Paco Soto

Pie de foto: Ahmed Ouyahia, nuevo jefe de Gobierno en Argelia.

Abdelmadjid Tebboune, primer ministro de Argelia, habrá durado poco en el cargo. Tres meses después de su nombramiento, el presidente de la República, Abdelaziz Bouteflika, destituyó a Tebboune y nombró como sustituto a Ahmed Ouyahia, líder del Reagrupamiento Nacional Democrático (RND) y aliado fiel y seguro del Frente de Liberación Nacional (FNL) en el poder desde que Argelia consiguió la independencia, en 1962. Ouyahia es un político del sistema y uno de los hombres fuertes del régimen, y fue jefe de Gobierno en tres ocasiones: entre 1995 y 1998, entre 2003 y 2006, y entre 2008 y 2012. Y el RND es un “aliado crucial”, según un semanario africano, del FLN. La noticia fue comunicada a través de los medios por la Presidencia de la República. “Después de consultarlo con la mayoría parlamentaria, el presidente de la República ha nombrado primer ministro al señor Ahmed Ouyahia”, en función del artículo 91 de la Constitución, señaló el comunicado difundido por la agencia APS. Tebboune fue designado primer ministro el 24 de mayo tras las elecciones generales del 4 de mayo, que dieron la victoria al FLN del presidente Bouteflika. El jefe del Estado sorprendió a muchos de sus colaboradores al nombrar primer ministro a Tebboune, de 71 años, que era ministro de la Vivienda en el Gobierno de Abdelmalek Sellal.

Pie de foto: Abdelmadjid Tebboune, primer ministro destituido.

Discrepancias con el jefe del Estado

Según explicaron fuentes gubernamentales a la AFP, “la visión del primer ministro no cuadraba con la visión del presidente”, y entre los dos ha habido serios problemas de “comunicación”. Algunos medios privados críticos con el poder informaron hace unos días de que Bouteflika mandó una carta a Tebboune donde el presidente le recrimina ·severamente” su manera de gobernar y le critica algunas medidas que tomó como las limitaciones de importaciones de numerosos productos. La cruzada que emprendió Tebboune contra algunos hombres de negocios cercanos al círculo presidencial también le ha costado el puesto, según medios argelinos. Los observadores de la vida política local esperaban desde hace varios días esta destitución. Algunos analistas aseguran que varios oligarcas habían pedido la cabeza de Tebboune al jefe del Estado. Sí, efectivamente, ha sido así, estos poderosos magnates han logrado su objetivo. Desde el punto de vista político, el FLN y el RND podrán a partir de ahora concentrar sus fuerzas de cara a las elecciones presidenciales de 2019. “Todo indica que Ouyahia, que goza de la plena confianza de Bouteflika, no creará problemas ni al presidente y su círculo más cercano ni a los poderes fácticos económicos, políticos y militares”, opina el politólogo Ali Boukhlef. La designación de Ouyahia refuerza políticamente a Bouteflika.

Combate contra el dinero

Abdelmadjid Tebboune quiso llevar a cabo un tímido combate contra el poder del dinero en la política argelina, pero quizá no se dio cuenta que la correlación de fuerzas no le era favorable, y olvidó que en Argelia como en todos los países los poderosos del mundo de la finanza y de la gran empresa mandan más y tienen mayor influencia que los políticos electos. Cuando a los pocos días de ser nombrado primer ministro Tebboune anunció que uno de sus objetivos iba a ser “separar el dinero de la política”, empezó sin saberlo y sin desearlo a preparar su destitución. Se atrevió a atacar a Ali Haddad, importante hombre de negocios, presidente de la gran patronal argelina, el FCE, y fiel apoyo de Bouteflika. Haddad contraatacó e inició una campaña contra Tebboune, que, según informaciones periodísticas, contó con el apoyo de Said Bouteflika, hermano y consejero del presidente. Finalmente el jefe del Estado le ordenó “acabar inmediatamente con el acoso a los operadores nacionales” en la carta que le mandó.

Pie de foto: Ahmed Ouyahia al lado del hermano del presidente, Said Bouteflika, en un acto institucional.

Un poder intocable

“Los oligarcas son un poder intocable en Argelia, y Tebboune lo ha pagado caro al meterse con ellos”, señala el politólogo Ali Boukhlef. Said Bouteflika ha desempeñado un papel relevante en la destitución de Tebboune, porque no podía tolerar que el ahora exprimer ministro se metiera con oligarcas que apoyan decididamente al presidente de la República en ejercicio y apuestan para que se presente a un cuarto mandato. Por eso dio muestras de apoyo a Ali Haddad en público. Tebboune no es ningún revolucionario, hace parte de la alta burocracia del Estado que desde hace años ejerce también parte del poder económico. Lo que olvidó Tebboune es que los lobbies económicos no están dispuestos a que alguien les haga sombra en el seno de los aparatos del Estado, o lleve a cabo reformas de ciertas estructuras, aunque éstas sean limitadas. Ahmed Ouyahia no es ningún reformista, su entrega al poder ha sido total hasta ahora. A corto plazo, intentará “enderezar un ejecutivo incoherente, inoperante y sin rumbo”, declara el economista Belkacem Boukhrouf al medio digital argelino ‘Maghreb Emergent’.  “La otra misión es socioeconómica: llevar a cabo reformas sociales difíciles y costosas en imagen. Ouyahia dispondrá de una nueva ley de finanza con el volumen de gastos limitado para 2018 y 2019. La revisión del código laboral y del código de inversiones son igualmente dos objetivos importantes”, recalca el economista en la entrevista.

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