Paco Soto

Pie de foto: El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika.

El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, está convencido de que la modernización del discurso religioso es un elemento clave en la lucha contra el terrorismo. Argelia ha sufrido considerablemente durante años la violencia del terrorismo yihadista. Los años noventa del siglo XX fueron trágicos, la guerra entre los aparatos del Estado y los grupos salafistas provocó unos 200.000 muertos. Argelia tiene experiencia en la lucha antiterrorista.

El presidente Bouteflika hizo un llamamiento a sus homólogos árabes, cuyos ministros de Interior se reunieron el miércoles de esta semana, en Argel, en el marco de la 35 sesión del Consejo de Ministros de Interior Árabes, para tratar cuestiones relacionadas con la seguridad. El presidente argelino manifestó que para acabar con el terrorismo hay que ir a la “raíz” del problema, y modernizar el discurso religioso. Según Bouteflika, la religión no puede ser un instrumento ideológico al servicio de proyectos políticos violentos y criminales.

Bouteflika, que por razones de salud no pudo asistir al acto, defendió sus ideas a través del ministro argelino de Interior, Noureddine Bedoui, quien leyó el discurso del jefe del Estado. En su intervención oficial, Bouteflika hizo “un llamamiento a los sabios, los oulemas (doctores en religión) y los académicos para modernizar y purgar el discurso religioso” de ideas intolerantes. En esta misma línea, el jefe del Estado argelino consideró que hay que liberar la religión de las manos de los que la quieren transformar en instrumento político. En este sentido, defendió que hay que “liberar la fatua (decreto religioso) del dominio de los pseudo predicadores”, para luchar “eficazmente” contra el terrorismo.

Pie de foto: Militares argelinos en una operación antiterrorista.

Salvar a la juventud

En opinión de Abdelaziz Bouteflika, “no hay duda de que el primer paso para erradicar el terrorismo consiste en combatir las referencias intelectuales” que alientan la violencia yihadista y “privarla de su entorno social y de sus redes de información y de orientación religiosa”. En este marco, el presidente argelino planteó la necesidad de hacer “un trabajo intenso en el ámbito educativo, cultural, de información y orientación religiosa, para neutralizar el extremismo y salvar a nuestra juventud de la mistificación fatal” que hacen los yihadistas y otros radicales de la religión musulmana.

Bouteflika destacó que el terrorismo yihadista no es un problema local. Todo lo contrario: es una “problemática generalizada que amenaza a los ciudadanos y sus bienes y la estabilidad de las instituciones”, y hay que evitar que ciertos grupos intenten “imponer” a los pueblos árabes “referentes religiosos o ideológicos extranjeros” a su realidad e historia.