Atalayar/Beatriz Navarro/lavanguardia.com/EFE

Pie de foto: Trump, durante la comparecencia en la que realizó el anuncio de que el ataque sobre Siria estaba en marcha.- AFP

Los misiles empezaban a caer sobre Siria cuandoDonald Trump, en una declaración solemnedesde la Casa Blanca a las nueve de la noche del viernes –tres de la madrugada en España– anunciaba “una operación militar combinada con las fuerzas armadas de Francia y el Reino Unido” en respuesta al supuesto ataque con armas químicas del pasado domingo en la ciudad de Duma, atribuido a Bachar al Asad.

El ataque afectó a instalaciones de fabricación e investigación dearmas químicas, anunció el presidente de Estados Unidos, y pretende “disuadir” a Damasco de su fabricación y uso. “Estamos preparados para mantener esta respuesta hasta que el régimen sirio deje de usar estos agentes químicos prohibidos”, aseguró Trump, que al mismo tiempo reiteró que Estados Unidos no busca tener “una presencia indefinida en Siria”. “Intentaremos que las cosas mejoren” pero, dijo, “no hay sangre americana suficiente ni tesoros bastantes para llevar la paz a Oriente Próximo”.

Una hora más tarde del anuncio del presidente, el jefe del Estado mayor del ejército estadounidense, el general Joe Dunford, anunció desde el Pentágono que el ataque perpetrado de manera conjunta por las fuerzas aéreas y navales de los tres países había terminado.

El secretario de Defensa, James Mattis, indicó que se trataba de “ataques puntuales” dirigidos contra objetivos concretos (uno cerca de Damasco y otro en Homs) y aclaró que por ahora “no hay más planeadas más” intervenciones. El ataque ha tenido lugar días después de que el nuevo consejero de Seguridad Nacional de Trumo, John Bolton, que siempre ha defendido una respuesta más contundente por parte de Estados Unidos a la influencia de Irán en la región, tomara posesión de su puesto.

Después de siete años de guerra, con Bachar al Asad habiendo recuperado prácticamente todo el control del territorio sirio, el país es más que nunca el tablero de juego potencias regionales y globales. Trump aludió directamente a las implicaciones para quienes apoyan a Bachar al Asad. “A Irán y Rusia les pregunto: ¿Qué tipo de país quiere verse asociado con un asesino en masa de hombres, mujeres y niños inocentes?”, planteó en una intervención de ocho minutos más institucional y precisa que de costumbre.

“A las naciones del mundo se las juzga por los amigos que mantiene”, añadió antes de acusar al presidente ruso, Vladimir Putin, citándolo por su nombre, de incumplir sus promesas de eliminar las armas químicas. “Esta noche, pido a todos los americanos que recen por nuestros guerreros y por nuestros aliados mientras desempeñan su misión. Rogamos que Dios consuele a quienes sufren en Siria y lleve a la región a un futuro de dignidad y de paz”, concluyó el presidente estadounidense.

Objetivos del ataque

La ofensiva lanzada esta madrugada por Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra el Gobierno de Bachar al Asad ha consistido en tres ataques contra instalaciones utilizadas para la producción y almacenaje de armas químicas, según el Pentágono.

El primero de los ataques, ocurrido cerca de Damasco, tuvo como objetivo el centro de investigación científico de Barza, que también dispone de instalaciones educativas. Según el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., general Joseph Dunford, las instalaciones se utilizarían para “la investigación, desarrollo, producción y pruebas de armas químicas y biológicas”.

El segundo objetivo de Estados Unidos y sus aliados europeos fue un deposito de armas químicas ubicado al oeste de Homs, que según Dunford almacenaba las principales reservas de gas sarín en manos del Gobierno de Al Asad.

Finalmente, las potencias occidentales atacaron como tercer objetivo otroalmacén con armas químicas y un “importante centro de comandancia” ubicados cerca del segundo objetivo al oeste de Homs. “Los objetivos que fueron atacados y destruidos estaban asociados al programa de armamento químico del régimen sirio”, ha dicho Dunford en una rueda de prensa. “Seleccionamos objetivos que minimizasen el riego para civiles inocentes”, ha defendido.

Solo tres heridos, según el ejército sirio

El Ejército sirio ha asegurado por la mañana que las fuerzas de Defensa Antiaérea derribaron “la mayoría” de los más de cien misiles lanzados contra Damasco y Homs, que dejaron tres civiles heridos. El portavoz de la Comandancia General del Ejército sirio, Ali Maihub, afirmó en un discurso televisado que “la agresión tripartita fue llevada a cabo a las 03.55 hora local (00.55 GMT)” y que en Barza solo hubo daños materiales. En cambio, “algunos misiles que se dirigían a una posición militar cerca de Homs fueron desviados de su trayectoria y la explosión de uno de ellos causó heridas a tres civiles”.

Rusia y Siria anuncian consecuencias

Después de varios días de discusiones, titubeos y mensajes contradictorios, la Casa Blanca decidió ayer seguir adelante con el plan anunciado por Trump de lanzar misiones “nuevos, bonitos e inteligentes” contra Siria sin esperar al permiso del Congreso ni a las conclusiones de la investigación internacional sobre el ataque contra Duma.

Las aseveraciones por parte de Moscú, el viernes, de que todo fue una escenificación no calaron en Washington, París ni Londres. Damasco, a través de la agencia oficial Sana, denunció “la agresión tripartita” occidental como “una violación flagrante del derecho internacional” que está “condenada al fracaso”, mientras el embajador ruso en Moscú, Anatoly Antonov, por su parte, anunciaba que el ataque tendrá consecuencias.

May y Macron cierran filas con Trump

“No había alternativa al uso de la fuerza”, aseguró la primera ministra británicaTheresa May, en un mensaje pregrabado. El objetivo, afirmó, no es “intervenir en una guerra civil ni realizar un cambio de régimen. Se trata de un ataque limitado y dirigido que evite una escalada de la tensión en la región y haga todo lo posible por prevenir bajas civiles”.

En la misma línea, el presidente francés, Emmanuel Macron, recalcó que el ataque se ha centrado en las capacidades del régimen para fabricar armas químicas. “No podemos tolerar la banalización” de su uso, que es “un peligro inmediato para la población siria y nuestra seguridad colectiva”, indicó Macron, que en los últimos días ha mantenido varias conversaciones telefónicas con Trump sobre cómo responder.

El político republicano nunca fue partidario de intervenir en Siria pero ya el año pasado, en abril, acabó respondiendo a otro ataque con armas químicas perpetrado por Damasco, aunque en esa ocasión actuó en solitario y con una intervención de menor calado que la de anoche. Washington, que ahora ha buscado deliberadamente apoyo internacional a sus actos, calcula que Al Asad ha usado en hasta 50 ocasiones este tipo de armamento prohibido contra la población civil.