Raúl Redondo

Pie de foto: La segunda montaña más grande del mundo, el K2, de 8,611 metros de altura (visto en la distancia), y el Broad Peak, de 8,051 metros de altura, están iluminados por la luna en Concordia, la confluencia de los glaciares Baltoro y Godwin-Austen, en el Cordillera Karakórum en Pakistán. REUTERS/WOLFGANG RATTAY

El alpinista español Álex Txikon tuvo que poner fin a la expedición histórica que pretendía ser la primera en coronar en invierno la mítica cumbre del K2, considerada como el segundo ‘ochomil’ más peligroso del mundo, debido a las inclemencias meteorológicas y a las dificultades encontradas en la subida.

De momento, nadie en el mundo ha logrado hacer cumbre durante la estación invernal en esta montaña, también conocida como Chogori, Ketu o Monte Godwin-Austene, y Txikon tendrá que buscar una ocasión en el futuro para lograrlo; además sin bombonas de oxígeno, como intentaron en la reciente expedición fallida de escalada.

El K2 es una montaña perteneciente a la cordillera del Karakórum, en el Sistema de los Himalayas que, con 8.611 metros, es la segunda cumbre más alta de la Tierra tras el monte Everest, y de las más difíciles de escalar junto al Nanga Parbat y el Annapurna. Se localiza en la frontera entre Pakistán, la zona de Cachemira administrada por los paquistaníes y China; dentro de un territorio que ha sido reivindicado históricamente por India.

El reto era de grandísimas dimensiones, pero las adversidades provocaron que se suspendiese la expedición por las durísimas condiciones climatológicas y los problemas encontrados, sobre todo con diversas avalanchas.

El equipo del alpinista vizcaíno hizo frente a una fortísima avalancha que puso en peligro sus vidas tras arrasar uno de sus campos base en el K2. Tras superar la avalancha, la expedición volvió al campo base, a unos 5.000 metros de altura, donde la altura media rondaba los -20ºC, con una sensación térmica de unos -40ºC. Una temperatura extrema que llega a formar carámbanos en el rostro de los alpinistas pero que no debe quitarse porque si se elimina se reproduce a los cinco minutos y es mejor dejar el que se ha formado, ya que vuelven a salir irremediablemente.

El plan trazado para la próxima misión de conquista invernal de esta cima está trazado y el propio Txikon ha explicado que se debe buscar el próximo invierno tres días de buen tiempo, con condiciones más leves. Todo basado también en buscar la rapidez de ejecución y la seguridad en el itinerario.

El escalador vasco indicó que “el K2 solo será ascendido en marzo”. “Creo que con llegar al campo base a primeros de febrero es suficiente, ya que en tres o cuatro días de trabajo se puede llegar a equipar hasta el campo 3 y en 6 días hasta el campo 4”, explicó Txikon.

Pie de foto: Concordia cubierta de nieve, la confluencia de los glaciares Baltoro y Godwin-Austen, cerca de la segunda montaña más alta del mundo, el K2, en la cordillera Karakórum en Pakistán.REUTERS/WOLFGANG RATTAY

En cualquier caso, a pesar de haber constituido un intento sin éxito, los avances y el aprendizaje adquiridos sirven de base y suponen un gran legado para el alpinismo mundial. Ahora toca un merecido descanso para Txikon y su equipo de cara a intentar el año que viene la proeza de subir por primera vez el K2 en invierno, y también seguir peleando para tener el importante apoyo de patrocinadores para poder sufragar el proyecto.

Rescate sin éxito en el Nanga Parbat

El grupo de Txikon tomó parte también en la fallida operación de rescate de los montañistas Daniele Nardi y Tom Ballard desaparecidos en la montaña del Nanga Parbat.

El Nanga Parbat (literalmente ‘Montaña Desnuda’) es la novena montaña más alta del mundo con 8.125 metros de altitud y la segunda más alta de Pakistán; está situada en la cordillera del Himalaya y se caracteriza por ser una montaña muy aislada y separada del resto (de ahí lo de ‘Montaña Desnuda’), por lo que la zona superior con nieves perpetuas destaca notablemente respecto al paisaje de alrededor. Es una cumbre que se ha cobrado muchas vidas ya a lo largo de la historia, incluso llegó a ser denominada como “la montaña asesina” por los integrantes del equipo que logró coronarla por primera vez en 1953.

Finalmente, esta misión no dio sus frutos y los cuerpos de Nardi y Ballard quedaron en el seno de la montaña. El alpinista vasco y su equipo tuvieron que desistir de culminar la operación de recuperación de los restos de Nardi y Ballard sobre todo a raíz de una peligrosa avalancha que puso en peligro la integridad de los montañeros.