Por Ahmed Brahim
Foto: El jefe de la diplomacia argelina anuncia que el Gobierno de Malí y los grupos armados firmarán la paz el 24 de octubre.
 
El jefe de la diplomacia argelina, Ramtane Lamamra, analiza en esta entrevista con el semanario ‘Jeune Afrique’ el proceso de diálogo que se inició la semana pasada, en Argel, entre los grupos armados tuaregs y árabes del norte de Malí y representantes del Gobierno de Bamako. El objetivo del diálogo es acabar con la violencia armada e iniciar una nueva etapa de paz para el norte del país africano, que los insurgentes tuaregs denominan Azawad. El proceso de diálogo tiene el apoyo de la ONU, la Unión Europea (UE), la Unión Africana (UA) y otros organismos regionales. El ministro de Exteriores argelino asegura que el proceso de diálogo va “muy bien” y que “las cosas están bien encarriladas, y nos felicitamos”. Lamamra reconoce que es “un proceso arduo. Su objetivo es reconciliar lo irreconciliable”, pero recalca que se dieron pasos positivos previos a las negociaciones de Argel, como la liberación de presos insurgentes y de miembros de las fuerzas de seguridad.  Este intercambio de prisioneros fue una medida “de confianza” y “su aspecto humanitario demuestra la determinación de las partes malienses de ir hacia adelante”, apunta el ministro argelino. Ramtane Lamamra recalca: “Estamos convencidos de una cosa, el diálogo inclusivo es la mejor garantía para que dure un acuerdo y que éste tenga credibilidad entre la opinión maliense”. En este sentido, el diplomático asegura que Argelia “conduce las negociaciones de forma transparente. Lo hacemos por nosotros, por Malí y por la comunidad internacional”. Lamamra explica en  la entrevista que las partes enfrentadas, es decir el Gobierno de Malí y los grupos armados agrupados en la Coordinadora del 9 de Junio (MNLA, HCUA y MAA) y en la coalición Plataforma del 14 de Junio, han aceptado establecer una hoja de ruta que favorezca el diálogo y la posterior negociación que abriría la puerta a un acuerdo. En este sentido, el diplomático anuncia que este jueves  24 de julio “se tendría que llegar a elaborar una hoja de ruta” y después iniciar el diálogo “antes de mediados de agosto”. 
 
100 días de diálogo
“Para acelerar el proceso y evitar el bloqueo, el Gobierno maliense ha dado su conformidad para que todas las negociaciones se lleven a cabo en Argel, pero con la condición de que la última fase se desarrolle en Malí”, cuenta el ministro. Preguntado sobre el tiempo que durarán las negociaciones, el jefe de la diplomacia argelina contesta que “100 días”. “Nuestro deseo es que el acuerdo sea solemnemente firmado el 24 de octubre”, agrega.  Por otra parte, según informa Lorenzo Medina desde Nuakchot, la investidura del presidente de Mauritania, Mohamed Uld Abdel Aziz, tendrá lugar el próximo 2 de agosto. Abdel Aziz, un general que llegó al poder tras un golpe de Estado, ganó las elecciones presidenciales del pasado 21 de junio. Los comicios fueron boicoteados por la mayoría de la oposición. Varios dirigentes africanos estarán presentes en la investidura de Abdel Aziz: Macky Sall (Senegal), Ibrahim Bubacar Keïta (Malí), Blaise Compaoré (Burkina Faso), Mohamadu Isufu (Níger) y Moncef Marzuki (Túnez). También podrían estar presentes el chadiano Idriss Deby Itno y el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, así como dirigentes árabes de países del Golfo, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, y un alto responsable estadounidense. 
 
Formación antiterrorista
En otro orden de cosas, Marruecos llegó a un acuerdo con Malí para formar en materia antiterrorista  a 200 uniformados de este país africano en las academias y bases militares marroquíes. Es la segunda vez que Marruecos forma a militares malienses. La primera vez, 400 militares del país africano realizaron una formación en centros castrenses marroquíes. Marruecos y Malí llevan a cabo una cooperación muy estrecha en la lucha antiterrorista, que fue ratificada  por Mohamed VI y las autoridades malienses el pasado mes de febrero con motivo de la visita que efectuó el soberano alauí al país africano. Marruecos también se encargó de la formación de 500 imanes malienses y se comprometió ante Nigeria con llevar a cabo la misma medida en el ámbito religioso. En todos los casos, se trata de hacer frente a la violencia terrorista y a la difusión de ideas salafistas radicales, que son el alimento ideológico de los grupos yihadistas. Malí y Nigeria son dos países golpeados por grupos yihadistas que compaginan la violencia terrorista con la delincuencia común. 
 
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