Paco Soto

Pie de foto: Los ministros de Asuntos Exteriores de Argelia e Italia, Abdelkader Messahel y Angelino Alfano/APS.

Argelia, país del Magreb y del Hemisferio Sur proveedor de emigrantes, e Italia, séptima potencia económica del mundo, tercera economía de la Unión Europea (UE) y territorio receptor de inmigrantes, se han puesto de acuerdo para frenar los flujos migratorios irregulares. Los ministros de Asuntos Exteriores de Argelia e Italia, Abdelkader Messahel y Angelino Alfano, mantuvieron un encuentro este fin de semana, en Roma, en el que señalaron la importancia “imperativa” de una concertación “regular” entre los dos países para limitar las migraciones irregulares, porque “ponen en peligro la vida de miles de personas”.

Esta posición común entre Argel y Roma se selló durante el encuentro que ambos ministros mantuvieron en la capital italiana en el marco de la tercera edición de la Conferencia Internacional Mediterranean Dialogues. Messahel y Alfano evocaron la situación de las migraciones en la región, sobre todo la dramática realidad de Libia, y coincidieron en que los dos países mediterráneos comparten los mismos desafíos, según informó el Ministerio argelino de Asuntos Exteriores en un comunicado. Ambos responsables gubernamentales abordaron “el estado de las perspectivas de la cooperación entre Argelia e Italia” y se comprometieron a “renovar su compromiso y a potenciarlo aún más” en el ámbito de la lucha contra la inmigración clandestina y las redes de traficantes de seres humanos.

Situación libia

Los dos responsables gubernamentales abordaron la situación de Libia y recalcaron la necesidad de acompañar los esfuerzos de Naciones Unidas de cara a encontrar una     salida a la crisis en este país vecino. Argelia, además de Túnez y Egipto en África del Norte, e Italia en Europa Occidental son los países más directamente afectados y vinculados a Libia. Los dos diplomáticos analizaron la tensa situación en la región del Sahel y se pusieron de acuerdo para encontrar “urgentemente una salida a la crisis que vive la zona sahelo-sahariana”. Los dos ministros de Exteriores abordaron “otras cuestiones internacionales de interés común; en primer lugar, se encuentra la lucha contra el terrorismo y el extremismo violento”. En este sentido, Italia quiere beneficiarse de la experiencia argelina en materia antiterrorista y aprender de sus políticas globales de desradicalización, que han permitido que miles de terroristas    hayan abandonado la violencia y se hayan integrado en la sociedad.

Condena del tráfico de seres humanos

Por otra parte, el primer ministro argelino, Ahmed Ouyahia, político de la máxima confianza del presidente Abdelaziz Bouteflika, aseguró que “Argelia condena con fuerza el tráfico de seres humanos, practicado por redes del crimen transnacional, que adquiere diversas formas, desde el terrorismo al trato esclavistas de las personas, pasando por el tráfico de drogas”. El primer ministro hizo estas declaraciones durante su intervención en un coloquio sobre ‘Movilidad, Migración y Juventud’. Sobre esta cuestión, destacó que “Libia es víctima de este crimen [el de la esclavitud]”. Ouyahia explicó que Argelia ha puesto en marcha un dispositivo jurídico que permite a los inmigrantes residir en este país y acceder sin discriminación al empleo, la sanidad y educación públicas. No es lo que piensan algunos colectivos de inmigrantes y grupos defensores de los derechos humanos en Argelia. Hace unos meses, Ouyahia fue muy criticado por estos colectivos porque estableció un cierto paralelismo entre la inmigración y la delincuencia. Según SOS Racismo, en Argelia viven entre 100.000 y 300.000 inmigrantes subsaharianos, la mayoría en el sur del país, Argel y Orán.

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