Paco Soto

Pie de foto: Un grupo de ciudadanos se manifiesta en Argelia en favor de la lengua bereber.

El tamazight (lengua bereber) es, además de idioma nacional junto con el árabe, “una lengua oficial” de Argelia. Así es desde que la Asamblea Nacional Popular (ANP, Parlamento) aprobó este año una reforma constitucional. El reconocimiento oficial del tamazight, vieja reivindicación de los movimientos berberistas argelinos, es un paso importante en la modernización social y política del país norteafricano, que en 1962 se independizó del colonialismo francés tras una sangrienta guerra de liberación nacional.  Pero una cosa es el reconocimiento oficial de la diversidad lingüística argelina por parte del Estado y otra distinta la realidad social.

Algunos sectores de la población educados en la idea de que Argelia es un país árabe y la única lengua legítima es el árabe no ven con buenos ojos el reconocimiento oficial del tamazight. Es el caso de los directores de varios institutos de enseñanza media de Batna -quinta ciudad del país (285.800 habitantes) y urbe más importante de la zona chaoui, de cultura bereber- y su región que se niegan a que la lengua tamazight sea enseñada en sus establecimientos. El Movimiento por la Autonomía Chaoui de la región de Batna denunció a la directora de un instituto de la ciudad de Marouana, que no tuvo en cuenta las numerosas peticiones de padres de alumnos en favor de la enseñanza del bereber.

“Ideología antidemocrática”

Hay otros casos en Batna y en otras poblaciones de la región. Los directores de los institutos que se niegan a acatar la ley “tampoco tienen en cuenta la pluralidad cultural y lingüística de una región del país donde el tamazight es lengua dominante. Son personas de otro tiempo con una ideología arabista profundamente antidemocrática”, lamenta un militante de la causa berberista. El movimiento amazigh argelino asegura que se han dado casos de la misma naturaleza en varios institutos de la capital del país, Argel, donde al menos un tercio de la población es de cultura bereber.

El Ministerio de Educación ha conseguido ganar la batalla legal en varios centros de enseñanza, pero algunos directores díscolos se resisten a aplicar la ley. Los chaouis son una población bereber que viven mayoritariamente en las regiones del Aurés, Nememcha y Belezma, en el este del país, y hablan la lengua chaoui. Hay otras regiones de cultura mayoritariamente bereber en Argelia, como la Cabilia y el M’Zab, además de numerosos islotes berberófonos dispersados en todo el sur del país. La dimensión árabe no es más que una parte de la realidad sociocultural y lingüística de Argelia. Los berberófonos representan al menos el 35% de la población de Argelia.

Pie de foto: Jóvenes berberistas en un festival musical en Argelia.

Años de lucha

El movimiento berberista argelino lleva años peleando por una serie de reivindicaciones culturales, socioeconómicas y políticas. Durante el régimen autoritario y de partido único del Frente de Liberación Nacional (FLN) la represión contra los grupos berberistas fue implacable. El poder impulsó un nacionalismo pro árabe antidemocrático que no tuvo en cuenta la realidad sociocultural de la población argelina y el islam como religión obligatoria, y acusó a los berberistas de estar al servicio de Francia y de dividir a la población. Desgraciadamente, la independencia de Argelia no significó el reconocimiento de la diversidad identitaria, cultural y lingüística del país norteafricano, El FLN se apartó rápidamente de sus promesas revolucionarias y emancipadoras e implantó un régimen cívico militar autoritario y un sistema económico socialista ineficiente.

La represión contra los berberistas fue especialmente dura en la rebelde región de la Cabilia, de donde surgieron partidos opositores y laicos como el Frente de Fuerzas Socialistas (FFS) y la Agrupación para la Cultura y la Democracia (RCD), y hace unos años el Movimiento para la Autonomía de la Cabilia (MAK), así como grandes intelectuales, escritores, poetas, músicos y activistas pro derechos humanos. En marzo de 1980, en Argel y en la Cabilia, surgió un movimiento popular que se denominó la Primavera Bereber y exigió el reconocimiento oficial de la lengua tamazight y la identidad cultural bereber.

El régimen reprimió violentamente las demandas populares, pero no pudo frenar el auge del movimiento berberista en muchas regiones y en la capital del país. En la década del 2000, la Cabilia fue varias veces escenarios de revueltas populares contra la represión y los problemas económicos y sociales y en favor del reconocimiento de la identidad amazigh. El reconocimiento oficial del tamazight y la aceptación de que la dimensión bereber es parte fundamental de la realidad argelina son dos grandes victorias de los berberistas, autonomistas e independentistas. 

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