Redacción Atalayar

África no es sólo sinónimo de guerras como en Malí y en la República Centroafricana y de hambrunas como la que asola a Sudán del Sur. África tampoco es simplemente el  terrorismo de la secta yihadista Boko Haram en Nigeria. El continente más pobre del planeta también crece económicamente y algunos de sus países son potencias emergentes: África del Sur, Nigeria, Argelia, Marruecos… La realidad suele ser compleja y tozuda y va en contra de las ideas estereotipadas que circulan en España y Occidente sobre África. Según un informe publicado conjuntamente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Africano de Desarrollo (BAD) y el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), la economía africana creció un 3,9 % en 2013, debería alcanzar el 4,8 %  en 2014 y el  5,7 % en 2015. El  reforzamiento de la demanda global de materias primas y una mayor estabilidad política y social juegan a favor de este crecimiento. En el ámbito mundial, el ritmo de progresión global del continente africano, que en 2013 fue mejor que en el conjunto del mundo, volverá a serlo en 2014 y se situará por encima del de América Latina (en torno al 3 %), pero seguirá  siendo inferior al del  sudeste asiático (5,4 %)., un área de extraordinario crecimiento. Nigeria se ha convertido en  la primera economía de África, muy por delante de Sudáfrica. La gran potencia petrolera alcanzará  en los dos próximos ejercicios  tasas de crecimiento superiores al 7 % (7,2 % en 2014 y 7,1 % en 2015), pero lo hará gracias a los sectores que no dependen de los  hidrocarburos. Según los expertos, Nigeria ha sufrido una  contracción de la actividad petrolera por culpa de los  robos de crudo, los  actos de vandalismo, el freno  de las  inversiones en el terreno de la prospección y  los problemas de seguridad en el noreste del país , donde actúa el grupo terrorista  Boko Haram. Las  rivalidades en el delta del Níger por el control de los recursos y el hipotético freno a  las reformas ante las elecciones de 2015 juegan también en contra de Nigeria. Los crecimientos más rápidos del PIB en términos relativos en el continente se han dado en dos países muy pobres, Sierra Leona (12,7% de media anual) y Chad (10,1%). Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, es el único de los 54 países del continente en el que se espera un descenso de su actividad en el periodo 2014-2015, con una bajada del 1,8 % este año  y un desplome del 8,5 % en 2015.

Región norteafricana

La región menos dinámica de África seguirá  siendo la franja norte, que desde la Primavera Árabe’ de 2011 ha quedado tocada por grandes incertidumbres políticas y sociales, pero los organismos internacionales creen que la zona  debería recuperarse este año con un crecimiento del  PIB del 3,1%. El caso más ilustrativo de los problemas económicos en el norte de África es Libia, donde la  economía se hundió un 12,1 % el pasado ejercicio a raíz de las interrupciones en las exportaciones de petróleo por culpa de la inestabilidad política y de las divisiones regionales y tribales  que acabaron alterando los  suministros en las zonas de los yacimientos y en los puertos. La OCDE, el BAD y el PNUD pronostican que  “a condición de que no se agraven los problemas de seguridad, y en particular los incidentes en las terminales petrolíferas”, el PIB libio debería recuperarse un 4,3 % en 2014 y dispararse un 22,4 % en 2015. Egipto, que es el país  más poblado de la cuenca mediterránea, también sufre graves problemas políticos y sociales que afectan a su economía. Estos problemas se han agravado desde  el derrocamiento, en julio de 2013, del presidente islamista Mohamed Morsi, y la adopción de una nueva Constitución, el pasado mes de  enero, no ha contribuido a apaciguar los ánimos. Los organismos internacionales esperan una subida del PIB egipcio este año del 2,1 %, como en 2013, y del 3,6 % en 2015. En Argelia, la aceleración esperada (4,3 % este ejercicio tras un 3 % en 2013 y con la meta de un 4,2 % en 2015) tendrá como base la recuperación en las exportaciones de hidrocarburos y el gasto público dirigido sobre todo a la inversión en apoyo de la demanda. Marruecos, que tuvo el mejor comportamiento de toda la banda norte de África en 2013 (4,7 %), en gran medida gracias a la  vitalidad de su sector agrícola, debería crecer a un ritmo del  3,2 % en 2014 y del  4,6 % en 2015. Según los autores del informe sobre África, Marruecos ha sabido “aprovechar su estabilidad política y social” para crecer económicamente. También ha impulsado programas para transformar y diversificar la economía y ha puesto en marcha un plan para crear  220.000 nuevos empleos de aquí a 2015 con dos sectores industriales que ofrecen potencialidades en términos de crecimiento y de innovación: el automóvil y la aeronáutica.

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