Noor Ammar Lamarty – Entrevista a Mohamed Lamrini

Pie de foto: El Rey de Marruecos Mohammed VI camina con el Rey de España Felipe VI y la Reina Letizia a su llegada al Palacio Real en Rabat el 14 de julio de 2014. REUTERS/ZIPI/POOL

La comunicación tiene un papel imprescindible diariamente en la sociedad, pero también interfiere en la mentalidad que se genera en esta. Los medios de comunicación influyen en nuestra concepción del mundo, en nuestras preferencias, gustos, tendencias o modas a seguir, pero también, hacen un trabajo muy grande sobre nuestra conciencia y sobre nuestros prejuicios.

Es por ello que comunicar no es un trabajo personal, sino un trabajo público, no ya solo porque es para los demás, sino porque es por los demás, y debería constituir siempre un lugar de mejora personal para todos, donde el derecho a la libre información nunca se utilice para envenenar a una sociedad, sino para sacar lo mejor de ella, y por supuesto, ofrecerle todas las caras sobre un tema, sin una verdad sorda que se imponga como universal, porque esta no existe.

Por eso es importante entender que hay una responsabilidad de credibilidad hacia los medios que se tiene que asumir, como también los medios la tienen hacia las personas a las que informan, y se trata de una simbiosis bilateral que con un poco de sentido común se tiene que hacer que funcione desde la humildad de que no todo es lo que parece. Ninguna realidad humana se puede retratar en una portada de periódico y mucho menos dar potestad a todos sus lectores a juzgar, porque la complejidad y los motivos de cada causa, de cada drama y de cada realidad, son tan diferentes como desconocidos para todos los que desde el conocimiento creen entender cómo, dónde, y por qué.

En este caso, el tema de la inmigración está hoy en día en el banco del acusado no solo en España, sino en toda Europa. La inmigración ilegal y la crisis siria de refugiados, entre otros fenómenos, constituyen un punto de inflexión en la conversación sobre los miedos sobre “el otro”, lo diferente, la amenaza ideológica y social que supuestamente acecha las sociedades más desarrolladas, y que tienen miedo a verse violadas por otras sociedades que tienen asignado el rango de segunda categoría “subdesarrolladas en Derechos Fundamentales y Libertades Públicas”.

El problema está en la banalización de las causas de las personas de terceros países, en las que palabras como “patera de menas” o “patera de africanos”, hacen perder el carácter personal que tiene realmente el sentido de la inmigración, que no es un éxodo único, masificado y condenado al saqueo de Europa, sino que tanto la causa como las consecuencias son más humanas de como se vende.

Concretamente Marruecos y España no solo gozan de relaciones comerciales, diplomáticas y políticas, sino que también tiene una amplia historia en común que se remonta a fechas que la mayor parte de sus habitantes desconocen. El desconocimiento de esta realidad común perpetúa el discurso de los muros que separan y no los puentes que llevan años tendiéndose entre ambos países. Marruecos y España comparten el color rojo de la bandera y también comparten personas que se sienten de ambos lados, que no reniegan de ninguno de los dos sitios y que, sobre todo, quieren y necesitan que se les visibilice.

Por ello hemos decidido hablar con un experto en comunicación, Mohamed Lamrini El Ouahabi, nacido en Temsaman, Nador, Marruecos. Cursó estudios en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en Comunicación Audiovisual en 1991. Trabajó como reportero y documentalista de la Televisión Marroquí y fue profesor de la Universidad Europea de Madrid, donde dirigió el departamento de Comunicación Audiovisual y Uem Com, la radio y el periódico digital de esta universidad. Por otro lado, es invitado común de muchas asociaciones marroquíes que luchan por la visibilización de la comunidad marroquí en España. Llama la atención su investigación sobre la prensa española relativa a la imagen de los marroquíes en ella. Y así lo cuenta. 

Pregunta (P): ¿Por qué decidió hacer este tipo de análisis periodístico? ¿Qué le parecía interesante mostrar mediante el contraste que obtendría como resultado?

Respuesta (R): Personalmente no elegí el tema. Fue una propuesta de la Fundación Ibn Battuta para participar en el acto de sensibilización titulado “La convivencia intercultural: un reto en positivo”, celebrado el 20 de mayo pasado en Casa Árabe. Para ello, escogí los tres periódicos más leídos, ABC, El Mundo y El País y a través de sus páginas web fui descubriendo las noticias, artículos y editoriales publicados relacionados con Marruecos y los marroquíes. El tema me gustó porque hace unos años hice algo parecido, analizando los editoriales y artículos de la prensa española sobre Marruecos y el mundo árabe. Ahora se ha tratado de ver qué temas predominan y tienen más interés para la prensa española, por un lado, qué informaciones nos llegan desde el país vecino para posteriormente valorar el peso de lo publicado, cómo se trata la información, etc

P: ¿Qué fue lo que más le sorprendió de los datos obtenidos? ¿Hubo algo que no se esperase?

R: Sí, me sorprendió el número de noticias referidas a la inmigración ya que el 44,52% de ellas tratan este tema. Y en concreto me enteré de una cosa que no sabía, me enteré de las llamadas “Pateras guardería”. Resulta que madres de la costa atlántica en Marruecos y de Mauritania han creado redes de alerta y campañas de sensibilización en escuela e institutos, para detectar los planes de sus hijos de embarcar en las llamadas “Pateras guardería”.

También me ha sorprendido el número de noticias publicadas por el diario ABC que ha alcanzado 125 noticias, o sea el 42,80% de lo publicado. El Mundo ha publicado 87 noticias (29,79%) y El País tan solo 58 noticias (19,90%).

P: ¿Considera que el periodismo español tiene una connotación seriamente negativa que proyecta en los medios sobre la inmigración marroquí y Marruecos?

R: No podría hacer esa afirmación de una manera tan tajante tras realizar solo una investigación sobre tres diarios en el periodo de tres años. Hay prensa en España más tendenciosa, más de derechas e incluso fascista, que mira mal a los extranjeros y peor a los moros, árabes, negros, musulmanes y demás, incluso sin distinguir la diferencia entre unos y otros. Pero, de una manera general le diré que sí, que hay mucha prensa en España, como reflejo de la sociedad actual, que es xenófoba y racista, pero aquí no están todos ni son todos los que están.

Lo que realmente llama mi atención, en esta circunstancia y en otras anteriores son algunos titulares de la prensa. Me estremece leer en negrita y a veces incluso en mayúsculas cosas como: “Mohamed VI, de vacaciones en su enemiga Cuba”, “Letizia ejerce de Reina en Rabat visitando a niños en dificultades”, “Los Reyes, descalzos, y Doña Letizia con velo”, “Los rifeños de Marruecos añoran la época en que vivían con los españoles”, “Los niños que Marruecos no quiere: Ayer dormimos, hoy intentaremos comer”, “El 49% de los expulsados de los CIE este año, tenían antecedentes penales”, etcétera.

P: Usted piensa que siempre se hace alusión a Marruecos, a la inmigración ilegal, a los "menas", pero que realmente nunca se habla sobre los marroquíes. ¿Por qué opina eso? ¿A qué cree que se debe?

R: Efectivamente, hablar de Marruecos siempre se hace en negativo, parece que no hay nada positivo en las relaciones entre nuestros dos países. La emigración marroquí ocupa actualmente el primer puesto entre los extranjeros que se encuentran en España. Son un millón de ciudadanos sobre los que no se habla y, por lo tanto, no se sabe nada de ellos, ni cómo viven, cómo trabajan, cómo celebran sus fiestas, qué problemas tienen ni si son felices aquí entre nosotros. Aunque se estime que la cuarta parte de ese millón son ilegales, quedan tres cuartas partes, o sea 750.000 personas que viven, trabajan, cotizan a la seguridad social, compran, venden, van al médico y a veces hasta al cine, pero no sabemos nada de ellos porque la prensa no les dedica ni un párrafo ni artículo, y cuando lo hace es porque alguno de ellos se ha saltado la ley por alguna circunstancia y/o motivo.

Hay otra cosa importante y es que a la prensa española no parece importarle lo que piensan estos marroquíes sobre España y a mí, la verdad es que nadie me ha preguntado nunca qué piensan los marroquíes o qué escribe la prensa marroquí sobre España y los españoles. Si me lo preguntas ahora, te diré que te podría contestar dentro de unos meses, porque voy a investigarlo también.

P: ¿Qué efectos nocivos tiene en la sociedad mostrar sólo una parte de la realidad a cerca de Marruecos? ¿Genera racismo, islamofobia, intolerancia?

R: Claro que sí, mostrar siempre lo negativo genera racismo, islamofobia e intolerancia, lo que acrecenta y enaltece efectos perniciosos y contraproducentes en la sociedad de acogida. De tanto repetir las maldades de una persona, terminamos asociándola a lo dañino y perjudicial. Y eso no es siempre así.  

P: ¿De qué manera cree que esta causa debería mejorar y cambiar?

R: Un dicho árabe dice que “hay que escoger el vecino antes que la casa”, y yo estoy seguro de que todo el mundo tiene un lado bueno y una cara amable que podemos ver en su día a día, en su entorno más cercano, en sus momentos de más placidez y sosiego. Y, sobre todo, siempre hay que ponerse en el lugar del otro, intentando así comprenderle y conocerle mejor.

Es necesario creer, pues, en un futuro sin sesgo, marginalización, criminalización ni discriminación hacia “lo diferente”; es imprescindible la búsqueda de un futuro conciliador que haga más por unir que por separar.