Pedro Canales

Por segundo año consecutivo, el embajador del Reino de Marruecos en la ONU, Omar Hilale, y el embajador de la República de Venezuela ante las Naciones Unidas, Rafael Ramírez, han protagonizado un choque verbal en el que no han faltado las críticas políticas entre los dos países y las acusaciones personales. 

Ante la persistencia de las acusaciones lanzadas por el embajador Ramírez al régimen de Marruecos de “ocupar ilegalmente el Sahara Occidental”, comparando este territorio con Palestina, el representante diplomático marroquí se interrogó públicamente sobre “cómo es posible que el país más rico de América Latina y uno de los países productores de petróleo más importantes del mundo, condene a su pueblo a la miseria y al hambre”. 

Omar Hilale, rechazó las acusaciones del representante venezolano, que ostenta por segundo año consecutivo la presidencia del Comité de Descolonización de la ONU, que la única razón de la miseria en que vive el pueblo venezolano, es “el monopolio de sus riquezas por la oligarquía dictatorial chavista”. 

El embajador Ramírez ha sido considerado como responsable por un informe elaborado por la Asamblea Nacional venezolana (Parlamento), de la “pérdida” de más de 11 mil millones de dólares en su etapa como presidente de la empresa estatal que tiene el monopolio de los recursos petrolíferos PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.). Rafael Ramírez, quien ejerció total control sobre PDVsa hasta que fue destituido como presidente de la empresa y como Ministro de Petróleo en septiembre del 2014, ha sido acusado directamente por la Comisión Permanente de Contraloría del Parlamento, de permitir la desviación de fondos públicos.

El mismo Rafael Ramírez que el presidente Nicolás Maduro decidió enviar como embajador a la ONU, para “defender a los pueblos oprimidos”. 

En el debate que tuvo lugar este martes en la ONU y que trataba sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible, Ramírez trató de que se tomase en consideración los “territorios ocupados” del Sahara y Palestina en la realización de dichos objetivos. Lo que suscitó la ira del embajador marroquí quien, no sólo señaló que el gobierno de Rabat ha invertido en la región del Sahara 7 mil millones de dólares en proyectos de desarrollo, sino que lo que es más dramático aún en cuestiones de Desarrollo Sostenible, es que “los niños venezolanos busquen comida en la basura”, y que su país ruegue, por medio de una petición de su Presidente Maduro, ayuda humanitaria a la ONU. 

El embajador marroquí Omar Hilale pidió a su homólogo venezolano “más humildad y modestia”, y que no se dedique a dar lecciones a Marruecos, máxime cuando ante la actual situación que vive Venezuela, “su embajador en Nueva York se permite cabalgar en dos jets privados en Estados Unidos y en los países del Caribe”. Hilale señaló que “en el Sahara marroquí, los hombres, las mujeres y los niños, comen bien y no se dedican a cruzar las fronteras para abastecerse de alimentos, como ocurre en Venezuela”. 

El acalorado debate suscitado en las Naciones Unidas, pone de manifiesto las intenciones de algunos regímenes de desviar la atención de la opinión pública internacional sobre los graves acontecimientos que viven sus países, enfocando la atención sobre problemas inexistentes o situaciones sacadas de contexto, señalan los observadores ante el organismo internacional. 

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