Alba Camazón

La conexión Wi-Fi se ha convertido en una más de la familia que habita en la gran mayoría de los hogares occidentales y asiáticos. Otros continentes, como África y América Central y del Sur, no están tan habituados a disponer de Internet, según el último informe del Foro Económico Mundial.

El sistema económico asiático es el que más crece de todo el mundo. Y este aumento tiene repercusiones en la sociedad y en las nuevas tecnologías. El acceso de los hogares a Internet es más notable en países como Corea del Sur (98,5%), Catar (98%) y Japón (97,5%). Por detrás se sitúan varios países europeos como Islandia (96,5%), Países Bajos (95,8%) y Luxemburgo (95,6%). Sin embargo, existen muchos estados asiáticos cuyos hogares carecen de conexión a Internet, como Myanmar (3%), Laos (5,2%), Nepal (5,6%) y Bangladés (6,5%).

Los hogares de los estados emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) con acceso a la Red han aumentado en los últimos años. Entre 2010 y 2014, los hogares sudafricanos e hindúes con acceso a Internet se han triplicado hasta el 37,3% y el 15,3% respectivamente. El 23,7% de los hogares chinos tenía acceso a Internet en 2010. Según los datos más recientes, de 2014, el número de estos hogares ha aumentado hasta el 47,4%. Las otras dos potencias económicas, Brasil y Rusia, también han presentado cambios en los últimos años. El 27,1% de los hogares brasileños accedía a la Red en 2010. Ahora, esta cifra se ha incrementado hasta el 48%. La única potencia occidental, Rusia, ha pasado del 42,1% de los hogares con acceso a Internet a 69,9% en los últimos cuatro años.



 

ÁFRICA, UN CONTINENTE ANTAGÓNICO

África es un continente en auge en numerosos aspectos económicos y sociales. En el caso de Internet, la mayoría de la población accede a la Red a través de los cibercafés. De hecho, solo quince de cada cien hogares africanos tienen acceso a Internet desde su domicilio. Es decir, una red Wi-Fi que permita buscar y disfrutar de contenido educativo, político, social y de entretenimiento.

Marruecos es el estado con un mayor número de hogares con acceso a Internet. De hecho, es el único país africano cuyo porcentaje supera el 60%. El mayor crecimiento se ha producido en los últimos seis años. El 34,2% de los hogares marroquíes tenía acceso a la Red en 2010. Según muestra el último informe del Foro Económico Mundial de 2016, esta cifra ha incrementado: hasta el 66,5% de los particulares accede a Internet. Esto se debe a varias razones: el crecimiento del PIB, el grueso de la población tiene entre 15 y 64 años y un aumento del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en los últimos años.

Sudáfrica es el segundo estado africano con mayor proporción de hogares que tienen acceso a Internet: 37,3%. Sin embargo, es más frecuente que los sudafricanos se conecten a la Red a través de un dispositivo móvil, según los informes oficiales sudafricanos. La desigualdad sigue más que presente en el estado que en su día gobernó Mandela: mientras el 63% de la población blanca sudafricana y el 46% de la población asiática tienen acceso a Internet a través de un dispositivo móvil, un módem, 3G, ADSL; WiFi…. La desigualdad más evidente se produce en el contraste con el acceso a Internet que tiene la población negra, que constituye el 80% de los sudafricanos. Solo 17 de cada cien sudafricanos negros tiene acceso a Internet, según las estadísticas oficiales.

El resto de los estados africanos tienen un menor acceso a Internet. Destacan tres estados del Magreb: Egipto (36,8%), Argelia (25,9%) y Túnez (28,8%) y uno subsahariano, Ghana (29%). En la mayoría de los estados de África Subsahariana, el acceso a Internet desde los hogares parece más bien un servicio de lujo, casi exclusivo de una élite económica y social: en Gambia, ocho de cada cien hogares tiene acceso a Internet. Y en Congo, solo un particular de cada centenar tiene acceso a este servicio.

El Foro Económico Mundial ha tenido dificultades para recabar datos suficientes sobre el acceso a Internet en numerosos países, por motivos políticos y estructurales. Un estado con más de seis millones de personas como es Libia, según los datos del Banco Mundial, tendrá acceso a Internet. Sin embargo, la guerra civil en la que está sumida Libia impide la obtención fiable de información.

 

 

INTERNET COMO DERECHO HUMANO

La Asamblea General de las Naciones Unidas declararon Internet como un Derecho Humano en una revisión oral el 27 de junio de 2016. Fueron 54 los estados que firmaron esta resolución de os 193 que componen la Asamblea General. La mayoría de estos estados eran europeos, aunque también firmaron esta resolución los representantes de estados americanos (Estados Unidos, Canadá, Brasil, Honduras, Haití, Méjico y Paraguay), africanos (Nigeria, Túnez y Senegal), asiáticos (Turquía y Japón) y de Oceanía (Australia y Fiyi).

Esta resolución de la Asamblea general de la ONU pretendía promover y proteger los derechos humanos a través de la condena a los estados que deterioran el acceso a Internet 

de sus ciudadanos. De hecho, se modificó levemente el artículo 19 relativo a la libertad de opinión y expresión de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para añadir la "promoción, protección y disfrute de los derechos humanos en Internet" y una quincena de recomendaciones sobre cómo proteger este derecho. Sin embargo, estados como Rusia, China, Arabia Saudí, Indonesia, India y Sudáfrica se opusieron a esta resolución porque equiparaba el acceso a Internet como un Derecho Humano.

Aunque no estén de acuerdo en el tipo de relación que tienen los Derechos Humanos y el acceso a Internet, los estados miembro de la ONU sí coinciden en la importancia de la Red para tener un desarrollo sostenible. De hecho, Internet es percibido como un medio para un fin: cumplir con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos para 2030, especialmente para el objetivo 9: Construir infraestructura elástica, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.

Precisamente asociaciones como ‘A Human Right’ pretenden promover la libertad de expresión y el acceso a Internet como un derecho humano a través de proyectos como ‘Mueve el cable’. La pequeña isla de Santa Elena, territorio de ultramar británico ubicado en mitad del océano Atlántico, apenas puede acceder a la Red. "Internet es un medio muy importante para establecer los Derechos Humanos y para hacerse oír", explica el director de redes terrestres de 'A Human Right', Christian von der Ropp, a Atalayar. "La idea es que este acceso a Internet permita utilizarlo como un mecanismo educativo, sanitario y laboral", asegura von der Ropp.

El proyecto comenzó en 2012 y ahora parece que la instalación de un cable submarino que conecte Santa Elena ya es factible. "Estamos intentando que, como ya se hizo las islas noruegas del Mar del Norte, Svalbard, se utilice la Isla de Santa Elena como una estación de satélites de órbita baja", afirma von der Ropp. Y está funcionando. Trece empresas privadas operadoras de satélites están interesadas en este proyecto, y todo indica que se firmará algún contrato este año. "La instalación de la estación de satélites solo es una forma de monetizar la cantidad que sería necesaria para la instalación del cable y el acceso a Internet", explica el director de redes terrestres de 'A Human Right'. Así, se estimularían la dinámica social y económica de la isla en la que Napoléon falleció durante su exilio, y dejaría de depender de las ayudas públicas británicas.

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