periodistas) se ha seguido con transistores y a través de Internet el desafía al Estado en el Parlamento  de Cataluña. Gran alivio, al filo de las tres de la tarde, cuando el PSOE consiguió que el Art. 155 no  se aplique a los medios de comunicación públicos en Cataluña (Entiéndase TV3)

Cuando se conoció el resultado final de la proclamación de la República Catalana) -15 horas 27 minutos- con 72 votos a favor, 2 en BLANCO , 10 NOES - no han participado en esta farsa, Ciudadanos, PSC y PP-  una sensación agridulce recorrió los pasillos de la Cámara Alta aunque no inmutó a sus señorías en el hemiciclo.  Les reafirmó en sus convicciones. Daban armas políticas al gobierno para neutralizar un golpe de Estado anunciado en 2012.

La fuerza de la sangre

Un eurodiputado experto en mil batallas parlamentarias, explicaba en corrillos: “no habrá revolución sin violencia”. Y un veterano periodista con cinco décadas de trabajo a sus espaldas, en apego: “no te preocupes, amigo: los heridos y muertos llegarán enseguida; incluso esta misma tarde; no hay revolución ion sin sangre”. ¡Que los dioses nos asistan!

Tranquilidad presidencial

El desafío al estado se ha consumado. ¿Cuál será la respuesta del Gobierno legítimo de la Nación? El presidente Rajoy se pronunció vía twitter: “Pido tranquilidad al pueblo español. El Estado de Derecho restaurará la legalidad en Cataluña”. Luego se ratificó en los pasillos.

El Tribunal Constitucional ha declarado nula la votación del Parlamento catalán. Este es un viaje a ninguna parte que tiene que terminar con los rebeldes en prisión y la legalidad restituida,

El silencio de ayer y hoy del Nada Honorable Puigdemont - un doble cobarde con sus votantes y con los representantes políticos- confirma que estamos ante una panda de delincuentes que creen que este pulso al estado les saldrá gratis. Viendo ayer el “Debate” con la sectaria Carmen Forcadell en la presidencia, comprendemos perfectamente cómo están los catalanes de inquietos. No nos extraña que las consultas siquiátricas hayan subido un 60 por 100 en los últimos meses. Todo es oscuro, kafkiano, propio de personas enfermas. La forma de Puigdemont delata a un personajillo miserable capaz de asesinar en todas direcciones. Atención grafólogos.

El peso de la ley

Fuera de la ley no hay democracia. Hacemos las leyes para que no nos gobiernen tiranos de medio pelo. Y estos pelanas que tanto daño están haciendo a nuestras vidas y a haciendas deben pagar por sus delitos.

Desde esta columna se ha criticado duramente la inacción de Mariano Rajoy. Tiempo habrá de recordárselo en las urnas. Mientras tanto, apoyo sin fisuras para que el Art. 155 devuelva la legalidad a las instituciones catalanas.  Y volver a la senda constitucional donde cabemos todos.

La respuesta a la independencia unilateral (DIU) llegaba en el Senado a las 16:10 horas.  214 votos a favor, 47 en contra, y 1 abstención. Mayoría absoluta. Cheque en blanco al Gobierno.

La declaración de Albert Rivera, se sintió en la sala de prensa como un soplo de aire fresco: “No estáis solos”, dijo a los catalanes. Defenderemos con la ley en la mano la libertad y la democracia. Setenta y dos emboscados en el voto secreto (722) no pueden poner de rodillas a España. Y no nos pondrán. El artículo 155 está en marcha. Es la mejor respuesta democrática. Los tribunales actuarán contra ellos”.

Una página muy negra

Ahora, debemos considerar, cómo las generaciones del futuro describirán está histórica jornada. Tengo para mi que será una página terriblemente oscura. Un mediocre personaje como Puigdemont ha consumado su delito de lesa patria y un presidente legítimo como Rajoy no lo ha podido impedir.

Eso será su párrafo y un sitio en la historia. Pero yabestá escrito por unos traidores. Mariano Rajoy tiene aún la oportunidad de justificarse ante el futuro actuando con todo el peso de la ley contra estos mafiosos catalibanes que han echado un pulso al Estado. Lo van ganando de momento y tienen que perderlo. para siempre.

El consejo de ministros tiene la última palabra.  Moncloa 17 horas.  Luego, BOE y ejecución. Con toda la fiereza del Senado. Las libertades no se negocian. La democracia no existe fuerza de la ley. Ni al margen. La Carta Magna nos ampara a los demócratas.

¡Todos con el Gobierno! ¡Todos con la Constitución!

 

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