Susana Campo/lainformacion.com 

Pie de foto: Los aliados del presidente sirio califican de ilegal la presencia de fuerzas estadounidense en el país. Por su parte, Estados Unidos considera ahora una prioridad la expulsión de El Asad de Siria.

El lanzamiento de misiles de 59 misiles Tomahawk contra una base militar en Siria puede desencadenar en una gran crisis mundial. La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, ha asegurado que no existe solución política alguna para el conflicto en Siria “si el presidente Bashar al Assad continúa en el poder” y ha expresado que las autoridades estadounidenses están dispuestas a “hacer algo más” al respecto. Sus palabras suponen un giro de 180 grados respecto a la política de la administración anterior.

Gran parte del mundo ha aplaudido la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de bombardear una base aérea en Siria en represalia por un presunto ataque químico contra civiles, sin embargo los aliados de Bashar al Assad no lo ven así. Rusia, Irán y Hezbolá, aliados del Gobierno sirio, han amenazado con responder "con fuerza" a cualquier nueva "agresión" de Estados Unidos, en referencia al bombardeo con misiles de crucero sobre la base militar siria de Shairat.

"Los que Estados Unidos ha perpetrado es una agresión contra Siria que cruza varias líneas rojas. Desde ahora en adelante vamos a responder con fuerza a cualquier agresión o cualquier violación de las líneas rojas proceda de quien proceda y Estados Unidos conoce de nuestra capacidad para responder bien", han advertido. Las espadas están en alto.  Los aliados del presidente sirio llaman a EEUU fuerza de "ocupación".

EEUU considera ahora una prioridad la expulsión de El Asad de Siria

La derrota del Estado Islámico, la liberación de Siria de la influencia iraní y la expulsión del presidente sirio, Bashar Al Assad son prioridades para Washington, ha señalado la embajadora de EEUU ante la ONU en una entrevista en la cadena CNN.  La guerra en Siria, que comenzó en marzo su séptimo año, dejó ya más de 320.000 muertos. La indignación provocada por el ataque en Jan Sheijun no ha detenido los bombardeos aéreos y el conflicto parece no tener fin. Lejos de rebajar los ánimos, la posición del gobierno estadounidense no deja de añadir tensión. Lo último: Trump estudia imponer nuevas sanciones a Rusia e Irán por su apoyo a Siria. 

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