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Pie de foto: Mantiene su previsión de crecimiento del 1,6% para la eurozona este año

El último informe de la organización augura un repunte del crecimiento del PIB mundial del 3,3% este año y del 3,6% en 2018 -en línea con lo previsto anteriormente-, frente al crecimiento del 3% registrado por la economía global en 2016. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aprecia que el incremento de la desigualdad y la creciente preocupación sobre la “justicia de la sociedad” podrían dificultar la capacidad de los gobiernos para implantar las reformas necesarias para impulsar el crecimiento.

Así lo señala la organización dirigida por el mexicano Ángel Gurría en la actualización de su informe ‘Perspectivas Económicas’, que augura un repunte del crecimiento del PIB mundial del 3,3% este año y del 3,6% en 2018 –en línea con lo previsto anteriormente–, frente al crecimiento del 3% experimentado por la economía global en 2016.

“La confianza decreciente en los gobiernos nacionales y la menor confianza de los votantes en el sistema político de muchos países podrían hacer más difícil que los gobiernos nacionales desarrollen y mantengan la agenda política requerida para conseguir un crecimiento fuerte e inclusivo”, señala la OCDE.

En esta línea, la organización internacional incide en que el “incremento de la desigualdad”, junto a “la creciente preocupación sobre la justicia de la sociedad” podría contribuir también a “minar la credibilidad y confianza en los gobiernos”.

“Estas tensiones conducen a resultados menos predecibles, incluyendo el progreso en la aplicación de reformas políticas”, apostilla la OCDE, que recuerda que muchos países cuentan con nuevos gobiernos, afrontan elecciones este año o dependen de ejecutivos de coalición o en minoría, lo que ha contribuido a incrementar “notablemente” la incertidumbre política.

Por otro lado, la OCDE ha insistido en que los gobiernos del ‘Club de los países ricos’ deberían apostar por medidas fiscales de estímulo que permitan a la economía “escapar de la trampa del bajo crecimiento”, en línea con el mensaje trasmitido por la organización en noviembre.

Así, reitera que el espacio fiscal creado por las políticas monetarias acomodaticias que han desplegado los bancos centrales durante los últimos años debería utilizarse para “catalizar” la demanda privada e incrementar las rentas.

No obstante, avisa que la salida de la “trampa del bajo crecimiento” depende del impacto de las medidas adoptadas, así como de la ejecución “concertada y efectiva” de las iniciativas existentes.

En su actualización de las previsiones económicas de marzo, la OCDE ha revisado ligeramente al alza el crecimiento para 2017 de todas las economías que conforman el G7, donde destaca la corrección de cuatro décimas del pronóstico de expansión del PIB de Reino Unido este año, cuando se prevé que crezca un 1,6%, frente al 1,2% anterior. La estimación de crecimiento para la economía británica en 2018 se mantiene en el 1%.

Asimismo, Estados Unidos ha visto mejorada su previsión de crecimiento en 2017 hasta el 2,4%, frente al 2,3% anterior, aunque el pronóstico para 2018 ha sido revisado dos décimas a la baja, hasta el 2,8%. En este sentido, el organismo internacional sigue considerando como “apropiada” una política expansionista en el país norteamericano.

Por su parte, la OCDE mantiene el pronóstico de expansión de la zona euro en 2017 en el 1,6% y rebaja en una décima la previsión para 2018 hasta el 1,6%. “Existe espacio fiscal para iniciativas más ambiciosas y efectivas en Europa”, incide el organismo internacional.

En el caso de los países de la zona euro, la OCDE incrementa una décima el crecimiento de Alemania, Francia e Italia en 2017, hasta el 1,8%, 1,4% y 1%, respectivamente, mientras que para 2018 rebaja la expansión de la economía gala en dos décimas, hasta el 1,4%. Mantiene el crecimiento del 1,7% y 1% previsto para Alemania e Italia, respectivamente, en 2018.

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