Paco Soto

Pie de foto: El secretario general del PJD y exprimer ministro, Abdelilah Benkirane.

Abdelilah Benkirane, secretario general del islamista y gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) y exprimer ministro de Marruecos, no consiguió imponer su criterio en la sesión extraordinaria del Consejo Nacional que la formación celebró este fin de semana –sábado y domingo- en la populosa ciudad de Salé, cerca de Rabat. Benkirane, que hasta ahora ha sido el número uno del PJD, pretendía que el órgano dirigente del partido lo apoyara para que pudiera presentarse a un tercer mandato en calidad de secretario general en el congreso nacional que los islamistas llevarán a cabo el próximo 9 de diciembre. Benkirane contaba para esta empresa con el apoyo de una parte de la dirección y las bases del partido. Su reelección como secretario general en el próximo congreso le hubiera facilitado el control absoluto del PJD.

Su ambición por ser el jefe supremo e indiscutible de la formación islamista también le hubiera permitido neutralizar y debilitar políticamente a destacados adversarios en la cúpula del partido. La corriente ultraconservadora Movimiento Unicidad y Reforma (MUR) -matriz ideológica del PJD- es la principal plataforma desde donde los enemigos de Benkirane planifican su radical oposición. Y el ministro de Estado encargado de los Derechos del Hombre en el actual Ejecutivo, el influyente Mustafá Ramid, es el dirigente más beligerante con el secretario general. El número dos del partido y jefe del Gobierno, Saad Eddine El Othmani, es otro de los muchos adversarios declarados de Benkirane.

Larga etapa de tropiezos

Después de varios meses de duras peleas internas por el poder en el principal partido del Gobierno de coalición de Rabat, Abdelilah Benkirane perdió su combate ante el Consejo Nacional. El secretario general del partido de la lámpara atraviesa una larga etapa de tropiezos. Tiene a su favor haber ganado dos elecciones generales; pero en la segunda legislatura estuvo varios meses sin conseguir formar Gobierno. Esta situación hundió a Marruecos en una profunda crisis institucional, lo que obligó al Rey Mohamed VI a destituir a Benkirane y sustituirlo por El Othmani. Benkirane sabía que para lograr un tercer mandato en la secretaría general tenía que tener un apoyo mayoritario de la sesión extraordinaria del Consejo Nacional, lo que hubiera permitido la modificación del artículo 16 del reglamento interno del partido. La propuesta de Benkirane fue rechazada por 126 votos sobre un total de 231. 101 miembros del órgano dirigente apoyaron la proposición del secretario general en ejercicio. Otro cambio del reglamento interior planteado por Benkirane y sus seguidores, la modificación del artículo 37 para impedir que los ministros puedan beneficiarse automáticamente de un puesto en la secretaría general, también fue rechazado por el Conejo Nacional.

Pie de foto: Mustafá Ramid, dirigente del PJD, ministro y principal adversario de Benkirane.

¿Derrota definitiva?

Todavía es pronto para decir si Abdelilah Benkirane ha sido derrotado definitivamente, porque este viejo zorro de la política marroquí lleva décadas en primera fila de la actividad pública; es un político curtido en mil batallas que ha superado muchos problemas y derrotado a adversarios muy duros. Benkirane es inteligente, bastante más que algunos de sus adversarios en el PJD. Muchos observadores de la vida política local no creen que Benkirane vaya tirar la toalla. ¿Qué podría hacer entonces Benkirane? “Muchas cosas. Seguir batallando internamente en el PJD, pero cambiando de táctica y estrategia, o crear otro partido islamista”, contestó el politólogo Ahmed Alaoui. Tras la celebración del Consejo Nacional, Benkirane reaccionó con cautela y moderación. “El debate que ha vivido el Consejo Nacional ha sido el resultado de una opción democrática”, declaró el derrotado secretario general a ‘Alyaoum 24’. “El resultado es el que es, y la decisión política es obligatoria”, puntualizó Benkirane. Otros dirigentes del PJD valoraron positivamente la actitud de Benkirane. Amina Maelainine, diputada en el Parlamento, recalcó en Facebook que el conjunto del partido se siente “orgulloso de la gran batalla, en el sentido noble del término, que se ha llevado a cabo desde el punto de vista ideológico y político. Abdelilah Benkirane representa simbólicamente la ideología [del partido] para un gran número de marroquíes que lo han apoyado”.

“Grandeza moral”

Por su parte, un dirigente islamista del norte de Marruecos contactado por Atalayar valoró “la grandeza moral y la valía política e ideológica de Benkirane, que no está en política para medrar y defender privilegios, como muchos de sus adversarios, sino para defender ideas y proyectos que mejoren la vida de los marroquíes”. En cambio, fuentes del MUR se mostraron “felices por la derrota de Benkirane, que es un pésimo político que ha llevado al partido a una grave crisis interna. Con tal de mantenerse en el poder, Benkirane es capaz de aliarse con el diablo; da igual que éste se vista de comunista, socialista o liberal”. El sábado pasado, el propio Mustafá Ramid aseguró que “un tercer mandato de Benkirane a la cabeza del PJD daría nacimiento a un nuevo partido muy diferente”. El secretario general respondió a Ramid diciendo que sus propósitos eran una “desmesura” y “el futuro lo demostrará”. Las redes sociales se convirtieron en un soporte de contundente combate dialéctico entre internautas partidarios y contrarios a Benkirane.

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