Paco Soto

Pie de foto: Un grupo de periodistas marroquíes protesta en Rabat.

La libertad de prensa y de expresión, incluso en las democracias más sólidas, es siempre una cuestión delicada que enfrenta al poder con los medios de comunicación y los periodistas. Marruecos, un país del Hemisferio Sur y africano que, con altos y bajos, construye un sistema democrático con muchas lagunas, no es una excepción a la regla. En los tiempos de Hasan II, la gran mayoría de los medios estuvieron bajo control del poder autoritario y muchos periodistas pagaron caro su afán por defender la libertad de prensa y expresión. Con la llegada al Trono de Mohamed VI, en 1999, la situación mejoró sustancialmente, pero a los pocos años surgieron tensiones y algunos periodistas fueron detenidos, condenados a penas de prisión e inhabilitados para poder ejercer la profesión.

El caso del fogoso e hispanófono periodista Ali Lmrabet es uno de ellos. Otros profesionales, como el director de ‘Le Journal Hebdomadaire’ y ‘Assahifa Al Ousbouiya’, Aboubakar Jamaï, acosados por las multas y las presiones políticas, decidieron cerrar el negocio y marcharse del país. El exilio voluntario fue la vía escogida por otros periodistas. Según el estudio anual elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) sobre libertad de prensa, Marruecos se coloca en el puesto 133 sobre 180 países analizados. “El país vive un lento pero continuo deterioro” en la materia, según RSF. Hay en estos momentos varios periodistas encarcelados y algunos profesionales extranjeros han sido expulsados del país magrebí, como es el caso del director y redactor del medio digital español ‘Correo Diplomático’, José Luis Navazo y Fernando Sanz, respectivamente.

Pie de foto: El periodista marroquí encarcelado y apartado de la profesión durante años Ali Lmrabet.

Comisión parlamentaria

En este contexto, cuatro periodistas y un diputado marroquíes tendrán que comparecer ante la Justicia por haber difundido informaciones confidenciales. Mohamed Ahaddad, periodista de ‘Al Massae’; Abdelhaq Lachgar, del periódico ‘Akhbar Alyaoum’; Kaoutar Zaki y Abdelah Sujair, trabajadores del portal digital ‘Aljarida 24.ma’, comparecerán el próximo 25 de enero ante el Tribunal de Primera Instancia de Rabat. Los cuatro profesionales están acusados de haber publicado en sus respectivos medios una parte de las conclusiones confidenciales de una investigación llevada a cabo por una comisión parlamentaria sobre un supuesto caso de corrupción en la Caja Marroquí de Jubilados (CMR).

El tribunal de Rabat decidió juzgar al diputado Abdelhaq Hasan por “violación del secreto profesional”, porque divulgó supuestamente informaciones confidenciales a los cuatro periodistas. Los profesionales de los medios y el parlamentario podrían ser condenados a cinco años de reclusión y una multa entre 1.000 y 10.000 dirhams (entre 90 y 900 euros).

Internautas en Túnez

Por otra parte, según informó la agencia tunecina TAP, el Tribunal de Primera Instancia de Jendouba (norte del país) condenó a dos internautas autores de un rumor sobre el fallecimiento del actual presidente de la República de Túnez, el conservador y laico Beji Caïd Essebsi, a seis meses de prisión y una multa de 5.000 dinares tunecinos cada uno. Los dos condenados, que desempeñan cargos institucionales en la provincia de Jendouba, son Abdelaziz Jridi y Abderrazek Khezri y se enfrentaron a una investigación llevada a cabo por la Fiscalía.

Los dos internautas difundieron en las redes sociales esta falsa información el pasado 17 de noviembre, y utilizaron el logotipo de la cadena de televisión francesa ‘France24’. El presidente tunecino desmintió inmediatamente el rumor, y afirmó que se trataba de una campaña de intoxicación. Por su parte, ‘France24’ deploró la difusión de esta información falsa.

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